May 7 2016
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Econom铆aSociedad

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Precariedad laboral: la f贸rmula de Horst Paulmann y Consecud

El siguiente art铆culo indaga en la formaci贸n y expansi贸n de uno de los grupos empresariales m谩s relevantes para la identidad neoliberal del Chile actual: el Grupo Paulmann. Por una parte, se analizan los rasgos de su proceso de expansi贸n econ贸mica, que hoy lo ubica en un lugar de privilegio entre los retailers latinoamericanos.

Por otra, se examina su modo de interacci贸n con el sistema pol铆tico, destacando que aqu茅l est谩 marcado por una exigencia permanente de flexibilidad laboral, con la que se ha logrado sustentar una historia plagada de abusos y de precarizaci贸n del trabajo, que, en lo sustantivo, es central en su modelo de negocios.

El 6 de enero de este a帽o, la Fiscal铆a Nacional Econ贸mica present贸 un requerimiento por supuestas pr谩cticas contrarias al libre mercado ante el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC). Los acusados en esta ocasi贸n son las principales cadenas de supermercados: Cencosud, Walmart y SMU, a las que se sindica como responsables de utilizar como intermediarios a los proveedores de pollos, con el fin de coordinar a estas cadenas y as铆 lograr la fijaci贸n de un precio de venta m铆nimo para este producto.

Con el destape de este caso, poco sorprendente a estas alturas, la opini贸n p煤blica volv铆a sus ojos sobre los supermercados y el mundo del retail en general. Actores clave en el proceso de integraci贸n social concertacionista, por la v铆a de la masificaci贸n del consumo, hoy enfrentan la misma acusaci贸n que el resto del empresariado: la relaci贸n entre importantes niveles de rentabilidad a costa del abuso sobre una significativa franja de la poblaci贸n.

En ese marco, uno de los holdings m谩s connotados es Cencosud, tanto por su agresiva estrategia de crecimiento y de posicionamiento de marcas, como por la impronta medi谩tica de su fundador y accionista mayoritario, Horst Paulmann. Pero adem谩s, porque su propio proceso de acumulaci贸n de capital 鈥揳poyado en una particular relaci贸n con el poder pol铆tico-, se ha desarrollado cumpliendo un rol clave en la conformaci贸n de la identidad que asume el Chile neoliberal.

ch grupo paullmann
1.- La batalla por abrir nuevos mercados

A los pocos meses de inaugurado su primer local Jumbo en la Avenida Presidente Kennedy 鈥揹e un tama帽o 3 veces mayor al de los supermercados conocidos hasta ese momento-, la empresa de Horst Paulmann daba un salto fundamental al lograr reemplazar la acostumbrada cercan铆a al almacenero de barrio por la impersonalidad de sus amplios y extensos pasillos, pero tambi茅n al convertir en toda una experiencia de relajo dominical para las familias acomodadas de Santiago las rutinarias compras de alimentos.

La in茅dita mezcla entre gran bodega mayorista y venta de productos de lujo importados con que Jumbo atrajo a sus clientes, anticip贸 el cambio cultural y econ贸mico que se avecinaba, puesto que se instalaba, por primera vez, la promesa de comodidad, rapidez y calidad con que el retail se presentar铆a ante los chilenos.

Los ajustes impuestos por la noche autoritaria le hab铆an dado sentido a la construcci贸n de enormes establecimientos: la magnitud de 茅ste y luego del segundo Jumbo 鈥揺mplazado en la Avenida Francisco Bilbao e inaugurado en 1979- surg铆an del aumento en el nivel de consumo de bienes y servicios, especialmente importados, que la pol铆tica econ贸mica de la dictadura propiciaba al equiparar los valores del peso y del d贸lar, y al elevar las tasas de inter茅s, incentivando con ello la inversi贸n privada.

Formatos como los hipermercados o las tiendas por departamento, que lentamente proliferaban en los sectores altos de la capital, eran expresiones concretas de aquel boom econ贸mico que, hasta comienzos de la d茅cada de los ochenta, se vali贸 de la dependencia de una econom铆a intempestivamente abierta al mercado externo, excesivamente endeudada y marcada por una artificiosa pol铆tica cambiaria.

Al poco tiempo, y tras repercutir en Chile la 鈥渃risis de la deuda鈥 que se extend铆a por los pa铆ses latinoamericanos, ello estall贸. Y, en ese tr谩nsito, tal como otros empresarios locales, Paulmann, sin liquidar sus activos en Chile, decidi贸 orientar sus inversiones hacia otros pa铆ses de la regi贸n, en un intento por capear los trastornos financieros. Su apuesta, parad贸jicamente, lo llev贸 a instalarse en la Argentina que ya mostraba los primeros s铆ntomas de la grave espiral inflacionaria que, una d茅cada m谩s tarde, habr铆a de derivar en una hiperinflaci贸n de proporciones.

La ventaja de Paulmann, sin embargo, proven铆a de la posibilidad de invertir aprovechando el cr茅dito de largo plazo al que pod铆a acceder en suelo nacional, truco con el cual pudo diferenciarse de sus competidores argentinos al contar con el resguardo de un nivel inflacionario estabilizado al poco tiempo, como consecuencia del shock que las medidas monetaristas generaron tempranamente en Chile. De tal suerte, su expansi贸n en las siguientes dos d茅cadas se vali贸 del prematuro car谩cter transnacional de Cencosud, que manteniendo su centro de operaciones en Chile, se convirti贸 en el mayor operador de hipermercados, centros comerciales y tiendas de mejoramiento del hogar de la Argentina, anticipando algunas de las 谩reas que era capaz de abarcar la 鈥揳煤n- poco desarrollada industria del retail en Am茅rica Latina.

