Jun 2 2021
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Política

Pedro Castillo, la emergencia de una izquierda nacional y popular

Pedro Castillo, el maestro de Per√ļ Libre, no es solo la ‚Äúsorpresa de las elecciones peruanas‚ÄĚ es tambi√©n un emergente de los sectores populares que desde el retorno a la democracia en los a√Īos 2000 ha tenido intentos fallidos de resurrecci√≥n. Por su parte, Keiko Fujimori de Fuerza Popular, representa el √ļltimo intento del fujimorismo por retornar al poder luego de la d√©cada del 90.

Los clivajes de izquierda y derecha no son los más significativos en esta elección. Castillo no agota su representación en los sectores de izquierda, su parteaguas más significativo es el de la expresión popular y regional. El intento de presentar los comicios de junio en clave ideológica no se corresponde con la realidad, sino con las necesidades del fujimorismo de identificar un enemigo que justifique su controversial presencia en la arena política -tal como otrora fuera Sendero Luminoso el antagonista perfecto de Alberto Fujimori-.

Algo similar hab√≠a ocurrido en las elecciones de 2016, donde Keiko arras√≥ con un discurso de mano dura a la delincuencia pero perdi√≥ por la m√≠nima frente al aglutinamiento popular en torno a las consignas No a Keiko y Fujimorismo Nunca M√°s. Desde entonces el fujimorismo¬† jug√≥ en el Congreso al ‚Äújuego de la gallina‚ÄĚ, estrategia en la que cada una de las partes retrasa hacer concesiones hasta¬† que el final, el todo o nada termin√≥ haciendo chocar de frente y a toda velocidad al Congreso con el Ejecutivo. Los presidentes, el Congreso y ella misma estallaron por los aires, los que no fueron separados del cargo fueron judicializados o, en el peor de los casos, se suicidaron como Alan Garc√≠a y el APRA.

La larga crisis de representaci√≥n que enfrenta Per√ļ, se agudiz√≥ con la pandemia y no logr√≥ volver a dormirse luego del despertar de las movilizaciones de 2020. La indignaci√≥n ciudadana era contra la corrupci√≥n, contra la clase pol√≠tica y condens√≥ la bronca frente a un Congreso a quien ve√≠a como el principal enemigo. Castillo es un aut√©ntico representante de la valent√≠a de esas protestas, saliendo del anonimato dirigente de las huelgas docentes.

Lo radical de su propuesta no es solo su proyecto pol√≠tico inclusivo sino la forma en que Castillo ha construido su candidatura, por fuera de toda maquinaria electoral, apuesta a los discursos en p√ļblico, a las bases y a la movilizaci√≥n ciudadana. Un d√≠a tom√≥ un caballo y comenz√≥ a andar, recorri√≥ regiones y tambi√©n desembarc√≥ en Lima para encarnar su contracara, la misma que la gran ciudad invisibiliza tras sus muros.

En las elecciones de este a√Īo las expresiones del fujimorismo fueron divididas en tres, lo que le permitieron a Keiko mostrar un perfil m√°s moderado y alejarla de su accionar asesino de las instituciones democr√°ticas, de este modo Hernando De Soto y Rafael L√≥pez Aliaga constituyeron la corriente economicista y de ultra derecha respectivamente, permitiendo a Keiko situarse en el centro con un perfil m√°s moderado.

Con su consagración de cara al balotaje, su candidatura logró una unidad inusitada, a tal punto que  el propio Mario Vargas Llosa -hasta el 2021 acérrimo antifujimorista- avaló su candidatura, lo siguió la mayoría del espectro político, unos pocos prefirieron no posicionarse.

Antes de Castillo hubo otros intentos, Alejandro Toledo ‚ÄúCholedo‚ÄĚ en 2001, Ollanta Humala en 2011, las candidaturas de Gregorio Santos -tambi√©n cajamarquino- y de Antauro Humala. Todos tienen en com√ļn haber intentado representar regionalmente una alianza de los sectores perif√©ricos y de intentar construir un modelo de desarrollo alternativo.

El √ļnico apoyo partidario que logr√≥ acaparar Castillo fue el de los partidos de izquierda: Juntos por el Per√ļ de Ver√≥nika Mendoza y el Frente Amplio de Marco Arana, ambos sectores no lograron representar a los sectores populares marginados quienes consagraron a Castillo como el candidato m√°s votado en abril, de modo que aceptaron acompa√Īar al ungido por el pueblo.

Tal vez el primero en notar la efervescencia popular y la potencia transformadora de la candidatura de Per√ļ Libre haya sido Evo Morales, no en calidad de ex presidente boliviano sino en funci√≥n de haber sido nombrado como Apu Mallku¬†por varios pueblos ind√≠genas de¬†Los Andes.

Castillo es la esperanza de resurrecci√≥n de la utop√≠a andina o Inkarri, la uni√≥n de las partes desmembradas de Tupac Amaru I y la se√Īal de un nuevo tiempo donde, con la cancha inclinada en contra, sin financiaci√≥n, sin mayor√≠a parlamentaria y a fuerza de pura √©pica, David logre por fin vencer a Goliat. Para ello deber√° vencer a quienes por 30 a√Īos han sido uno de los principales c√≥mplices del fujimorismo: los medios de comunicaci√≥n.

Los medios no solo fueron clave para garantizar el consenso mediante operaciones psicosociales que lograban presentar estudiantes universitarios como guerrilleros en las masacres de Cantuta y Barrios Altos, o presentar con el eufemismo de ‚Äúprogramas de planificaci√≥n familiar‚ÄĚ las esterilizaciones forzadas de m√°s de 300.000 mujeres y varones, campesinos e ind√≠genas. A√ļn hoy bombardean sistem√°ticamente con informaci√≥n, opini√≥n e infoentretenimiento para erosionar la candidatura del cambio.

La √ļltima encuesta del Instituto de Estudios Peruano arroja luz en el asunto: el 59% de los entrevistados considera que los medios de comunicaci√≥n favorece la candidatura de la hija del ex dictador, quien por un lado busca victimizarse en su condici√≥n de mujer y por otro promete eliminar la educaci√≥n sexual en las escuelas a la que descalifica como ‚Äúideolog√≠a de g√©nero‚ÄĚ. A pesar de las constantes y m√ļltiples embestidas en su contra, hasta el momento ninguna encuesta ha logrado arrebatarle ‚Äúal profe‚ÄĚ el primer lugar de cara a la segunda vuelta.

La emergencia de este nuevo movimiento nacional, popular, perif√©rico, campesino, mestizo y subalterno expresa una rebeld√≠a revitalizada. Per√ļ Libre ha roto todos los manuales de campa√Īa modernos, no ha tenido una fuerte presencia en redes sociales y se neg√≥ a participar en debates realizados en los grandes estudios de televisi√≥n lime√Īos para devolverlos a las plazas p√ļblicas.

El pr√≥ximo 6 de junio, en Per√ļ se enfrentar√°n dos coaliciones: los de arriba y los de abajo. De momento, las dudas sobre el reci√©n llegado no lograron superar las certezas sobre el car√°cter autoritario del fujimorismo y el miedo no logr√≥ doblegar a la rebeld√≠a de la utop√≠a, tal vez todav√≠a haya lugar para grandes haza√Īas.

*Socióloga y maestrando en Gobierno en la Universidad de Buenos Aires. Colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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