Oct 30 2021
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CulturaOpini贸nPol铆tica

Para una Declaraci贸n Universal de la Democracia

La promoci贸n de la democracia a todos los niveles es uno de los grandes retos que reclaman millones de ciudadanos. La crisis que vive el mundo, principalmente de valores, es, sin lugar a duda, una de las evidencias del d茅ficit de control y participaci贸n democr谩tica de la sociedad. Y ante la duda y desconcierto de algunos, la respuesta a esta situaci贸n es mayor y mejor democracia. Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la Unesco, promueve esta Declaraci贸n Universal de la Democracia, esencial para una nueva era de las Naciones Unidas.

Declaraci贸n Universal de la Democracia

A.Exposicin de motivos

I.La democracia omitida
1.Adoptada en nombre de los 鈥減ueblos de las Naciones Unidas鈥, la Carta de la ONU expresa 鈥渓a fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y peque帽as鈥濃 Pero no utiliza en ninguna de sus disposiciones el t茅rmino democracia. El car谩cter democr谩tico del gobierno de un Estado no es una condici贸n para ser admitido en Naciones Unidas; al
igual que la violaci贸n de los principios democr谩ticos y, ante todo, de los derechos humanos no se convierte
en causa para su exclusi贸n.
Es s贸lo en el pre谩mbulo de la Constituci贸n de la UNESCO donde se mencionan los 鈥減rincipios democr谩ticos鈥.
2. Sin duda, es en la confrontaci贸n Este-Oeste de los a帽os 1940 a 1980 donde hay que buscar la explicaci贸n del Sistema de Naciones Unidas en relaci贸n a la democracia. Al existir discrepancias fundamentales respecto al significado de la democracia (democracia 鈥減opular鈥 frente a democracia 鈥渁ut茅ntica鈥), los Estados la consideraban como un argumento adicional que pod铆an utilizar en sus conflictos, no viendo en ella en modo alguno la base misma de la paz nacional e internacional.
3. Al final de la Segunda Guerra mundial, la falta de acuerdo respecto al significado de la democracia no afect贸 o, al menos, no de inmediato a la otra faceta de la exigencia de una vida humana digna de ser vivida: los derechos humanos, puesto que en 1948 se pudo adoptar una Declaraci贸n Universal de Derechos Humanos. Pero lo cierto es que la Declaraci贸n Universal s贸lo menciona una vez la democracia en su art铆culo 29 p谩rrafo 2. Dicha disposici贸n admite limitaciones a los derechos humanos justificadas, entre otras cosas, por las exigencias 鈥渄e la moral, del orden p煤blico y del bienestar general en una sociedad democr谩tica鈥.
Por tanto, es con respecto a las exigencias de la democracia como hay que valorar las limitaciones impuestas a los derechos humanos. La democracia, en tanto que r茅gimen de libertad, seconvierte, as铆, en el instrumento mismo para enjuiciarlas limitaciones que cabe imponer a los derechos humanos.
4. Aunque existe una Declaraci贸n Universal de Derechos Humanos, que se completa, adem谩s, con una serie de pactos, tratados y declaraciones, no se dispone de un instrumento equivalente para la democracia. 驴No convendr铆a completar la obra iniciada en 1948 con una Declaraci贸n Universal de la Democracia?
II. El regreso de la democracia
5. Si, durante la guerra fr铆a, la democracia busc贸 refugio en las organizaciones regionales (en el Consejo de Europa, en la Organizaci贸n de Estados Americanos y,un poco m谩s tarde, en la Uni贸n Europea), fue la ca铆da del murode Berl铆n la quehizo posiblesu reaparici贸n en las relaciones internacionales. Desde 1989, no ha dejado de estar presente en los trabajos de las organizaciones internacionales: las Naciones Unidas le dedicaron a la democracia una serie de reuniones
dirigidas a las 鈥渘uevas democracias鈥, entre las cuales hay varios Estados que elaboraron Declaraciones relativas a la democracia.
Tambi茅n prepararon sus propios proyectos los Estados Africanos, debiendo destacar la Carta Africana sobre Elecciones
Democr谩ticas y Gobernanza de la Uni贸n Africana.