Tras este exitoso ciclo, que en los a帽os noventa se vio favorecido por la paridad cambiaria impuesta por el gobierno de Carlos Menem, el 鈥渃orralito鈥 y el descalabro social y pol铆tico que revienta en 2001 en la Argentina, Paulmann retorna a Chile. Consolidado su nombre e inversiones al otro lado de la cordillera, su regreso busc贸 proyectar, desde suelo nacional, la expansi贸n de su imperio hacia el resto del continente. Para ello deb铆a llevar adelante una doble tarea: consolidar su posici贸n en el mercado local -hasta all铆 s贸lo asociada a las tiendas Jumbo y a Alto Las Condes- y profesionalizar sus estructuras de mando, de manera de transformar a Cencosud en un holding moderno y superar la etapa de la empresa familiar.

ch grupo paullmann2Laurence Golborne fue el encargado de liderar este proceso desde su cargo de gerente general, aprovechando las favorables condiciones que, al llegar los 2000, se presentaban para el comercio minorista, tras a帽os de incentivarse el consumo masivo. Y es que m谩s all谩 de las apolog铆as construidas sobre la trayectoria y la audacia del empresario chileno-alem谩n y de su principal ejecutivo, el escenario econ贸mico de esta d茅cada tuvo el respaldo de un aumento del precio de los commodities y, con ello, de un fortalecimiento de la moneda local, que benefici贸 a las importaciones (especialmente del retail) dando pie a un importante crecimiento del consumo local.

En este marco, un an谩lisis del peso econ贸mico que detenta hoy el Grupo Paulmann debe considerar como primer elemento la organizaci贸n actual de la propiedad de Cencosud, rasgo que muestra una estructura de relativa simplicidad. En la actualidad, este conglomerado es controlado en un 60,03% por Horst Paulmann. Ese porcentaje se divide en un 58,43% que controla 茅l a trav茅s de mecanismos directos e indirectos, y un 1,6% que es controlado por los integrantes de su familia. Como suele observarse en los grupos empresariales, el control personal directo de las acciones representa un porcentaje de la propiedad bastante menor (2,49% en este caso), mientras que el control indirecto a trav茅s de sociedades de inversi贸n es bastante m谩s significativo. En este caso, Paulmann controla Inversiones Quinchamal铆 Ltda., la cual es propietaria directamente de un 20,28% de Cencosud, y que adem谩s controla a Inversiones Latad铆a Limitada y a Inversiones Tano Limitada, que controlan respectivamente el 19,47% y 16,19% de la compa帽铆a.

Paulmann es l铆der de un grupo que se ha mantenido en el sector del retail. Sin embargo, como segunda caracter铆stica emerge que, pese a tratarse de un grupo econ贸mico menor en cuanto a su relevancia pol铆tica, s铆 lo es en cuanto a su importancia econ贸mica, lo que se observa en que logra un importante proceso de expansi贸n, que lo llev贸 a posicionarse dentro de las grandes fortunas del pa铆s. Ese rasgo es ciertamente m谩s destacable si se considera el car谩cter monocorde de su inserci贸n econ贸mica.

Este proceso de expansi贸n se inicia tempranamente en Argentina, y un buen indicador del signo de esta internacionalizaci贸n es que a diferencia de otros grupos, en el caso de Paulmann los procesos de acumulaci贸n de capital y de expansi贸n regional son paralelos. Si en 1976 se inauguraba el primer supermercado Jumbo en Avenida Kennedy, en 1982, apenas 6 a帽os despu茅s, se inaugura un supermercado de la misma cadena en Buenos Aires. Por otra parte, el negocio de los centros comerciales de Paulmann se expande desde Argentina hacia Chile: parte con la inauguraci贸n de Unicenter en el pa铆s trasandino en 1988, y, 5 a帽os despu茅s, se abre este segmento en Chile con el mall Alto Las Condes.

Tras ello el proceso se intensifica desde el 2000 en adelante, inaugurando no solo nuevas operaciones en Argentina, sino tambi茅n en Brasil, Per煤 y Colombia. En este sentido, las estrategias de internacionalizaci贸n de Paulmann tienen elementos de diversificaci贸n, pero con un car谩cter limitado. Dicho de otra forma, en vez de explorar nichos de acumulaci贸n en otras ramas de la econom铆a, en este caso se ha optado por abrir nuevos mercados, pero ligados al retail, y dadas las limitaciones que impone el mercado chileno por su tama帽o, esa apertura debe hacerse necesariamente hacia el exterior: si en 2007 el mercado local representa un 63% de los ingresos por ventas de Cencosud, al 2014 esa cifra disminuye a un 37%, todo ello compensado por la fuerte expansi贸n en Brasil, Per煤 y Colombia. Ello replica un rasgo del empresariado en cuanto a la utilizaci贸n extensiva del capital antes que en la inversi贸n para agregar valor. Si la extensi贸n antes se practic贸 en tierras cultivables, Paulmann la realiza en metros cuadrados de centros comerciales y supermercados.

ch grupo paullmann3Lo relevante de este proceso expansivo es que una de las caracter铆sticas del retail es la imperiosa necesidad de acrecentar el tama帽o de los mercados en los que se inserta. En ese sentido, al revisar la posici贸n de Cencosud en Sudam茅rica, es frecuente encontrar que es el segundo o tercer actor del mercado en cada pa铆s. En el caso de Chile, es el segundo actor en supermercados, detr谩s de Walmart. En Tiendas por departamento est谩 detr谩s de Falabella, mientras que en Mejoramiento del Hogar y Centros Comerciales es el segundo y tercer actor del mercado, detr谩s de Sodimac y las cadenas de Mall Plaza, ambas controladas por Falabella.

