Ago 9 2018
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Opini贸n

Periodismo, silencio c贸mplice (ante el magnicio frustrado)

Para quien no conozca la triste realidad que vive el periodismo latinoamericano debe resultar sorprendente el silencio de los medios sobre el atentado terrorista en Caracas. CNN en espa帽ol interrumpi贸 el 7 de agosto la transmisi贸n del discurso del presidente Nicol谩s Maduro cuando este comenz贸 a mostrar videos, grabaciones telef贸nicas, fotos, confesiones, nombres de los detenidos y pr贸fugos, etc. CNN daba as铆 la pauta a la conducta que observan los medios del continente.

El Mercurio de Chile, que habitualmente derrocha espacio para atacar a Venezuela, public贸 un parrafito de una columna. Los medios que hasta ayer exig铆an evidencias sobre el atentado al que a煤n califican de 鈥減resunto鈥, ignoraron las revelaciones de Maduro. Sin embargo, la investigaci贸n que adelanta la Fiscal铆a Nacional de Venezuela est谩 descubriendo elementos para un 鈥減lato fuerte鈥 de un periodismo que se respete a si mismo. Es un bocado apetitoso incluso para la literatura y el cine. Sin embargo ha ca铆do en un silencio que resulta vergonzante para la profesi贸n del periodismo.

Los terroristas apresados y a disposici贸n de los tribunales implican a gobiernos, partidos pol铆ticos y conspiradores de todo pelaje. Las autoridades han pedido al gobierno norteamericano la extradici贸n de Osman Delgado Tabosky, financista y 鈥減iloto鈥 -desde Miami- de los drones cargados con C4, un explosivo pl谩stico que los ej茅rcitos usan en demoliciones de fortificaciones. Se han iniciado tambi茅n gestiones para extraditar a implicados que se refugian en Colombia, en cuyo territorio se prepar贸 el atentado con colaboraci贸n del ex presidente Santos, Premio Nobel de la Paz (隆sic!).

Lo ocurrido solo tiene precedente en Venezuela en el atentado con un coche bomba contra el presidente R贸mulo Betancourt en junio Resultado de imagen para coche bomba contra el presidente R贸mulo Betancourtde 1960. Lo efectuaron sicarios del dictador dominicano Rafael Le贸nidas Trujillo. En ese atentado el presidente Betancourt result贸 con graves quemaduras en las manos y el rostro, y muri贸 el jefe de la Casa Militar.

Esta vez no solo se intent贸 asesinar al presidente de la Rep煤blica sino a todas las autoridades civiles y militares que lo acompa帽aban en la tribuna presidencial; a los embajadores, agregados militares y familiares de los soldados de la Guardia Nacional Bolivariana, y a espectadores del desfile militar. De haber tenido 茅xito, el atentado habr铆a desatado una conmoci贸n social y pol铆tica cuyas dimensiones son inimaginables.

El silencio de los medios period铆sticos latinoamericanos ante las evidencias presentadas por el gobierno venezolano, constituye una verg眉enza para lo que Gabriel Garc铆a M谩rquez defini贸 como 鈥渆l mejor oficio del mundo鈥. Los responsables, sin embargo, no son los periodistas sino quienes han prostituido la naturaleza noble del periodismo: los amos de la prensa. Los empresarios de la 鈥渋ndustria鈥 de la informaci贸n han convertido a los medios en instrumentos de desinformaci贸n y de la ignorancia que sufren nuestros pueblos. La funci贸n social del periodismo ha sido suplantada por los intereses de quienes manipulan los medios desde las sombras. Esta verdadera dictadura medi谩tica es la punta de lanza ideol贸gica de conglomerados financieros. Cumple la funci贸n de modelar conciencias y someterlas al pensamiento hegem贸nico del capitalismo. Los periodistas, en definitiva, son trabajadores asalariados de empresas en las que rigen las leyes de hierro de la propiedad privada.

Resultado de imagen para drones en  magnicidio de maduroLos amos de la prensa son temidos y reverenciados por los pol铆ticos y los gobiernos. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que los agrupa, fue creada durante la guerra fr铆a. Representa a 1.300 publicaciones que editan 43 millones de ejemplares en papel y controlan numerosos diarios electr贸nicos. El denominador com煤n de la SIP es el anticomunismo y trabaja en estrecha colaboraci贸n con los servicios de inteligencia norteamericanos.

Los once diarios de mayor circulaci贸n en Am茅rica Latina se articulan tambi茅n en el Grupo de Diarios Am茅rica (GDA). Sus miembros son El Mercurio de Chile (en realidad una cadena de 24 diarios), O Globo de Brasil, La Naci贸n de Argentina, El Universal de M茅xico, El Nacional de Venezuela, etc. Son multimedios que controlan revistas, canales de TV, radios, peri贸dicos electr贸nicos, etc. Durante el gobierno del presidente Hugo Ch谩vez, el GDA resolvi贸 destinar una p谩gina diaria para calumniar a la revoluci贸n bolivariana. Se sumaba as铆 a la campa帽a de Washington que desde hace casi dos d茅cadas intenta desestabilizar al gobierno venezolano.

El bloqueo impuesto ahora a la difusi贸n de noticias derivadas de la investigaci贸n del terrorismo, es un atentado al derecho de los pueblos a la informaci贸n pero a la vez constituye una afrenta al periodismo y su c贸digo de 茅tica que rechaza toda forma de censura y defiende el derecho a informar y ser informado.

Salvo la honrosa excepci贸n de la Federaci贸n Latinoamericana de Periodistas (FELAP), que conden贸 el atentado en Caracas, las organizaciones profesionales de periodistas guardan silencio vergonzoso. Ellas tienen el deber de denunciar la censura empresarial. Junto a estudiantes y acad茅micos universitarios, los periodistas deber铆amos convocar a asambleas para discutir la penosa situaci贸n que de un periodismo sometido a la dictadura de los amos de la prensa. El silencio en este caso es complicidad con el terrorismo. Tiene que quedar claro qui茅nes imponen esta censura.

*Diretor de Punto Final

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