6. Quiz谩s el proyecto de 鈥淒eclaraci贸n del Consejo de Europa sobre la aut茅ntica democracia鈥 pueda ser considerado como el m谩s completo, aunque no se haya podido adoptar debido a la oposici贸n de un solo Estado Miembro. Es digna asimismo de destacar, por la pluralidad de opiniones que representa y por los conceptos innovadores que incluye, la Declaraci贸n Universal sobre la Democracia del 16 de septiembre de 1997, adoptada por la Uni贸n Interparlamentaria.
7. Conviene tener tambi茅n en cuenta varios instrumentos de la UNESCO y, sobre todo, los de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo. Por supuesto, no se puede dejar de mencionar las Declaraciones francesas y americanas de las 煤ltimas d茅cadas del siglo XVIII, as铆 como los instrumentos (Declaraciones y Convenios) elaborados por la Organizaci贸n de Estados Americanos. Todos estos textos se han tenido en cuenta al redactar el proyecto de Declaraci贸n Universal de la Democracia.
III. La democracia y la paz
8. En un principio, se entendi贸 la paz como la simple ausencia de guerra entre Estados o dentro de un mismo Estado. Esta paz en cierto modo negativa fue progresivamente sustituida por una paz positiva, que debe trascenderla simple paz armada e incorporar las exigencias de seguridad, comprensi贸n mutua, tolerancia y desarrollo econ贸mico y social. Muy pronto se cay贸 en la cuenta de que esta paz positiva se fundamentaba en la libertad humana y, por tanto, en
los derechos humanos, as铆 como en un r茅gimen pol铆tico de democracia en todas sus dimensiones: pol铆tica, econ贸mica, social, cultural e internacional.
En suma, la paz deb铆a ser, a la vez, negativa y positiva, pero ante todo global, es decir, un asunto colectivo: todos los hombres y todas las mujeres son a partir de ahora responsables de la paz en el mundo frente a sus iguales e incluso frente a las generaciones futuras. Si tenemos todos el deber de actuar en favor de la paz,
tenemos todos tambi茅n el derecho de disfrutarla.
Se llega as铆, en un marco de libertad, a la afirmaci贸n de un aut茅ntico derecho a la paz, contrapuesto a todas las fuentes del poder, estatal o de cualquier otra 铆ndole, y exigible a 茅stas, pero, ante todo, realizable solamente mediante la conjunci贸n de los esfuerzos de todos los actores de la vida en sociedad: Estados, individuos, entidades p煤blicas y privadas. Y precisamente este r茅gimen de democracia, asentado en la libertad, es la mejor garant铆a de la paz nacional y de la paz internacional.
9. Esta aspiraci贸n a la paz, que implica el r茅gimen de la democracia, requiere que la paz, realzada por la democracia, se convierta en un asunto colectivo: pero, para conseguirlo, es necesario previamente que vea la luz una aut茅ntica cultura de la paz. Este era el objetivo de todos aquellos que amparados e inspirados por la UNESCO crearon la Fundaci贸n Cultura de Paz. El proyecto de Declaraci贸n Universal de la Democracia elaborado responde, por consiguiente, a esta doble aspiraci贸n humana: la democracia y la paz.
10. Con la intenci贸n de que la Declaraci贸n Universal de la Democracia sea efectivamente el equivalente de la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos, ambos instrumentos constan de treinta art铆culos. El art铆culo 30 es com煤n a ambos: establece que 鈥Ninguna disposici贸n de esta Declaraci贸n podr谩 interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresi贸n de cualquiera de los derechos y libertades enunciados en esta Declaraci贸n鈥.