En Per煤, por su parte, Cencosud compite con Tottus en supermercados y con Falabella y Ripley en tiendas por departamentos. En Colombia, compite con Falabella a trav茅s de Sodimac. Todo ello muestra que la disputa por la extensi贸n del mercado en el retail hace bastante tiempo que dej贸 de ser una disputa dentro del territorio chileno.

En ese marco, el holding ha definido que su estrategia de crecimiento se base en las adquisiciones, como forma de generar crecimiento org谩nico. En funci贸n de ello, el plan de inversiones 2015-2018 contempla una inversi贸n estimada en el rango entre US$ 2.400 y 3.000 millones, de los cuales un 59% se destinar谩 a crecimiento org谩nico y un 21% a remodelaciones.

Como se mencion贸, esta expansi贸n es fundamentalmente una extensi贸n de supermercados y centros comerciales. Si bien en 2006, con la adquisici贸n de Tiendas Par铆s, se adquiere el banco del mismo nombre, dicha adquisici贸n no representa un salto hacia el sector financiero. De hecho, esta instituci贸n a junio de 2014 representa apenas un 0,24% de las colocaciones bancarias del sistema financiero, y tras la venta de Cencosud Administradora de Tarjetas a Scotiabank, la participaci贸n de Banco Par铆s en las colocaciones desciende al 0,01% a junio de 2015. La relevancia del segmento financiero, en este sentido, tiene menos que ver con las utilidades generadas por la intermediaci贸n financiera, y m谩s con la generaci贸n de un veh铆culo de pago basado en la l贸gica del endeudamiento utilizado para integrar a amplios sectores de la poblaci贸n al consumo.

Cuadro 1: Utilidad y patrimonio Cencosud

ch cencvosud patrimonio

En relaci贸n al patrimonio de la compa帽铆a y las utilidades de cada ejercicio, la tabla 1 muestra una realidad similar. Hay un crecimiento vertiginoso del patrimonio de Cencosud, de 10 veces entre 2002 y 2014, pero un crecimiento de las utilidades de solo 5 veces en el mismo per铆odo. Ello es indicativo de que los vol煤menes de recursos invertidos implican un crecimiento de las utilidades, pero a un ritmo cada vez menor. En este sentido, podr铆a caracterizarse este proceso de expansi贸n m谩s como una batalla por copar mercados antes que el intento de asegurar niveles de rentabilidad que como se observa, van a la baja en cuanto a la velocidad de su crecimiento.

2.- Paulmann y el retail en las bases de la sociedad chilena actual

Dada su escasa tradici贸n, su origen extranjero y su agudo sentido de la oportunidad en los negocios, el an谩lisis del Grupo Paulmann ha sido eclipsado, habitualmente, por el temperamento demostrado por su fundador a lo largo de su trayectoria empresarial. Reducido al 鈥渆stilo Paulmann鈥, su m谩s de medio siglo de ininterrumpido crecimiento apenas ha servido para ensanchar el mito del ascenso social del inmigrante venido de provincia, cuya historia parece concentrar varios principios del ideario empresarial moderno, tal como el propio empresario alem谩n se ha encargado de difundir.

Pero una visi贸n de los pasos del holding Cencosud m谩s all谩 de las cualidades personales de su due帽o y por fuera de la vor谩gine de sus estrategias empresariales, permite dimensionar el lugar que le cabe al conglomerado, tanto en el mapa de la extrema riqueza como en la instalaci贸n de la cultura del consumo local. En ella, el rubro del retail ha sido fundamental, mientras el tama帽o e imbricaci贸n social de 茅ste le ha permitido alcanzar a sus due帽os una relevante influencia pol铆tica. Pero adem谩s, como pasa con Horst Paulmann, sus modos de actuar dicen mucho del tipo de empresariado y de capitalismo consolidado en las 煤ltimas d茅cadas.

ch grupo paullmann1– El retail y la pretendida 鈥渋ntegraci贸n social鈥 concertacionista

Si los 2000 son los a帽os de la modernizaci贸n interna de Cencosud y de su expansi贸n latinoamericana a gran escala, se puede se帽alar que en t茅rminos sociales se experimentan los frutos de una cultura del consumo consolidada. En efecto, habiendo disfrutado de un fuerte impulso en la d茅cada anterior, en concordancia con la pretendida pol铆tica concertacionista de masificar el consumo para integrar socialmente a los beneficios del crecimiento econ贸mico, se torna algo cada vez m谩s cotidiano entre las capas sociales menos acomodadas el acceso a grandes supermercados, tiendas por departamento, homecenters y centros comerciales.

La herramienta para lograr aquello va a ser la progresiva extensi贸n del pago diferido o a cr茅dito, el cual, permitiendo un consumo no dependiente de los ingresos inmediatos, no s贸lo permitir谩 aumentar la ganancia generada por la venta del bien, sino que ser谩 promovido como puerta de entrada a una supuesta modernidad, celebrada como el triunfo de la democracia social o incluso como una igualaci贸n a las costumbres de las 茅lites. Instalados, bajo el exitismo noventero, los cimientos del consumo masivo, las pr谩cticas asociadas a 茅ste ir谩n redefini茅ndose en la d茅cada siguiente, en la misma proporci贸n en que el crecimiento del consumo interno transforma a los operadores del retail en grandes grupos empresariales.

