Dic 16 2010
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Sociedad

¿Por qué los objetivos del milenio? III

Gisela Ortega.*

La mortalidad infantil esta disminuyendo, pero no lo suficiente rápido para alcanzar la meta de los ODM de reducir en dos terceras partes, -entre 1990 y 2015- la defunción de los niños menores de cinco años. Se han realizado progresos sustanciales, sin embargo; desde 1990, la tasa de muerte en los países en desarrollo disminuyo un 28%. Globalmente, la cantidad total de fallecimientos descendió de 12.5 millones en 1990 a 8.8 millones en 2008.

Los principales adelantos se produjeron en el Norte de África, Asia Oriental, Asia Occidental, América Latina y el Caribe, y en los países de la Comunidad de Estados Independientes. Pero lo más sorprendente es el progreso que se ha logrado en algunas de las regiones más pobres del mundo.

En contra de todo lo esperado, Bangladesh, Bolivia, Eritrea, Republica Democrática Popular Lao, Malaui, Mongolia y Nepal han disminuido su tasa de mortalidad en menores de 5 años en 4.5% anual o mas. Desde 1990, Etiopía, Malaui, Mozambique y Nigel han experimentado reducciones absolutas de más de 100 por mil niños nacidos vivos.

A pesar de estos logros y del hecho de que la mayoría de las causas de muerte en niños son prevenibles o tratables, muchas naciones todavía tienen niveles inaceptablemente altos de mortalidad infantil y han hecho poco o ningún progreso en los últimos años. Más aún, entre los 67 países con altas tasas —continua encontrándose África subsahariana— definida como 40 o más defunciones por cada 1000 niños nacidos vivos; solo 10 están en vías de satisfacer la meta de ODM respecto a la supervivencia de los chiquillos.

Los niveles mas altos se registraron en el oeste y el centro de África, donde uno de cada seis niños expiro antes de los cinco años de edad.

En 2008 los 34 países con altas tasas de mortandad, pertenecían a África subsahariana, que registro la mitad de las 8.8 millones de muertes de niños menores de cinco años ocurridas en todo el mundo. Si bien desde 1990, las expiraciones han disminuido un 22%, la tasa de mejora es insuficiente para satisfacer la meta propuesta. Además, los altos niveles de fertilidad, combinados con un alto porcentaje de muertes de menores, ha resultado en un incremento en cantidad absoluta de pequeños que han fallecidos.

Enfermedades que se pueden curar o prevenir

En 2008, cuatro enfermedades —neumonía, diarrea, malaria y SIDA— fueron responsables del 43% de todas los fallecimientos a nivel mundial de los niños. La mayoría de ellos podrían haber sido salvados con medidas de prevención y tratamiento de bajo costo, lo cual incluye antibióticos para infecciones respiratorias agudas, rehidratación oral para diarrea, vacunaciones y uso de redes para moquitos tratadas con insecticidas, así como administración de medicamentos para malaria.

Es imperioso volver a dirigir la atención a la neumonía y a la diarrea, dos de las tres principales causas de muerte infantil. El uso de nuevos recursos, como vacunas contra neumonía neumocócica y diarrea por rotavirus, podría reforzar la lucha contra esas enfermedades comunes y convertirse en el punto de partida para la revitalización de un programa integral. El logro de una nutrición adecuada es un aspecto crucial para la prevención, ya que la desnutrición aumenta el riesgo de bajas.

Mejorar la salud materna

Lograr una buena salud materna requiere contar con servicios de salud reproductiva de alta calidad y con una serie de intervenciones bien sincronizadas para asegurar que la mujer sigue un camino seguro hacia la maternidad. El no hacerlo provoca cientos de miles de muertes innecesarias año tras año, lo cual es un triste recordatorio del bajo estatus asignado a ellas en muchas sociedades.

