Sep 8 2013
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Opini贸nPol铆tica

Obama no la pas贸 bien en la cumbre del G-20

El presidente norteamericano no la pas贸 bien en la cumbre del G-20 en San Petesburgo. Jug贸 de visitante en Rusia. Y su pol铆tica agresiva hacia Siria concit贸 escasos apoyos. Si bombardea lo mismo, ese repudio va a crecer. Barack Obama puede terminar su mandato peor que George Bush.

El Grupo de los 20 pa铆ses m谩s importantes se re煤ne una vez al a帽o. Originalmente era un c铆rculo m谩s cerrado, de 7 u 8 potencias, seg煤n sumaran o no a Rusia, y luego de la crisis global de 2008 decidieron invitar a otros pa铆ses, a煤n cuando algunos, como Argentina, no pueden ser considerados 鈥渄e elite鈥.
En esa ampliaci贸n hab铆a una raz贸n de tipo objetiva, de escuchar otras campanas para entender las causas de aquella crisis y discutir medidas para al menos encaminarla. Y tambi茅n pes贸 un objetivo pol铆tico, de enga帽ar a la opini贸n p煤blica con que el poder mundial se democratizaba, con nuevos actores. De paso, si aquellas fracturas del planeta capitalista se ahondaban, el G-7 pod铆a compartir tal responsabilidad con los flamantes socios y explicar que el fracaso no era solo suyo.
De m谩s est谩 decir que en los 煤ltimos cinco a帽os, el G-20 no cumpli贸 ning煤n papel positivo en la salida de crisis mencionada. No adopt贸 medidas de fondo, que hubieran requerido fulminar el papel rector del capital financiero internacional y de las multinacionales, que ejercen el poder por medio de la banca comercial, los organismos de cr茅dito internacional y la Organizaci贸n Mundial de Comercio.
Pero tampoco fue capaz de tomar decisiones m谩s modestas, como el control efectivo de los movimientos especulativos de las finanzas y bancos, que hab铆an estado entre las causas del estallido de 2008 y la ca铆da del Lehman Brothers. La Cumbre del jueves y viernes pasado en San Petersburgo, Rusia, no fue la excepci贸n. Con decir que la presidenta argentina, Cristina Fern谩ndez de Kirchner, se fue contenta porque su delegaci贸n hab铆a logrado introducir en el documento una cr铆tica a las 鈥済uaridas fiscales鈥, como se denominar谩 de ac谩 en m谩s a los beat铆ficos 鈥減ara铆sos fiscales鈥.
Medidas concretas, punitorias, contra esas guaridas, muchas de las cuales est谩n ubicadas en dominios norteamericanos y europeos, no se acord贸 ninguna. Quiere decir que en los hechos, m谩s all谩 de c贸mo las llamen, ser谩n siendo para铆sos…

Ocupados en la guerra
El documento de San Petersburgo incluy贸 algunos p谩rrafos sobre la necesidad de reactivar la econom铆a y el comercio internacionales. Algunas reuniones de j贸venes del G-20, elogiadas por la mandataria argentina, se pronunciaron para que ese desarrollo tuviera un sentido m谩s social y atienda a las necesidades postergadas de millones de personas.
Evidentemente los l铆deres del G-20, al menos Barack Obama y sus colegas de las principales potencias, no tienen en mente pol铆ticas para encarar esos dramas. Lo suyo atrasa varios a帽os. Pensar que en enero pasado la Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT) expres贸 que a lo largo de 2013 los desempleados aumentar铆an m谩s de 5 millones. La suma total de afectados alcanzar铆a entonces a 202 millones.
Frente a esa realidad, algunas promesas de declaraciones sin sustento pr谩ctico, una vez al a帽o, suenan a farsa. Son la prueba de que, en vez de ocuparse de asuntos importantes de la humanidad, aquellos gobiernos est谩n atareados en ver c贸mo invaden pa铆ses, como hoy maquinan contra Siria. La cita en San Petersburgo demostr贸 que en eso andan los ocupantes de la Casa Blanca, el de Downing Street 20 de Londres y algunos otros aliados suyos de la Uni贸n Europea. Est谩n preocupados por las ganancias de sus bancos y multinacionales, por adue帽arse del gas y crudo de Medio Oriente y por perge帽ar agresiones a quienes se crucen en su camino.

