Ago 15 2012
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PolíticaSociedad

Paraguay: Tremendo contraste

Este mi√©rcoles 15, Asunci√≥n cumpli√≥ 475 a√Īos envuelta por las flores rosadas de sus a√Īejos lapachos, que hacen de la Plaza Uruguay un jard√≠n de colores y de sol, con una hermosa estatua de Artigas como centro de un pa√≠s en profundo contraste, agudizado hace dos meses en Curuguaty, f√©rtil tierra roja a la que nuestro h√©roe nacional le sac√≥ alimentos para √©l, Ansina y sus vecinos ind√≠genas durante 25 de los 30 a√Īos de su exilio.
En contraste con la realidad y como est√≠mulo de la lucha popular que crece, ese mismo d√≠a miles de paraguayos en todo el pa√≠s, celebrar√°n el cuarto a√Īo de la asunci√≥n de Fernando Lugo a la Presidencia de la Rep√ļblica, en un acto democr√°tico que puso fin a casi 70 a√Īos de poder abusivo y absoluto del Partido Colorado, una osad√≠a imperdonable que hace siete semanas fue castigada con un Golpe de Estado Parlamentario.

Curuguaty fue el escenario escogido para tener el pretexto golpista contra Lugo, montando un nuevo atropello a los campesinos sin tierra, matando a once, seg√ļn el informe oficial, pero muchos m√°s si o√≠mos a testigos oculares, que dicen haber recibido despojos de cuerpos en descomposici√≥n, y a cinco polic√≠as, incluido un comisario partidario del di√°logo, quien fue ordenado a encabezar la visita a un campamento de labriegos y cay√≥ abatido por francotiradores infiltrados y balas que sal√≠an, desde otros puntos, de un helic√≥ptero sin identificaci√≥n.

A medida que pasan los d√≠as, van surgiendo detalles reveladores del dise√Īo del golpe y de sus autores, gracias a la indiscreci√≥n de sus operadores, convencidos de que la impunidad, esa vieja prostituta muy activa en la pol√≠tica paraguaya, permite toda clase de provocaci√≥n a la ciudadan√≠a y a su anhelo de vivir en un pa√≠s decente.

Lugo no fue derrotado por su inoperancia, personalismo, o soberbia conventual, sino por los remiendos que había logrado hacer a la injusta situación social, implementando gratuidad en la salud y asociando a Paraguay al proceso de integración regional, demostrando que el país podía dejar de ser el de mayor desigualdad y dependencia en el Mercosur, en una serie de conquistas que alentaron un inédito interés de la ciudadanía por la política, en particular de la juventud.

Ese despertar se está evidenciando en la movilización popular que arrancó un par de días antes del golpe, cuando las dos cámaras del legislativo amenazaban con someter a Lugo a un juicio político, el que finalmente hicieron en 32 horas, violando las más elementales reglas constitucionales e institucionales reconocidas en el mundo.

Esa victoria, por ahora p√≠rrica, ha envalentonado en exceso a los sectores m√°s rancios de la pol√≠tica y del empresariado nacional, una suerte de oligarqu√≠a sin la m√°s m√≠nima discreci√≥n, que choca con los h√°bitos de actuar entre bambalinas de los dise√Īadores del golpe, es decir, la USAID y las transnacionales del negocio agrot√≥xico y de la megaminer√≠a.

Sorprendidos, probablemente, por el grado que adquiere la resistencia popular al golpe, que se manifiesta en infinidad de actividades por todo el pa√≠s, llegando en los √ļltimos d√≠as al mundo universitario, generalmente ausente, el Presidente de facto, Federico Franco y sus allegados, se est√°n moviendo r√°pido y con mucho apoyo medi√°tico, pero cometiendo errores gruesos que, aparte de su ideolog√≠a cavernaria, desnudan inseguridad.

Por un lado desaf√≠an, con un lenguaje rozando la obscenidad, a los gobiernos, mayor√≠a inmensa del planeta, que todav√≠a no reconocen a las nuevas autoridades, y amenazan con llevar ‚Äúla agresi√≥n que sufre Paraguay por los miembros del Mercosur‚ÄĚ, a las instancias internacionales de mediaci√≥n, casos de la OEA y la Corte Internacional de La Haya.

Para esa vana gesti√≥n, de la que intentan descabalgar a √ļltima hora el mismo Franco y su Canciller F√©lix Estigarribia, tomando conciencia de que iban empujados al rid√≠culo por la franja estronista que comand√≥ por m√°s de medio siglo la diplomacia nacional, los golpistas tienen la complicidad del Nuncio Apost√≥lico, quien en representaci√≥n del Estado Vaticano, tiene el tup√© de reprochar a Lugo haberse metido en pol√≠tica.

Es la misma hipocres√≠a y l√≠nea de pensamiento de la Santa Sede que, con Ratzinger firmando resoluciones, ha venido combatiendo la Teolog√≠a de la Liberaci√≥n desde hace 40 a√Īos, abrazada a las estafas bancarias y a las tiran√≠as c√≠vico-militares que desangraron a los pueblos de nuestro subcontinente.

En el segundo cap√≠tulo de las acciones del gobierno putativo paraguayo, sobresale la entrega del pa√≠s a las transnacionales Monsanto, Cargill, Syngenta, ADM y otras, abriendo las puertas a la siembra de soja, ma√≠z y algod√≥n transg√©nicos, sin ning√ļn control cient√≠fico ni sanitario ni ambiental a sus paquetes de plaguicidas y herbicidas, prohibidos en casi toda Europa, China e India.

La minera R√≠o Tinto Alcan, acusada de genocidio de Nueva Guinea y de practicar la esclavitud en varias de sus empresas que tiene en cinco continentes, est√° a punto de recibir la autorizaci√≥n parlamentaria para instalar la m√°s grande f√°brica de aluminio del mundo, y absorber la mitad de la energ√≠a el√©ctrica, seg√ļn sus publicistas, entre ellos el propio Franco y el Ministro de Industria y Comercio, el tambi√©n liberal Francisco Rivas y su Vice, el Abogado y habitu√© puntaeste√Īo Diego Zabala, representante por a√Īos en Paraguay de esa megacadena industrial.

Otra monstruosidad del gobierno de facto es la represi√≥n que contin√ļa contra las familias m√°s empobrecidas del campo, donde impera el hambre en los rancher√≠os ‚Äúque bandas policiales destruyen a carcajadas‚ÄĚ, al decir de Juan Jos√© Morel, Concejal Municipal de Corpus Christi, en el Departamento de Canindey√ļ. Tras el montaje de Curuguaty, han quedado numerosos campesinos presos y otros, perseguidos, pasaron a la clandestinidad.

El parlamento acaba de aprobar un proyecto de ley de las Mipymes, que consagra la precariedad laboral, la eliminaci√≥n del salario m√≠nimo (390 dls) que cobran s√≥lo seis de cada diez trabajadores, del seguro social, de la estabilidad, organizaci√≥n sindical, indemnizaci√≥n y estabilidad lograda al cabo de diez a√Īos.

La Suprema Corte de Justicia tiene la √ļltima palabra al respecto, pero muy poco se puede esperar de un √≥rgano movido por confesos mentirosos para ocupar sus cargos y part√≠cipes en la ocupaci√≥n ilegal, desde hace 40 a 50 a√Īos, de millones de hect√°reas de la mejor tierra del pa√≠s, esa misma que reclaman 250 mil familias convertidas en parias, por la infame estructura del Estado paraguayo que sostiene al 2.5 por ciento de sus habitantes como poseedores del 86 por ciento del territorio cultivable.

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