Feb 2 2014
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OpiniónPolítica

Ocultar a la Cumbre de CELAC con una cortina de silencio

Hay silencios que dicen mucho, que muestran la falta de respuestas y alternativas. Eso me digo despu√©s de haber seguido (desde lejos) la segunda Cumbre de los 33 pa√≠ses que componen la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe√Īos (CELAC) que tuvo lugar en la Habana, Cuba, y de lo que publicaban o no publicaban los poderosos grupos de prensa en gran parte del mundo norteamericano o europeo, esos que ‚Äúforman la opini√≥n p√ļblica‚ÄĚ mundial para confirmar cotidianamente que ‚Äúno hay alternativa‚ÄĚ al orden neoliberal, como dec√≠a Margaret Thatcher.

Que 33 pa√≠ses de Am√©rica Latina y el Caribe hayan decidido comprometerse para que en la regi√≥n ¬ęse consolide una zona de paz, en la cual las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pac√≠fica, por la v√≠a del di√°logo y la negociaci√≥n u otras formas de soluci√≥n, y en plena consonancia con el derecho internacional¬Ľ, y que hayan integrado en el proyecto las reivindicaciones y agendas de los pueblos ind√≠genas y afroamericanos, y comenzar a realmente proteger el medio ambiente, no fue noticia importante ni objeto de un serio an√°lisis en la casi totalidad de los concentrados medios de prensa en Am√©rica del Norte o de Europa.

El mismo silencio c√≥mplice se manifest√≥ de manera general en los poderosos monopolios medi√°ticos de pa√≠ses latinoamericanos, como oportunamente se√Īal√≥ la Presidenta Cristina Fern√°ndez a trav√©s de su cuenta Twitter: ‚ÄúCuando habla en la segunda cumbre de la CELAC, en La Habana, junto a m√°s de treinta Jefes y Jefas de Estado, tres reuniones bilaterales con Jefes de Estado: M√©xico, Venezuela, Uruguay, Clar√≠n y La Naci√≥n mutis por el foro‚ÄĚ (1).

En realidad, si lo vemos a partir de cierto realismo, no les quedaba otra que tratar de impedir la merecida difusi√≥n de lo que se dijo y se acord√≥ en la Cumbre de la Habana, especialmente cuando esos monopolios medi√°ticos defienden las pol√≠ticas de Estados Unidos (EE.UU.) y sus aliados que para imponer la tiran√≠a de los mercados autorregulados intervienen en sangrientos conflictos creados a partir de planificadas disputas religiosas y √©tnicas en pa√≠ses del Oriente Medio y √Āfrica, todos ellos con un potencial de terminar convirti√©ndose en guerras regionales.

Quizás no se recuerde lo suficiente, pero una de las principales razones no invocadas de EE.UU., Francia e Inglaterra para derrocar y asesinar al Presidente libio Muammar Gaddafi fue la política que siguió, apoyada con financiamiento a partir de la Declaración de Sirtre, para fortalecer y asegurar mediante la Unión Africana y un sistema monetario propio, la unidad e independencia del Continente africano.

Todo esto tambi√©n explica que en su Discurso del Estado de la Uni√≥n el Presidente Barack Obama (2) no mencionara a la reuni√≥n de la CELAC y ni siquiera a un solo pa√≠s latinoamericano o caribe√Īo, aunque pens√°ndolo bien eso ha sido algo bueno, porque los √ļnicos pa√≠ses mencionados por Obama, de Asia Central, el Oriente Medio y √Āfrica, y a Ucrania en Europa, en todos ellos hay conflictos militares o golpes de Estado en curso, y en los cuales EE.UU. y sus aliados participan activamente.

Comparemos el discurso de Obama con algunas de las conclusiones que al cierre de la Cumbre de la CELAC ley√≥ el Presidente cubano Ra√ļl Castro, por ejemplo ‚Äúel compromiso permanente con la soluci√≥n pac√≠fica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de la regi√≥n, as√≠ como con el estricto cumplimiento de su obligaci√≥n de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado () observar los principios de soberan√≠a nacional, la igualdad de derechos y la libre determinaci√≥n de los pueblos () la necesidad de fomentar las relaciones de amistad y de cooperaci√≥n entre s√≠ y con otras naciones, independientemente de las diferencias existentes entre sus sistemas pol√≠ticos, econ√≥micos y sociales o sus niveles de desarrollo‚ÄĚ (3).