B. Proyecto de Declaraci贸n Universal de la Democracia
Considerando
que, durante mucho tiempo, el Derecho y las relaciones internacionales permanecieron indiferentes a la naturaleza pol铆tica del Gobierno del Estado y que, por tanto, la protecci贸n efectiva de los derechos humanos exige hoy en d铆a la existencia y el libre funcionamiento de un r茅gimen de democracia, considerado como el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo;
Considerando
que, si bien los instrumentos internacionales, universales y regionales de protecci贸n de los derechos humanos han dado origen a un cuerpo de normas numerosas y detalladas, fundamentadas en la Declaraci贸n Universal de Derechos Humanos, no existe el equivalente indispensable de esta Declaraci贸n que deber铆a ser una Declaraci贸n Universal de la Democracia, la cual resulta necesaria y urgente para encauzar, a escala personal, local y global, el comportamiento y la
gobernanza de las sociedades humanas;
Considerando
que la elaboraci贸n de dicha Declaraci贸n permitir铆a realzar el v铆nculo intr铆nseco entre los derechos humanos y la democracia, que se basa en el respeto efectivo de los derechos pol铆ticos, sociales, econ贸micos culturales e internacionales, a escala personal y colectiva,nacional y mundial;Federico Mayor Zaragoza: 隆Basta! | El Periscopio
Considerando
que el Plan de Acci贸n Mundial sobre Educaci贸n para los Derechos Humanos y la Democracia (Montreal, 1993) constituye una gu铆a excelente, habi茅ndose incorporado algunos de sus puntos al texto de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993);
Considerando
que si la democracia supone el respeto y ejercicio de los derechos humanos, el r茅gimen democr谩tico constituye la mejor garant铆a de la promoci贸n y realizaci贸n de los Derechos Humanos; Considerando que la crisis sist茅mica y 茅tica que sufre la Humanidad s贸lo puede resolverse por un comportamiento democr谩tico a todos los niveles, de manera que se logre
situar en las manos de 鈥渓os pueblos鈥 las riendas de su destino;
Considerando
que los tiempos de la historia ensangrentada del poder absoluto masculino han concluido, y que la especie humana, 鈥渓iberada del miedo鈥 y capaz de inventar su futuro, iniciar谩, con la transici贸n de la fuerza a la palabra, una nueva era;
Considerando
que una Declaraci贸n Universal de la Democracia deber谩, por consiguiente, incluir a la vez la democracia pol铆tica, econ贸mica, social, cultural e internacional;
  • ma la presente Declaraci贸n Universal de la Democracia:
    I. Principios fundamentales de la democracia
    Art铆culo 1
    La democracia es un r茅gimen pol铆tico, econ贸mico, social, cultural e internacional, fundado en el respeto de la
    persona humana cuyos derechos y deberes son indivisibles, en la supremac铆a del Derecho y de la justicia,
    as铆 como en la posibilidad de toda persona de participar en la vida y en el desarrollo de la sociedad, en la paz,
    siendo consciente de la igual dignidad y de la interdependencia de los seres humanos, y en un medio
    cultural y natural favorable;
    II. La democracia poltica
    Art铆culo 2.-
    La democracia pol铆tica constituye un objetivo fundado en valores comunes a todos los pueblos que
    forman la comunidad internacional, con independencia de sus diferencias culturales, sociales y econ贸micas.Por
    consiguiente, constituye un derecho fundamental de todo ser humano, que debe ejercerse en condiciones de
    libertad, igualdad y responsabilidad, en el respeto de la pluralidad de opiniones y el inter茅s com煤n.
    Art铆culo 3.-
    3.1 Puesto que se fundamenta en el derecho de cada cual a participar en la gesti贸n de los asuntos p煤blicos, la democracia pol铆tica implica la existencia de instituciones representativas a todos los niveles y, en especial, de un Parlamento representativo de todos los componentes de la sociedad, dotado de poderes reales y que disponga, adem谩s, de los medios necesarios para expresar la voluntad del pueblo, ejerciendo para ello sus funciones de legislaci贸n y de control de la acci贸n del gobierno.
    3.2 La democracia participativa se har谩 plenamente efectiva cuando existan los cauces que permitan a la
    sociedad civil expresar sus prioridades para armonizar los gastos e inversiones de las instituciones p煤blicas con los
    intereses y necesidades de la colectividad.
    3.3 Las modalidades de participaci贸n que ofrecen las nuevas tecnolog铆as de la comunicaci贸n y la informaci贸n,
    contribuir谩n sin duda a ampliar la capacidad de los ciudadanos para expresarse libremente, reafirmando de
    este modo una democracia aut茅ntica.
    Inventar el futuro. Federico Mayor Zaragoza. El Pa铆s 21.8.2.012Art铆culo 4
    Elemento esencial para el ejercicio democr谩tico del poder pol铆tico es la celebraci贸n a intervalos peri贸dicos de
    elecciones libres y regulares, que permitan que se exprese la voluntad del pueblo respecto a la elecci贸n del
    cuerpo legislativo y de otros 贸rganos de poder pol铆tico dentro del Estado.