Si la ampliaci贸n del consumo proyectaba la ilusi贸n de una integraci贸n social, aunque de hecho se transformaba en un ideologismo funcional al mantenimiento de la desarticulaci贸n social y pol铆tica instalada en dictadura y la profundizaba, las facilidades creadas para acceder a 茅ste llevan a una dimensi贸n distinta las ganancias del retail. En concreto, la hasta entonces poco glamorosa industria del comercio minorista, escasamente profesionalizada en su gesti贸n y por ello despreciada por los ejecutivos m谩s exitosos, se convierte en una mina de oro producto del intenso proceso de expansi贸n que se lleva adelante, ligado no s贸lo a la proliferaci贸n de nuevas tiendas y centros comerciales, sino, por sobre todo, a la disminuci贸n cada vez mayor de los requisitos para acceder al cr茅dito, cuesti贸n que permite que tanto las familias de ingresos medios como las de menos recursos puedan endeudarse. Se cierra as铆 la integraci贸n vertical del negocio del retail. Conglomerados como Cencosud, junto a otros como Falabella o Ripley, se atreven a hacer lo que los bancos nunca quisieron: masificar las tarjetas de cr茅dito.

La estrategia de la industria consisti贸 en abordar todas las necesidades de los clientes a nivel de retail, incluyendo no s贸lo pr茅stamos financieros, sino tambi茅n la venta de otros productos como seguros de vida, automotrices o de desempleo. Disfrutando de una escasa regulaci贸n 鈥揷omo lo demostrar铆an a帽os m谩s tarde los abusos financieros de la empresa La Polar-, el otorgamiento de cr茅ditos mediante pl谩sticos y las operaciones de los retailers en la banca se convirtieron en moneda corriente, coincidiendo con la apertura en bolsa de
varios consorcios, tal como ocurriera con el holding de Paulmann.

En ese tr谩nsito, entre los a帽os 2003 y 2008 se hablar谩 de la 鈥渇iesta del retail鈥, ya que durante tal ciclo se desarrolla un proceso de acumulaci贸n in茅dito en los veinte a帽os de existencia del rubro. Hacia el a帽o 2007, 茅ste desplaza al sector el茅ctrico como el con m谩s peso en la Bolsa, mientras se transforma en el sector econ贸mico m谩s din谩mico tras la miner铆a. Y es que hoy, seg煤n lo proyectado para 2015, la industria del retail representa casi el 21% del PIB, con ventas por alrededor de US$ 59.500 millones. Se trata de un 茅xito, sin embargo, dram谩ticamente asociado al sobreendeudamiento, en la medida que el 73% de los hogares nacionales mantiene alg煤n tipo de deuda y, dentro de ese porcentaje, un 63% corresponde a cr茅ditos de consumo.

En consecuencia, si desde los noventa se ubic贸 al consumo masivo en base a cr茅dito como el mecanismo integrador a la 鈥渕odernidad鈥 chilena, abriendo la llave de la abundancia para una industria del retail que alcanza un peso espec铆fico fulminante en la econom铆a, tras ese crecimiento hay un importante costo social: la condici贸n de endeudamiento no s贸lo se generaliz贸, sino que de ser excepcional, pas贸 a convertirse en el s铆mbolo de la reproducci贸n social de los chilenos.

ch grupo paullmann6La f贸rmula del 鈥渞etail integrado鈥 ha tenido mucho que ver con ello, por cuanto ha permitido una insalvable fidelizaci贸n de los consumidores. S贸lo en Chile los due帽os de las tiendas del retail son, al mismo tiempo, los controladores de los centros comerciales que las albergan, situaci贸n que les permite a los grandes grupos empresariales estar en cada fase del acto de consumir, con el agravante de que, adem谩s, las cuentas se pagan con los recursos financieros prestados por las mismas empresas. La vestimenta, los alimentos o el ocio, entre otros 铆tems b谩sicos de la vida cotidiana, son pagados a plazos y con el mismo dinero que se pide en el banco de la tienda. De all铆 que Cencosud 煤nicamente en Chile cuente con los cinco formatos de negocio atribuidos al retail y que el porcentaje m谩s amplio de su facturaci贸n anual provenga desde este pa铆s, aun cuando su crecimiento explosivo es m谩s reciente que, por ejemplo, pa铆ses m谩s grandes como la Argentina.

Es que el grado de centralidad que entre los chilenos ha adquirido la modalidad del retail para ejercer el consumo, es un logro de la industria y de quienes promovieron su crecimiento, tanto desde las pol铆ticas p煤blicas como desde los relatos del 茅xito. Pero en el neoliberalismo chileno, si ya la supuesta integraci贸n por v铆a del consumo a cr茅dito se muestra tempranamente como una forma de disciplinamiento social y no como un medio para alcanzar el bienestar y el acceso a la modernidad, en las condiciones de oligopolizaci贸n en que prolifera y que est谩n a la base del crecimiento explosivo del retail, se produce el escenario propicio para que tal disciplinamiento pueda convertirse, adem谩s, en abuso, tal como ocurriera con los cobros unilaterales que Cencosud hiciera a m谩s de 600 mil clientes de sus tarjetas, paradojalmente, en pleno boom de ventas del retail.

– Paulmann contra los trabajadores y proveedores

Pero si el 茅xito del comercio minorista que puso en el mapa de la extrema riqueza a Paulmann se ha valido del ciclo de expansi贸n y de bancarizaci贸n del consumo, e incluso de los excesos que le permite a holdings como Cencosud ejercer un f茅rreo control sobre el c贸mo consumen la mayor铆a de los chilenos, no debe olvidarse el papel que cumple en esta cadena la precariedad del empleo al que son sometidos sus trabajadores.

