Jun 21 2016
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Política

Oaxaca en las barricadas

Pablo Andrés García Cruz es párroco de la iglesia Martes Santo, en Juchitán, Oaxaca. El pasado miércoles 5 de junio ofició una misa en la carretera Panamericana, a la altura del entronque Canal 33. Allí se encontraban maestros y padres de familia que establecieron un retén carretero.

En su homilía –narró Ixtel Welt–, el sacerdote García Cruz explicó que los profesores bloquean las vialidades no por gusto o por capricho sino para defender una causa noble y su propio trabajo, que es sagrado. Los maestros –dijo– ya quisieran estar en la escuela dando clases, en lugar de padecer incomodidades.

El presbítero hizo un llamado al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, a ver las cosas serenamente, no con intereses y dobleces, y a sentarse a dialogar verdaderamente con los profesores, no con mentiras ni falsas promesas. Demandó no enviar a las fuerzas federales a reprimir a los docentes. Y le preguntó: ¿cómo no se le conmueven las entrañas? ¿Qué entrañas tiene?

La policía –advirtió el presbítero– debe considerar que no está enfrentando a una bola de gente que no sabe lo que hace, sino a gente preparada, estudiada, que ha estado en una universidad pedagógica. “Es –dijo– gente que piensa”.

Los asistentes al rito oraron en zapoteco y español, se tomaron las manos y rezaron pidiendo por el diálogo y la paz. Presentes en el acto, los familiares de los profesores Francisco Villalobos y de Heriberto Magariño, dirigentes de la sección 22 detenidos por el gobierno, pidieron por su liberación.

El padre García Cruz no es el único cura que defiende los retenes populares en las vialidades. Mientras caminaba por la barricada de la comunidad de Santa María Huamelula, en la costa oaxaqueña, el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra, fundador del albergue de migrantes Hermanos en el Camino, manifestó su total respaldo a los maestros. Existe ­–ex­plicó– mucha molestia por los bloqueos y cierres carreteros que encabezan los profesores, pero si no se hace así, este gobierno seguirá haciendo de las suyas. Finalmente urgió a las autoridades federales y estatales a privilegiar el diálogo y evitar la represión (http://goo.gl/IO7rpP).mex oaxaca represion

La solidaridad de los religiosos hacia las protestas docentes es un indicador de hasta dónde la lucha magisterial en Oaxaca ha dejado de ser un movimiento exclusivamente gremial contra la reforma educativa y se ha transformado en una enorme movilización social. La gota que derramó el vaso fue la arbitraria detención de los dirigentes de la sección 22, Rubén Núñez y Francisco Villalobos. Los ánimos del pueblo oaxaqueño están encendidos. Y como parte de su enojo, desde la noche del domingo 12 de junio han hecho los bloqueos carreteros y las barricadas que han brotado como hongos.

Esos bloqueos surgieron espontáneamente. No fueron un acuerdo de la asamblea estatal de la sección 22, máximo órgano de dirección del movimiento. Fueron convocados en puntos clave de la geografía regional por el tañido de las campanas de las iglesias y la estallido de los cohetes. Cercaron el estado y dificultaron enormemente el traslado y abastecimiento de las fuerzas policiales responsables de la represión.

Los funcionarios oaxaqueños fueron, durante casi una semana, una especie de fantasmas que hacían declaraciones desde lugares desconocidos y los difundían mediante las redes sociales. Su presencia fue virtual. Nadie los vio en las calles. La administración pública se paralizó. Simultáneamente, desobedeciendo al gobernador, centenares de municipios y autoridades ejidales y comunales expresaron públicamente su apoyo a los profesores y exigieron al gobierno federal sentarse a dialogar.

Pero en lugar de atender los llamados al diálogo hechos por los sacerdotes católicos y autoridades municipales, el gobierno federal intensificó la represión. En los hechos, impuso un estado de sitio. El sábado 18 de junio policías se concentraron para tratar de desalojar los bloqueos en el Istmo de Tehuantepec. No tuvieron mucho éxito. En ciudades como Salina Cruz se dio una verdadera batalla campal de más de cuatro horas de duración. Tan pronto como las policías lograban desbaratar una barricada los pobladores volvían a instalarla.