    Art铆culo 5
    Las elecciones deben celebrarse mediante sufragio universal e igual, con escrutinio secreto, por los hombres
    y mujeres sin restricci贸n alguna, en condiciones que garanticen la posibilidad de una elecci贸n real en beneficio
    de los electores y respetando sus opiniones. El poder pol铆tico deber谩 prestar atenci贸n de forma permanente a
    los ciudadanos que expresen o manifiesten su opini贸n.
    Art铆culo 6
    La presencia de observadores electorales y de medios de comunicaci贸n nacionales e internacionales no
    debe ser considerada como una injerencia en los asuntos del Estado.
    Art铆culo 7
    Una sociedad democr谩tica supone la existencia de multipartidismo, que debe funcionar con un esp铆ritu de
    tolerancia: la formaci贸n de partidos pol铆ticos y de otras agrupaciones pol铆ticasdebe ser libre yde acuerdocon las
    normas del derecho internacional. Su prohibici贸n podr谩 intervenir 煤nicamente en los casos y en las condiciones
    previstos por la ley. Aunque haya sido elegida democr谩ticamente, la mayor铆a no debe gobernar sin tener
    en cuenta permanentemente los derechos leg铆timos de la minor铆a. La presencia de parlamentarios y de miembros
    de cualquier otro 贸rgano representativo debe ser constante en todos los debates.
    Art铆culo 8
    La democracia pol铆tica requiere la separaci贸n de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. El papel del poder
    legislativo como representante de los ciudadanos consiste en elaborar y votar las leyes, en votar los impuestos y en controlar al poder ejecutivo. El poder ejecutivo debe velar, de modo especial, por el estricto respeto de las leyes por parte de las instituciones de seguridad encargadas de hacerlas respetar.
    Art铆culo 9
    El poder judicial debe ser ejercido por jueces independientes que sean imparciales y cuyas decisiones no est茅n condicionadas por los intereses del ejecutivo, del legislativo o de cualquier otra autoridad p煤blica, o de
    cualquier otro grupo privado.
    Art铆culo 10
    La democracia pol铆tica debe garantizar a cada cual una protecci贸n igual y efectiva contra todo tipo de discriminaci贸n y asegurar a todos la plena igualdad de oportunidades en la vida. Toda medida provisional cuyo
    objeto sea corregir cualquier tipo de discriminaci贸n o acelerar la consecuci贸n de la igualdad entre ciudadanos
    no podr谩 ser considerada como discriminatoria.
    III. La democracia econmica
    Art铆culo 11
    11.1 La democracia debe desarrollar sistemas econ贸micos fundados en la justicia social, a la cual se
    subordinar谩n siempre todos los otros aspectos y dimensiones de la vida econ贸mica, que tengan por objeto
    la libre y leal competencia as铆 como la indispensable cooperaci贸n, con el fin de alcanzar un desarrollo
    econ贸mico sostenible, una prosperidad compartida, el fomento del empleo y el trabajo, y la utilizaci贸n racional
    de los recursos econ贸micos, alimenticios, naturales y energ茅ticos, cuyo objetivo fundamental sea que toda
    persona pueda acceder a los bienes y a los servicios necesarios para una vida digna de ser vivida.
    11.2 Los principios de responsabilidad en relaci贸n a la sociedad transparencia, permanencia, justicia fiscal-
    deben ser siempre tenidos en cuenta, para evitar la hegemon铆a del provecho.
    Art铆culo 12
    El proceso democr谩tico supone la existencia de un entorno econ贸mico que favorezca el desarrollo de todas
    las capas sociales y, en particular, la satisfacci贸n de las necesidades econ贸micas fundamentales de los grupos
    m谩s desfavorecidos para permitir su plena integraci贸n y participaci贸n en la vida democr谩tica.Delito de silencio, Federico Mayor Zaragoza | Red Internacional de  Escritores por la Tierra (RIET)
    Art铆culo 13
    13.1 La democracia econ贸mica requiere el reconocimiento de los derechos econ贸micos de todos los seres humanos entre los cuales, en primer lugar, el derecho a la propiedad, individual y colectivo, del cual nadie podr谩 ser privado a no ser por causa de utilidad p煤blica y en las condiciones previstas por la ley y elderecho internacional.
    13.2 Al mismo tiempo y con igual 茅nfasis, requiere el reconocimiento del derecho de toda persona a recibir del
    Estado las ayudas e ingresos m铆nimos que, en caso de necesidad, permitan el pleno cumplimiento de los
    Derechos Humanos fundamentales.
