Mar 6 2007
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Econom铆a

Osvaldo Bayer. – LA CONSECUENCIA Y LA MEMORIA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

LA VUELTA DE OSVALDO BAYER

El pasado 18 de febrero (2007) Osvaldo Bayer cumpli贸 80 a帽os. Su nombre es sin贸nimo de coherencia, honestidad y coraje civil. Es un referente obligado para quienes tratan de recuperar la memoria de las luchas populares por la dignidad del hombre.

Eduardo Anguita*

Es por eso que, a casi 40 a帽os de la investigaci贸n que permiti贸 sacar a la luz los sucesos tr谩gicos de la Patagonia en los a帽os 1921/1922, y como un homenaje vivo al investigador incansable y a los peones y obreros que dieron sus vidas en aquellas luchas, Alcatr茅s Producciones le propuso a Bayer volver a recorrer los escenarios de esos hechos, para indagar en la memoria de los pueblos, y de sus protagonistas y documentar que si bien en la historia se puede mentir, finalmente siempre triunfa la verdad.

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El resultado de ese viaje, donde el pasado y el presente se entrelazaron a trav茅s de los escenarios naturales m谩s bellos del sur argentino, es el documental La vuelta de Osvaldo Bayer, que se estren贸 el martes 20 de febrero, por Canal 7 en el marco del ciclo Ficciones de lo real, en una edici贸n especial con motivo del homenaje a Osvaldo.

En noviembre de 2006, un equipo de realizadores y productores, acompa帽amos a Bayer en Buenos Aires y Santa Cruz. All铆 recorrimos los archivos gr谩ficos, sonoros y de imagen tanto p煤blicos como privados de esos mismos lugares.

Planteado en tres ejes, el filme relata los hechos hist贸ricos, con la propia voz de Bayer, en los lugares donde ocurrieron. Adem谩s cuenta c贸mo fue que 茅l investig贸 esta historia a mediados de los a帽os 60 y 70. Finalmente indaga sobre c贸mo est谩 presente hoy esa historia y esa investigaci贸n en la gente y qu茅 es lo que perdura.

El equipo t茅cnico grab贸 todo lo que surgi贸 a lo largo de casi cinco mil kil贸metros. El recorrido se inici贸 en El Tugurio, su modesta casa porte帽a de Belgrano, la misma en la que escribi贸 esa historia, y continu贸 en las ciudades de Comodoro Rivadavia, Jaramillo, Piedra Buena, R铆o Gallegos, Calafate y San Juli谩n, as铆 como en las estancias y pueblos que fueron los escenarios principales de los hechos de diciembre de 1921 y enero de 1922.

Una caravana de camionetas 4×4, dirigida por el mismo Bayer recorri贸 la ruta 3 y fue parando en todos los escenarios de las huelgas con el objetivo de reconstruir la historia de su investigaci贸n.

All铆 en el sur, Bayer se entrevist贸 con viejos amigos de aquella 茅poca. Uno de ellos fue el ex gobernador de la provincia Jorge Cepernic. Tambi茅n recorri贸 los escenarios con los historiadores Luis Ibarra Philemon, y Jorge Segovia; el pe贸n rural Rafael Huenelaf y la Intendenta de Jaramillo, quien le prepar贸 un sentido homenaje a Osvaldo que lo emocion贸 hasta las l谩grimas.

Y por supuesto con los descendientes de los verdaderos protagonistas de la historia, entre ellos la hija del Gallego Soto, Isabel; la hija del capit谩n Vi帽as Ibarra, Elvira Vi帽as Ibarra, y el descendiente de la familia Braun Menendez, Federico Braun, actual due帽o La An贸nima Exportadora e Importadora del Sur y de Estancia La Anita, en Calafate.

Como producto de la investigaci贸n de Bayer hay un monumento a Jos茅 Font, un colegio agropecuario que lleva su nombre, una calle de R铆o Gallegos se llama Antonio Soto, otra Fac贸n Grande. En La Anita se hizo una obra escult贸rica recordando las luchas y Jaramillo la vieja estaci贸n de trenes, se convertir谩 en el Museo Fac贸n Grande.

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Dentro de los objetivos pretendidos por el documental est谩 el de generar un debate hist贸rico. Tratar de que los archivos hist贸ricos, hoy en manos de un particular, el historiador Osvaldo Topcic, vuelvan al orden p煤blico. Adem谩s intentar que puedan ser excavadas por un equipo de investigadores forenses, las tumbas masivas de la estancia La Anita, en Calafate.

A partir de la reconstrucci贸n de Bayer que llev贸 a la luz una masacre secreta cuidadosamente encubierta, los habitantes de esas latitudes comenzaron a reivindicar las figuras de los dirigentes de la huelga. Y finalmente en este documental descubrimos que, pese a todo, la verdad hist贸rica siempre triunfa.

