Jun 26 2014
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Opini贸nPol铆tica

Nos conviene (a los chilenos la salida al mar de Bolivia)

Nuestra relaci贸n con Bolivia pone en colisi贸n dos puntos de vista. El primero, al que adhiero, considera que Chile tiene una obligaci贸n de justicia, por la que debe restituir la calidad mar铆tima a Bolivia. Nuestro pa铆s realiz贸 un expolio salvaje durante la guerra del salitre que va mucho m谩s all谩 de la usurpaci贸n territorial.

Las consecuencias de 1879 se extienden, en la historia boliviana, hasta hoy, originando un da帽o multidimensional que no somos capaces de captar sin visitar el pa铆s altipl谩nico y estudiar detalladamente su historia pol铆tica y econ贸mica. Desde esa perspectiva, la demanda en La Haya debe ser atendida y Chile esta obligado a acatarla.

El otro enfoque se basa en la legitimidad del 鈥渄erecho de conquista鈥, por el cual los territorios asimilados constituyen un patrimonio irrenunciable, herencia de la sangre derramada. Esta argumentaci贸n se puede desplegar de forma brutal, chovinista, racista y discriminatoria. Pero tambi茅n puede adquirir formas sutiles, civilizadas y racionales. 鈥淣o hay nada que discutir鈥 es el axioma que pone candado a toda reclamaci贸n boliviana.

Con o铆dos sordos y la mirada perdida en el horizonte, Chile asume que con Bolivia la mejor relaci贸n es no tener relaci贸n. Dice atender as铆 a nuestra conveniencia. 驴Por qu茅 ser generosos? Especialmente si este mundo se muestra como un campo de batalla. El hombre es un lobo para el hombre, dec铆a Hobbes. Y el que no lo entienda, que salga a la calle y lo entender谩.
Los reclamos de justicia no s贸lo chocan con el chovinismo y el racismo que corroe sin distinci贸n de clase. Tambi茅n se estrellan ante el muro de la conveniencia, del pragmatismo, del autointer茅s colectivo. Y ante ese basti贸n es dif铆cil oponer argumentaciones morales. Es necesario cambiar la discusi贸n.

Chile y Bolivia est谩n condenados por geograf铆a e historia a vivir juntos y entenderse. Su forzada convivencia puede ser provechosa, o seguir siendo un dilema que cause constantes desgastes econ贸micos y pol铆ticos. Chile sufre el costo de este conflicto secular como un enorme da帽o reputacional. El estigma de 鈥渕al vecino鈥, 鈥渦surpador鈥, 鈥減roblem谩tico鈥, 鈥渟ordo y prepotente鈥 tiene un precio, que los propagandistas del 鈥渄erecho de conquista鈥 nunca calculan. Pero las mismas din谩micas de la globalizaci贸n exigen ponderar este aspecto.

Hoy los gobiernos intentan potenciar la 鈥渕arca pa铆s鈥, entendida como el valor de su reputaci贸n. Calculan el valor simb贸lico de sus productos -turismo, selecciones deportivas, artistas, servicios p煤blicos- y obtienen un dato que refleja cuantitativamente sus cualidades diferenciadoras. Aborrezco la noci贸n de 鈥渕arca pa铆s鈥. Mercantiliza a los pueblos, las identidades y las culturas.

Pero me llama la atenci贸n que los mismos que la promueven, nunca caen en la cuenta de que la mejor manera de potenciar la 鈥渕arca Chile鈥 ser铆a resolver creativamente un conflicto que nos coloca contra las cuerdas en los foros internacionales. Si nos importa el prestigio y el 鈥渃apital confianza鈥, las agencias de branding, las creadoras de imagen, ya deber铆an proponer una salida al principal flanco d茅bil de nuestra marca.
Kant dec铆a que 鈥渆l establecimiento de un Estado siempre tiene soluci贸n, incluso cuando se trate de un pueblo de demonios, basta que estos posean entendimiento鈥.

Lo racional, lo l贸gico, es darse normas de convivencia, que sin despreciar las 鈥渢endencias ego铆stas鈥, las reoriente hacia el m谩ximo beneficio. Chile podr铆a torcer el rumbo del conflicto, tener audacia y ofrecerle a Bolivia una propuesta que sea imposible de rechazar. Ser generoso y cambiar el juego de suma cero en el que hemos ca铆do. Si lo hace, The Economist nos declarar铆a 鈥減a铆s del a帽o鈥, tal como lo hizo con Uruguay luego de la ley sobre el consumo de marihuana. Ofrecer a Bolivia una soluci贸n definitiva ser铆a una medida igualmente inteligente. No s贸lo resolver铆a una disputa cara e in煤til. Tambi茅n nos posicionar铆a como uno de los pocos pa铆ses que ofrecen soluciones del siglo XXI a los problemas del siglo XIX.

Nota:聽 Punto Final comparte y hace suyas las opiniones de los redactores Jos茅 Aldunate S.J. y Alvaro Ramis. La revista siempre ha apoyado la justicia hist贸rica de facilitar a Bolivia una salida soberana al mar. Ha llegado el tiempo de tomar una iniciativa que dignificar铆a la posici贸n de Chile en Am茅rica Latina.

Publicado en 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 807, 27 de junio, 2014

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    2 Coment谩rios - A帽adir comentario

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      1 julio 2014 16:38

      Creo que una soluci贸n ser铆a el empleo de la tecnolog铆a actual. Chile no quiere perder continuidad territorial y Bolivia anhela una salida al mar. As铆 como Francia e Inglaterra construyeron un incre铆ble t煤nel bajo el mar para poder unirlos, en este caso podr铆a suceder lo mismo: Construir un largo t煤nel, carretero y ferroviario, bajo el desierto hasta que llegue a las cercan铆as del oc茅ano. Ambos mantendr铆an su estado actual. Chile tiene una de las costas m谩s largas del mundo, nada menos que cinco mil kil贸metros, por lo cual poco da帽o le har铆a si cediera una franja costera de unos cinco o diez en favor de su hermano, no s贸lo geogr谩fico, sino hist贸rico y regional. La paz podr铆a entonces ser posible.

    2. WEIMAR NAVARRO
      7 julio 2014 22:01

      Creo que podr铆a ser declarado el norte de Arica como un territorio tri-estatal (peruano, chileno y boliviano)como territorio de excepci贸n tendr铆a que crearse pol铆ticas, justicia, y administraci贸n a la altura esta categor铆a, conformada por estos tres estados, recordar que en la dictadura de pinochet se intento llegar a un acuerdo bilateral pero este fracas贸 por las aspiraciones de per煤 de recuperar lo perdido por el antiguo conflicto, por lo que no puede haber una soluci贸n real si no se considera a per煤 en la resoluci贸n del problema.