Jun 9 2005
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Opini贸n

OEA: detr谩s del bombo, aumenta la grieta

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La OEA es buen ejemplo de la nueva firmeza de Latinoam茅rica frente a Estados Unidos. A principios de este a帽o la administraci贸n Bush fue desairada en su intento por imponer no uno, sino dos candidatos al cargo de Secretario General de la organizaci贸n. Tradicionalmente Estados Unidos se ha salido con la suya en la OEA, y especialmente en cuando a la designaci贸n del l铆der de la organizaci贸n. Sin embargo, esta vez, le ocasionaron una embarazosa doble derrota.

fotoPrimero Estados Unidos promovi贸 al ex presidente salvadore帽o Francisco Flores, un ferviente seguidor de sus pol铆ticas, cuyo hecho m谩s famoso fue su campa帽a contra Fidel Castro. Al no conseguir que la OEA premiara a Flores por su fidelidad, Estados Unidos apoy贸 entonces a Luis Ernesto Derbez, un mexicano del partido conservador del Presidente Vicente Fox, quien fue obligado a retirarse por falta de suficiente apoyo. Finalmente Washington se vio reducido a tratar de presentar como una victoria la selecci贸n de Jos茅 Miguel Insulza (abajo, der.), un socialista chileno, y a asegurar que las declaraciones y acciones del nuevo l铆der de la OEA reflejar铆an las prioridades de Estados Unidos en la regi贸n.

La elecci贸n de Insulza llega tras otras se帽ales de independencia de la OEA, la m谩s notable la oposici贸n de la organizaci贸n al fallido golpe de estado en Venezuela contra el Presidente Hugo Ch谩vez, en franco contraste con la impl铆cita simpat铆a de W谩shington. Incluso la selecci贸n de Fort Lauderdale en vez de Miami como lugar de reuni贸n puede que sea un reflejo del sentir latinoamericano. No hay dudas de que George W. Bush y su hermano Jeb hubieran querido recompensar a sus muchos amigos en Miami, particularmente a la comunidad cubana de l铆nea dura, con una reuni贸n regional. Esos amigos ayudaron a Bush a alcanzar la presidencia en el 2000 y redujeron el margen de victoria de Kerry in Miami-Dade en 2004. Mientras tanto, en Broward Kerry apabull贸 a Bush.

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Pero los latinoamericanos pueden haber desconfiado no s贸lo de la dificultad de controlar las manifestaciones en Miami y de los duros m茅todos de la polic铆a local durante eventos recientes, sino tambi茅n de brindar una plataforma a los militantes antichavistas y anticastristas de l铆nea dura de Miami.

La preocupaci贸n de que una agenda estrecha combinada con pasiones encendidas en la comunidad puedan trastornar o eclipsar una reuni贸n regional, no es buen augurio para las oportunidades de Miami de convencer a los latinoamericanos de que la secretar铆a del ALCA tenga su sede all铆 鈥揺n el caso de que finalmente se logre el acuerdo para crear un 谩rea de libre comercio de todo el hemisferio鈥.

La creciente disposici贸n de los gobiernos latinoamericanos a enfrentarse a Estados Unidos refleja de forma sin precedente la llegada de la izquierda al poder, por medios electorales, en grandes 谩reas de Latinoam茅rica, incluyendo a Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Venezuela y Uruguay. En momentos que en Estados Unidos una derecha dura domina tanto el poder ejecutivo como el legislativo, dos de los tres pa铆ses pesos pesados de Latinoam茅rica, Brasil y Argentina, son dirigidos por presidentes de la izquierda, mientras que en el tercero (M茅xico), un candidato que se inclina a la izquierda tiene posibilidades de ser elegido el pr贸ximo a帽o.

A los analistas estadounidenses de l铆nea dura les agrada exagerar el papel de los adversarios jurados de Estados Unidos, Fidel Castro de Cuba y Hugo Ch谩vez de Venezuela ( abajo izq.), en el viraje a la izquierda en la regi贸n. En realidad se trata m谩s de c贸mo la administraci贸n Bush se ha comportado hacia sus aliados 鈥搚 de c贸mo act煤a en el mundo鈥 lo que ha alienado a los latinoamericanos y ayudado a crear la base para partidos pol铆ticos y movimientos que no quisiera ver en posiciones de poder en la regi贸n.


