Abr 3 2020
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Opini贸n

O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilizaci贸n humana: The Washington Post

Empezar茅 aclarando que no soy comunista. Los reaccionarios, ultraconservadores le tienen mucho terror a estos t铆tulos y casi siempre, ante la falta de argumentos s贸lidos, terminan repitiendo y adjudic谩ndonos calificativos que s贸lo han escuchado, pero que en la mayor铆a de los casos, desconocen su significado. Soy un dem贸crata con ideas republicanas.

Todo el mundo habla del libro 鈥淟a riqueza de las naciones鈥 de Adam Smith, el escoc茅s que logr贸 articular con sus ideas los pilares de la Econom铆a Moderna que le dio paso al capitalismo moderno. Sin embargo, muy pocos hablan sobre el otro libro del mismo autor, 鈥淭eor铆a de los sentimientos morales鈥; que hace una cr铆tica muy puntual a la conducta de la avaricia humana. Conociendo ya la historia desde la Secundaria, vemos que el pr贸logo de la misma tuvo su origen cuando el feudalismo fue sustituido por este nuevo modelo econ贸mico.Principios para arrancar el clima de manos del capitalismo salvaje

La configuraci贸n social de la 鈥淭eor铆a de los sentimientos morales鈥 y 鈥渓a armon铆a del mercado鈥 de las riquezas de las naciones; es en s铆 una dicotom铆a que se concatena con la sociedad; todo 茅sto sin olvidar la famosa 鈥渕ano invisible鈥 que mueve ese mercado.

El 20 de enero del a帽o 2009, Barack Obama es juramentado Presidente n煤mero 44 de Estados Unidos; recuerdo muy bien su discurso. Obama recib铆a un pa铆s en bancarrota, epicentro de una gran recesi贸n mundial. He aqu铆 un peque帽o fragmento de su gran discurso: 鈥淧ero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede salirse de control, y que un pa铆s no puede prosperar durante mucho tiempo cuando solo favorece a los que ya son pr贸speros鈥.

M谩s que un discurso, fue una gran reflexi贸n; el mercado hab铆a quedado a merced de los hombres que no tienen sentimientos morales, ni empat铆a por la humanidad; el mundo entero fue estremecido por el flagelo de la avaricia humana, y la econom铆a mundial cay贸 de rodillas ante una dura recesi贸n. La obsesi贸n del oro negro, llev贸 a George W. Bush a invadir y a atacar Medio Oriente, la zona donde se encuentran las mayores reservas de petr贸leo.

El mundo jam谩s olvida el pretexto barato con el que justificaron la invasi贸n a Irak: aseguraban que Sadam Hussein ten铆a armas de destrucci贸n masiva. La ONU, de forma deliberada, aval贸 la invasi贸n. Sin embargo, en el 2010, Julian Assange, fundador de Wiki Leaks, revel贸 la verdad de lo sucedido y dej贸 al desnudo la colosal mentira tarifada que los medios de comunicaci贸n le hab铆an contado y hecho creer al mundo.

En los archivos que se filtraron, se registraba la muerte de m谩s de 100 mil personas, de las cuales el 70% eran civiles. Jam谩s olvidar茅 las palabras de Assange: 鈥淟a primera v铆ctima de la guerra es la verdad鈥. Ese 22 de octubre de 2010, se ca铆a ante el mundo la muralla de la mentira tarifada.

En los 煤ltimos doscientos a帽os, nos hemos consumido la energ铆a f贸sil concentrada de nuestro planeta desde sus or铆genes. La danza del capitalismo salvaje va dejando a su paso la destrucci贸n acelerada de los recursos naturales del planeta, la explotaci贸n inhumana del hombre y la manipulaci贸n de la mente humana para que 茅ste, de forma sistem谩tica, se convirtiera en un reh茅n de las sociedades de consumo, y sin darse cuenta se convierta en el arma de su propia autodestrucci贸n.

