Mar 9 2005
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Ambiente

Nos mata el planeta o nos asesinan las bombas

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Anta√Īo, pero no hace mucho, era una suerte de apotegma: la subida del precio internacional del cobre estaba en directa relaci√≥n con aprestos -tambi√©n internacionales- de guerra. En la actualidad se informa que el cobre pis√≥ en la bolsa de Londres los 154.584 centavos de d√≥lar la libra. El m√°s alto precio en 14 a√Īos. 1991 y sus vecinos en el calendario no fueron a√Īos pac√≠ficos: Yugoslavia, Iraq, guerras en √Āfrica, etc…

Científicos y organizaciones ecologistas -que cuentan con científicos, no se crea que no- han advertido por enésima vez sobre esa espada universal de Damocles, forjada a costa de los cambios climáticos producidos por la industria humana.

En síntesis: subirán los mares, terminará por desaparecer la capa de ozono, se extinguirán masivamente especies animales, vegetales, de insectos, se inundarán puertos y áreas costeras mientrs fuertes sequías angostarán las mediterráneas.

¬ŅExiste la opci√≥n de rechazar este ¬ęregalo griego¬Ľ ambiental que nos ha legado el √ļltimo siglo y medio de industrializaci√≥n?: -no mat√©is al mensajero- ¬ęno¬Ľ.

La esperanza de Kyoto

fotoKyoto fue capital de Jap√≥n durante 10 siglos -en la cuenta cristiana hasta mediados del XIX‚Äď. Conoce destrucciones y reconstrucciones; hoy apacible y jardinera (la imagen de apertura corresponde al islote adyacente al Pabell√≥n de las Mariposas de uno de sus parques), fue una buena elecci√≥n para que los contaminadores se pusieran de acuerdo acerca de lo necesario y posible para evitar el desastre: los famosos Protocolos de Kyoto,

Un protocolo es un acta que otorga solemnidad al registro de ciertos acuerdos; en 1997 lo firmaron m√°s de 160 partes -pa√≠ses-, aunque a medidados de 2000 s√≥lo lo hab√≠an ratificado 22. Al a√Īo siguiente eran 37. As√≠ nos va.

En resumen: lo que se acord√≥ -y qued√≥ prolijamente escrito- es que las econom√≠as m√°s industrializadas -los pa√≠ses ¬ęcentrales¬Ľ o del Primer Mundo- deb√≠an reducir sus emisiones venenosas en un cinco por ciento en el lustro comprendido entre 2008 y 2012.

Esto supone recortes variables. Suiza y la Unión Europea un ocho por ciento; seis por ciento Canadá; siete por ciento EEUU (EEUU rompió unilateralmente el acuerdo:quizá vio una mano terrorista; Australia hizo lo mismo); seis por ciento era la cuota para Hungría, Japón y Polonia; Nueva Zelanda, Rusia y Ucrania debían estabilizarse. Todo lo cual probablemente no sea suficiente.

Noruega podr√≠a incluso aumentarlas en un uno por ciento (la matanza de beb√©s focas no aumenta la poluci√≥n -basura- en la atm√≥sfera (es una suciedad espiritual, pero el esp√≠ritu anda en los √ļltimos a√Īos con carga negativa; sobre la matanza de foquitas: El turismo con sangre se desarrolla), etc…

El Protocolo no obliga a los pa√≠ses en desarollo a asumir estas normas, dadas sus reducidas emisiones por habitante. Por lo tanto China e India, pese a ser globalmente grandes potencias contaminadoras quedaban exentas de cumplirlas ‚Äďy vaya c√≥mo contaminan‚Äď.

La reuni√≥n en Jap√≥n fue una entre muchas. En 1994 la ONU hab√≠a proclamado el 16 de setiembre como ¬ęD√≠a Internacional de la preservaci√≥n de la capa de ozono¬Ľ, en conmemoraci√≥n de la fecha en la que se firm√≥ el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la referida capa. Por actas solemnes no nos quedamos

La desesperanza del ozono

La capa de ozono se encuentra a unos veinticinco kil√≥metros sobre la superficie; se trata de un gas y su espesor -m√°s o menos como una suela de zapato- es lo que protege la vida de los efectos de los rayos ultravioletas provenientes del sol. Sin este filtro son mortales. El ¬ęadelgazamiento¬Ľ de la capa de ozono es particularmente notorio -y peligroso- sobre la Ant√°rtica y afecta buena parte del sur de Am√©rica.

