Abr 28 2015
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Pol铆tica

Oligarqu铆a, golpes de Estado, Contrarrevoluci贸n

Es complicado ser novedoso a la hora de escribir en un continente donde la mayor parte de las condiciones que provocan profundas desigualdades prevalecen, y en el que las fuerzas progresistas avanzan con muchas dificultades debido al acoso constante y abrumador de la derecha m谩s anacr贸nica y brutal, dirigida, financiada y organizada por el imperio de la especulaci贸n y el neoliberalismo.

Cuando declararon la 鈥渓ibertad鈥 del se帽or mercado, estaba claro que la vor谩gine tender铆a a empobrecer a los que ya estaban viviendo en precariedad, pero el sue帽o de la llamada clase media de 鈥渓as infinitas oportunidades鈥 de convertirse en parte de clase dominante se fueron esfumando dram谩ticamente, en la medida en que los due帽os del dinero y los corruptos pon铆an los cimientos de una sociedad controlada desde los sectores olig谩rquicos. La famosa clase media, aquella que siente terror a la idea de ser pobre, y anhela todos los d铆as llegar a amasar fortunas, se convirti贸 en el s铆mbolo claro de que la desigualdad no es c铆clica, y que aumenta porque esa es la naturaleza del capitalismo. M谩s all谩 del bien o del mal, la acumulaci贸n de unos pocos no puede significar otra cosa que las carencias de muchos. En Am茅rica Latina, con la derrota del ALCA como punto claro de inflexi贸n, las sociedades comenzaron a comprender el alcance de la barbarie desatada dos d茅cadas antes; el sufrimiento de los pueblos hab铆a provocado una importante reacci贸n desde finales del siglo XX, lo que llevo a asumir la direcci贸n del gobierno a movimientos de izquierda, con diferentes niveles de profundidad en su abordaje del tema estructural en el capitalismo. Alca

Venezuela se plante贸 la necesidad de marchar hacia el socialismo, lo mismo que otros pa铆ses del ALBA, mientras otros fueron m谩s cautos, aunque su origen estuviera en la izquierda tradicional o en los movimientos sociales. Inmediatamente se montaron aparatos de desestabilizaci贸n contra estos gobiernos y se consolidaron maquinarias de control contra pa铆ses que daban signos de querer avanzar en la misma direcci贸n. La derrota de los golpes de Estado consecutivos contra el presidente Hugo Ch谩vez (incluido el paro petrolero), permiti贸 un avance revolucionario en la construcci贸n de un sistema alternativo que apunta hacia el socialismo. Las conquistas logradas por las mayor铆as venezolanas durante la revoluci贸n son incomparables con el resto de pa铆ses latinoamericanos (con la obvia excepci贸n de Cuba), lo que dio fuerza tambi茅n a un movimiento continental. Sin embargo, el Golpe de Estado Militar en Honduras, en junio de 2009 fue un duro rev茅s para la regi贸n, pero especialmente para el ALBA, al que Honduras se hab铆a adherido un a帽o antes.

La oligarqu铆a hondure帽a, servil y feliz de ser dominada, como todas las dem谩s en este continente, acepto el papel que le otorgo el imperio y sus transnacionales, y terminaron con la farsa de democracia que solo era buena bajo las reglas del mercado y la direcci贸n de los intereses econ贸micos de los poderosos. Los votos solo importan si no significan nada, si no cambian nada. En Honduras, han pasado seis a帽os, la comunidad internacional ve de lejos, y aquel golpe m谩s que escuela, sirvi贸 su prop贸sito de imponer por la fuerza un r茅gimen al servicio de las transnacionales, renovar la condici贸n hondure帽a de portaaviones del imperio y sumir al pa铆s en el mayor caos imaginable, al punto que su mera existencia como naci贸n est谩 en duda. Aquel atentado destruyo todas las opciones de la sociedad de salir adelante, todo lo alcanzado se desbarato y ya no queda mucho, excepto el desmantelamiento de todo indicio de racionalidad lo que incrementa la miseria, la violencia y la ilegalidad.

