Ene 3 2007
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Ambiente

Plan Colombia en Ecuador. – CAMPO DE BATALLA Y PERDEDOR DE UNA GUERRA AJENA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Edgar Terán Terán, conocido abogado de empresas transnacionales y defensor acérrimo de los intereses del imperio, ex embajador del Ecuador en los Estados Unidos y ex Canciller de la República, proclama, en varios medios masivos de información, que como él desconoce los estudios científicos realizados sobre los efectos de las aspersiones aéreas con glifosato que realiza el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, tales efectos simplemente no existen.

Así –sin rubor alguno y en contra de los intereses nacionales– sale en abierta defensa de la política de Uribe y del involucramiento del Ecuador en el Plan Colombia. Acción que cumple, por cierto, con la complicidad de los medios de información que le otorgan largos espacios para el efecto.

Ante ello vale preguntarse ¿Desde cuando Terán es experto en aspersiones con glifosato? ¿Por qué razón los medios de información le otorgan esa prerrogativa? ¿Cuáles son las intenciones encubiertas?

Las respuestas son simples.

foto1.

Terán Terán no es ni puede ser, como lo pretenden los medios de información, la medida del conocimiento sobre los efectos de las aspersiones con glifosato. Su aparente ignorancia sobre las evidencias científicas que tratan sobre el tema lo descalifican. Efectivamente, Terán pretende desconocer que:

– El Glifosato es un herbicida de amplio espectro, no selectivo, utilizado para eliminar malezas indeseables (pastos anuales y perennes, hierbas de hoja ancha y especies leñosas) en ambientes agrícolas, forestales y paisajísticos.

– El Glifosato es un “herbicida total”, absorbido por las hojas y no por las raíces,

– Estudios de toxicidad revelaron efectos adversos en todas las categorías estandarizadas de pruebas toxicológicas de laboratorio en la mayoría de las dosis ensayadas: toxicidad subaguda (lesiones en glándulas salivales), toxicidad crónica (inflamación gástrica), daños genéticos (en células sanguíneas humanas), trastornos reproductivos (recuento espermático disminuido en ratas; aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas en conejos), y carcinogénesis (aumento de la frecuencia de tumores hepáticos en ratas macho y de cáncer tiroideo en hembras).

– La Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de los Estados Unidos ya reclasificó los plaguicidas que contienen glifosato como clase II, altamente tóxicos, por ser irritantes de los ojos. La Organización Mundial de la Salud, sin embargo, describe efectos más serios; en varios estudios con conejos, los calificó como ‘fuertemente’ o ‘extremadamente’ irritantes. El ingrediente activo (glifosato) está clasificado como extremadamente tóxico (categoría I).

– Las fórmulas conteniendo glifosato producen mayor toxicidad aguda que el glifosato solo, afirmación de especial importancia si se recuerda que el gobierno colombiano utiliza glifosato combinado con POEA para sus aspersiones.

– En cuanto a las formas de exposición, la toxicidad de ambas presentaciones (glifosato puro, fórmulas compuestas) es mayor en casos de exposición dérmica e inhalatoria (exposición ocupacional) que en casos de ingestión.

– En humanos, los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, electrocardiogramas anormales y daño o falla renal.

foto2.

Ante las evidencias expuestas, la posición de los medios masivos de información, principalmente los televisivos, al otorgar largos espacios para que Terán trate de encubrir lo incubrible, no tiene en absoluto que ver con informar objetivamente sobre los efectos de las aspersiones con glifosato, sino de manipular la opinión pública, para que ésta asuma como falsas todas las denuncias que producen sobre los gravísimos efectos que generan las aspersiones aéreas con glifosato, así como las relacionadas con el nivel de involucramiento del Ecuador en el Plan Colombia. Para ello recurren al más descarado encubrimiento, entre otros:

a. De la ilegalidad e inconstitucionalidad del Acuerdo de la Base de Manta, tanto por la violación a las normas procesales establecidos en la Constitución como del Acuerdo de Viena de 1963;

b. De la violación constante, por parte de las fuerzas militares estadounidenses, del Acuerdo sobre la Base de Manta, cuando utilizan esta base como un nodo central para las acciones militares en el marco del Plan Colombia;

c. De las acciones que cumplen las Fuerzas Armadas del Ecuador, entre estas el intercambio de inteligencia militar, el que: “Comprende todos los hechos, documentos, materiales, fotografías, diagramas, mapas e informes de observación de cualquier índole que sirvan para aumentar nuestros conocimientos sobre un enemigo real o hipotético, o sobre un área de operaciones enemiga”.

Acciones que de ser develadas, permitirían apreciar que la información compartida por el ejército ecuatoriano con las Fuerzas Armadas de Colombia, es de tal magnitud, alcance y cualidad, que vuelve innegable la activa participación de la inteligencia ecuatoriana en el conflicto colombiano, lo que involucra a las Fuerzas Armadas ecuatorianas en esa guerra ajena.

d. De los estudios elaborados por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, por la Universidad Central del Ecuador y por Acción Ecológica. Estudios que demuestran en forma contundente los efectos negativos que producen las aspersiones con glifosato.

e. De que las aspersiones, no tienen como objetivo eliminar los cultivos de coca, sino el expulsar a la población localizada en las áreas en conflicto, a través de la eliminación de la base económica que las sustenta.

3.

Todo ello en el objetivo de tratar de restar apoyo a la posición asumida por el presidente electo Rafael Correa de no visitar Colombia en tanto duren las aspersiones, y su decisión de no renovar el Acuerdo sobre la Base de Manta. Igualmente tratan de impedir las revisiones de políticas anunciadas por la Ministra de Defensa designada Guadalupe Larriva. Pero la íntención final de la manipulación va mucho más allá.

Pretende, a pesar de la gravedad de ese hecho, crear una opinión pública favorable a la estrategia militar de los Estados Unidos en la región: mantener el involucramiento del Ecuador en la guerra de Colombia. Involucramiento que se inició con la firma del ilegal e inconstitucional Convenio sobre la Base de Manta, base que, como lo han confirmado los mandos estadounidenses del Puesto de Avanzada (FOL) es “vital para el Plan Colombia”.

Involucramiento que se profundizó con la coordinación entre las Fuerzas Armadas del Ecuador y Colombia. Coordinación que se concretó con la movilización del ejército ecuatoriano de la frontera sur hacia la frontera con Colombia para que cumpla acciones de “contención pasiva”, de “interrupción o prolongación de las líneas de logística” de las fuerzas insurgentes colombianas, “la cooperación por inacción”, o el publicitado “intercambio de información de inteligencia”. Elementos todos que confirman el involucramiento abierto del Ecuador en el Plan Colombia.

En conclusión, los propósitos perseguidos por el poder económico que se esconde tras los medios masivos de información y la derecha política que la representa, hacen uso de la desinformación antes mencionada, como un instrumento de manipulación de la opinión pública, en procura de evitar o por lo menos neutralizar los propósitos, los objetivos que se han planteado en estos campos el presidente electo Rafael Correa y su gabinete, en respuesta a las demandas de la mayoría de la población ecuatoriana que se pronunció en las urnas por esos cambios.

1o de enero de 2007.

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* Escritor, economista, catedrático.

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