Abr 21 2014
1523 lecturas

Econom铆aSociedad

Philip Morris contra Uruguay y todos nosotros

En los 煤ltimos diez a帽os Uruguay ha venido desempe帽ando un activo rol en la lucha contra el tabaquismo situandose a la vanguardia mundial de las acciones adoptadas para combatir el consumo de cigarrillos, uno de los peores males contemporaneos.

En el 2005 suscribi贸 el convenio marco para el control del tabaco propiciado por la Organizaci贸n Mundial de la Salud y posteriormente fue adoptando distintas medidas, entre las que destacan:

鈥⒙犅犅 La difusi贸n de im谩genes de advertencia sobre el riesgo de fumar en las cajas de cigarrillos, debiendo las mismas ocupar el 80% de la superficie.

鈥⒙犅犅 La prohibici贸n de vender distintos tipos de una misma marca de cigarrillos para evitar que los consumidores piensen que una variedad es menos da帽ina que otra.

鈥⒙犅犅 La prohibici贸n de la publicidad de cigarrillos en medios de comunicaci贸n y en eventos.

鈥⒙犅犅 La prohibici贸n de fumar en espacios p煤blicos cerrados

Como resultado de estas acciones Uruguay logr贸 reducir en un 10% el n煤mero de fumadores haciendose merecedor del reconocimiento mundial.

La prepotencia del Dios dinero

En el 2010 Philip Morris, la principal productora transnacional de tabaco, propietaria de las veinte principales marcas de cigarrillos en el mundo, incluyendo Marlboro y L&M, decidi贸 iniciar un reclamo judicial contra el Uruguay por la fantastica suma de 2.000 millones de d贸lares, en concepto de reparaci贸n econ贸mica por los da帽os generados por las normas antitabaco aplicadas en ese pa铆s.

Para la tabacalera la obligaci贸n de ocupar con advertencias sobre el riesgo de fumar el 80% de la caja de cigarrillos le impide mostrar sus marcas lesionando su derecho de propiedad intelectual. Asimismo,聽 la exigencia de retirar de circulaci贸n siete de sus productos, entre ellos los denominados Blue, Gold, Green o Ligth, le ha provocado una p茅rdida sustancial del mercado.

Como bien se帽al贸 el ex presidente Tabar茅 Vazquez resulta a todas luces evidente el proposito de esta poderosa multinacional de dar un escarmiento al Uruguay e intimidar a otros pa铆ses que quieran seguir el mismo camino.

La demanda se present贸 en febrero del 2010 en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (CIADI) del Banco Mundial alegando la violaci贸n del tratado de garantia de inversiones suscripto entre Suiza y Uruguay, habida cuenta que la matriz de Philip esta en Lausanne. La tabacalera consider贸 que la normativa uruguaya antitabaco equival铆a lisa y llanamente a una expropiaci贸n de su inversi贸n.cigarrillo

En julio del 2013, despues de diferentes presentaciones el CIADI sorprendi贸 al mundo declarandose competente para resolver el caso, convalidando los argumentos esgrimidos por la tabacalera.

Derecho de Propiedad o Derechos Humanos

El caso pas贸 a revestir un gran inter茅s por la falta de antecedentes ya que se encuentra en juego la preminencia ciega de la propiedad privada frente a la aplicaci贸n de normas p煤blicas que cautelan derechos humanos sustanciales como la salud.

Las dudas respecto el resultado final de esta contienda derivan de la potencia de fuego de ambos contendientes. Philip Morris es una empresa global de siglo y medio de vida, con un nivel de facturaci贸n que ronda los 80 mil millones de d贸lares anuales y beneficios por 10 mil millones, mientras que Uruguay es un peque帽o pa铆s sudamericano cuyo producto bruto no alcanza a los 50 mil millones de d贸lares.

Detras del Goliat tabacalero se encolumnan las multinacionales del mundo, deseosas de hacer valer su primac铆a por encima del inter茅s de los ciudadanos y los Estados alegando la inviolabilidad de las inversiones y el cumplimiento formal de compromisos, sin importar los da帽os derivados de esta situaci贸n. Junto al David sudamericano, considerado un abanderado en la defensa de la salud y calidad de vida de su poblaci贸n, se han alineado, entre otros, la Organizaci贸n Mundial de la Salud y entidades de lucha contra el tabaco. El pr贸ximo 12 de mayo el presidente Jos茅 Mujica se reunir谩 con su par estadounidense y uno de los temas a tratar ser谩 el eventual apoyo del gobierno de EEUU frente a la conducta abusiva de Philip Morris.

Resulta claro que este enfrentamiento nos involucra a todos los ciudadanos que confiamos en la capacidad del Estado para cautelar los derechos del conjunto y establecer l铆mites a los abusos de quienes s贸lo ven a trav茅s de su propio y mezquino inter茅s. De all铆 la necesidad de hacer oir nuestras voces y comprometer a nuestros dirigentes en la solidaridad con Uruguay y el repudio a los intentos extorsivos de quienes pretenden maximizar su lucro a expensas de la salud de todos.

*Economista. Docente de la Universidad de Buenos Aires

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario