Oct 7 2016
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Opini贸n

Premio Nobel a la manipulaci贸n y al fracaso

Todo parece parte del realismo m谩gico: cientos de guerrilleros de las FARC retornan a sus enclaves tras el rechazo plebisitario al acuerdo de paz, el presidente Juan Manuel Santos 鈥搒贸lo 茅l- recibe el devaluado Premio Nobel de la Paz, quiz谩 por haber matado la esperanza de paz firmando un acuerdo de paz. 聽Hoy Colombia ha vuelto a experimentar el mismo miedo con el que ha aprendido a sobrevivir en el 煤ltimo medio siglo.

Santos fue 聽elegido para recibir el Premio Nobel de la Paz de este a帽o por su papel en la negociaci贸n de un acuerdo de paz para poner fin a 52 a帽os de guerra civil en su pa铆s. Esto resulta sorpresivo despu茅s de que los votantes colombianos rechazaran el acuerdo de paz por un estrecho margen el domingo pasado en un plebiscito nacional. Por su parte, el l铆der de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Timole贸n 鈥淭imotchenko鈥 Jim茅nez, no fue incluido en el premio.

Para los noruegos, la paz tiene una sola 聽v铆a. Por lo menos cuando se lo otorgaron al genocida Henry Kissinger, tambi茅n lo hicieron con su contraparte vietnamita, Le Duc Tho, quien dignamente rechaz贸 el premio.

El conflicto entre el gobierno colombiano y las FARC se inici贸 en 1964 y se ha cobrado m谩s de 220.000 vidas. Scol obama santose estima que m谩s de cinco millones de personas han sido desplazadas por esa causa. El a帽o pasado, el ej茅rcito colombiano fue acusado de un esc谩ndalo de larga data por ejecuciones extrajudiciales de civiles 鈥揺n su mayor铆a campesinos- desarmados, a quienes vistieron como guerrilleros e identificaron m谩s adelante como rebeldes de las FARC con el fin de aparentar que el gobierno estaba ganando la guerra contra esa organizaci贸n.

Los principales generales militares del presidente Santos fueron acusados de estar implicados en este esc谩ndalo, conocido como de los 鈥渇alsos positivos鈥.

El viernes 7 de octubre, en comunicado conjunto, el gobierno y la c煤pula de las FARC anunciaron su decisi贸n de seguir explorando salidas legales para viabilizar el acuerdo de paz que permita la terminaci贸n del conflicto armado y ratificaron la decisi贸n de mantener el cese el fuego bilateral, solicitando a la ONU que mantenga la misi贸n de observaci贸n.

Hay quienes tienen dudas sobre las causas del plebiscito, y el montaje del gran operativo electoral a sabiendas de antemano que cualquier resultado no tendr铆a efectos jur铆dicos ni legales sobre lo acordado, y afirman que se trat贸 de una concertaci贸n entre dos sectores de la derecha colombiana que compartieron durante a帽os los presupuestos del Plan Colombia, los miles de millones de d贸lares estadounidenses y la inteligencia, asesoramiento y entrenamiento israel铆.

Son sectores que necesitan volver a reunir sus intereses militares, financieros y pol铆ticos comunes, 脕lvaro Uribe y Juan Manuel Santos, que durante a帽os jugaron a ser enemigos, intentanto dejar a la ciudadan铆a una sola opci贸n: uno o el otro, invisibilizando al varipinto resto de la sociedad colombiana.

Aunque ello significara un plant贸n al acompa帽amiento internacional, una bufonada de la clase pol铆tica dirigente, el terror medi谩tico y聽 la poca seriedad de un gobierno que abre la posibilidad de revisar el Acuerdo para incluir las pretensiones del poder f谩ctico, el de los grandes empresarios y terratenientes para quienes la guerra ha sido un negocio que no quieren perder.

Las preocupaciones de Uribe son los puntos segundo (participaci贸n pol铆tica) y quinto, que contiene la Jurisdicci贸n Especial para la Paz y el Sistema integral de Verdad, Justicia y Reparaci贸n, al que se pueden acoger los militares condenados por cr铆menes conexos al conflicto y, a partir de ah铆, cabe la posibilidad de que se llame a juicio tambi茅n a los civiles implicados por los militares y paramilitares (incluido el propio ex gobernador de Antioquia y ex presidente en dos oportunidades.

El No al Acuerdo fue un triunfo de un modelo basado en la guerra, el fruto a mediano plazo de la promoci贸n de ese modelo de vida basado en la cultura de la muerte, la traici贸n, la crueldad, la delaci贸n, el enriquecimiento por cualquier m茅todo, y finalmente, del s谩lvese quien pueda, como pueda y pasando por encima de quien sea.

La ultraderecha colombiana, el poder econ贸mico tradicional (ganaderos, terratenientes y narcotraficante) se opusieron con todas sus fuerzas al acuerdo. Durante d茅cadas la guerra ha sido su mejor negocio. Y se sum贸聽 la activa participaci贸n del clero ultramontano y las iglesias evang茅licas, para quienes los acuerdos eran demasiado generosos con las FARC porque no contemplaban c谩rcel ni sanciones frente a los graves delitos cometidos.

Obviamente, los noruegos apostaban a que en el plebiscito ganaba el S铆. Pero No…

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      14 octubre 2016 1:52

      Me pareci贸 un tanto acalorado el articulista, pierde los m谩rgenes con facilidad, se deja llevar por un apasionamiento que a nada conduce, pierde objetividad. Es cierto que muchos engordan bolsillos con las millonadas estadounidenses. La falta de escr煤pulos y la ausencia de patrones morales los hay en muchos lados. Pero en mi opini贸n, el N贸bel a Santos estuvo bien otorgado, he seguido con inter茅s sus enormes esfuerzos por alcanzar la paz definitiva para su pa铆s, por abandonar una pol铆tica de guerra permanente, por supuesto que abonada en d贸lares por el imperio, sus empresas as铆 venden mucho material de guerra. Fue una l谩stima que la lucha de Santos haya sido en vano, fueron superiores los intereses econ贸micos que tuvo que enfrentar. Adem谩s que la guerrilla goza de simpat铆a entre los colombianos, y eso es bueno, tal como ya qued贸 ratificado.