La degradación de la capa de ozono incrementa el riesgo de cáncer de piel y de afecciones oculares -no se descarta la ceguera- entre los animales, homo sapiens incluido; perjudica los cultivos y causa la muerte de microorganismos marinos entre otros males.

Si todos los países ratifican y cumplen los distintos instrumentos internacionales en la materia: Protocolos de Kyoto y Montreal, y las distintas Convenciones, tales como la Convención sobre la Diversidad Biológica y la Convención sobre el Cambio Climático, es probable -no una certidumbre- que para 2050, la capa de ozono pueda recuperar sus niveles previos a 1980. Sin embargo, vuelta atrás, Estados Unidos y otras economías o rechazan el Protocolo de Kyoto o -como era fama se hacía con las leyes coloniales en América- están dispuestos a obedecerlo pero no a cumplirlo, lo cual significa exactamente que el hilo de la espada se cortará.

Pautas insostenibles

Dicho a ¬ęcalz√≥n quitado¬Ľ: son los patrones de producci√≥n y consumo exigidos por no m√°s del 15 por ciento de la poblaci√≥n mundial los que nos tienen con el cuello bajo esta versi√≥n del juego del viejo Damocles. Ese 15 por ciento -¬Ņadivina donde vive?- significa alrededor del 56 por ciento del consumo total del mundo (el 40 por ciento m√°s pobre, en los pa√≠ses √≠dem, tan s√≥lo es responsable del 11 por ciento, as√≠ que ya sabe c√≥mo reaccionar cuando le vengan con la monserga de que ¬ętodos somos igualmente responsables por la salud del planeta¬Ľ).¬†

Desarrollo sostenible

En 2002 tuvo lugar la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, en Johannesburgo, Sud√°frica. El asunto a tratar fue c√≥mo transformar la econom√≠a mundializada para asegurar un desarrollo sostenible. Dicho sue√Īo pasa por abordar de una manera distinta la cuesti√≥n del desarrollo e implica una nueva modalidad de cooperaci√≥n internacional, en la cual se reconoce que las decisiones tomadas en una parte del mundo pueden afectar a las personas de otras regiones. Toda una lucha contra el ego√≠smo, si a ver vamos.

La Cumbre de Johannesburgo abordó una serie de materias estrechamente vinculadas con el concepto de desarrollo sostenible: como la protección del ambiente, la desertificación, el agua, la energía, la salud, la agricultura, la biodiversidad, los océanos, los bosques, el calentamiento planetario y la atmósfera.

Un hecho lo dice todo: la concentraci√≥n de di√≥xido de carbono en la atm√≥sfera -el ¬ęgas de invernadero¬Ľ m√°s abundante- era de alrededor de 270/280 partes por mill√≥n hace poco m√°s de un siglo; hoy es de m√°s de 380 partes por mill√≥n. Y un tercio del di√≥xido de carbono generado por las actividades humanas en los √ļltimos a√Īos permanecer√° en la atm√≥sfera los pr√≥ximos 100 a√Īos.

Otro es peculiarmente siniestro: el nivel del mar subió entre 10 y 20 centímetros desde 1900, debido a la elevación de la temperatura, fruto no deseado de la actividad fabril. Los glaciares no polares retroceden, la capa de hielo en ambos polos también.

El concepto de desarrollo sostenible no es compatible con los patrones vigentes, que apuntan a la puesta en marcha de nuevos polos industriales basados en el uso de energ√≠a producida por combustibles f√≥siles: petr√≥leo, gas de petr√≥leo. Ya en 1968, a ra√≠z del Informe del Club de Roma -injustamente olvidado-, se apunt√≥ que la crisis ambiental era una realidad y que la era de los combustibles f√≥siles hab√≠a comenzado a vivir su ocaso: petr√≥leo para 60 a√Īos o poco m√°s, dec√≠ase.