Trat谩ndose de una industria que no obtiene sus utilidades de la marginalizaci贸n que se hace de cada producto vendido, sino que del volumen de venta, necesita emplear gran cantidad de personas con el fin de facilitar la r谩pida salida y reposici贸n de las mercanc铆as. De all铆 que, en concordancia con su explosivo crecimiento, emerja en el retail un tipo de trabajador que se desempe帽a como un operador/vendedor disciplinado y competente, cuyo puesto de trabajo si bien se encuentra altamente definido y estandarizado, debe estar dispuesto a ejecutar nuevas tareas asociadas y a ser ubicado provisoriamente en otro lugar de trabajo. Ello, en base a una serie de estrategias de flexibilizaci贸n y de control organizacional, que ata帽en a los tiempos del trabajo, sus condiciones, las dificultades para la organizaci贸n sindical e incluso la subjetividad, puesto que en el retail se extienden los incentivos para que el trabajador se identifique con una cultura laboral que apela al autocontrol y autoexigencia.

Por ello se comprende que Paulmann, al volver a Chile a comienzos de los 2000, haya buscado mantener (y profundizar) esa situaci贸n de precariedad, bajo el pretexto de que lo contrario constitu铆an obst谩culos para el desarrollo empresarial chileno. Recordada es su intervenci贸n en la Enade de 2002, cuando como uno de los oradores principales de la cita llam贸 鈥渁 patalear, patalear y patalear, para no ahogarse鈥, animando a los grandes empresarios a exigir al Gobierno flexibilizar a煤n m谩s el mercado de trabajo, tanto en t茅rminos de adaptabilidad de la jornada como de fijaci贸n de salarios, para disminuir los costos de contrataci贸n. Buscaba que se le 鈥渄iera 谩nimo鈥 a los empresarios para invertir, en respuesta a lo que a su juicio la inoportuna reforma laboral del gobierno de Ricardo Lagos (2001), que, como se vio m谩s tarde, no hizo sino apoyar la posici贸n empresarial al aumentar la flexibilizaci贸n del uso de la fuerza de trabajo en t茅rminos de la jornada parcial y la funcionalidad, al tiempo que introduc铆a la opci贸n mercantilizar el derecho a huelga, al permitir a los empleadores abonar el valor de cada trabajador como pago a las organizaciones sindicales, para luego repartirlo entre los huelguistas.

Es que si algo encarna Paulmann como actor del neoliberalismo chileno, es a un tipo de empresariado que no s贸lo concibe a los trabajadores en una posici贸n subalterna a los intereses del capital, sino que, por sobre todo, considera que todo derecho laboral es subordinable a las prioridades de la acumulaci贸n capitalista. De all铆 su rechazo a la sindicalizaci贸n, en la cual divisa apenas un lastre que obstaculiza el desarrollo econ贸mico, especialmente en el comercio. Nada extra帽o para el l铆der de una industria que obtiene sus utilidades de la poco innovadora propuesta de comprar barato para vender m谩s caro, aunque sea a mayor escala.
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En tal circunstancia, el trabajador necesariamente debe ser visto como un recurso productivo m谩s, posible de ajustar de modo flexible a los vaivenes internacionales que afectan a una econom铆a tan abierta como la chilena. Por ello, cuando Paulmann desestima la existencia de sindicatos unificados o justifica los bajos salarios y la precariedad laboral como virtudes de la creatividad empresarial para abaratar costos, se hace eco de la propia legislaci贸n laboral con que se beneficiara tanto durante la d茅cada pasada.

Afirmando su convicci贸n por mantener estas condiciones en el mundo del trabajo, y especialmente en el rubro del retail, a帽os atr谩s lo sintetizaba en una intervenci贸n incluida en un libro editado por La Moneda para conmemorar el Bicentenario:

鈥淣o podemos mantener normas laborales hechas a la medida del obrero hombre de las grandes empresas industriales y mineras. La mayor parte del empleo no est谩 ah铆. La mayor铆a de los pobres trabaja por su cuenta y, por consiguiente, no pueden tener sindicato. Esa es la realidad (鈥) Hay que permitir que cada emprendedor descubra de qu茅 manera produce al menor costo y con la calidad que le permite prestar un servicio o producir un bien que tenga demanda en el mercado. Si las regulaciones obstaculizan esa libertad para encontrar la manera y el camino, se desperdicia la creatividad del empresario. Por consiguiente, esquemas organizativos como la subcontrataci贸n tienen que ser vistos como una manera de ganar en eficiencia鈥.

Solamente en los 煤ltimos a帽os, el Grupo Paulmann, considerando sus diferentes segmentos, cuenta a su haber en Chile una serie de episodios de abuso y enfrentamiento laboral. En 2012, al realizarse la primera huelga de los trabajadores de Jumbo, sus demandas anotaban cuestiones tan m铆nimas como el establecimiento de turnos fijos para las trabajadoras con hijos menores de 5 a帽os; un m铆nimo de $1.500 por hora para los trabajadores part-time (en su mayor铆a j贸venes y mujeres due帽as de casa); y un reajuste salarial a $215.000 para los trabajadores de planta.

Tales movilizaciones se produc铆an tras meses de denuncias por malas condiciones laborales, que inclu铆an a empleados del supermercado Santa Isabel trabajando bajo llave durante las noches y cobros a las cajeras por robos cometidos en las cajas de los supermercados, as铆 como el no pago del sobre tiempo.