    Art铆culo 14
    La libertad de industria y comercio es crucial para la democracia tanto nacional como internacional: toda
    persona debe ser libre, siempre que no vulnere el inter茅s general, de desarrollar el negocio o de ejercer la
    profesi贸n, arte u oficio que considere m谩s adecuado para ella.
    Art铆culo 15
    La libertad contractual, que constituye la base de la vida en sociedad, es particularmente importante para la
    democracia econ贸mica, cuyo libre funcionamiento en el marco nacional e internacional depende de ella, siempre
    dentro del respeto del inter茅s general y de las exigencias del proceso democr谩tico.
    Art铆culo 16
    La libertad de empresa, reconocida hoy como el motor indispensable del desarrollo econ贸mico y social, y,
    por consiguiente, de la democracia econ贸mica, es resultado de la libertad de toda persona para ejercer sus
    derechos, siempre que no vulnere los derechos ajenos, y estando 茅sta sometida 煤nicamente a aquellos l铆mites que
    establezcan la legislaci贸n nacional y el derecho internacional.
    Art铆culo 17
    La libertad de invertir es un factor de especial relieve para el desarrollo econ贸mico de un pa铆s, sin el cual
    quedar铆an incompletos los derechos econ贸micos, al no disponer de la capacidad para dotar a las iniciativas
    individuales de la garant铆a y de la protecci贸n que deben acompa帽ar siempre a los Derechos Humanos, condici贸n
    de la existencia misma del r茅gimen democr谩tico en un pa铆s.
    IV. La democracia social
    Art铆culo 18
    La democracia comporta una dimensi贸n social esencial, conforme a las exigencias definidas en el art铆culo 25 de la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos: la vulneraci贸n de los derechos sociales fundamentales amenaza la igual dignidad y oportunidades de todos los seres humanos, constituyendo la igualdad la base misma de la
    democracia.
    Art铆culo 19
    Inventar el futuro. Federico Mayor Zaragoza. El Pa铆s 21.8.2.012La libertad sindical debe permitir a los trabajadores actuar plenamente y sin obst谩culos en la defensa de sus
    intereses, pudiendo participar as铆, en pie de igualdad, en discusiones libres con los representantes de los
    empresarios y de los gobiernos para llegar a decisiones de car谩cter democr谩tico, que permitan promover el bien
    com煤n y garantizar el ejercicio de su trabajo en condiciones aceptables.
    Art铆culo 20
    La democracia social exige que todos los ciudadanos contribuyan, por medio de los impuestos establecidos a tal objeto, a la solidaridad y el justo reparto de los recursos de todo tipo. Deber谩n adoptarse medidas estrictas para eliminar la pobreza extrema y la exclusi贸n econ贸mica, social y cultural, as铆 como toda marginaci贸n, en particular dotando a las personas en situaci贸n de dificultad de los medios para informarse de sus derechos y para hacer o铆r su voz, y ofreci茅ndoles un conjunto de servicios apropiados, entre 茅stos una formaci贸n adaptada que permita el desarrollo de sus capacidades.
    V. La democracia cultural
    Art铆culo 21
    Para que el r茅gimen de democracia sea sostenible, es imprescindible una cultura democr谩tica alimentada y
    realzada de forma permanente por la educaci贸n y otros medios culturales y de informaci贸n. Una sociedad
    democr谩tica tiene, por consiguiente, el deber de promover la educaci贸n en su sentido m谩s amplio, que
    incluye, especialmente, la educaci贸n c铆vica y la formaci贸n para una ciudadan铆a responsable. La democracia implica,por consiguiente, hacer efectivo el derecho a la educaci贸n como parte integral de los derechos humanos en unaperspectiva de educaci贸n permanente.
    Art铆culo 22
    La educaci贸n para todos durante toda la vida es esencial para asegurar una aut茅ntica democracia. Nadie puede verse privado del derecho a la educaci贸n. La gratuidad de los sistemas educativos, en los diferentes grados, ser谩 un objetivo prioritario de los Estados democr谩ticos, consider谩ndolo una inversi贸n fundamental para la calidad de la vida en com煤n, el desarrollo y la paz.