Quiz谩 el umbral de nuevos tiempos de dictadura. De aquel momento hasta nuestros d铆as, la ofensiva de la derecha internacional se ha intensificado, se ha multiplicado exponencialmente. El auge de los pueblos est谩 en riesgo. La bolivariana Venezuela se encuentra bajo el fuego intenso de la derecha de todo el mundo, mientras la revoluci贸n es asediada por sus propios errores. Sin embargo, a pesar de los embates en la coyuntura existe determinaci贸n de luchar, de seguir hacia el socialismo, de vencer la contrarrevoluci贸n. Y es que en Venezuela, cualquier golpe de Estado tendr谩 como misi贸n destruir la Revoluci贸n, acabar con todo vestigio que recuerde la 茅poca de las conquistas bolivarianas; apuntar谩 a que nadie recuerde ni al comandante Ch谩vez, ni al presidente Maduro, la apuesta de la oligarqu铆a venezolana, y su oposici贸n de papel, buscan hacer una pi帽ata, algo para lo que no tienen fuerza ni racionalidad, y que solo pueden mantener con la descarada injerencia de los Estados Unidos, y otros sat茅lites suyos como la desvergonzada Espa帽a de Rajoy.

Pero debemos admitir que las t谩cticas imperiales no han sido del todo fallidas; ha logrado mantener su relaci贸n uno-a-muchos con Latinoam茅rica que no alcanza a ser una entidad. Aunque se alcancen momentos emblem谩ticos como la Cumbre de las Am茅ricas en Panam谩, lo cierto es que cada uno reacciona de acuerdo a sus intereses y, muchas veces sus conveniencias. Seguimos siendo muchos dedos, y mientras imperio siempre es el pu帽o. La estrategia de abrir muchos frentes, nos muestra hoy gobiernos de izquierda viviendo como rehenes de las oligarqu铆as locales, les ha salido costoso el haber mediatizado su visi贸n de cambio.

cumbre americas maduro obama1Otras prefieren el pragmatismo, y esperan a que pase el vendaval.聽 Sin dejar de reconocer los aportes a la causa de los pueblos que provienen de estos gobiernos populares, todav铆a est谩n lejos de construir verdaderas democracias. Por otro lado, est谩 claro que la realidad venezolana o la hondure帽a, despu茅s de las traum谩ticas experiencias de golpes de Estado y guerra contrarrevolucionaria, no son entendidas por las izquierdas de nuestro continente. Algunos han llegado a la aberrante posici贸n de negar la guerra econ贸mica que se libra contra este pa铆s hermano. Fuera del Chile de Allende, y la Cuba nuestra, ning煤n pueblo podr铆a entender la dimensi贸n de esta agresi贸n.

Asombrosamente, muchas cr铆ticas desde la izquierda sugieren la dolarizaci贸n de la econom铆a venezolana, como la panacea para resolver los problemas, sin percatarse de donde est谩 la ra铆z del asunto. Es cierto que existen entuertos que agravan la situaci贸n, pero sobre 茅l hace falta trabajo, como en cualquier otro pa铆s de Latinoam茅rica, muchas veces los pol铆ticos prefieren creer que el pueblo no est谩 listo para su liderazgo, sin darse cuenta que los procesos son responsabilidad de todos y todas. Ser铆a fatal para nuestros pueblos que nuestra izquierda decidiera mantenerse timorata frente a la agresi贸n que hoy sufren nuestros pueblos, y que optaran por la cr铆tica est茅ril contra la revoluci贸n bolivariana.

Aqu铆 es importante, muy importante entender el momento hist贸rico (lo he repetido tanto鈥), el precio a pagar por nuestras limitaciones puede llevarnos a perder todo. Hoy Venezuela es el frente de batalla, y todos debemos encontrar la forma de llegar a entregar nuestra solidaridad tangible, verdadera. La autocr铆tica vale mucho m谩s, si no le entregamos municiones al enemigo. Y no se trata de abandonar los principios, se trata de defender lo que nos ha costado tanta durante tantos siglos. En Venezuela ya paso el tiempo de los golpes de estado, ahora lo que hay en ciernes es una contrarrevoluci贸n, debemos actuar en consecuencia. No podemos seguir el juego de la derecha, ni tratar con pa帽os tibios a los contrarrevolucionarios, menos a煤n invitarlos a cenar en nuestra casa, cuando son los que matan a nuestros hermanos.

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