Jul 16 2014
1932 lecturas

Ciencia y Tecnolog铆aOpini贸n

N贸mades de la era digital

La libertad de comunicarse y compartir ha ingresado a una nueva era. El poder prometido por esta libertad, por la Internet, es tan inmenso que las instituciones del poder establecido le tienen miedo. Gobiernos, ej茅rcitos, compa帽铆as, bancos: todos se resisten a perder el control que ejercen sobre la sociedad cuando la informaci贸n que mantienen en secreto circula libremente.

Y algunos de los m谩s fervientes defensores de esta nueva era de libertad de informaci贸n se convierten en blanco de ataque de estas mismas instituciones, y se ven obligados a vivir huyendo, en el exilio o, en algunos casos, a pasar a帽os en prisi贸n.

Julian Assange es tal vez una de las personalidades m谩s reconocidas de la lucha por la transparencia y la apertura de la comunicaci贸n. Assange fund贸 el sitio web WikiLeaks en el a帽o 2007, a fin de brindar un medio seguro para filtrar documentos electr贸nicos. En el a帽o 2010, WikiLeaks public贸 un impactante video filmado desde un helic贸ptero de ataque militar estadounidense, en el que se ve c贸mo los comandantes de la nave disparan sistem谩ticamente a muerte a al menos doce civiles en Nuevo Bagdad, un barrio de Bagdad, en Irak.

Dos de las personas asesinadas eran periodistas de Reuters. Sobre las im谩genes de la masacre, se oyen las transmisiones de radio del ej茅rcito: una combinaci贸n de crudas 贸rdenes as茅pticas de 鈥渆ntrar en combate鈥 con las v铆ctimas y de una serie de intercambios jocosos entre los soldados, con expresiones de desprecio hacia las v铆ctimas y de festejo por la matanza.

Inmediatamente despu茅s de la publicaci贸n del video, WikiLeaks realiz贸 tres grandes difusiones de documentaci贸n, posibilitando el acceso a cientos de miles de documentos secretos, entre otros, comunicaciones oficiales del ej茅rcito estadounidense relativas a las guerras en Afganist谩n e Irak, las cuales permitieron realizar investigaciones directas, por ejemplo, acerca de la cantidad de v铆ctimas civiles en dichas guerras. WikiLeaks revel贸 adem谩s cientos de miles de cables del Departamento de Estado de Estados Unidos que expusieron la oscura y c铆nica realidad de la diplomacia estadounidense. Se cree que los cables secretos de alguna manera impulsaron la Primavera 脕rabe, especialmente en lo que respecta al derrocamiento del corrupto r茅gimen de T煤nez, que contaba con apoyo de Estados Unidos.

Si bien el sitio web WikiLeaks logr贸 proteger la identidad de la fuente de estas excepcionales filtraciones, un informante del FBI se帽al贸 a un soldado estadounidense, el Soldado Bradley Manning. Mientras trabajaba en inteligencia militar estadounidense en Irak, Manning se sinti贸 frustrado ante los abusos cometidos por el ej茅rcito de Estados Unidos. Presuntamente, habr铆a copiado la vasta cantidad de archivos y se los habr铆a entregado a WikiLeaks. Manning fue arrestado y recluido en aislamiento, en condiciones que Naciones Unidas ha calificado como 芦tortura禄. Manning fue juzgado por una corte marcial.eeuu manning

Tras ser declarado culpable y sentenciado a 35 a帽os de reclusi贸n en una prisi贸n militar, Manning anunci贸 su intenci贸n de transformarse en mujer y formalmente cambi贸 su nombre a Chelsea Manning. Hace un mes, Manning escribi贸 en un art铆culo de opini贸n publicado por el peri贸dico New York Times: 鈥淐reo que las actuales limitaciones a la libertad de prensa y el excesivo secreto por parte del gobierno hacen que resulte imposible para los estadounidenses comprender cabalmente lo que est谩 sucediendo en las guerras que financiamos鈥.