Analizando esto desde la perspectiva y la experiencia de haber cubierto en Norteam√©rica la √ļltima etapa de la Guerra Fr√≠a, la pol√≠tica contra la Revoluci√≥n Cubana y toda la guerra sucia en Centroam√©rica, no me cabe la menor duda que si en Washington adoptaron la pol√≠tica de silencio debe ser, tambi√©n, porque se han dado cuenta que la CELAC no es un cascaron vac√≠o, algo que pueden destruir f√°cil y r√°pidamente con la propaganda y las falsedades de siempre, sino que se est√° frente a la manifestaci√≥n concreta del com√ļn acuerdo de 33 gobiernos.

Gobiernos que, como fue se√Īalado por los mismos jefes y jefas de Estado o de gobierno, en muchos casos tienen posiciones pol√≠ticas muy diferentes, con algunos de esos pa√≠ses formando parte de tratados comerciales o de las estrategias de liberalizaci√≥n comercial y de inversiones promovidas por Washington, pero que en su conjunto est√°n interesados ‚Äďo no pueden dejar de estarlo- en que prosperen las iniciativas de integraci√≥n y de unidad regional que fueron creadas y desarrolladas a lo largo de los √ļltimos a√Īos para desplegar el potencial com√ļn en materia econ√≥mica, social, pol√≠tica y cultural.

Este silencio medi√°tico tambi√©n se explica en la falta de inter√©s en Washington en que se expongan y analicen a la luz p√ļblica los por qu√© del com√ļn acuerdo de los 33 pa√≠ses para excluir a EE.UU. y a Canad√° de esta organizaci√≥n.

Este an√°lisis podr√≠a revelar que la exclusi√≥n es un bien reflexionado y maduro rechazo a la tradicional prepotencia e injerencia estadounidense en los asuntos internos de nuestros pa√≠ses, a la pol√≠tica que Washington viene aplicando contra Cuba desde hace m√°s de medio siglo, directamente y a trav√©s de la Organizaci√≥n de Estados Americanos (OEA), a la complicidad de EE.UU. para que el Reino Unido siga ocupando las Islas Malvinas, a las pol√≠ticas de apoyar a rajatabla a las transnacionales petroleras, mineras o del agronegocio que est√°n destruyendo el medio ambiente y las comunidades sociales en varios pa√≠ses, al sistema financiero que controlan y nos est√° estrangulando, y tambi√©n ‚Äďentre muchas cosas m√°s- porque ya se abri√≥ paso la consciencia de que los dos pa√≠ses excluidos no son ni pueden ser nuestros modelos y √°rbitros en materia de democracia, de funcionamiento pol√≠tico o institucional, y menos a√ļn de las pol√≠ticas sociales y econ√≥micas.celac lh clausura

Es por todo esto y mucho más que, con todas las limitaciones que la CELAC pueda tener desde el momento en que responde a la realidad concreta, hay que leer y recomendar una atenta lectura de la Declaración de La Habana de la CELAC (4), y de las declaraciones e intervenciones de los jefes de Estado y de gobierno que participaron.

Notas
1.- Telam, http://www.telam.com.ar/notas/201401/49950-cristina-le-respondio-a-los-titulos-catastrofe-de-clarin-y-la-nacion-sobre-su-persona.html
2.- Discurso del Estado de la Unión, 2014: http://www.washingtonpost.com/politics/full-text-of-obamas-2014-state-of-the-union-address/2014/01/28/e0c93358-887f-11e3-a5bd-844629433ba3_story.html
3.- Ra√ļl Castro, http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=2323131&Itemid=1
4.- Declaración de La Habana de CELAC.
http://celac.cubaminrex.cu/sites/default/files/ficheros/declaracion_revedtda_270114_espanol.pdf

*Periodista argentino – canadiense.

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