Sep 3 2018
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OpiniónPolítica

Patriotismo latinoamericano: mar para Bolivia

El inminente fallo de la Corte Internacional de Justicia acoger√° al parecer la demanda boliviana de una salida soberana al Oc√©ano Pac√≠fico. La justicia y la raz√≥n est√°n de su parte. Sin embargo, eso no obligar√° a Chile a ceder ‚Äúni un solo cent√≠metro cuadrado‚ÄĚ de territorio -como afirma el bizarro canciller Roberto Ampuero, novel te√≥rico mapochino del ‚Äúespacio vital‚ÄĚ-.

Lo que hará la CIJ solo será reconocer la justicia de la demanda boliviana y llamar a ambos países a un diálogo de hermanos -que lo somos- para terminar con el enclaustramiento geográfico de Bolivia.

Ese pa√≠s necesita algo m√°s que un cent√≠metro cuadrado de territorio chileno para acceder al mar. Requiere un corredor al norte de Arica que comunique el Pac√≠fico con territorio boliviano. Son varios kil√≥metros, como ofreci√≥ la dictadura militar en 1975. El ‚Äúabrazo de Chara√Īa‚ÄĚ de los generales Augusto Pinochet y Hugo Banzer, y sus implicaciones territoriales, diplom√°ticas y econ√≥micas, no implicaba traicionar la soberan√≠a como estiman quienes hoy se niegan a ceder ni un cent√≠metro cuadrado. Curiosamente han sido dictaduras militares y gobiernos reaccionarios de Chile los m√°s proclives a satisfacer la demanda de Bolivia.

Desde 1895 (dictadura del vicealmirante Jorge Montt) existe el compromiso de proveer a Bolivia de ‚Äúun acceso soberano alternativo al Pac√≠fico‚ÄĚ. El gesto de las FF.AA. en 1975 constituye el intento m√°s serio de llegar a un acuerdo con Bolivia. La dictadura militar estuvo dispuesta a ceder un territorio m√°s grande que el ‚Äúcorredor boliviano‚ÄĚ que en los a√Īos 50 ofrec√≠a el canciller Horacio Walker Larra√≠n -padre de la Democracia Cristiana chilena- en el gobierno anticomunista de Gabriel Gonz√°lez Videla.

En ambas oportunidades el veto de Per√ļ -tercero en juego seg√ļn el tratado de paz y amistad de 1904-, impidi√≥ cerrar una llaga purulenta a m√°s de un siglo de la guerra del salitre.

Chile no tiene nada que perder y en cambio mucho que ganar si llega a un acuerdo con Bolivia. Esto, claro, desde una perspectiva de complementación económica y de unidad latinoamericana. Agua y gas natural del Altiplano, por ejemplo, podrían fomentar el desarrollo del norte gracias a una negociación amistosa y honorable.

Imagen relacionadaLa raz√≥n hist√≥rica est√° de parte de Bolivia. En febrero de 1879 las tropas de Chile -cuyo territorio llegaba solo hasta el r√≠o Loa- desembarcaron en Antofagasta. La invasi√≥n del Departamento del Litoral boliviano se hizo para proteger los intereses chileno-brit√°nicos de la Compa√Ī√≠a del Nitrato y Ferrocarril de Antofagasta, amagados por un impuesto de diez centavos a la exportaci√≥n del quintal de salitre. La guerra de rapi√Īa se prolong√≥ hasta 1884 y cost√≥ miles de vidas de chilenos, bolivianos y peruanos. Permiti√≥ a Chile apoderarse de 120 mil kil√≥metros cuadrados de territorio y 400 kil√≥metros de litoral.

El conflicto hizo la fortuna de uno de sus financistas, el inglés John Thomas North que consolidó un imperio salitrero en Tarapacá y Antofagasta. Parlamentarios, abogados, periodistas y oficiales de la Armada, financiados por North, desataron más adelante la sangrienta guerra civil en Chile que culminó en 1891 con el suicidio del presidente José Manuel Balmaceda, heroico defensor de los intereses del país.

