Nov 4 2004
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Pol铆tica

Otra alimentaci贸n, como otro mundo, es posible

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Slow Food (Alimentaci贸n Sana) no significa s贸lo lo contrario de fast food (comida r谩pida). Se trata de un movimiento internacional, fundado en Italia en 1986 y que cuenta ya con m谩s de 80 mil socios en m谩s de 100 pa铆ses. Se opone a la tendencia de standarizaci贸n del paladar -la llamada 芦mcdonalizaci贸n禄 del planeta- y act煤a a trav茅s de la Fundaci贸n Slow Food para la Defensa de la Biodiversidad www.slowfood.it).

Del 20 al 23 de octubre se reunieron en Tur铆n casi cinco mil representantes de 130 pa铆ses, en el evento titulado 芦Tierra Madre. Encuentro Mundial entre las Comunidades del Alimento禄. La delegaci贸n brasile帽a estaba integrada por 180 personas, la mayor铆a peque帽os agricultores, ind铆genas, pescadores, directores de cooperativas y personas sin tierra. Particip茅 en nombre del Programa Hambre Cero, tema de una de las cinco conferencias plenarias y de dos talleres, de entre los 61 que abordaron diferentes temas.

El objetivo de Slow Food es intervenir en el mercado, educando a productores y consumidores a preservar los productos y culinarias locales, as铆 como la agro-biodiversidad. En todo el mundo el movimiento intenta identificar d贸nde hay peque帽as producciones agro-alimentarias de calidad. Entre sus actividades destacan el Arca del Sabor y las Fortalezas.

El Arca del Sabor consiste en registrar los productos de excelencia gastron贸mica amenazados por la homologaci贸n industrial, las leyes hiperhigienistas, la degradaci贸n ambiental y las reglas que favorecen s贸lo a los grandes distribuidores. Ella cataloga y divulga por todo el mundo sabores casi olvidados de productos amenazados de extinci贸n y que poseen un gran potencial productivo y comercial.

Las Fortalezas son intervenciones que miran a la preservaci贸n de esos productos. Dieron inicio en Italia y hoy est谩n en los cinco continentes, asegurando la continuidad de productos como el Oscypek, queso de leche cruda polaco, el caf茅 Huehuetenango de Honduras y el arroz Basmati de la India.

En Brasil funciona la Fortaleza del guaran谩, de los indios Saret茅 Mau茅, que lo fabrican artesanalmente en forma de bast贸n, y el palmito de la palma ju莽ara. Los visitantes pudieron comprarlos o degustarlos, en una gran fiesta gastron贸mica centrada en la agricultura org谩nica, libre de agrot贸xicos y de transg茅nicos.

Las Fortalezas comprenden acciones de organizaci贸n de los productores, establecimiento de normas de producci贸n, recopilaci贸n de recursos para instalaci贸n de infraestructura, promoci贸n de investigaciones e incluso canales de comercializaci贸n, incluyendo exportaci贸n, mercadeo y comunicaci贸n.

Para el Slow Food seleccionar productos implica preservar la biodiversidad alimentaria, defender territorios y su identidad cultural, as铆 como valorar pr谩cticas antiguas, ofreciendo nuevas oportunidades de trabajo e ingresos a peque帽os productores. Por eso los productos deben ser excelentes en cuanto al sabor y con calidad definida a partir de costumbres y tradiciones locales; estar enraizados en la memoria y en la identidad de un grupo social, y relacionados con la historia de un territorio; producidos en cantidades limitadas y estar en peligro de extinci贸n.

Desde el 2003 la Slow Food act煤a en Brasil junto con el Ministerio de Desarrollo Agrario, especialmente con la Secretar铆a de Desarrollo Territorial, con la cual firm贸 un convenio de cooperaci贸n en julio del 2004.

Con traducci贸n simult谩nea en siete idiomas, Tierra Madre proporcion贸 a los participantes un espacio de intercambio de informaciones y experiencias, de exposici贸n de sus productos, apertura de canales de comercializaci贸n y exportaci贸n. Posibilit贸, sobre todo, el fortalecimiento de sus lazos de solidaridad ante el creciente avance de producci贸n artificial de los alimentos, en que la tierra es cambiada por los laboratorios y el valor de cambio de los alimentos predomina sobre el de uso, aumentando el lucro de las empresas transnacionales y ampliando tanto el n煤mero de personas desnutridas, por falta de recursos para producir y/o adquirir alimentos, como el de v铆ctimas de enfermedades producidas por los elementos qu铆micos contenidos en los productos industrializados.

La salud comienza por la boca, ense帽aban los antiguos. Y la sabidur铆a no es lo que la boca habla sino lo que expresa el coraz贸n.

