Nov 2 2017
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OpiniónPolítica

Paliza a Washington en la ONU

La paliza, 191 a dos, sufrida por Estados Unidos en la votaci√≥n de la Asamblea General de la ONU sobre el bloqueo a Cuba, no es una simple repetici√≥n de las anteriores. Es cierto, hace m√°s de un cuarto de siglo un n√ļmero creciente de estados apoya la resoluci√≥n cubana. En los √ļltimos a√Īos s√≥lo votan en contra la potencia del norte y su impresentable compinche Israel. Si se piensa bien, el sufragio sobre el bloqueo se ha convertido tambi√©n en un s√≠mbolo del aislamiento de Estados Unidos, no s√≥lo en este tema, sino en otros que, como el cambio clim√°tico, son cada vez de mayor inter√©s para las naciones. Esto se ha acentuado con la pol√≠tica exterior unilateral del presidente Donald Trump.

De igual modo, la mayor√≠a de las intervenciones en apoyo al documento cubano, fueron tambi√©n un llamado a Trump para que retome el camino de di√°logo y cierta apertura con la isla iniciado por su hom√≥logo Barak Obama. Cabe recordar que el segundo hab√≠a pedido al Congreso el levantamiento del bloqueo y, en concordancia con ello, Estados Unidos se abstuvo por primera vez en la votaci√≥n del a√Īo pasado. Aunque nunca habl√≥ del car√°cter agresivo e inmoral del cerco econ√≥mico y dijo que el cambio de pol√≠tica hacia la isla no implicaba una modificaci√≥n de su objetivo (de derrocar a la revoluci√≥n), el primer presidente negro de la gran potencia s√≠ reconoci√≥ expl√≠citamente el fracaso del bloqueo y acept√≥ una relaci√≥n con Cuba de iguales y mutuo respeto.

Sin embargo, los pasos dados por el nuevo ocupante de la Casa Blanca en relaci√≥n con la isla han sido sumamente hostiles y basados en mentiras, condicionamientos y pretextos. Entre los √ļltimos es digna de una marca ol√≠mpica en materia de mentira la supuesta agresi√≥n con un arma s√≥nica a la que habr√≠an sido sometidos 22 miembros de la embajada de Washington en La Habana. Washington dice que a√ļn no puede acusar a Cuba de la autor√≠a de los¬†ataques, pero alega que no es capaz de proteger a sus diplom√°ticos seg√ļn establece la Convenci√≥n de Viena. Esta rid√≠cula acusaci√≥n se ha vuelto el hazmerre√≠r de las comunidades cient√≠ficas de Estados Unidos y Cuba. No obstante, logr√≥ eco en los medios de difusi√≥n estadunidenses dominantes y fue usada como excusa para reducir sustancialmente, de forma unilateral y festinada, el personal en las misiones diplom√°ticas de ambos pa√≠ses en La Habana y Washington.

En el primer caso, mediante la retirada por Estados Unidos de la mayor√≠a de su personal, presuntamente enfermo por la acci√≥n de la hilarante arma s√≥nica. En el segundo, con la absurda y descabellada expulsi√≥n de buena parte de los diplom√°ticos cubanos. Esta medida, junto a la orden presidencial de Trump dada a conocer el 16 de junio, reduce al m√≠nimo lo que quedaba de las medidas de distensi√≥n de Obama despu√©s de los discursos en que √©l y el presidente Ra√ļl Castro anunciaron la decisi√≥n de restablecer relaciones diplom√°ticas entre Cuba y Estados Unidos. Baste se√Īalar que a partir de ahora un cubano se ve impedido de solicitar una visa estadunidense en La Habana, para ello debe viajar a Colombia y pedirla al consulado en Bogot√°. Ya hablaremos de eso pr√≥ximamente.

Volviendo al debate sobre la resoluci√≥n cubana en la ONU, destacaron los pronunciamientos de los representantes de Am√©rica Latina y el Caribe, √Āfrica y Asia, as√≠ como el apoyo de la Celac, el Caricom, el Movimiento de Pa√≠ses No Alineados, el G77 + China, la Organizaci√≥n de la Conferencia Isl√°mica y la ASEAN. Fueron sobresalientes los discursos de Jamaica, Bolivia, Venezuela, Paraguay, M√©xico, Vietnam, China, India, Rusia, Uni√≥n Europea, Sur√°frica y Argelia.Foto

Los condicionamientos alegados por Trump para no levantar el bloqueo recibieron la fulminante respuesta del canciller cubano Bruno Rodr√≠guez Parrilla:¬†En las √ļltimas semanas, el presidente Donald Trump ha reiterado en cuatro ocasiones diferentes que su gobierno no levantar√° el bloqueo a Cuba, a menos que √©sta realice cambios en su ordenamiento interno. Reafirmo hoy que Cuba jam√°s aceptar√° condicionamientos ni imposiciones y les recordamos al presidente y a su embajadora (en la ONU, Nikki Haley) que este enfoque aplicado por una decena de sus predecesores no ha funcionado ni funcionar√°. Ser√° uno m√°s en la cuenta de una pol√≠tica anclada en el pasado. A√Īadi√≥ que el mandatario estadunidense se acompa√Īa de¬†rancios batistianos (partidarios del dictador Batista), anexionistas y terroristas, que¬†alienta¬†el odio y la divisi√≥n, y pregona¬†un peligroso supremacismo que disfraza de patriotismo y que generar√° m√°s violencia.

*Publicado en La Jornada

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