Jul 25 2006
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Opinión

Prensa, Chile. – DESPIDOS E INTRUSIONES

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

EL MERCURIO COMPRA Y DESPIDE

Ernesto Carmona*

Seg√ļn un documento de los sindicatos, existe una ‚Äúcreciente e incontrolable ola de despidos, y amenaza permanente de cesaci√≥n de empleo que desde hace un tiempo a esta parte, han debido sufrir sus trabajadores, los sindicatos n√ļmero 1 y 2 de Trabajadores y Periodistas de El Mercurio de Valpara√≠so‚ÄĚ.

Los periodistas manifiestan entender que ‚Äúuna situaci√≥n financiera compleja, se debe acometer con un plan de emergencia para sobrellevar estos problemas‚ÄĚ, pero ‚Äúrechazan categ√≥ricamente que el √ļnico mecanismo factible para terminar con los problemas sea a trav√©s del despido masivo de personal, sobre todo porque las indemnizaciones implican un desembolso econ√≥mico no contemplado‚ÄĚ.

Incumplimiento de obligaciones contractuales

Aseguran: ‚Äúa los trabajadores despedidos, al pag√°rseles sus indemnizaciones, se les niegan los dineros extras pactados en las negociaciones colectivas y, entre otras anomal√≠as, tampoco se les reconocen los a√Īos de servicio cumplidos en la empresa El Mercurio de Valpara√≠so S.A.P.‚ÄĚ

Adem√°s, el diario enga√Īa a los trabajadores sobre su real situaci√≥n financiera. ‚ÄúLamentamos tambi√©n que haya un doble est√°ndar en las escasas informaciones que se entregan sobre la situaci√≥n financiera de la empresa, por cuanto se insiste en dar a conocer un estado de crisis que no es tal‚ÄĚ, denunciaron los sindicatos.

A√Īadieron que ‚Äúuna vez m√°s, el recurso humano no es tomado en cuenta para estas pol√≠ticas de ajuste y se opta por abaratar los costos con la menor cantidad de obra de mano disponible, con los riesgos que ello conlleva en la calidad de los productos y servicios prestados por El Mercurio de Valpara√≠so‚ÄĚ.

El Mercurio de Santiago public√≥ una informaci√≥n breve, perdida al lado del obituario, bajo el t√≠tulo gen√©rico ‚ÄúProtesta en diario de Valpara√≠so‚ÄĚ, rese√Īando el mitin y entregando, adem√°s, la versi√≥n de la gerencia general de la empresa, que ‚Äúinform√≥ haber conversado desde el a√Īo pasado con ambos sindicatos respecto de la incorporaci√≥n de nuevos sistemas tecnol√≥gicos, productivos, editoriales, comerciales y administrativos‚ÄĚ.

La pobreza sale de compras

El imperio medi√°tico de Agust√≠n Edwards posee ahora 23 peri√≥dicos, pero ello no significa menos precarizaci√≥n del trabajo. El primer efecto de una nueva expansi√≥n del imperio medi√°tico de Agust√≠n Edwards es la¬†amenaza de desempleo¬†para los periodistas mayores de 50 a√Īos de El Sur y el vespertino Cr√≥nica, ambos de Concepci√≥n. Desde que El Mercurio compr√≥ ‚Äďel 30 de junio‚Äď el 50% de la empresa Diario El Sur S.A., que publica tambi√©n Cr√≥nica, la nueva administraci√≥n cerr√≥ la corresponsal√≠a en Santiago y despidi√≥ a cuatro periodistas de planta, m√°s una media docena de colaboradores permanentes.

El Mercurio crece, mientras desaparecen diarios como Siete, un peri√≥dico de orientaci√≥n progresista que nunca recibi√≥ publicidad del Estado. Seg√ļn el estudio Inversi√≥n publicitaria de las instituciones gubernamentales y empresas p√ļblicas – Su importancia y Distribuci√≥n, realizado en mayo 2006 por el Observatorio de Medios FUCATEL para los a√Īos 2004 y 2005, el peri√≥dico de Agust√≠n Edwards percibe el 48% del gasto en publicidad del sector p√ļblico, en la pr√°ctica un subsidio del Estado.

En cuanto El Mercurio se hizo de El Sur y Cr√≥nica, a trav√©s de su subsidiaria Sociedad Period√≠stica Araucan√≠a S.A., que opera los diarios regionales del sur, comenz√≥ a concretar ‚Äúel despido de cincuentones‚ÄĚ en Concepci√≥n con la salida de Francisco Gatica, de internacional, y de Daniel Padilla, de pol√≠tica, mientras procura comprar el fuero del dirigente sindical Carlos Alarc√≥n. Los trabajadores del diario viven un clima de incertidumbre, se temen otros despidos, no s√≥lo por edad.