Un día después, la violencia gubernamental aumentó. A las 8.30 de la mañana del domingo, día de plaza, la Policía Federal lanzó una salvaje ofensiva en Nochixtlán. Allí estaban concentrados más de 2 mil pobladores mixtecos de San Andrés Sinaxtla, Yanhuitlán, Suchixtlahuaca y Tilantongo, que habían bajado a comprar y vender. Cuando las fuerzas federales atacaron a los maestros y a los padres, la multitud cercó a los policías. Éstos respondieron lanzando más gases y disparando armas de alto poder contra hombres, mujeres y niños, ancianos y jóvenes. La orden que recibieron –según cuentan Genaro Bautista y Franco Gabriel– fue: tiren a matar. La cumplieron cabalmente. Fueron asesinados ocho maestros, estudiantes y campesinos indígenas. Heridos más de 50.mex oaxaca represion1

Dar la instrucción de desalojar violentamente un acto de protesta en un mercado indígena es una absoluta irresponsabilidad. Los pequeños comerciantes y marchantes respondieron solidarizándose con los agredidos. Los mixtecos son un pueblo guerrero. Lo han sido por siglos. Agredirlos y suponer que no van a responder es un acto de ingenuidad. En Nochixtlán la Policía Federal actuó con ignorancia y torpeza. Su respuesta a la ira popular fue criminal.

Otros desalojos igual de violentos se produjeron en Hacienda Blanca y en Viguera. Al igual que en Nochixtlán, el helicóptero lanzó gases lacrimógenos contra los manifestantes y la policía disparó y atacó al personal médico que atendía heridos. En Hacienda Blanca, grupos de francotiradores agredieron a los pobladores. Un menor fue asesinado.

No hace falta ser adivino para vislumbrar que la política de Aurelio Nuño hacia los maestros oaxaqueños iba a precipitar una crisis como la que se vive. Basta conocer mínimamente la historia del movimiento magisterial en la entidad para saber que algo así iba a suceder. La arrogancia, ineptitud política y compromisos que el secretario de Educación tiene con las cúpulas empresariales transformaron un asunto meramente pedagógico en un grave problema político nacional.

*Publicado en La Jornada

Anexo:

Una nueva matanza de la policía mexicana

Gerardo Albarrán de Alba| Durante 15 horas de enfrentamientos de maestros con fuerzas federales y estatales de Oaxaca, al menos ocho personas habrían sido asesinadas este domingo. Medios locales registraron 94 heridos y 21 detenidos. Sigue impune el caso Ayotzinapa.

Durante poco más de 15 horas de enfrentamientos de maestros con fuerzas federales y estatales de Oaxaca, al menos ocho personas habrían sido asesinadas el domingo pasado. Hasta el momento, ninguna autoridad ha sido responsabilizada por las muertes denunciadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), un grupo disidente del oficialista Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Versiones periodísticas registran 94 heridos y 21 detenidos.

Durante las últimas semanas, maestros han bloqueado rutas y calles en varios estados del país, particularmente Michoacán, Chiapas y Morelos, además de realizar constantes manifestaciones incluso en la capital del país. Oficiales de gobierno citados permanentemente por la prensa mexicana y extranjera han reducido los motivos del conflicto a la oposición de una parte del magisterio a someterse a una evaluación nacional como parte de una reforma educativa forzada desde el gobierno de Peña Nieto. En realidad, el problema es mucho más complejo y pasa por el desmantelamiento del poder sindical magisterial y el sometimiento de la disidencia, incluyendo el encarcelamiento de sus principales dirigentes, hace una semana, a los que se le endilgaron cargos por lavado de dinero entre 2013 y 2015, cuando la propia sección 22 controlaba la nómina de los maestros oaxaqueños.

Ayer, un centenar de artistas e intelectuales encabezados por el pintor Francisco Toledo condenó “la provocación y hostilidad por parte de las autoridades” y exigió al presidente Peña Nieto y al gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, poner alto a las incursiones policíacas para reprimir a maestros y población e instalar inmediatamente una mesa de diálogo con la CNTE.