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* Periodista.
En www.voltairenet.org.

EL LIBRERO MAYOR

Alguna vez Buenos Aires pareci贸 una gigantesca librer铆a de publicaciones frescas y donde era posible encontrar tambi茅n esas ediciones agotadas que busca el coleccionista o necesita el estudiante. Los tiempos cambian, pero 鈥揳 lo menos鈥 se conserva la memoria de aquellos para quienes tener una librer铆a era m谩s que el negocio de vender el 煤ltimo 芦best seller禄. Bayer recuerda, y comparte sus recuerdos.

Osvaldo Bayer

En vez de escribir sobre la muerte en las calles reventando autos por religi贸n, o de las bombas de Bush para asegurar su capitalismo democr谩tico, o de Vargas Llosa, que ahora se ha metido a denigrar al Che Guevara en vez de preocuparse por los ni帽os hambrientos de su ex patria, nosotros hoy vamos a hablar de un librero. S铆, de un librero, as铆 de simple, un librero a quien la generaci贸n de los 鈥60 y 鈥70 hemos proclamado nuestro Librero Mayor.

S铆, claro, no es otro que Hern谩ndez, tambi茅n simplemente as铆, Hern谩ndez. Como le dec铆amos a su librer铆a, donde nos reun铆amos a discutir y buscar las novedades para dar m谩s teor铆a a nuestras ideas. Dami谩n Carlos Hern谩ndez, el de la calle Corrientes, el fundador de la legendaria librer铆a Hern谩ndez, donde aquella juventud hablaba de todo, discut铆a de todo y le铆a de todo. El librero escuchaba pero recomendaba la lectura de aqu茅l, de 茅ste o del absolutamente nuevo que aparec铆a en una editorial de barrio. Pero esa librer铆a Hern谩ndez, de la calle Corrientes, seguir谩 el destino argentino. El cierre, la quema de libros, el destierro, el silencio, por algo ser谩.

El cen谩culo de las nuevas ideas. El discutir la teor铆a pura. Hern谩ndez, atento, acercando al te贸rico reci茅n salido. En 1977 llegar谩 la milicada bruta y el templo cerrar谩. El exilio para el Librero Mayor. La amargura. El regreso como todos en esos fines del 83. Pero ya la enfermedad del exilio injusto y la muerte temprana en esa nueva 茅poca donde se nos quer铆a ense帽ar a 鈥渕irar hacia delante鈥 y no recordar la desaparici贸n de la juventud y sus libros.

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El martes estaremos all铆 en su librer铆a, para recordarlo, a cincuenta a帽os de su fundaci贸n. Vamos a estar los que quedamos, los que tenemos la nostalgia de haber mirado sus anaqueles y haberle preguntado a Hern谩ndez con tal de escuchar su sabia respuesta. El vivi贸 para los libros, El sacerdote laico de la lectura:

鈥溌緾贸mo? Bien, si quiere empezar con Marx lea primero esta historia de la Edad Media tard铆a, lea el cap铆tulo de la rebeli贸n de los campesinos alemanes de 1515, la del obispo M眉ntzer…鈥

鈥溌緾贸mo, anarquismo? Bien, le conviene leer primero algunos cap铆tulos de Proudhon antes de comenzar con Bakunin, y despu茅s m茅tase con historia del sindicalismo espa帽ol, con Pietro Gori, Malatesta y la historia de la FORA. Si no tiene plata, ll茅veselo, l茅alo y me lo devuelve despu茅s…鈥

鈥溌緾贸mo? 驴Yrigoyenismo? Mire, antes de empezar a leer vaya a la Facultad de Filosof铆a, donde el centro de
estudiantes est谩 dando un seminario, de entrada libre, ah铆 se debate a fondo. Despu茅s v茅ngase por aqu铆 que le voy a dar todo lo que se escribi贸 por los a帽os treinta.鈥 Y as铆.

Dami谩n Carlos Hern谩ndez, librero de esa generaci贸n. 鈥溌緾贸mo, usted quiere algo de Scalabrini Ortiz? 驴Usted es estudiante? Bueno, entonces no se lleve la nueva edici贸n, que est谩 cara, all谩 tengo una edici贸n del 63 que es igualita y le va a costar unas monedas, espere, se la muestro.鈥漛r>

El libro, la lectura, el saber, el debate. El libro en todo su valor. De la noche a la ma帽ana. De la ma帽ana a
la noche clasificando libros, coloc谩ndolos seg煤n la calidad y no de 鈥渂est seller鈥, aconsejando, de la noche a la ma帽ana.

