Sep 23 2004
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Política

Otoño en Bagdad: no caen hojas, son cabezas

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En la madrugada europea el Gobierno de Berlusconi aseguraba no tener confirmación de la noticia del degüello de las trabajadoras sociales y pacifistas italianas secuestradas en Irak. Las “dos Simonas” -Simona Pari y Simona Torretta- desaparecieron el pasado 7 de setiembre, secuestradas por un comando no identificado.

La información de su muerte fue puesta en una página web de la Organización Jihad y recogida por las estaciones de TV Al Jazira, de Qatar, y Al Arabiya, de Dubai. La razón esgrimida: el gobierno italiano no retira sus tropas de Iraq. Ambas vivían en Iraq desde antes de la guerra y se habían declarado contrarias a la invasión del país. Ambas también trabajaban por la infancia y pertenecían a una ONG italiana denominada Puente para Bagdad.

La Organización Jihad -sobre la cual no se ha logrado reunir antecedentes que certifiquen sin dudas su existencia- dio cuenta del degüello y posterior decapitación de las dos jóvenes italianas Pari y Torretta, de 29 años, e indicó que continuaría su guerra contra los extranjeros.

Según expertos occidentales, la noticia es “poco creíble”, puesto que los musulmanes “no hacen la guerra contra mujeres y niños”. No pocos analistas, luego del secuestro, dudaron de que éste hubiera sido obra de algún grupo de la resistencia iraquí o de guerrilleros extranjeros que colaboran con ella.

Una operación siniestra

Nuestro corresponsal en Italia señaló, poco después del secuestro que el grupo responsable, “según los testigos, se movía con seguridad, vestía uniformes militares implecables y usaba armas muy sofisticadas, todas con silenciador; asimismo, no sólo actuaron con estilo militar, sino que también llevaban el pelo muy corto y ninguno tenía barba (…).

“Otro detalle no menos preocupante es que el grupo llegó en una caravana de autos, entre ellos cinco jeeps, que no podrían haber pasado inadvertidos en la capital iraquí, donde, si bien reina el caos, existen férreos y frecuentes controles militares” (www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=363). Con Pari y Torretta fueron también secuestrados una muchacha y un ingeniero iraquíes. No se ha sabido de su suerte.

Un Ponte per Baghdad trabaja en Iraq desde 1991, después de la llamada Guerra del Golfo, intentanto paliar los desastrosos efectos del embargo decretado contra el país, gobernado entonces por Sadam Hussein, y colaborando además con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en la construcción de escuelas y guarderías.

Gino Strada, fundador de Emergency, organización que brinda asistencia médica a las víctimas de guerra, recordó -en un comentario publicado en el diario italiano Il Manifesto– el asesinato de seis voluntarios de la Cruz Roja Internacional en Grozny, Chechenia. De ese modo el gobierno ruso, dijo, logró el objetivo de obligar a dejar el país a las organizaciones humanitarias, que podían informar al mundo qué sucedía verdaderamente en esa república rebelde.

Los servicios de información italianos, británicos y estadounidenses aun no han determinado la veracidad de la información del asesinato de las dos mujeres.

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