Las tres fuentes de la vida

A los seres nos son inherentes tres cosas: la nutrici贸n, la sexualidad y la espiritualidad. Son las fuentes de nuestra existencia. Por la nutrici贸n desarrollamos y aseguramos la salud; por la sexualidad preservamos y multiplicamos la especie; por la espiritualidad nos transcendemos a nosotros mismos, relacion谩ndonos con la naturaleza, el pr贸jimo y Dios.

fotoSin ingerir alimentos nadie vive. De nuestros cinco sentidos, el gusto es el primero en ser activado. A煤n en la fase intrauterina chupamos los nutrientes maternos. Por lo cual 茅ste es el m谩s arraigado de los sentidos. Al cambiar de pa铆s cambiamos de h谩bitos, adoptamos otro idioma, etc. pero nunca cambiamos el gusto. Al igual que el lenguaje, es factor primordial de identificaci贸n. En Australia o en Alaska, un brasile帽o experimenta indecible placer al comer arroz con frijoles, por ejemplo.

La comensalidad es el m谩s humano de nuestros actos. Ning煤n otro animal se cuida de preparar los alimentos y a continuaci贸n se sienta en torno a una mesa acompa帽ado de sus semejantes. S贸lo nosotros, los humanos, hacemos de la preparaci贸n de los alimentos un arte -la culinaria-. Es todo un ritual: estar a la mesa y seguir determinadas r煤bricas -cubiertos, servilletas, platos, bandejas… Y no hay nada peor que comer solo.

Comer es comulgar, compartir. Es una acci贸n resurreccional. La carne que nos alimenta es un animal que muri贸 para darnos vida, as铆 como la ensalada, un vegetal, o el arroz con frijoles, cereales. La vida es siempre reciclable. Y en torno a la mesa yo le doy a otro algo de m铆 mismo. 脡l se 芦alimenta禄 de mi ser, como yo del suyo.

La sexualidad puede ser sublimada, reprimida, pero nunca ignorada. Es el reflejo de la edad que tiene la vida: cerca de tres mil quinientos millones de a帽os. Ella asegura la cadena generacional que viene perfeccion谩ndose desde los protozoarios hasta el ser humano. Es la m谩s significativa manifestaci贸n de que la vida es un fen贸meno intr铆nsecamente comunitario.

La libido, como ense帽贸 Fre铆d, puede ser canalizada, pero no descartada. Ni Jes煤s dej贸 de tener pulsi贸n sexual. La cuesti贸n es saber en qu茅 nivel se manifiesta nuestra sexualidad: como porno, eros, filia o 谩gape. Como porno -de ah铆 viene pornograf铆a-, mi placer es su degradaci贸n; como eros -de donde erotismo-, mi placer es tambi茅n el suyo; como filia -de ah铆 filia m谩s sofia = amor a la sabidur铆a, filosof铆a-, el placer reside en la amistad, en la complicidad; como 谩gape, nuestros placeres culminan en la felicidad, en la comuni贸n espiritual entre dos seres que se aman.

Gracias a la ciencia moderna la sexualidad ya no es inseparable de la procreaci贸n, lo que permite que exista como sacramento amoroso, de interacci贸n f铆sica de la comuni贸n espiritual. Lo contrario, sin embargo, es perverso: la sexualidad como mero placer f铆sico, inmediato, sin mediaci贸n de la subjetividad.

La espiritualidad es la ventana de nuestra vocaci贸n a la transcendencia. Podemos canalizarla hacia el consumismo, el mercado, el poder, escogiendo el dinero en lugar de Dios (Mateo 6,24), pero estar谩 siempre presente, pues es lo que imprime sentido a nuestra subjetividad y, por tanto, a la existencia. Por eso, ella precede a la experiencia religiosa, as铆 como el amor precede y fundamenta la instituci贸n familiar. Es bueno recordar que Dios no tiene religi贸n.

Es la vida espiritual la que nos lleva a la comuni贸n con Dios, relativizando nuestra potencialidad amorosa. El camino m谩s corto no es el de ser amoroso con el pr贸jimo para, a continuaci贸n, amar a Dios. Al contrario, invadidos por el amor de Dios, desbordamos amor en direcci贸n al pr贸jimo.

La comuni贸n con Dios tiene dos v铆as. La m谩s en boga es la que imagina que Dios es alcanzable por el aumento de nuestras virtudes morales. Cuanto m谩s puros y santos, m谩s cercanos estamos a Dios. Sin embargo, la v铆a evang茅lica adopta la direcci贸n contraria: Dios es amor y es irremisiblemente apasionado por cada uno de nosotros. Ning煤n pecado hace que 脡l se aparte de nosotros y nos deje de amar. Por eso, basta con que abramos el coraz贸n al amor divino.

Es como la celebraci贸n de un matrimonio: el var贸n se siente tan amado y ama tanto a su mujer que no consigue dejar de ser fiel. As铆 es la relaci贸n con Dios. Respecto a nuestra libertad, 脡l espera s贸lo que decidamos abrirnos m谩s o menos a su amor, que es tierno. Y el m茅todo m谩s f谩cil para esa apertura es la oraci贸n, especialmente la meditaci贸n, que nos permite descubrir a Dios en la m茅dula de nuestro ser, y en el servicio a los m谩s pobres, sacramentos vivos de la presencia de Cristo.

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* Escritor. Asesor del presidente Lula Da Silva.

Este art铆culo se public贸 en la Red Voltaire traducido por Jos茅 Luis Burguet, de donde se ha tomado:
www.redvoltaire.net/article2603.html.

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