Ago 8 2014
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Política

Obama, el activo anticastrista

Los planes de Washington para desestabilizar al Gobierno cubano han chocado con la apertura de la isla y la influencia cada vez menor de la disidencia. La agencia estadounidense Associated Press parece decidida a hacer p√ļblicos todos los planes del Gobierno de EEUU. Su primera gran revelaci√≥n fue que Alan Gross‚ĒÄel estadounidense preso en La Habana‚ĒÄ hab√≠a traficado con sistemas de comunicaci√≥n tan sofisticados que eran de uso del Pent√°gono y la CIA.

Además demostraron que para realizar esas operaciones había cobrado cientos de miles de dólares de Washington, con lo cual se resquebrajó la imagen del desinteresado cooperante judío que arriesga la libertad para dar acceso a internet a su comunidad en la isla.

Tiempo despu√©s, AP public√≥ la existencia del programaZunzuneo, una especie de Twitter dise√Īado especialmente para influir en la situaci√≥n pol√≠tica interna de Cuba mediante mensajes de m√≥viles. Llegaron a unas 40.000 personas dentro de la isla. El plan consist√≠a en enviar informaciones interesantes pero pol√≠ticamente inocuas para ganar credibilidad en un p√ļblico al que, posteriormente, se le ir√≠an filtrando materiales dirigidos a influir en la situaci√≥n interna cubana con el fin de ¬ępromover la democracia¬Ľ.

Ahora, la agencia ponen sobre el tapete que despu√©s de la captura de Gross, la Administraci√≥n de Barack Obama infiltr√≥ en Cuba a grupos de j√≥venes latinoamericanos‚ĒÄde Costa Rica, Per√ļ y Venezuela‚ĒÄ para fomentar la oposici√≥n. Lo hicieron escondidos tras la tapadera de programas de salud.

El senador dem√≥crata Patrick Leahy, titular de la comisi√≥n que supervisa el presupuesto de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Universal (USAID, por sus siglas en ingl√©s) declar√≥ que la fachada utilizada es ¬ępeor que irresponsable¬Ľ porque ¬ęnunca deber√≠a sacrificar el suministro de programas sanitarios o c√≠vicos en favor de objetivos de espionaje¬Ľ. Sin embargo, los falsos cooperantes resultaban un muy buen negocio porque se les pagaba un salario √≠nfimo y si ca√≠an presos no se convertir√≠an en un problema para la Casa Blanca. Mejor a√ļn, crear√≠a conflictos entre La Habana y los Gobiernos de la regi√≥n.

Récord de castigos

A pesar de que los pol√≠ticos cubanoamericanos lo tachan de blando, Obama es uno de los presidentes m√°s activamente anticastrista. Ya es suyo el r√©cord ‚ĒÄglobal e individual‚ĒÄ de multas a empresas extranjeras que negocian con Cuba, aplicando castigos de miles de millones. En operaciones encubiertas tiene tambi√©n un buen average, aunque dif√≠cilmente pueda igualar a sus predecesores de los a√Īos 60 con el Plan Mangosta, las conspiraciones para cometer asesinatos, apoyar a grupos armados internos y organizar posibles invasiones.

El gobierno de Obama sí buscó una solución para apoyar y promover la oposición interna después de que la fiscalía del Congreso comprobara que el dinero enviado a los grupos anticastristas de Miami se gastaba en esa ciudad en chocolates, abrigos de cuero y sierras eléctricas. Había que saltarse a los cubanoamericanos si se quería que los recursos llegaran realmente a la disidencia interna. Así debe de haber surgido la idea de contratar estadounidenses y latinoamericanos para llevar a Cuba los equipos de comunicaciones y recursos financieros.

Desde su campa√Īa electoral qued√≥ claro de que Obama es un hombre que sabe moverse en el ciberespacio y usar las redes sociales con fines pol√≠ticos. Nadie deber√≠a sorprenderse de que haya habido una Primavera √Ārabe y de que esa misma t√°ctica se intentara usar contra La Habana.

En el caso cubano no se debe culpar al mandatario del fracaso. En realidad jug√≥ desde el inicio con pocas probabilidades de √©xito. Intentar una guerra cibern√©tica en un pa√≠s que apenas tiene desarrollado internet es como encargar a los marines la invasi√≥n de Bolivia. Adem√°s se lanza al ruedo sin percatarse de los cambios que se est√°n produciendo en las dos orillas del estrecho de Florida, como las reformas de Ra√ļl Castro y su acercamiento a los m√°s importantes e influyentes empresarios cubanoamericanos como Fanjul, Bacard√≠ o Saladrigas.

La apertura migratoria tambi√©n golpe√≥ los planes de Washington. Hoy los disidentes han perdido hasta la m√°s m√≠nima presencia porque pasan much√≠simo tiempo fuera de Cuba, sea estudiando periodismo en Florida o haciendo giras propagand√≠sticas por Europa. Incluso la prensa anticastrista de Miami refleja que ¬ętras la reforma migratoria del Gobierno de Ra√ļl Castro se ha creado la tendencia al desarrollo de una disidencia viajera, que ha logrado ampliar sus horizontes internacionales, al tiempo que ha visto reducida su influencia en la isla¬Ľ.

Por si todo esto fuera poco, la Casa Blanca debe enfrentar ahora su propia oposici√≥n interna que crece r√°pidamente. Desde una Hilary Clinton que deja solo a Obama con el embargo a Cuba hasta aquellos que le se√Īalan a la prensa donde tiene la USAID enterrados los esqueletos.

*Publicado en P√ļblico.es

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      15 agosto 2014 22:27

      Han pasado como ocho o diez presidentes norteamericanos por la Casa Blanca tratando de desestabilizar al gobierno cubano y sin embargo la revoluci√≥n ah√≠ est√°, vivita y coleando. Creyeron que con la desintegraci√≥n sovi√©tica se desplomar√≠a tambi√©n, pero qued√≥ demostrado el empuje del pueblo cubano y no sucedi√≥ tal cosa. Cu√°ntos intentos de magnicidio hubo contra Fidel, pero ninguno fructific√≥, ah√≠ tenemos a Fidel, caminando hacia los noventa a√Īos, ha sido uno de los grandes hombres de la historia contempor√°nea, su lucidez e perspicacia no tienen parang√≥n en gobernante alguno. ¬ŅY ahora Obama pretende ser la excepci√≥n a la norma? Es extremadamente dif√≠cil. Fidel o Ra√ļl no son como Bin Laden, ellos son venerados por su pueblo, y as√≠ como ellos m√°s tarde habr√° otros que coger√°n la antorcha de la democracia y el socialismo.