Pero 茅sa no fue s贸lo la librer铆a de la juventud pensante de esa 茅poca de oro de la b煤squeda de soluciones para un pa铆s de dictaduras de bastones largos. Tambi茅n de los poetas. He recordado hace poco que all铆 me encontraba con poetas que hoy ya no se pronuncian m谩s y que merecer铆an un lugar en el parnaso de un a煤n no erigido templo de la poes铆a: don Jos茅 Portogalo, por ejemplo, con sus largos silencios y de pronto la frase justa, o Gonz谩lez Carbalho, con esa sensibilidad adolescente que sab铆a como ninguno describir los amores en plural, con toda pureza y sensibilidad.

O tambi茅n con Vicente Tr铆poli, escritor de arrabales, calles de tierra y veranos con sillas en la vereda. Recuerdo cuando ah铆 en Hern谩ndez Tr铆poli me escribi贸 una dedicatoria en su libro Che, rubito, adi贸s, ese cat谩logo de pensares y sue帽os de Rubito, Panadero, Tito, el Negrito, Alberto, Juan铆n, Carnisa, Nito, Ronquito, Maximino, Cantalicio, el Peca, Chupino… Vicente Tr铆poli, que se defin铆a como 鈥減oeta ignoto, comentarista aliterario, cuentista muy conocido en indescubiertos aleda帽os, linyera de la consonante y croto de la novel铆stica鈥.

All铆, en la librer铆a nos encontr谩bamos y re铆amos con Hern谩ndez, y otros, de todo el 鈥渃rotaje ideal铆stico鈥 que nos rodeaba. Para salir de crotos y llegar a proletarios nos faltaba mucho.

No puedo dejar de mencionar tambi茅n a otro escritor con el cual me encontr茅 muchas veces en lo de Hern谩ndez: Orlando D鈥橝niello, con su libro Con el pan bajo el brazo, idioma y tristezas de los inmigrantes en los barrios bien porte帽os. Y por supuesto, qui茅n si no, don Ra煤l, el poeta por excelencia, que all铆 por primera vez me recit贸 su poes铆a sobre las tumbas de los obreros patag贸nicos fusilados. Versos que me quedaron en el alma.

鈥淓n Santa Cruz, entre el mar y los montes yo he visto el peque帽o cementerio de los huelguistas fusilados.

Unos, mal enterrados en la fosa abierta por ellos asoma la punta del zapato con tierras y lagartijas.鈥

Gonz谩lez Tu帽贸n en la Librer铆a Hern谩ndez. 驴Qu茅 tal? All铆, en rueda de sue帽os, entre libros, poetas, autores. Pero lectores, lectores y un librero sabio. Hern谩ndez. El martes a la noche lo vamos a recordar en
su librer铆a de calle Corrientes. Y va a estar listo un libro sobre 茅l escrito por sus amigos, los que iban a su librer铆a a escucharlo y a leer sus libros.

En el pr贸logo propongo algo: 鈥淪ue帽o que alguna vez se levante en alguna plaza de nuestra ciudad una escultura en homenaje al Librero. S铆, en general a los libreros, pero estoy seguro que por m谩s que tenga otro rostro, el tiempo va a ir d谩ndole a esa escultura el rostro de Dami谩n Carlos Hern谩ndez.

芦Y al lado de 茅l van a ir creciendo apilados libros de bronce, y su mano los va a acariciar. Y a sus pies, un gusano con botas, el teniente coronel Gorleri, que quem贸 en el 78 libros 鈥榩or Dios, Patria y Hogar鈥. Quemador de libros ascendido a general por Alfons铆n. Realidades argentinas. Y ojala que pronto la ciudad tenga una calle con el nombre 鈥楲ibrero Hern谩ndez鈥, y esa calle vaya poco a poco pobl谩ndose de librer铆as.

芦Ser谩 el momento entonces en que los porte帽os no necesiten otros templos, las librer铆as les van a bastar para investigar el alma, el cuerpo, el futuro, c贸mo llegar a la felicidad de los pueblos o por lo menos mantener la ilusi贸n de la utop铆a. Dami谩n Carlos Hern谩ndez, Librero Mayor de nuestra generaci贸n鈥.

Cuando me lleg贸 noticia de la muerte del librero Hern谩ndez, aquel 6 de febrero de 1987, me imagin茅 que habr铆a emprendido el vuelo hacia arriba por la calle Corrientes, en la misma direcci贸n que en enero de 1919 hab铆an marchado los obreros para luchar por las ocho horas de trabajo. Y que fueron masacrados por la polic铆a y el ej茅rcito en la Semana Tr谩gica. La misma direcci贸n, Hern谩ndez, volando esta vez acompa帽ado por cientos de libros abiertos, con sus p谩ginas como alas.

(Prometo que en mi pr贸xima vida ser茅 librero y pondr茅 una librer铆a en la calle Corrientes, enfrente de Hern谩ndez, para hacerle la competencia. Entonces s铆 que la palabra 鈥渃ompetencia鈥 tendr谩 su verdadero
significado).

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En el diario P谩gina 12 de Buenos Aires, tres de marzo de 2007.

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