Obama rencoroso

El presidente estadounidense, asumido su primer mandato en enero de 2009, viene desgast谩ndose ante los ojos del mundo como un pol铆tico imperial m谩s, de la larga lista de los que se sentaron en el Sal贸n Oval.
Incluso para muchos de los ciudadanos de su pa铆s, como para el pensador Noam Chomsky, lo suyo, en caso de atacar a Siria, ser铆a un crimen de guerra. Menudo problema para la academia Nobel tener como premiado a un criminal de guerra. Bueno, dir谩n sus miembros m谩s conformistas, si le dimos el premio a Henry Kissinger, a Frederick de Klerk de Sud谩frica y a Shimon Peres de Israel, 驴qu茅 le hace una mancha m谩s al Nobel?
Adem谩s de tipo de doble faz, el afroamericano es rencoroso. Y as铆 actu贸 en San Petersburgo, porque por despecho con Argentina, entre otras razones, vet贸 que el documento del G-20 contuviera cr铆ticas a los 鈥渇ondos buitres鈥.
La presidenta argentina ten铆a como uno de los objetivos de su viaje a Rusia traerse una condena a esos fondos especulativos que buscan cobrar al pa铆s deudas millonarias sin haber ingresado en 2005 y 2010 a sendos canjes de la deuda.
No hubo repudio de Obama a los buitres ni dej贸 que la reuni贸n los mencionara en forma cr铆tica. Tampoco, en los d铆as previos, su gobierno se present贸 como 鈥渁micus curiae鈥 ante la Corte de Apelaciones de Nueva York, como s铆 lo hizo Francia, para favorecer la apelaci贸n de los abogados que representan a Buenos Aires en contra de los fallos del juez Thomas Griesa y de esa misma Corte, favorables a los cuestionados fondos.
El mandatario estadounidense lleg贸 a la cita rusa atravesando su peor g20 moscumomento pol铆tico en casi cinco a帽os. En su pa铆s y el mundo la agresi贸n a Damasco tiene cada vez m谩s detractores. Brasil y M茅xico lo critican por haber sido sus presidentes blancos del espionaje de la NSA. El parlamento brit谩nico se opuso al pedido de David Cameron de secundarlo en el ataque a Siria. El Papa envi贸 una nota al G-20 pidiendo una soluci贸n pac铆fica en ese pa铆s. Vladimir Putin fue un f茅rreo opositor a la agresi贸n y como due帽o de casa introdujo el tema Siria en la agenda, a sabiendas que Obama quedar铆a ensartado.

Puede atacar igual


鈥淓stoy muy solo aqu铆 en este mundo abandonado鈥 dice una parte de la sesentosa letra de 鈥淟a balsa鈥 de Lito Nebbia. Esa parte puede servir para graficar c贸mo est谩 Obama en este momento.
Su plan de atacar a Siria tuvo el voto favorable, apretado, de un comit茅 del Senado y es m谩s problem谩tico que logre un aval mayoritario amplio en la C谩mara de Representantes. El primer apoyo lo tuvo con medias mentiras, de que no involucrar铆a soldados en el terreno y de una operaci贸n por s贸lo 60 d铆as prorrogables por 30. 驴Y si Siria mantiene su resistencia por m谩s tiempo, qu茅 har谩 la Casa Blanca?
El resto de los aliados tiene serias dificultades para secundarlo en la aventura b茅lica, caso de Cameron. Otros gobiernos europeos ponen una prudente distancia con ese programa tan poco atractivo, casos de Alemania, Italia y las autoridades de la UE, como el portugu茅s Jos茅 Manuel Barroso de la Comisi贸n Europea y el belga Herman Van Rumpuy, titular del Consejo Europeo.
El mismo secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki Moon, tampoco es de la partida y reclam贸 tiempo para la paz. Pidi贸 en San Petersburgo aguardar al menos el informe de los inspectores de armas de Naciones Unidas que estuvieron investigando en los suburbios de Damasco sobre la alegada utilizaci贸n de armas qu铆micas.
Ese expediente de las 鈥渁rmas qu铆micas鈥 ha dado pie a las comparaciones de la actual campa帽a contra Siria con la guerra de mentiras que preludi贸 la agresi贸n a Irak. Eso no s贸lo ocurri贸 en el plano de las denuncias y pol茅micas. Tambi茅n lleg贸 a lo f谩ctico, pues la agencia siria oficial SANA puso de manifiesto que el secretario de Estado John Kerry hab铆a pretendido ilustrar la responsabilidad del gobierno de Al Assad con una fotograf铆a del ataque qu铆mico del 21 de agosto de 2013 en Damasco, con….una foto tomada por n fot贸grafo italiano en 2003 en Irak. Dos mentiras se unen por una misma foto, de lo que se hizo eco hasta el diario The New York Times.
Obama ya est谩 jugado y puede bombardear lo mismo Damasco y otros puntos de Siria, a pesar de su soledad y en medio de las cr铆ticas cruzadas de la mayor parte de la humanidad.

El G-20 puede romperse

g20  obama y putinSi el norteamericano da al Pent谩gono de Chuck Hagel la orden de atacar, desde naves y aviones ubicados en el Mediterr谩neo y zonas cercanas, e independientemente del resultado que puede depararle el campo de batalla, tal agresi贸n puede puede traer aparejados algunos de estos movimientos o consecuencias pol铆ticas:
-Radicalizaci贸n de los movimientos populares y de gobiernos de Medio Oriente. La idea de 鈥淭odos somos Siria鈥 puede extenderse.
-Aumento del antiimperialismo en Am茅rica Latina y el Tercer Mundo, fortaleci茅ndose gobiernos como los de Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc.
-Divisi贸n pol铆tica al interior de EE UU, donde los dem贸cratas pagar谩n el mayor precio, y auge de reclamos populares all铆 y en Europa contra los ajustes y por la paz.
-Mayor disgregaci贸n del espectro de alianzas que hoy EE UU mantiene a duras penas con la UE, la Alianza del Pac铆fico y gobiernos 谩rabes pro occidentales.
-El G-20 no va a reunirse en tiempos normales, o al menos no con asistencia de los enviados de Washington. El Grupo puede romperse o desaparecer, bajo el peso de tales diferencias, y surgir otros espacios de debate del poder mundial que hoy se perfilan en el BRICS, ALBA y la Organizaci贸n de Cooperaci贸n de Shanghai. Si alguien pregunta qu茅 pas贸 con el G-20, habr铆a que contestarle que Obama lo rompi贸 con ajustes y bombazos.

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