Ago 16 2005
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Sociedad

Píldora del después: ¿remedio peor que la enfermedad?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El vicepresidente de la Sociedad Española de Ginecología, el médico catalán José María Lailla, la solución para evitar el consumo abusivo de la píldora postcoital pasa por mejorar la educación sexual en España. Por ahora el riesgo consiste en que las mujeres –entre ellas cada vez más adolescentes– la han adoptado como suerte de anticonceptivo semanal en caso de tener relaciones sexuales sin otra protección anti embarazo.

La píldora del día después puede ser muy peligrosa si se la utiliza en forma seguida, señalaron en junio pasado los especialistas en ginecología reunidos en el XXVIII Congreso de la Sociedad Española de Ginecología. El doctor Lailla Ppuntualizó que la píldora del día después es un anticonceptivo de urgencia, por lo que sólo se debe usar bajo prescripción médica.

ASUNTO SOCIAL, NO MÉDICO

La discusión en el país europeo no se refirió al asunto de si el medicamento es un abortivo o un impediemnto para la concepción, discusión que en muchos países latinoamericanos ha retrasado su autorización por parte de las autoridades o simplemente es prohibida por órdenes de autoridades locales legas en la materia.

Las declaraciones del vicepresidente de la Sociedad Española de Ginecología dejan en claro los riesgos para la salud de las mujeres de la píldora se si consume en forma habitual –la mayor parte de las veces como un anticonceptivo para los fines de semana–, días en que incluso la mayoría de las mujeres que la solicitan son adolescentes que la piden “por si acaso”.

El verdadero asunto detrás de la polémica píldora no reside en ella misma, sino en la falta de educación sexual adecuada para el ámbito juvenil. El doctor Luis Mercé, miembro de la Unidad de Reproducción de la Clínica Ruber Internacional, indicó que existen métodos anticonceptivos específicos para uso habiual o constante, como la píldora tradicional, el DIU o el preservativo; recisando que éstos también requieren el consejo del ginecólogo.

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Mercé insistió en que la pastilla del día después “es un producto no carente de riesgo” y que su ingesta, que debe ser “excepcional”, precisa un control posterior de la paciente.

Los problemas de la sexualidad, sobre todo de la sexualidad juvenil, no se resuelven con uno u otro medicamento o método para evitar la concepción, sino a través de una conducta social que, incluyendo el área escolar, procure acelerar la madurez intelectiva de los adolescentes y jovenes frente a sus urgencias sexuales.

Campañas como la de abstenerse de relaciones sexuales prematrimoniales que se realizan en algunos países, no dan los resultados esperados por sus promotores. En el Congreso español de ginecología la doctora Rosa María Sabatel, de la Universidad de Granada, indicó que la llegada al mercado de la píldora postcoital no ha provocado una disminución de los embarazos no deseados, “sino que (éstos) siguen aumentando”.

En América Latina es frecuente el caso de madres de 14 años, y aun de menos edad, situación que tiene poco que ver con la medicina, pero sí mucho con los valores sociales imperantes en nuestros países y los ejemplos relacionados con la ética que se desprenden del modo de vivir adulto e indirectamente con la “cosificación” del sexo, convertido en mercancía por la llamada industria de la publicidad.

La erótica contemporánea se ha divorciado de la sensibilidad y la sensualidad se ha convertido en mero ejercicio genital; el placer del sexo no se atesora ni incorpora a la experiencia personal, sino que se lo experimenta como un tránsito efímero entre los adolescentes, a menudo vinculado con el alcoholismo y otras adiccionesn propias de una cultura que privilegia el poder ejercido sobre los demás.

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