El gobierno mexicano no respondió a estas demandas expresadas en una carta abierta. Para el presidente Enrique Peña Nieto, el tercer lugar obtenido por el piloto de Fórmula 1 Sergio Pérez en el Gran Premio de Europa que se corrió el mismo domingo en la nueva pista de Bakú, capital de Azerbaiyán, y el comercial festejo del Día del Padre fueron más importantes que los asesinatos ocurridos durante el conflicto en Asunción Nochixtlán, San Pablo Huitzo y en la ciudad de Oaxaca. Peña Nieto les dedicó tuits a los dos primeros eventos. Ante el conflicto social guardó silencio. “Papá, gracias por tanto. Te abrazo con el corazón donde quiera que estés”, fue el primer tuit de Peña Nieto el domingo. Más tarde: “Muchas felicidades,

@SChecoPerez. Muy merecido este podio para ti #EuropeGP”. Después, nada. El medio día de ayer, en cinco tuits dijo: “Ante los lamentables hechos de violencia ocurridos el día de ayer en Nochixtlán, Oaxaca: Lamento la pérdida de vidas humanas. Mi solidaridad con sus familiares, así como con las personas que resultaron heridas. Di indicaciones a las instituciones de salud del @Gobmx para que apoyen al Gobierno de Oaxaca en la atención de los lesionados.

La oficina del presidente no emitió ningún comunicado oficial. Opositores a Peña Nieto condenaron la estrategia mediática. “Ojalá los subordinados de Peña Nieto chequeen sus redes sociales y se enteren de las instrucciones presidenciales”, ironizaron en Facebook. En el sitio oficial de internet de la Presidencia de la República no hay alusión alguna al conflicto.

Peña Nieto se dio tiempo de tuitear sobre Oaxaca ayer mientras recibía las cartas credenciales de la nueva embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, en una ceremonia con los también nuevos embajadores de Argentina, República Popular de Corea, Armenia y Emiratos Arables Unidos. Mientras, la tensión crece en el país.mex oaxaca represion3

En Oaxaca, un policía estatal comentó que los enfrentamientos habían escalado en forma desproporcionada. “Esto ya superó lo de 2006”, dijo el oficial citado por el diario La Jornada, en alusión al conflicto entre maestros y autoridades estatales que hace 10 años cimbró al país y exacerbó la tensión postelectoral tras las denuncias de fraude electoral que llevaron a la Presidencia de la República al derechista Felipe Calderón.

La violencia en Oaxaca respondió a un gobernador represivo, el priista Ulises Ruiz, y radicalizó al movimiento magisterial, que derivó en la formación de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) que tomó el centro de la ciudad de Oaxaca, varias oficinas públicas, estaciones de radio y la universidad estatal, desde mediados de junio hasta finales de octubre de 2006, cuando fueron sometidos por la Policía Federal Preventiva, enviada por el entonces presidente Vicente Fox, en auxilio del priista Ulises Ruiz, quien más tarde fue abandonado por todos los partidos que exigieron su salida del gobierno, la misma demanda que dio origen a la APPO y provocó un violento conflicto de casi seis meses con un saldo de cuatro personas muertas.

Una década después, y en una sola jornada de enfrentamientos, los muertos fueron al menos seis, según las autoridades, aunque la comisión política de la disidente sección 22 del SNTE, afiliada a la CNTE, aseguró que fueron ocho personas asesinadas en los operativos de la policía federal y estatal en tres ciudades de Oaxaca, incluyendo la capital del estado, pero no identificó por nombre a las supuestas víctimas, sólo aseguró que se trataba de “maestros, padres de familia y manifestantes”. Lo que sí dijo fue que, además, hay 22 desaparecidos y 45 heridos de bala.

Desde la noche del domingo, la CNTE exigió la renuncia del gobernador Gabino Cué, quien ocupa ese cargo gracias a una coalición entre el izquierdista PRD y el derechista PAN, una alianza que les ha funcionado para arrebatarle posiciones difíciles al oficialista PRI que, por cierto, recuperó el estado al ganar la gubernatura en las elecciones del pasado 6 de junio. Por lo pronto, el secretario de Asuntos Indígenas del gobierno de Oaxaca, Adelfo Regino Montes, renunció a su cargo en protesta por la masacre, hecho que calificó de “indignante”. El ahora exfuncionario declaró que “no puedo formar parte de un gobierno que usa la fuerza pública y la represión como salida, en lugar de apostar al diálogo”.

Ayer, varios puntos de Oaxaca permanecían bloqueados por maestros afiliados a la CNTE, particularmente en la zona del Istmo de Tehuantepec. Las delegaciones en varias partes del país se movilizaban en marchas y realizaban bloqueos de rutas, como los que hicieron junto con estudiantes de la normal rural de Amilcingo, en Morelos, que cortaron intermitentemente la circulación en la carretera federal que une a Cuernavaca con la Ciudad de México, donde se preparaban varias marchas en apoyo a los maestros de Oaxaca, que ayer mismo organizaron un impresionante sepelio para sus muertos en Nochixtlán.

*Publicado en Página12

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