Jul 8 2020
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PolíticaSociedad

Opus Dei, pederastia y silencio de los medios

La Congregaci√≥n para la Doctrina de la Fe ha procesado al sacerdote del Opus Dei Manuel Coci√Īa Abella por abusos sexuales a varios adolescentes y j√≥venes de ciudades espa√Īolas en los √ļltimos 30 a√Īos. Lo ha sancionado a cinco a√Īos sin ejercer su ministerio sacerdotal en p√ļblico, otros cinco a√Īos de atenci√≥n espiritual √ļnicamente en su centro, en Granada, Espa√Īa.

El pederasta Coci√Īa tiene 72 a√Īos, fue disc√≠pulo directo del fundador Escriv√° de Balaguer y ha sido actor distinguido en la Obra.

Es la primera vez que un miembro distinguido del poderoso Opus Dei es inculpado en temas de abusos. Sin embargo, la noticia s√≥lo ha levantado vuelo en las redes sociales. El portal Religi√≥n Digital, espEl Vaticano condena por abusos sexuales a un sacerdote del Opus ...ecializado en temas cat√≥licos, ha dado seguimiento a las denuncias y al proceso de Coci√Īa, pero denuncia que tanto la prelatura del Opus Dei como la totalidad de medios de comunicaci√≥n han silenciado la noticia.

Jes√ļs Bastante, de Religi√≥n Digital, reprocha: El Opus Dei sigue callado. Es la estrategia de siempre, la que tanto da√Īo ha hecho a las v√≠ctimas de abusos. Porque el silencio victimiza doblemente al superviviente, lo ningunea, trata de anular su dolor, su historia, el horror sufrido. El silencio de quienes, durante a√Īos, miraron hacia otro lado, trasladando a Coci√Īa de un lugar a otro y conminando a las v√≠ctimas a callar y guardar su dolor en un caj√≥n es, si cabe, m√°s ominoso que los abusos en s√≠. Porque el silencio es consciente y programado.

Las preguntas resultan innegables: ¬Ņpuede una congregaci√≥n religiosa tan poderosa como el Opus Dei acallar y amortiguar un evento que perjudique su imagen? El portal se queja particularmente en Espa√Īa y Chile, donde la Obra es pujante, de la siguiente manera: ¬ŅD√≥nde est√°n Vida Nueva, Alfa y Omega y la prensa cat√≥lica de nuestro pa√≠s? ¬ŅTanto poder tiene la Obra sobre medios aparentemente alejados de la Iglesia como El Pa√≠s? La respuesta es afirmativa. Lo vivimos en M√©xico en 1997, cuando se anunci√≥ un programa de tv en CNI Canal 40.

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Las víctimas de Marcial Maciel denunciaban sus abusos. Hubo amenaza de boicot de anunciantes, silencio de las principales televisoras y, salvo La Jornada, callaron los periódicos del país. Fue un caso emblemático, pues desnudó los estrechos vínculos de poder entre la Iglesia y las élites mexicanas. Hubo censura y coerción hacia los periodistas que se atrevieron a desenmascarar el reino de impunidad de Maciel.

Es más, las plumas cercanas a los Legionarios de Cristo cuestionaron los relatos y la autoridad moral de las víctimas. Sobresale, El Norte (Reforma) que se dedicó a calumniar sistemáticamente a las víctimas.

El tema requiere detenerse. Porque la denuncia a la pederastia clerical se debe a los medios seculares. Los medios de comunicaci√≥n han tenido un papel clave en la denuncia de la pederastia clerical a escala internacional. Desde el comienzo de las revelaciones sobre el abuso, la Iglesia cat√≥lica, reaccion√≥ con desacierto. Desde los a√Īos 50, niega los hechos y protege a los pederastas.

En el siglo XXI, ante el alud de denuncias, cuyo epicentro se sit√ļa en The Boston Globe en Filadelfia en 2002, encontramos una Iglesia que invierte sus energ√≠as haci√©ndose pasar por v√≠ctima. Acosada por supuestos intereses que la quieren desprestigiar. El efecto es el contrario, hay un desmoronamiento institucional debido a la contundencia de los relatos de las v√≠ctimas, hechos y denuncias en pa√≠ses registrados por los medios. Al posicionarse como ciudadela asediada por enemigos que buscan destruirla, la Iglesia, se refugia en teor√≠as de la conspiraci√≥n y olvida el drama de las v√≠ctimas.

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Las percibe como amenaza o instrumentos manipulados para alimentar la hostilidad internacional. La Iglesia comete un grave error de comunicación que la desacredita. Pretendió promover la imagen del martirio y de persecución, durante la primera década del siglo XXI.

Sin duda, la estrategia también pretendió reforzar el frente interno. Es decir, cerrar filas como cuerpo social ante los supuestos embates de enemigos externos. Sectores de la curia desarrollan confabulaciones y complots en torno al funesto secretario de Estado de Juan Pablo II, el cardenal Angelo Sodano, quien encabeza la fallida estrategia. Desde Roma se levantan construcciones sobre conjuras internacionales, cuyos actores centrales son aquellos enemigos tradicionales: judíos, masones, comunistas, ateos y financieros de Wall Street.

En los relatos argumentativos, se minimiza el impacto de la opini√≥n p√ļblica, ya que ha sido manipulada. Sin enfocarse en las v√≠ctimas, la estrategia, pretendi√≥ cimentar un frente interno s√≥lido capaz de repeler los ataques. La imagen del martirio, de hecho, se refiere a la memoria colectiva del cristianismo primitivo. Bajo esta estrategia, situamos el silencio y reprochable desentendimiento de los medios cat√≥licos.

M√°s a√ļn cuando grandes agencias internacionales, sus fundadores estaban involucrados, como Zenit con Maciel, de los legionarios o Aciprensa; Luis Fernando Figari, de Sodalicio de Vida Cristiana. La prensa cristiana y cat√≥lica est√° en deuda con la verdad y con sus lectores.

Todo este episodio dramático entre medios y pederastia clerical conduce a una hipótesis: en un contexto cultural de secularización, en el declive de la estructura eclesial católica se opera un efectivo decaimiento simbólico. Es decir, la Iglesia ya no ejerce ni tiene el monopolio de la moralidad. La crisis de pederastia y sus escándalos es también la crisis de credibilidad de la Iglesia que en México había modelado los valores. El Opus Dei guarda este dilema, se abre a la transparencia o se refugia en el arte de ocultar la verdad.

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