La nueva pandemia ha quitado el velo ilusionista y el maquillaje hip贸crita de la Civilizaci贸n. La Italia de R贸mulo y Remo, de los C茅sares, de Marco Polo, de Leonardo Da Vinci, de Galileo Galilei, de Luciano Pavarotti, de Benito Mussolini, de Silvio Berlusconi, de Andrea Bocceli, de Roberto Baggio, de Paolo Maldini, de Gennaro Gattuso; la Italia que pag贸 el fichaje m谩s caro de su historia por el portugu茅s Cristiano Ronaldo, 122 millones de euros; s铆, esa misma Italia聽 tuvo que desconectar la respiraci贸n artificial de sus ancianos, para luego verlos morir.

Y que no pudo responder de la misma forma como cuando organiz贸 el mundial de f煤tbol de Italia 90; porque su sistema de salud expir贸 en los brazos del capital privado, haciendo de la salud una mercanc铆a. Lo mismo est谩 sucediendo con Espa帽a, un pa铆s que presume de una monarqu铆a; que se ha convertido en un adorno costoso para un pa铆s que no tiene camas para atender a sus pacientes.

La pandemia ya lleg贸 a la 芦gran naci贸n del Norte禄; pero en los 100 primeros d铆as de gobierno, el Presidente n煤mero 45 de Estados Unidos, Donald J. Trump, ya hab铆a destruido el sistema de salud que hab铆a dejado su antecesor.

Las consecuencias ya se est谩n sintiendo; los arrebatos de un l铆der que anda por el vecindario de la aldea global, ufan谩ndose de su 鈥渉egemon铆a o supremac铆a鈥 -as铆 como se llama el libro de Noam Chomsky-, est谩n llevando a la gran naci贸n del Norte, como lo expres贸 hace unos d铆as el Premio Nobel de Econom铆a, Paul Krugman, 芦a que su democracia y econom铆a est茅n amenazadas por un segundo periodo presidencial de Trump en la Casa Blanca鈥.

La crisis del coronavirus ha puesto en aprietos a Trump, ya que el haber minimizado esta pandemia le est谩 pasando una factura en la econom铆a, porque la Bolsa de Valores se ha desplomado en estas dos 煤ltimas semanas, y existe un alto riesgo de que la factura se extienda al mes de noviembre, en las elecciones.

La pandemia le quit贸 el antifaz al modelo econ贸mico de las naciones m谩s poderosas del planeta (Estados Unidos y China), y en el caso de Italia y Espa帽a, ambos pa铆ses miembros de la OTAN, que maneja un presupuesto de casi dos mil millardos de d贸lares, se vieron como los m谩s pobres del barrio, que fing铆an ser ricos, pero no ten铆an ni donde caerse muertos.

La realidad ha quitado el efecto de la anestesia del capitalismo salvaje; y ha puesto sus cartas sobre la mesa. Ha llegado la hora de replantear y de humanizar este modelo econ贸mico; y hacernos el siguiente planteamiento: O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilizaci贸n humana.

Como dec铆a Albert Einstein, 鈥渓ocura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes鈥. No podemos seguir viviendo en un planeta donde m谩s del 80% de la riqueza est谩 concentrada en el 1% de la poblaci贸n. Me resisto a defender con mi silencio un indefendible y despiadado statu quo que concentra la riqueza de nuestros recursos naturales y medios de producci贸n en pocas manos, capaces de derramar sangre inocente por mantener intacto ese statu quo.

No puedo defender este statu quo que privatiza el agua, la salud, la educaci贸n, el viento, el sol. Derechos Humanos universales que se han convertido en mercanc铆as, que se encuentran solo al alcance de una minor铆a rapaz, voraz e insaciable, mientras las grandes mayor铆as invisibles solo participan en los procesos electorales, disfrazados de democracia.

Una gran realidad de todo lo que pasa a nivel mundial es que nos quieren tener controlados, a los vulnerables del planeta Tierra, porque la avaricia y la ambici贸n y ansias de poder los tiene enfermos.

*Editorial publicado el 25 de marzo de 2020. Traducido al espa帽ol por Desmond Brown

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