El 30 de junio fueron designados los nuevos directores de El Sur y Cr√≥nica, Ernesto Montalba Rencoret y Felipe Saavedra Arellano, ambos provenientes de El Llanquihue de Puerto Montt, donde fung√≠an como director y jefe de informaciones, respectivamente. El anterior director del diario de 123 a√Īos, de las familias Lamas, Maira y Paul, era dirigido por Aurelio Maira Lamas, a la vez presidente de la empresa, quien permanecer√° en el directorio, que ahora preside Julio Manuschevich Weinstein.

Control prensa escrita

El Sur y Crónica de Concepción forman parte ahora de la cadena de 20 diarios regionales que incluye a La Estrella de Arica, La Estrella de Iquique, El Mercurio de Antofagasta, El Mercurio de Calama, La Estrella del Norte, La Estrella del Loa, La Prensa de Tocopilla, El Diario de Atacama, El Mercurio de Valparaíso, La Estrella de Valparaíso, El Líder de San Antonio, El Renacer de Arauco, El Diario Austral de Temuco, El Renacer de Angol, El Diario Austral de Valdivia, El Diario Austral de Osorno, El Llanquihue de Puerto Montt y La Estrella de Chiloé.

Todos estos medios regionales se suman a los dos diarios de circulación nacional que se imprimen en la capital, El Mercurio y Las Últimas Noticias, más el vespertino La Segunda, que aparece en Santiago y también circula al día siguiente en las cabeceras de las 15 regiones en que se divide el territorio.

Los 23 peri√≥dicos pronto podr√≠an aumentar a 24. El diario La Prensa Austral de Punta Arenas, fundado en 1941 como continuador de La Verdad (1938-1941), aparece como ¬ędiario asociado¬Ľ en la propaganda corporativa de El Mercurio. De todos los peri√≥dicos regionales, el √ļnico que no ha ca√≠do bajo el control de Agust√≠n Edwards es El D√≠a de La Serena, fundado en 1944, de Antonio Puga y C√≠a. Ltda.

La familia radial y la TV en dulce espera

La cadena Radio Digital FM es el otro pie del imperio medi√°tico Edwards. La red opera 34 frecuencias a lo largo del pa√≠s, entre Arica y Punta Arenas, incluyendo las ciudades intermedias de Iquique, Calama, Antofagasta, Copiap√≥, La Serena-Coquimbo, Pichidangui-Los Vilos, La Ligua, San Felipe-Los Andes, Gran Valpara√≠so, San Antonio-Litoral Central, Casablanca, Melipilla-Pomaire, San Jos√© de Maip√ļ, Rapel, Rancagua, San Fernando, Curic√≥, Talca, Linares-Longav√≠, Chill√°n-San Carlos, Bulnes, Cabrero, Concepci√≥n, Talcahuano, Tom√©, Los Angeles, Temuco, Villarrica-Puc√≥n, Valdivia, Osorno, Puerto Montt-Puerto Varas y Coyhaique.

Para una fecha pr√≥xima se anuncia la se√Īal de la emisora n√ļmero 35, que cubrir√° Chilo√© Castro.

El pr√≥ximo paso ser√° un canal de televisi√≥n de alcance nacional, probablemente una vez que el Estado de luz verde a la televisi√≥n digital, donde la banda de cualquier estaci√≥n abierta como las actuales podr√° ofrecer cinco se√Īales en resoluci√≥n de 525 l√≠neas. El mundo empresarial inform√°tico ya inici√≥ el lobby para¬† influir en la regulaci√≥n legislativa del nuevo negocio que traer√° consigo el inminente cambio tecnol√≥gico.

Los periodistas de la cadena despachan para la red de emisoras por el mismo salario, con la rara excepción de un modesto bono equivalente a unos 20 dólares mensuales adicionales. A El Mercurio no le interesa que El Sur tenga su propia corresponsalía en Santiago, sino que recoja el flujo informativo de la matriz, como cualquier otro diario regional de la cadena.

El nuevo perfil de El Sur fortalecerá la información regional y local, para no duplicar un editor de noticias nacionales en Santiago y otro en la capital penquista, además que tampoco le interesa competir consigo mismo: Al fin de cuentas, El Mercurio de Santiago ofrece cotidianamente su agenda política e informativa a todo el país.

