May 17 2013
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CulturaSociedad

Periodismo: En Chile escasea la ética y nadie cree en los números oficiales

El Tribunal Regional de Ética y Disciplina (TRED), del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile, se pronunció sobre el llamado “impasse Paulsen-Longueira”, episodio ocurrido en vivo el 5 de mayo en chilevisión Canal 11, cuando el periodista Fernando Paulsen enrostró al político Pablo Longueira, candidato presidencial de la Unión Demócrata Independiente (UDI), que no pudo haber votado por el Sí a Pinochet en el plebiscito de 1988 simplemente porque no estaba inscrito. Votar Sí significaba que el dictador siguiera en el poder hasta 1997.

Paulsen mostró un documento del Servicio Electoral (Servel) obtenido legítimamente impetrando la Ley de Transparencia, donde el organismo certificaba que el ex ministro de economía de Piñera se había inscrito en los registros electorales en 1989 y, por lo tanto, no pudo sufragar en 1988. Si afirmaba que votó, simplemente mentía.

La dura confrontación del periodista desconcertó al político UDI, quien llegó a admitir no recordar claramente si votó o no en la histórica consulta popular y primera elección en 18 años, porque había transcurrido mucho tiempo.

El plebiscito que puso fin a la dictadura, de la que un Longueira joven fue entusiasta partidario, incluso fue motivo de una película chilena que compitió como mejor film extranjero en el último Oscar. Para cualquier ciudadano, el plebiscito fue un acontecimiento difícil de olvidar y el film, ampliamente divulgado y comentado en Chile por su postulación en Hollywood, contribuyó a recordar esa época.

Que el candidato presidencial –recién llegado a esa investidura por la sorpresiva caída de su antecesor Lurence Golborne– no recordara si había votado o no en el referéndum que cambio la historia del país resultaba difícil de creer para cualquier televidente, tratándose de un avezado político de extrema derecha que aspira a gobernar el país por la vía democrática pero en nombre del “ideario” de Pinochet.

El incidente fue magnificado por la UDI, que al día siguiente consiguió otro certificado del Servel donde Longueira aparece inscrito en 1987. Desde el 6 de mayo, el periodista y su familia fueron sometidos a un implacable acoso, amenazas, desprestigio mediático y campañas por Internet, en una presión que en Chile llaman “bullying”. Pero pocos preguntaron por qué el Servel, el organismo que tiene la responsabilidad de las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre, era capaz de emitir con tanta soltura dos certificados diametralmente opuestos en tan breve tiempo.

Paulsen dijo no tener “ningún problema en pedir disculpas” a Longueira, a la UDI, a los televidentes, y lo hizo más de una vez, probablemente forzado por las presiones, pero siempre rescató que el “Servel se equivocó en el documento que yo tengo”. El gran problema no es el mensajero, en este caso Paulsen: es el Servel.

El problema de fondo en Chile es la credibilidad y la ética de organismos públicos y privados, como el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que tras remover recientemente a su director reconoció fallas severas en el último censo –un millón de personas no fueron encuestadas–, de consecuencias muy graves para las políticas sociales gubernamentales. También está en la picota el Índice de Precios al Consumidor (IPC), del mismo INE, cuyas indagaciones sólo toman en cuenta las liquidaciones a precios bajos.

El Servel reconoce que tiene como electores a unos 600.000 difuntos que es imposible sacar del registro antes de las elecciones primarias presidenciales del 30 de junio, y para noviembre, veremos… Por lo menos Salvador Allende, que por razones obvias no concurrió a votar a las recientes elecciones municipales octubre 2012, fue retirado del padrón junto a unos (as) 11.000 más. Al funcionario que le correspondió atender el pedido de Paulsen también tiene problemas en su laburo.

El Banco Estado, que opera como si fuera privado, acaba de ser sancionado por la Corte Suprema por aumentar los cobros por mantenimiento de cuentas a sus clientes más modestos sin avisarles y llegó a un acuerdo para devolver dinero a más de medio millón de personas. Esta “repactación unilateral” también la hacen otros bancos y es el pan de cada día en grandes tiendas que también prestan dinero en efectivo y compiten con el Banco Estado.

En fin, en este contexto de dudas y credibilidad en descenso en las cifras oficiales y las conductas privadas de los grandes grupos económicos se produjo el incidente Paulsen-Longueira. Y éste es el texto completo, de la opinión favorable al periodista, del Tribunal de Ética de los periodistas de la región metropolitana de Santiago:

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