En 2015, el despido masivo de 6.000 trabajadores de Cencosud, aduciendo incertidumbre por los anuncios del gobierno de Michelle Bachelet o la cesant铆a provocada por el traspaso de parte importante de los servicios financieros del Banco Par铆s al Scotiabank al cerrarse varias de sus sucursales, demuestran la centralidad de la precariedad laboral en la industria del retail y en particular en Cencosud.

ch grupo paullmann8Otra variable de ajuste y, no pocas veces, de abuso con que cuentan las empresas del retail son sus proveedores. En su mayor铆a peque帽os y medianos productores o intermediarios, las grandes empresas del retail les fijan precios, cuotas de venta y fechas de pago, al tiempo que suelen trasladarles el control de una parte de la fuerza de trabajo, que es justamente la m谩s afectada por la subcontrataci贸n.

Ello fue claramente expuesto por Horst Paulmann en 2013, cuando afirm贸 que era 鈥渦n sue帽o鈥 del entonces ministro de Econom铆a, Pablo Longueira, la idea de que las grandes empresas del retail pagaran a 30 d铆as a los proveedores y no a 60, 120 贸 150 d铆as como ocurre en algunos casos. Y es que, en definitiva, si el 鈥渞etail integrado鈥 y la oligopolizaci贸n del comercio minorista por los gigantes del retail les permite un alto control sobre el acceso al consumo, tambi茅n les consiente trasladar buena parte de los costos a los otros miembros de la cadena productiva. Entre ellos, adem谩s de estar siempre los trabajadores en la primera l铆nea, suman a una serie de pymes productoras que 鈥渁nhelan鈥 ser encadenadas a estas grandes empresas, puesto que, en caso contrario, pueden quedar marginadas de cualquier posibilidad de negocio.

En consecuencia, si bien es cierto que sobre todo tras ingresar a la OCDE en 2009 se han hecho esfuerzos por mejorar la calidad del trabajo, en especial disminuyendo los niveles de informalidad, lo cierto es que el boom de la industria del retail durante los a帽os 2000 se produce en medio de los excesos que alientan la concentraci贸n econ贸mica, entre otras cosas, en base a manejos abusivos de los servicios financieros, flexibilidad y precariedad laboral y sometimiento de las empresas de menor tama帽o. Es decir, todo un abanico de desregulaciones que permitieron una acumulaci贸n originaria que hoy explica la existencia de algunos grandes grupos empresariales del retail como Paulmann.

– Costanera Center, el Estado y el empresario que dec铆a no meterse en pol铆tica

A comienzos de 2015, Horst Paulmann reaccionaba a los cuestionamientos surgidos en torno al financiamiento a campa帽as pol铆ticas otorgado por Penta y SQM, se帽alando que 鈥渦n empresario no debe meterse en pol铆tica鈥. Frase que, propicia para el momento, se aleja bastante de los avatares que tuvo un episodio como la disputa que entre Cencosud y el Estado se gener贸 por el financiamiento de las obras de mitigaci贸n vial requeridas para la construcci贸n del complejo Costanera Center.

Corr铆a el a帽o 2009 y a un a帽o de desatarse la crisis subprime en los Estados Unidos, se detuvo la construcci贸n de aquel complejo acusando un resguardo del plan de inversiones para hacer frente a una deuda por US$ 2.000 millones que aquejaba a Cencosud, y que se atribu铆a a la propia crisis. La paralizaci贸n coincid铆a, adem谩s, con la modificaci贸n que hac铆a pocos meses se hab铆a hecho del permiso de edificaci贸n entregado a la compa帽铆a -en vista del aumento de estacionamientos y de superficie de construcci贸n que hab铆a sido incluido a 煤ltimo momento, y que difer铆a del proyecto original aceptado en 200140-, el cual impon铆a la necesidad de aumentar las medidas de mitigaci贸n.

En 2007, Cencosud se hab铆a abierto a negociar la posibilidad de generar una extensi贸n de la estaci贸n de metro Tobalaba que llegara hasta el centro comercial, para as铆 privilegiar el transporte p煤blico en una zona densa en autom贸viles. Si bien en un comienzo existi贸 acuerdo entre Paulmann y el ministro de Obras P煤blicas de ese momento, Eduardo Bitr谩n, respecto a los montos, no hubo acuerdo con Metro S.A., desat谩ndose de all铆 en m谩s (y hasta el 2009) una sucesi贸n de cambios en los planes de mitigaci贸n, que terminaron cuando 茅sta 煤ltima empresa propuso a Cencosud realizar trabajos de ampliaci贸n en las estaciones Los Leones y Tobalaba, con el objeto de entroncar con el centro comercial.

El asunto del financiamiento era la piedra de toque, y fue justamente all铆 donde ocurre el hecho m谩s llamativo, al producirse un giro en la posici贸n del Estado, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet. En efecto, si en mayo de 2008, su segundo ministro de Obras P煤blicas, Sergio Bitar, se帽alaba que el Gobierno no iba a 鈥渟ubsidiar a los que andan en esa zona y tengan autos; (porque) eso es subsidiar todo Chile a Santiago y los menos pudientes a los m谩s pudientes鈥, meses m谩s tarde recular谩, y dar谩 apoyo al financiamiento estatal. Ello, pese a que el financiamiento de varias de las mitigaciones que indicaba el estudio de impacto sobre el sistema de transporte urbano de 2008, no era negociable, y Cencosud se hab铆a comprometido a implementarlas.