Agua próxima a constituir un lujo

Si el petr√≥leo mueve las industrias y contribuye con generosidad al aumento de la temperatura planetaria, los recursos de agua dulce son cr√≠ticos. Para dar un ejemplo, Diego D√≠az Mart√≠n, presidente de la venezolana VITALIS, se√Īala que ¬ępara mantenerse saludable, cada uno de los seis mil millones de habitantes de la Tierra debe consumir alrededor de 4 litros de agua diariamente. No obstante, m√°s de 2 mil millones de personas no tienen hoy en d√≠a acceso al agua potable¬Ľ.

El agua dulce disponible constituye sólo -poco más, poco menos- el uno por ciento del total del agua del planeta, el resto es agua salada o agua dulce congelada -que si se descongela fuera de control por el calentamiento del planeta será escasamente rescatable-. Tal cantidad de líquido sería suficiente para satisfacer las necesidades de unos 18 mil millones de personas.

En la mayor parte de los países el problema del agua se agrava por el despilfarro, allí donde abunda y en muchos lugares donde es escasa: por las fugas en los sistemas de distribución y la ausencia de programas racionales de manejo de los acuíferos y cuencas hidrográficas.

En la actualidad se calcula el consumo depredatorio mundial de agua en unos 250/300 litros por persona. El promedio es enga√Īoso: en muchas zonas de √Āfrica no roza los tres litros por habitante.

En los √ļltimos 50 a√Īos el consumo de agua dulce se ha m√°s que triplicado y los n√ļmeros para el futuro inmediato son m√°s que preocupantes:

РUna veintena de países tiene seria escasez de agua;

– Hacia 2025 unos 3.500 millones de personas padecer√°n diversas formas de racionamiento;

– En el Tercer Mundo el 80 por ciento de todas las enfermedades est√° vinculado al acceso limitado al agua o al consumo de aguas contaminadas;

-M√°s de mil millones de personas no tienen acceso a aguas tratadas;

РLa lluvia sobre las ciudades y centros industriales desplaza metales, aceite, y otros contaminantes a las napas subterráneas; en EEUU se ha advertido un tipo de contaminación por la orina humana, que incluye los deshechos de medicamentos: antibióticos y sicotrópicos (tranquilizantes).

El enemigo se llama CO2

Lo m√°s urgente -pero no lo √ļnico para el salvataje del planeta y de las formas de vidaque sustenta- es reducir la emisiones de d√≥xido de carbono, identificado como el principal actor del proceso de calentamiento atmosf√©rico.

La directora del programa de cambio clim√°tico de la organizaci√≥n World Wildlife Fund (WWF, Fundaci√≥n vida silvestre), Nicole Saltman, ha se√Īalado que muchos de las alteraciones previstas por los cient√≠ficos -y a las que los gobiernos de los pa√≠ses m√°s contaminadores no hicieron caso- ¬ęya ocurren y empeorar√°n mucho m√°s si no se act√ļa r√°pido¬Ľ.

La inmensa mayor√≠a de los cient√≠ficos estima que, al menos en el futuro inmediato, s√≥lo ser√° posible hacer m√°s lento el calentamiento global, no detenerlo -quedar√≠a para una etapa posterior-, y que el ¬ęefecto invernadero¬Ľ, que este a√Īo ha mostrado sus garras en los desastres de California, Colombia y Venezuela o en los desprendimientos de hielo en la costa ant√°rtica -para citar los m√°s conocidos- aumentar√° si no existe la determimacion de reducir la emisi√≥n de gases y √©sta efectivamente se reduce.

Una reuni√≥n de expertos autoconvocados en Inglaterra, estima que la reducci√≥n de gases no puede ser inferior a un 30 por ciento respecto de las emisiones habidas en 1990 -lo √≥ptimo ser√≠√° un 50 por ciento- de aqu√≠ a 2050; de lo contrario…

El efecto invernadero consiste en que los gases lanzados a la atm√≥sfera impedir√°n el escape de la radiaci√≥n solar. Despu√©s del aumento de la temperatura vendr√° el invierno final, porque tampoco ¬ęentrar√°¬Ľ el calor del sol.