Favoritismo estatal

Adem√°s del subsidio indirecto del gasto p√ļblico en avisaje, El Mercurio ha sido favorecido con fondos concursables creados para estimular a la prensa regional independiente por la ley 19.733 ¬ęSobre libertades de opini√≥n e informaci√≥n y ejercicio del periodismo¬Ľ, com√ļnmente llamada Ley de Prensa.

Por ejemplo, el ‚Äúdiario regional independiente‚ÄĚ El Mercurio de Antofagasta ha ganado estos concursos de fondos p√ļblicos. En contraste, los medios impresos independientes libran una lucha de a√Īos por una distribuci√≥n menos desigual del gasto en avisos del Estado, por lo menos en el esp√≠ritu de la Ley de Prensa, pero hasta ahora sin resultados.

fotoEl favoritismo estatal y gubernamental, sin embargo, no impide que El Mercurio realice campa√Īas grandilocuentes contra los gobiernos que le han tendido la mano en los √ļltimos 16 a√Īos, √ļltimamente mediante encuestas de dudosa seriedad y la amplificaci√≥n informativa del delito, que desciende estad√≠sticamente pero aumenta en la caja de resonancia medi√°tica. As√≠ como en los a√Īos 60 emergi√≥ el slogan ‚Äú¬°El Mercurio miente!‚ÄĚ hoy podr√≠a a√Īadirse ‚Äú‚ĶY muerde la mano que lo alimenta‚ÄĚ.

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* Periodista y escritor.

UN EDWARDS QUE VENDE CRUCES: MAFIAS EN ACCI√ďN

Con unas patas impresionantes jerarca del diario que vendió Chile a la CIA reclama en Venezuela contra el Presidente Chávez en nombre de la libertad de expresión.

Luis Eduardo Silva de Balboa

Una comisión de la SIP (Sociedad Interamericana de la Prensa) se ha apersonado ante el gobierno del Presidente Hugo Chávez de Venezuela para reclamarle falta de respeto a la libertad de prensa y la utilización de resquicios legales para acallar a un diario del interior de ese país, cuyo edificio fue expropiado para beneficio de la comunidad en la ampliación de un área verde adjunta a una plaza.

Todo esto resulta muy comprensible, salvo que entre los integrantes de la comisi√≥n figura Felipe Edwards, subdirector de El Mercurio de Chile, diario que a comienzos de la d√©cada de los setentas se confabul√≥ con la siniestra CIA para derrocar al presidente Salvador Allende y posteriormente servir a la dictadura con la m√°s brutal distorsi√≥n de la realidad nacional y de los derechos humanos. Todo ello concluy√≥ con la condonaci√≥n de una may√ļscula deuda de la Empresa Period√≠stica El Mercurio con el Banco del Estado, sin explicaci√≥n al pa√≠s hasta estos d√≠as por ese regalo.

¬ŅQu√© autoridad moral tiene un Edwards para pedirle cuentas a un gobernante democr√°tico venezolano acerca de una libertad que √©l mismo atropell√≥ groseramente en Chile? Este Edwards, que pendula entre vi√Īatero y empleado de su padre, se presenta sin pudor a exigir lo que nunca han sido capaz de dar, respeto a la pluralidad y a las libertades.

Preferible sería que aprovechara el viaje para vender vino, lo que le ayudaría para aristocratizar su apellido de inmigrante y que sólo pertenece al mundo del dinero, sin merced ni aquí ni allá.

Una palpable demostración de la inconsistencia absoluta en estos valores, tiene que ver con la permanente censura que es aplicada a la discrepancia en el blog de ese diario, donde solamente se publican lo que les resulta coincidente con los valores, perdón, intereses de El Mercurio.

El presidente Hugo Ch√°vez, ciertamente con m√°s moral que ‚ÄúEl Mercurio‚ÄĚ, puede estar muy tranquilo, ya que sus denunciantes tienen mucha ropa sucia que lavar; por suerte ni siquiera fueron recibidos por autoridad alguna de ese pa√≠s.

fotoLamento que la SIP donde dimos valiosas luchas en pro de la verdadera libertad de prensa tanto con mi amiga Violeta Chamorro, como con otros en la década de los setenta, cuando Edwards justificaba el arresto del director de Revista Cauce, Gonzalo Figueroa Yánez, por la publicación de una nota mía enviada desde Washington sobre el crimen de Orlando Letelier, se preste a un “salto de tenca“ que sólo la desprestigia.

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* Periodista

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