La trama conocida hoy indica que, pese a las quejas de Cencosud por su deuda y los efectos de la crisis, su estrategia consisti贸 en usar la amenaza de paralizaci贸n de sus actividades en medio de esta coyuntura internacional, para presionar por una reactivaci贸n del financiamiento del Gobierno. B谩sicamente, se aprovecharon los despidos masivos generados por la detenci贸n de las obras, en medio de un escenario en que el Gobierno comenzaba a aplicar pol铆ticas antic铆clicas como medida para sortear los potenciales efectos del vaiv茅n econ贸mico dentro de Chile.
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En base a esta posici贸n de poder, tiempo despu茅s Paulmann plantear铆a su negativa a pagar m谩s del 25% del costo total de las nuevas obras, reclamando que a otros proyectos como Isidora 3000, Torre Titanium o Santa Rosa de Las Condes no se les exig铆a aquello. Por lo mismo, durante 2010 el primer ministro de Obras P煤blicas, ahora de Sebasti谩n Pi帽era, Hern谩n de Solminihac, se帽alar铆a que volver铆an al plan original de un t煤nel de dos pistas, dado que no habr铆a aportes de Paulmann. Sin embargo, para sorpresa de todos, al arribar Laurence Golborne al ministerio, retomar铆a la idea de que el puente lo pagaran los privados. Las obras se hab铆an reactivado tras la primera vuelta de la elecci贸n presidencial de 2009, al poco tiempo de haberse fijado su paralizaci贸n, lo que de hecho comprobaba que la deuda de Cencosud no era la verdadera raz贸n para la detenci贸n de las obras.

Hasta hoy, y tras la apertura en 2012 de la torre que corresponde al centro comercial del complejo Costanera Center, siguen las dudas respecto al modo en que habr谩n de financiarse las obras de mitigaci贸n, especialmente las que Metro S.A. lleva adelante en estos momentos.

Ahora bien, m谩s all谩 de estas disputas, que vuelven a retratar la afici贸n del gran empresariado local por los subsidios estatales -incluso para una obra que es parte del desarrollo inmobiliario aparejado al crecimiento del retail y, en ese sentido, a la tendencia de esta industria en Chile a ser due帽os de sus propios centros comerciales- y que tiene los rasgos de una intervenci贸n urbana propia de los grandes capitales corporativos que quieren dar muestras de su poder, lo importante del conflicto radica en que la medida de presi贸n que el empresario chileno-alem谩n us贸 a su favor, adem谩s de valerse de los trabajadores despedidos para su maniobra de negociaci贸n, fue posible por las propias medidas gubernamentales que lo ven铆an favoreciendo desde antes.

En efecto, cuando en 2006 Ricardo Lagos, en su calidad de Presidente de la Rep煤blica, instala la primera piedra del futuro complejo Costanera Center, el permiso para la construcci贸n de 茅ste a煤n no hab铆a sido otorgado. Durante el mismo a帽o, el Congreso Nacional hab铆a aprobado el proyecto de ley que, emanado desde la Presidencia, propuso entregar la nacionalidad por gracia al empresario, a prop贸sito de su 鈥渄estacada trayectoria empresarial y enorme contribuci贸n al desarrollo econ贸mico y social del pa铆s, beneficiando uniformemente a los distintos sectores de la poblaci贸n鈥. Pero adem谩s, porque se destacaba que durante el 2003 鈥渞eactiva el crecimiento econ贸mico nacional, pues inicia nuevas 谩reas de negocios dirigidas a nuevos segmentos de la poblaci贸n.
ch Santa isabel
As铆, adquiere los supermercados Santa Isabel, y crea la tarjeta 鈥楯umbo M谩s鈥. A su vez, construye grandes centros comerciales en Santiago, inaugurando Florida Center y Portal La Dehesa鈥. Ya antes, en 2004, Paulmann hab铆a sido reconocido en la Argentina, de manos de N茅stor Kirchner, con la Condecoraci贸n de la Orden de Mayo en su grado de Comendador, por sus actividades a favor del bienestar del pa铆s. Y es que, como se ha se帽alado, el peso espec铆fico que alcanza la industria del retail y especialmente el tama帽o que ostenta Cencosud en el escenario chileno y latinoamericano, constituye una herramienta que tanto como puede jugar a favor de los gobiernos, puede ser usada en su contra y en contra de los recursos de los Estados, tal como lo demuestra el episodio de Costanera Center.

La relaci贸n que Paulmann ha establecido con la pol铆tica en los diferentes pa铆ses en que opera, tiene rasgos de transversalidad m谩s all谩 de los gobiernos. Es un activo miembro de las organizaciones gremiales en Argentina, Per煤 y Chile, mientras en este 煤ltimo pa铆s es un antiguo miembro del Consejo Asesor del Centro de Estudios P煤blicos (CEP). Adem谩s, 煤ltimamente se ha sabido que tambi茅n es un activo financista de la pol铆tica, que realiza aportes reservados a campa帽as a trav茅s de diversas empresas vinculadas a Cencosud. Aportes que, siendo legales, no impidieron que, durante el pasado a帽o, la justicia ordenara al Servel levantar el secreto de sus colaboraciones, a partir de la demanda interpuesta por un accionista minoritario del holding. Ello, sumado a sospechas que sindican a Paulmann como un antiguo colaborador de la UDI a trav茅s de Pablo Longueira.