La medición de la defunción debida a complicaciones durante el embarazo o el parto es sumamente difícil. Es común que no se provea toda la información disponible o que ésta sea errónea, y por ello las estimaciones presentan un amplio rango de incertidumbre. No obstante, la aceleración en provisión de servicios maternos y de salud reproductiva a las mujeres de todas las regiones, junto con datos positivos de tendencias sobre mortalidad y morbilidad, sugieren que en todo el mundo están lográndose algunos avances en el quinto objetivo del milenio.

En la actualidad la Organización Mundial de la Salud, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y el Banco Mundial están finalizando las últimas estimaciones sobre mortalidad materna. Datos preliminares muestran signos de progreso. Algunos países están logrando una reducción significativa. Sin embargo, la tasa esta por debajo del 5.5 por ciento anual de disminución necesaria para alcanzar las metas de los ODM.

Las principales razones en las regiones en vías de desarrollo son hemorragia e hipertensión, que en conjunto son responsables de la mitad de todas las muertes de embarazadas y madres primerizas. Las causas indirectas, como malaria, VIH/SIDA y enfermedades cardiacas, corresponden al 18% de los fallecimientos. Otros responsables directos, como obstrucciones en el parto, complicaciones por anestesia, cesárea y embarazo representan el 11% de todas las defunciones durante el embarazo o el parto.

La gran mayoría de esas muertes es previsible. Las hemorragias, por ejemplo, responsables de más de un tercio de los fallecimientos maternos, pueden evitarse controlándose a través de diversas intervenciones administradas por un profesional de la salud bien capacitado y con equipos y suministros adecuados.

El porcentaje de mujeres en las regiones en vías de desarrollo que recibió atención profesional durante el parto pasó de 53% en 1990 a 63% en 2008. Se lograron avances en todas las zonas, pero mucho más en el Norte de África y el sudeste asiático, con incrementos del 74% y 63%, respectivamente. Si bien el sur de Asia también progreso, la cobertura, al igual que en África subsahariana, sigue siendo inadecuada. Menos de la mitad de las mujeres que dan a luz en esas naciones reciben atención por parte de personal de salud capacitado.

La pobreza y la falta de educación perpetúan las altas tasas de nacimiento entre adolescentes.

Los informes de 24 países de África subsahariana indican que las muchachas de las familias mas pobres tienen una posibilidad tres veces mayor de quedarse embarazadas y dar a luz que las de los hogares pudientes. En las áreas rurales la tasa de alumbramientos entre jóvenes es casi el doble que de la registrada e las zonas urbanas. Pero las mayores disparidades están vinculadas a la educación: las chicas con educación secundaria tienen menos probabilidades de quedarse preñadas. Las tasas de partos entre las muchachas sin formación son cuatro veces mayor.

 Todavía más preocupante es el aumento de las disparidades con el paso del tiempo. Los alumbramientos entre niñas disminuyo en 18 de los 24 países subsaharianos estudiados. Sin embargo, en casi todas esas 18 regiones la merma fue mayor entre las de las áreas urbanas, las que tienen al menos educación secundaria, y las pertenecientes al 20% de los hogares más prósperos. Es por eso que con el paso del tiempo las diferencias entre esos grupos y el de las adolescentes rurales, sin formación y más necesitadas, han aumentado en lugar de disminuir.

Anticonceptivos

Durante la década del 90, el uso de métodos anticonceptivos creció entre las mujeres de casi todas las regiones. En 2007, más de 60%, de 15 a 49 años, casadas o en pareja utilizaban algún anticonceptivo. Pero este promedio enmascara dos tendencias preocupantes: una considerable ralentización desde 2000 y un creciente aumento de la brecha de las regiones.

De 2000 a 2007, la tasa anual de aumento del predominio del uso de ellos en casi todas las regiones fue menor al registrado durante la década del 90. Más aún, el predominio de anticonceptivos en África subsahariana y en Oceanía sigue siendo muy bajo. Y en varias subregiones siguen usándose ampliamente técnicas tradicionales menos eficaces.