Durante a帽os la Argentina sigui贸 fielmente las pol铆ticas de Estados Unidos. Un ministro argentino del exterior se hizo famoso por declarar que las relaciones eran tan estrechas que eran 鈥渃arnales鈥. Pero cuando Argentina se enfrent贸 a la posibilidad de un desastre econ贸mico 鈥揷ausado principalmente por el nerviosismo de los inversionistas internacionales frente a los mercados emergentes luego de la crisis asi谩tica鈥 W谩shington abandon贸 a Argentina para que se las arreglara como pudiera.

fotoLa lecci贸n no pas贸 inadvertida, y no s贸lo para los argentinos.

M谩s reciente es el caso de Vicente Fox en M茅xico, que intent贸 ser un verdadero amigo de Bush entre los grandes de la regi贸n. Fox hizo todo lo posible para congraciarse con la administraci贸n Bush. En una ocasi贸n fue avergonzado cuando le grabaron la conversaci贸n en la que trataba alternativamente de rogar, manipular y halagar a Fidel Castro para que no asistiera o se marchara enseguida de una reuni贸n internacional realizada en M茅xico, todo con el fin de evitarle un disgusto a George W. Bush.

Lo que Vicente Fox quer铆a de W谩shington a cambio de su lealtad se reduc铆a a una cosa: una pol铆tica inmigratoria m谩s liberal para los mexicanos. Pero lo que recibi贸 fue peor que nada: un muro m谩s grande y m谩s fuerte a lo largo de la frontera, la ley de identificaci贸n real dirigida a los inmigrantes y m谩s deportaciones en masa.

Mientras Fox intentaba complacer a W谩shington, Bush demostr贸 ser un amigo inconstante. A inicios de su administraci贸n decidi贸 bombardear a Irak el mismo d铆a de su muy pregonada reuni贸n con Fox, lo que creo una situaci贸n inc贸moda para el presidente mexicano y desvi贸 la atenci贸n de los medios.

Antes del 11/9, las negociaciones aparentemente avanzaban hacia un pacto migratorio, aunque no est谩 claro qu茅 tipo de acuerdo estaba dispuesto a proponer la administraci贸n o si podr铆a cumplir sus promesas debido a la intensa oposici贸n de gran n煤mero de xen贸fobos en el propio Partido Republicano del presidente. Lo que s铆 est谩 claro es que despu茅s del 11/9 鈥搚 de la oposici贸n de M茅xico y la mayor铆a de los pa铆ses de Latinoam茅rica a la guerra en Irak鈥 Bush ha hecho algunos ruidos virtuosos acerca de la inmigraci贸n, pero no ha estado dispuesto a gastar ning煤n capital pol铆tico en el asunto.

Mientras tanto, en M茅xico ha deca铆do la popularidad de Fox, en parte como resultado de su fracaso para obtener un acuerdo en el tema de la migraci贸n. Con amigos como esos鈥

Estas grandes realidades son ignoradas o minimizadas por muchos de los sabios, notablemente Andr茅s Oppenheimer de The Miami Herald, quien se dedica a su pregunta favorita: 驴Seguir谩 la OEA los dictados de W谩shington? Ahora Oppenheimer trata de parecer jovial y listo, incluso al punto de crear un odioso t茅rmino a fin de atacar uno de sus blancos permanentes: el principio de no intervenci贸n en los asuntos internos de otros pa铆ses:

隆Tomen nota, historiadores! Un nuevo t茅rmino recorre las sesiones de la reuni贸n anual de los 34 miembros de la Organizaci贸n de Estados Americanos.聽Se trata del principio de 鈥渘o indiferencia鈥, y declara que ning煤n pa铆s debe permanecer callado cuando uno de sus vecinos viola las leyes o los derechos humanos.

A Oppenheimer le brota el entusiasmo por el nuevo 鈥減rincipio鈥, incluso mientras deja en claro su origen e intenci贸n.

En lo que parece una advertencia no tan velada a Venezuela, una 鈥淒eclaraci贸n de la Florida鈥 propuesta por EEUU, a discutirse en la reuni贸n de la OEA, dice que los pa铆ses miembros 鈥渄eben gobernar de forma democr谩tica, respetando totalmente los derechos humanos鈥 el imperio de la ley, la separaci贸n de poderes y las ramas independientes del gobierno鈥, y que 鈥渓os gobiernos que no lo hagan deben responder.

En un art铆culo posterior Oppenheimer termina por criticar a Estados Unidos 鈥揷omo es habitual, no por sus pol铆ticas, sino por su torpeza y ausencia de eficacia para venderlas e implementarlas鈥.