La clave del Grupo Paulmann y Cencosud es la cantidad de bienes f铆sicos y humanos con que cuenta. Las m谩s de 60.000 personas que trabajan en sus establecimientos, contribuyen a que alrededor del 19% de las personas empleadas en el pa铆s est谩n en el comercio del retail, incluyendo todo tipo de empresas. Siendo esto fruto del crecimiento del sector en las 煤ltimas d茅cadas, es tambi茅n el modo encontrado por empresarios como Paulmann, sin tradici贸n familiar ni estirpe pol铆tica, para incidir en 茅sta 煤ltima y en los pa铆ses en que invierte.

3.- Poder basado en una integraci贸n social espuria

Analizar la posici贸n econ贸mica del Grupo Paulmann implica tener en consideraci贸n al menos dos caracter铆sticas. La primera es que exhibe diferencias relevantes en relaci贸n a los procesos de expansi贸n de los grandes grupos empresariales. Por un lado, Luksic y Angelini se posicionan en varias de las ramas m谩s importantes de la econom铆a, mientras los Matte cuentan con un ancla en el sector forestal, al tiempo que desarrollan un fuerte proceso de integraci贸n vertical en torno a ella, el cual complementan con la producci贸n de un fuerte dispositivo de reproducci贸n ideol贸gica y cultural.

En tal sentido, en esos casos se est谩 ante grupos con 鈥渧isi贸n de Estado鈥, y con una capacidad efectiva de representar sus intereses ante el sistema pol铆tico. Distinto al caso de Paulmann, cuya relevancia pol铆tica, m谩s all谩 de momentos puntuales, es menor, en tanto sus mecanismos para ejercerla muestran un car谩cter bastante menos org谩nico que los de los grupos 鈥済randes鈥.

Respecto a la influencia pol铆tica de Paulmann, aunque parece ser que tambi茅n se expresa en el financiamiento de campa帽as pol铆ticas, se asienta antes que todo en las propias caracter铆sticas del negocio en que se desenvuelve. Habiendo operado como actor relevante en la transformaci贸n de las pr谩cticas de consumo masivo en el Chile de la segunda mitad del siglo pasado, su gran logro, no obstante, es haber capitalizado, a su vuelta al pa铆s, los beneficios de esta nueva cultura consolidada al calor de la utop铆a concertacionista por obtener integraci贸n social a trav茅s del consumo y, por sobre todo, al aprovechar los mecanismos financieros con los cuales se alent贸 aquella operaci贸n. El avance de esa f贸rmula, si no integr贸, s铆 termin贸 por imponer entre la mayor铆a de los chilenos a las tiendas del retail 鈥揺n todas sus variantes- como los espacios para ejercer el consumo, al tiempo que, de hecho, se instituy贸 el consumo de bienes y servicios como el modo de acceder a los beneficios de la modernizaci贸n econ贸mica.

Al llegar el nuevo milenio, ese tr谩nsito permiti贸 no s贸lo que la Concertaci贸n obtuviera crecimiento econ贸mico manteniendo la desarticulaci贸n social y pol铆tica de la dictadura 鈥揳l convertir a los ciudadanos en consumidores-, sino que la propia industria del retail y, entre sus miembros, el grupo Paulmann, experimentaran una expansi贸n espectacular en pocos a帽os, que devel贸 los hasta ese momento poco explotados nichos de acumulaci贸n que el rubro escond铆a.
ch cencosud
El problema, sin embargo, es que esa explotaci贸n, que parad贸jicamente se mostraba como la realizadora del anhelo de la integraci贸n, termin贸 sustent谩ndose en la desregulaci贸n y los excesos, sobre todo vinculados al tipo de trabajo que estas empresas entregan a sus empleados y al abuso que ellas ejercen sobre sus proveedores. Si la profesionalizaci贸n de la gesti贸n durante los 2000 -tal como sucedi贸 en Cencosud- disminuy贸 la rotaci贸n de las estructuras de mando, no supuso un cambio sustantivo en las condiciones de trabajo de las jerarqu铆as subalternas. Por el contrario, la capitalizaci贸n de los a帽os de expansi贸n del consumo que la industria del retail aprovechara en la d茅cada pasada, se vali贸 de esos excesos para sacar el m谩ximo provecho a la coyuntura. As铆, mayor consumo 鈥搈ediado por tarjetas de cr茅dito- y mayor abuso laboral y comercial con las empresas de menor tama帽o, permiti贸 el arribo a los puestos de avanzada del mapa de la extrema riqueza chilena, sobre todo a Horst Paulmann.

Pero adem谩s, si en las 茅pocas de bonanza las dimensiones y el dinamismo 鈥搇aboral e inmobiliario- de una industria como la del retail, mostr贸 ser una herramienta a tener en cuenta por los gobiernos, relevando el papel de estos emprendedores por su capacidad para crear trabajo y transformar las ciudades con nuevos edificios, en las etapas de crisis, tal influencia pol铆tica se convirti贸 en una carta disponible de este empresariado para negociar, por ejemplo, el acceso a subsidios estatales. De tal suerte, surgido de la propia promoci贸n estatal al consumo como particular f贸rmula de integraci贸n, el neoliberalismo chileno propici贸 la formaci贸n de un empresariado que, como Paulmann, defiende valores escasamente integradores, tal como lo demuestran sus actitudes y estrategias contra los trabajadores.

*Andr茅s Bustamente, Soci贸logo de la PUC 鈥 Sebasti谩n Caviedes, Licenciado en Sociolog铆a de la U. de Chile
Centro de Estudios de la Fundaci贸n Nodo XXI. Autorizado para su publicaci贸n en BioBioChile. Fotos Agencia UNO.

Foto de tapa de Jorge Brantmayer: Horst-Paulmann en acr铆lico de Mu帽oz de Marco (2013), sobre 40 cajas de cart贸n-

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