El cumplimiento —aún no logrado— de la necesidad femenina de disponer de una planificación familiar facilitando el acceso a hábitos anticonceptivos modernos a las mujeres que desean demorar o evitar un embarazo, pero que en la actualidad no usan ninguno podría mejorar la salud materna y reducir la cantidad de fallecimientos.

Las estimaciones mas recientes indican que satisfacer dicha necesidad podría causar una caída del 27% anual de las muertes, por reducir la cantidad anual de embarazos no deseados de 75 millones a 22 millones. La prevención de gestaciones poco espaciadas y de concepciones entre adolescentes también podría mejorar la salud de mujeres y jóvenes, y aumentar las probabilidades de que sus hijos sobrevivan al parto.

La necesidad incumplida de disponer de una programación familiar sigue siendo de moderada a alta en la mayoría de las regiones, particularmente en África subsahariana, donde una de cada cuatro mujeres de 15 a 49 años, casada o en pareja, que ha expresado el deseo de usar algún anticonceptivo, no tiene acceso a ellos.

Combatir el VIH/SIDA

Los últimos datos epidemiológicos indican que, a nivel mundial, la propagación del VIH parece haber alcanzado su máximo en 1996, cuando se infectaron 3.5 millones de personas. En 2008 la cantidad de nuevos contaminados disminuyo a aproximadamente 2.7 millones. La mortalidad debido al SIDA alcanzó su máximo en 2004, con 2.2 millones de muertes. En 2008 esa cifra fue de 2 millones, aunque el VIH sigue siendo la principal epidemia mortal del planeta.

La enfermedad parece haberse estabilizado en la mayoría de las regiones, aunque es cada vez más prevalente en Europa Oriental, Asia Central y otras partes de Asia debido a una alta tasa de nuevas contaminaciones por VUH, África subsahariana sigue siendo la región más afectada, con un 72% de las nuevas infecciones por VIH en 2008.

Existe una amplia brecha entre el conocimiento sobre el VIH y las acciones preventivas, a veces debido acostumbres culturales. La tradición de casamiento de menores, por ejemplo, puede poner en riesgo a las adolescentes. Un análisis de encuestas de 8 países muestra que las jóvenes de 15 a 24 años de edad, que tuvieron su primera relación sexual antes de los 15 años, tienen mayor probabilidad de ser seropositivas.

La aceptación social de violencia contra las mujeres y niñas agrava el problema. En encuestas en 4 países, casi una de cada cuatro muchachas informó que su primera experiencia amatoria fue forzada, lo cual aumenta las posibilidades de infección por VIH.

De hecho, hay cada vez mas evidencias que demuestran un vinculo entre violencia de genero y propagación del VIH, lo cual aumenta la importancia de informar a los adolescentes mediante programas de prevención integrales que combinen diversas intervenciones. Además resalta la continua necesidad de lograr cambios sociales para que la intimidación contra las mujeres y las niñas, en cualquiera de sus formas, no sea tolerada. La promulgación y el cumplimiento de leyes que hagan que esa brutalidad sea tratada como delito es también parte de la solución.

Aproximadamente, 17.5 millones de menores de 18 años perdieron uno o ambos padres por SIDA en 2008. La gran mayoría vive en África subsahariana.

Los niños huérfanos por SIDA corren un riesgo mayor de tener menos acceso a la salud, la educación y la protección que los que perdieron a sus padres por otras razones. También es más probable que padezcan desnutrición y diversas enfermedades, y que sean sometidos a trabajo infantil forzado, abuso, negligencia o explotación sexual, todo lo cual aumenta su vulnerabilidad a la infección por VIH. A menudo esos chiquillos sufren estigma y discriminación, y se les niega el acceso a servicios básicos como educación y vivienda, o incluso juegos.

La meta para el año 2015 es haber detenido y reducido la propagación del VIH/SIDA.
Fuente: UNICEF-España.

* Periodista.
El artículo anterior de l serie se encuentra <a href="http://www.surysur.net/?q=node/15273">aquí<a/>.

 

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