Desde comienzos del siglo XX, la acumulaci√≥n de gases invernadero, generados fundamentalmente por el desarrollo industrial y los autom√≥viles, ha pasado ‚Äďcomo se ha dicho‚Äď de 280 part√≠culas por mill√≥n (ppm) a las m√°s de 380 ppm actuales. Como consecuencia se prev√© un aumento de la temperatura de entre 1.4 y 5.8 grados cent√≠grados en los pr√≥ximos a√Īos, lo que provocar√≠a un efecto catastr√≥fico en todo el planeta.

Los Polos y la vida

El director del British Antartic Survey, Chris Rapley, se√Īala que los hielos polares, que se consideraban estables, se derriten, advirtiendo que un 75 por ciento de los 400 glaciares de la Ant√°rtica est√°n en ese proveso, lo que provocar√° un mayor aumento del nivel del mar.

No es mejor, ni mucho menos, la situaci√≥n en el Polo Norte. Seg√ļn el Informe sobre el impacto clim√°tico en el √Ārtico, la capa de hielo del Polo Norte desaparecer√° hacia 2007. En los √ļltimos 30 a√Īos se ha reducido casio en un 50 por ciento.

Cabe considerar que el hielo del √Ārtico refleja (devuelve) una gran cantidad del calor y radiaciones solares que llegan a la Tierra. Desaparecido el hielo…

En la actualidad los efectos del calentamiento se sienten sobre la vida silvestre: los osos polares, focas, leones marinos, plancton, ballenas están en serio peligro, como los fondos de de coral, verdareras esponjas que absorben alrededor de un 45/48 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono. Su desaparición, y hoy día el ritmo de su disminución, agrava el problema.

El golpe del cambio climático se hará sentir también en el cambio de los ritmos vitales de muchas especies, lo que provocará grandes desequilibrios en los ecosistemas naturales, lo que incluye a la vida humana.

Pero… el peligro es el terrorismo

En Madrid estos asuntos relacionados con el calentamiento global -y el calentamiento mismo- son, como dicen los ancianos en provincias- ¬ępecata minuta¬Ľ. La cooperaci√≥n internacional -informa la prensa- la piden dirigentes religiosos, pol√≠ticos y acad√©micos que debaten sobre c√≥mo se puede luchar eficazmente contra el flagelo terrorista.

La Cumbre internacional sobre democracia, terrorismo y seguridad partió con el clásico llamado a sumar fuerzas para luchar contra el fenómeno del terrorismo, impulsar la cooperación internacional y defender los valores de la democracia.

El heredero de la corona espa√Īola presidi√≥ -junto con su Letizia, a la que los observadores encontraron un poco delgada- la inauguraci√≥n del las jornadas que hasta el 11 de marzo desarrollar√°n 23 mandatarios, 34 ex gobernantes y 200 expertos en terrorismo -¬Ņse puede ser experto sin practicar el arte, el oficio, la t√©cnica en cuesti√≥n?-, seguridad y pol√≠tica internacional.

No se informa si uno de los asuntos a tratar es la existencia -real o pol√≠ticamente inducida- de Al Qaeda; tampco si EEUU advirti√≥ sobre un ¬ęacto terrorista¬Ľ para la ocasi√≥n.

Tampco, seguro, se hablar√° del terrorismo ejercido sobre inocentes por las tropas que ocupan Iraq, o el que fue desatado sobre Nicaragua, Panam√° y alg√ļn pa√≠s antillano en los √ļltimos a√Īos.

En su mensaje, eso s√≠, el pr√≠ncipe de Asturias manifest√≥ su esperanza de que ¬ęlos resultados de los trabajos de esta cumbre sirvan para avanzar en la erradicaci√≥n del terrorismo, y contribuyan a potenciar de luchar de forma coordinada y firmemente contra esta barbarie¬Ľ.

Nadie en Madrid recordará que el mayor, más prolongado y más sangriento terrorismo fue el padecido por las naciones originarias de América, especialmente entre los siglos XVI y XVIII, cuyas salvajes características perduran de diversas formas hasta nuestros días.

El secretario de Estado de Asuntos Exteriores del gobierno espa√Īol, Bernardino Le√≥n, plante√≥ como materia a charlar aquellas cosas ¬ęque hacen el caldo de cultivo¬Ľ al terrorismo: las de tipo econ√≥mico, pol√≠tico y sociales.

No quieren saber que los dioses ciegan a los que quieren perder.

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