Dada la actual ola de sentimiento antinorteamericano en Latinoam茅rica, 驴por qu茅 la administraci贸n Bush no hizo que otro pa铆s hiciera la propuesta?, se preguntaban varios diplom谩ticos el domingo durante la sesi贸n inaugural de la reuni贸n anual de ministros del exterior de la OEA.聽 驴Habr谩 sido arrogancia pol铆tica, un olvido o incompetencia?, preguntaban algunos.

Oppenheimer se lamenta de que Estados Unidos no haya conseguido a otro pa铆s para que haga el trabajo, no haya ocultado la mano y por tanto no haya dejadao a los l铆deres latinoamericanos una salida para salvar la cara ante sus pueblos mientras hac铆an lo que desea Estados Unidos. Se pregunta si la arrogancia o la ineptitud son las responsables, pero se niega a considerar la posibilidad de que otro principio, nuevo, est茅 emergiendo: el de que ning煤n pa铆s tiene que aceptar la humillante tarea de聽 llevarle agua al gran abusador de la cuadra. Llam茅moslo el principio de la no adulaci贸n.

Oppenheimer ni siquiera plantea una pregunta m谩s importante cuando escribe acerca de la propuesta de EEUU, que dice que los gobiernos de la regi贸n 鈥渄eben gobernar de forma democr谩tica, respetando totalmente los derechos humanos鈥 el imperio de la ley, la separaci贸n de poderes y las ramas independientes del gobierno鈥, y que 鈥渓os gobiernos que no lo hagan deben responder鈥.

驴Respetan la administraci贸n Bush y el mastodonte republicano en el Congreso el principio de la separaci贸n de poderes cuando tratan de compactar el poder judicial o cuando aprueban una legislaci贸n para anular las decisiones del tribunal en el caso Schiavo? 驴Gobiernan democr谩ticamente los republicanos cuando tratan de cambiar las reglas del Senado para negar cualquier influencia a la minor铆a?

Las muertes de prisioneros por la tortura y otros maltratos en Guant谩namo, Abu Ghraib, Afganist谩n y otros sitios a causa de la 鈥済uerra contra el terrorismo鈥 驴sugieren que Estados Unidos bajo George W. Bush es un pa铆s que 鈥渞espeta totalmente los derechos humanos鈥?

Hace menos de dos semanas Amnist铆a Internacional respondi贸 a esa 煤ltima pregunta con un enf谩tico 鈥渘o鈥. 驴Llamar谩 a contar la OEA a EEUU si la organizaci贸n acepta el principio de 鈥渘o indiferencia鈥? Esta pregunta no pudiera estar m谩s lejos de la mente de Andr茅s Oppenheimer, que sabe que para Estados Unidos esta propuesta es para que la OEA vigile el comportamiento latinoamericano cuando se enfrenta a los intereses y actitudes de EEUU 鈥揳unque viole el principio de no intervenci贸n鈥.

Nunca se trata de hacer responsable a Estados Unidos. Eso es impensable, ya que Estados Unidos rechaza cualquier vigilancia internacional de sus propios actos e insiste en su soberan铆a absoluta. Lo que es bueno para las ocas no es bueno para el ganso. Por su parte, la administraci贸n Bush va m谩s all谩 cuando afirma el derecho a ignorar a su antojo la Convenci贸n de Ginebra u otras normas del Derecho Internacional 鈥搚 hacer sus propias leyes, dicho sea de paso鈥.


Qued贸 atr谩s la 茅poca en que la OEA era, sobre todo, incondicional de Estados Unidos.聽Porque, como dijo una vez un聽mexicano acerca de su pa铆s, Latinoam茅rica est谩 lejos de Dios y cerca de Estados Unidos. Los l铆deres latinoamericanos en la reuni贸n de la OEA y m谩s all谩 har谩n discursos esperanzados acerca de las relaciones entre Estados Unidos y la regi贸n. Y aplaudir谩n un谩nimemente cuando Estados Unidos proponga que la OEA desempe帽e un mayor papel en la promoci贸n de la democracia.

Sin embargo, los latinoamericanos no servir谩n como la polic铆a ideol贸gica de EEUU en la regi贸n. Porque la realidad subyacente es que, especialmente bajo esta administraci贸n, Estados Unidos y Latinoam茅rica cada vez se alejan m谩s uno del otro.
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* Periodista. Art铆culo aparecido en la revista Progreso semanal (www.progresosemanal.com).

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