La editora de investigaci贸n de WikiLeaks, Sarah Harrison, es brit谩nica pero vive en Berl铆n. Cuando Edward Snowden filtr贸 los documentos de la Agencia de Seguridad Nacional en Hong Kong, Harrison viaj贸 hasta all铆. Ella y WikiLeaks brindaron asistencia clave a Snowden en el proceso que culmin贸 con la solicitud de asilo pol铆tico en Rusia. Harrison teme ser arrestada si vuelve a su Inglaterra natal. Me encontr茅 con ella en Bonn, Alemania, donde me dijo: 鈥淚nglaterra tiene una Ley Antiterrorista que contiene una secci贸n titulada Declaraci贸n Complementaria 7, que es bastante singular y que otorga a los funcionarios la facultad de detener personas en la frontera al ingresar o abandonar el pa铆s, o incluso si est谩n en tr谩nsito. Ello les permite interrogar a la gente por meras sospechas, sin que les correspondan ciertos derechos fundamentales, como el derecho a guardar silencio o el derecho a contar con un abogado禄.

Tambi茅n en Berl铆n se encuentra la ciudadana estadounidense Laura Poitras, la primera periodista que respondi贸 a Snowden en sus esfuerzos por filtrar los documentos de la NSA. Fue ella quien convenci贸 a Glenn Greenwald de acompa帽arla a Hong Kong, dando as铆 inicio a la era Snowden de la cobertura sobre seguridad nacional estadounidense. Poitras ya ha sido detenida e interrogada de manera agresiva en muchas oportunidades al ingresar a Estados Unidos, muy probablemente por sus resueltas exposiciones sobre el sistema de seguridad nacional estadounidense.

Por su parte, Greenwald, tambi茅n ciudadano estadounidense, ha elegido vivir en Brasil. Desde las revelaciones de Snowden, y por consejo de sus abogados, hab铆a evitado visitar su pa铆s natal. Poitras y Greenwald finalmente regresaron a Estados Unidos para recibir el prestigioso premio George Polk Award por su labor period铆stica. Tres d铆as despu茅s, figuraban en los equipos de los peri贸dicos The Guardian y The Washington Post que recibieron el Premio Pulitzer.

Y tambi茅n est谩 Edward Snowden, contra quien se han presentado cargos por espionaje, por efectuar una de las mayores y m谩s significativas filtraciones de la historia de Estados Unidos. Las filtraciones de Snowden han desatado un debate莽 a nivel mundial acerca de la vigilancia, la privacidad y la seguridad nacional de los Estados. Este fin de semana, The Guardian public贸 una entrevista mantenida con Hillary Clinton. Clinton expres贸 que Snowden deber铆a retornar a Estados Unidos, donde podr铆a desarrollar una en茅rgica defensa legal y p煤blica de sus actos. Al d铆a siguiente, le pregunt茅 a Julian Assange cu谩l era su opini贸n al respecto. Me respondi贸: 鈥淓l gobierno de Estados Unidos decidi贸 destrozar a Chelsea Manning, destrozarla totalmente, para enviar un mensaje a todos: ni se les ocurra contarle a la gente lo que pasa en realidad dentro del ej茅rcito de Estados Unidos, ni los abusos que comete. Y luego trataron de destrozar tambi茅n a la persona y organizaci贸n m谩s visibles, que era WikiLeaks, para tener atados a los dos extremos, la fuente y el medio de publicaci贸n禄.

Entrevist茅 a Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, donde se ha refugiado durante los 煤ltimos dos a帽os. Ecuador le otorg贸 asilo pol铆tico, pero Assange teme que si pone un pie fuera de la embajada, ser谩 finalmente extraditado a Estados Unidos y encerrado durante a帽os en una prisi贸n estadounidense por su labor con WikiLeaks.

En el centro de su caso, como en el de tantos otros, est谩 la cuesti贸n de si Internet continuar谩 siendo una plataforma libre y abierta de comunicaci贸n, o una mercanc铆a controlada por unas pocas compa帽铆as, censurada y vigilada por el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario