Nov 10 2014
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PolíticaSociedad

Paraguay: La narcosociedad

El asesinato de Pablo Medina, periodista del influyente diario ABC color, y su asistente Antonia Almada, hace tres semanas, sigue impactando todos los estratos de la sociedad paraguaya.

Las publicaciones de la prensa relacionadas al asesinato, obra de la mafia, desnudan la corrupción imperante en los tres poderes del Estado, poniendo en evidencia los innegables vínculos de ministros, legisladores y miembros de la Corte Suprema con el narcotráfico.
Se sindica como autor moral del asesinato al colorado Wilmar Acosta, intendente de Ypejhu, modesto pueblo ubicado en la frontera con Brasil. Las permanentes denuncias de la prensa por su nexo con el tráfico de drogas, habría sido la razón para acabar con la vida de Medina y su asistente. La mafia, que moviliza unos 10.000 millones de dólares anuales, tiene sus códigos, prohíbe por ejemplo, el asesinato de periodistas de los grandes medios. Pero Acosta, un delincuente devenido a político, con quien la inteligencia no fue muy generosa, tiene limitaciones para comprender estas cosas. Los otros grupos mafiosos ya lo están amenazando de muerte por quebrantar el código de conducta y poner en riego el floreciente mercado de las drogas.

Acosta tiene otros agravantes en su contra, es un poco desprolijo en sus labores, los investigadores encontraron varios cad√°veres enterrados en el fondo de su hacienda. Se presume que en el lugar hay m√°s muertos que en el cementerio del pueblo de Ypehju, donde funge de intendente.

Wilmar Acosta, m√°s conocido por su alias de ‚ÄúNeneco‚ÄĚ, es el t√≠pico mafioso que utiliz√≥ la pol√≠tica para obtener estatus de ciudadano, con el benepl√°cito de ministros de la corte, fiscales, jueces, parlamentarios y pol√≠ticos influyentes.

El país está siendo sacudido por las investigaciones de la fiscalía y las publicaciones de la prensa, que muestran cómo el crimen organizado inficionó íntegramente a la sociedad, llegando a salpicar inclusive a los propios periodistas, un segmento que se presume debería ser ascético a actividades ilegales. El senador liberal Robert Acevedo reclamó más equidad en las acusaciones de narcopolítica, narcoganadería, etc., pidiendo que en la lista también se incluya el narcoperiodismo.

La prensa es un contrapoder en cualquier lugar del mundo, pero ac√° algunos periodistas est√°n fuertemente abrazados al poder, de acuerdo a la denuncia del senador. Hace apenas un a√Īo, varios de ellos festejaron efusivamente el triunfo de candidatos vinculados a la mafia, cuyos nombres empiezan a saltar a ra√≠z de las recientes investigaciones.par Pablo Medina1

En este pa√≠s tan peque√Īo todo se sabe. Se sabe qui√©nes son los delincuentes y quienes no, pero la gente se calla por temor y la prensa por comodidad. En esta fiesta de muerte danzan juntos crimen e impunidad, y la prensa que deber√≠a ser trinchera de la decencia est√° siendo peligrosamente contaminada por el narcotr√°fico.

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