Los descendientes castrenses y políticos de Pinochet, Horacio Walker y González Videla, que estuvieron dispuestos a ceder parte del territorio conquistado, no tienen los mismos propósitos de los gobiernos chilenos de 1895, 1950 y 1975.Resultado de imagen para mar para bolivia

Los defensores de cada centímetro cuadrado de territorio, están convencidos -y probablemente bien informados- que La Haya se pronunciará a favor de Bolivia al reconocer la justicia de la demanda y llamar a un diálogo de acuerdo al Tratado Americano de Soluciones Pacíficas de 1948, conocido como Pacto de Bogotá. La CIJ no puede ir más allá de eso. Pero esto sería una victoria para la diplomacia boliviana y una carta de triunfo para el presidente Evo Morales que aspira a la reelección.

Al dar por perdida la causa en la CIJ, los trogloditas de las relaciones internacionales plantean que Chile se retire sin demora del Pacto de Bogot√° para no verse obligado a negociar con Bolivia (1).

El ex comandante de jefe del ej√©rcito, Oscar Izurieta Ferrer, ha llamado a seguir el ejemplo de Colombia (sic) que se retir√≥ del Pacto de Bogot√° el 2012. De paso sugiere sumarse al desmantelamiento de Unasur, asunto en que est√°n empe√Īados los gobiernos m√°s reaccionarios de Am√©rica Latina. (2)

En forma simult√°nea el ex embajador Gabriel Gaspar hizo un fervoroso llamado a ‚Äúcolocar en tensi√≥n nuestra voluntad nacional y soberana‚ÄĚ ad portas del fallo de la CIJ (3).

Resultado de imagen para Izurieta y GasparIzurieta y Gaspar han ocupado cargos importantes en los gobiernos de Bachelet y Pi√Īera. Ambos desempe√Īaron la subsecretar√≠a de Defensa. Izurieta fue jefe del ej√©rcito. Es posible sospechar que ellos interpretan no solo a la derecha y a la centroizquierda, sino tambi√©n a altos mandos de las FF.AA.

Resulta evidente que se prepara un escenario adecuado para enconar todavía más las deterioradas relaciones chileno-bolivianas e impedir que se cumpla el fallo de La Haya.

Esta amenaza plantea un desafío para las diezmadas fuerzas de la Izquierda chilena. Es nuestro deber sacar fuerzas de flaqueza y defender el derecho de Bolivia.

En esta materia Chile se encuentra aislado. Desde hace a√Īos la mayor√≠a de las naciones del mundo apoya expl√≠cita o impl√≠citamente la demanda boliviana.

En el mundo globalizado no caben nacionalismos provincianos ni sedicentes patriotismos que encubren intereses ajenos a la América Latina. Esas posturas ocultan resabios del fascismo que intenta reaparecer a través de consignas chovinistas y racistas.Resultado de imagen para mar para bolivia guerra

La realidad política, económica y social, así como el destino de nuestro continente, exigen un patriotismo de dimensión latinoamericana capaz de asegurar la paz y felicidad de nuestros pueblos.

La unidad latinoamericana y caribe√Īa por la que lucharon Sim√≥n Bol√≠var, Alexandre P√©tion, Bernardo O‚ÄôHiggins, Salvador Allende, Fidel Castro y Hugo Ch√°vez es otra vez objeto de ataques a mansalva del Gran Buitre del norte que nos quiere separados.

Nuestro deber es responder esa amenaza construyendo la Patria Grande que necesitamos para crecer independientes y en solidaridad.

Notas

(1) Ver declaraciones de José Rodríguez Elizondo (ex comunista), Gabriel Gaspar (socialista, ex Mapu), Eduardo Rodríguez (DC) y Oscar Izurieta (ex comandante en jefe del ejército). El Mostrador, 14/7/2018, y El Mercurio, 1/9/2018.
(2) El Mercurio, 17/8/2018.
(3) El Mostrador, 17/8/2018

*Periodista chileno, director de Punto Final

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