    Art铆culo 23
    En el ejercicio de las funciones que le compete asumir en el campo de la educaci贸n y del conocimiento, el Estado deber谩 respetar el derecho de los padres a elegir las ense帽anzas que van a recibir sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas, filos贸ficas, ideol贸gicas y culturales.
    Art铆culo 24
    Fundaci贸n Cultura de Paz24.1 La democracia supone el acceso y la participaci贸n de todos, sin discriminaci贸n alguna, en la vida cultural, en
    la informaci贸n y en la comunicaci贸n social. Todas las comunidades culturales, incluso aquellas que se encuentren en situaci贸n de desventaja por su tama帽o o por su especificidad cultural o religiosa, tendr谩n derecho a desarrollar ellas mismas una pol铆tica cultural propia, en el marco del respeto de los Derechos Humanos y de los derechos de otras comunidades. Por su fecunda variedad, su diversidad y la influencia rec铆proca que ejercen unas sobre las otras, todas las culturas forman parte del patrimonio com煤n de la humanidad.
    24.2 Un gran objetivo de la democracia cultural es asociar identidades muy distintas unas de las otras con la
    pertenencia de todos a una misma ciudadan铆a, que comporta para todos derechos iguales, sin discriminaci贸n
    de sexo, el rechazo de la pena de muerte as铆 como cualquier forma humillante de detenci贸n.
    VI. La democracia internacional
    Art铆culo 25
    25.1 La democracia debe ser reconocida como un principio internacional aplicable a las organizaciones
    internacionales y a los Estados en sus relaciones internacionales. La democracia internacional no significa s贸lo una representaci贸n igual y equitativa de los Estados: se extiende tambi茅n a sus derechos y deberes sociales,
    econ贸micos y culturales.
    25.2 A escala del Sistema de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas cuya Carta pretende actuar en favor de
    鈥淣osotros los pueblos de las Naciones Unidas鈥, es preciso que los representantes de los Gobiernos de los
    Estados Miembros tengan siempre en cuenta las justas reivindicaciones de la sociedad civil, expresadas a trav茅s
    de distintos cauces, tales como asociaciones, colegios profesionales, entidades p煤blicas y privadas, redes
    sociales鈥 y, de modo especial, de los representantes electos a nivel nacional y regional.
    Art铆culo 26
    26.1 La democracia internacional exige que los Estados velen para que su comportamiento sea conforme al
    derecho internacional; que se abstengan de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza, y a poner en peligro o a
    violar la soberan铆a e integridad pol铆tica y territorial de otros Estados; y, por 煤ltimo, que se esfuercen por
    solventar sus diferencias por medios pac铆ficos, de acuerdo con el Derecho Internacional, recurriendo a las
    jurisdicciones internacionales y, en particular, a la Corte Internacional de Justicia.
    26.2 Unas instituciones jur铆dicas de alto nivel y de gran eficacia deber谩n velar por el funcionamiento plenamente
    democr谩tico de las organizaciones internacionales, con el fin de evitar la existencia de entidades no democr谩ticas a
    escala mundial.
    Art铆culo 27
    La democracia deber谩 desempe帽ar un papel cada vez m谩s importante en la gesti贸n de los asuntos regionales e internacionales. A tal efecto, la comunidad internacional tiene el deber de apoyar a los Estados en transici贸n hacia la democracia. Tambi茅n tiene el deber de prestar su solidaridad a los pueblos oprimidos o que viven
    en condiciones que son perjudiciales para su desarrollo humano.
    Art铆culo 28
    28.1 Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y las libertades proclamadas en la Declaraci贸n Universal de Derechos Humanos y en la presente Declaraci贸n se hagan plenamente efectivos.
    28.2 Ning煤n Estado puede invocar el principio de no injerencia en sus asuntos internos frente a las denuncias
    de violaci贸n de los Derechos Humanos.
    Democracia: del discurso a la acci贸n urgente - Otro Mundo Es PosibleVII. Deberes hacia la democracia
    Art铆culo 29
    Toda persona tiene el deber de respetar y de defender la democracia y la paz en sus diferentes manifestaciones: pol铆tica, econ贸mica, social, cultural e internacional. No deber谩n en ning煤n caso ejercer y defender sus derechos de un modo contrario a los objetivos y a los principios de las Naciones Unidas.
    Art铆culo 30
    Ninguna disposici贸n de esta Declaraci贸n podr谩 interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresi贸n de cualquiera de los derechos y libertades enunciados en la misma.
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