Jun 1 2021
106 lecturas

Cultura

Presentaci贸n del libro Chile: sue帽os, derrotas, ilusiones

鈥淨ueremos aqu铆 en la tierra,聽 el reino de los cielos construir.鈥 E. Heine

Uno

En los 煤ltimos dos a帽os o algo m谩s, Chile ha sufrido dos 鈥減andemias鈥. Una, que es la asociada al 鈥淐oronavirus鈥, que es pandemia en sentido estricto, con toda la carga de sufrimientos que esto conlleva. La otra, es la gran revuelta popular contra el modelo econ贸mico y pol铆tico neoliberal. 鈥淧andemia鈥 entrecomillada y que s铆 nos llena de alegr铆a.

Dos

Ninguna gran revuelta se puede dar si no satisface un primer y b谩sico ingrediente: la espontaneidad con que 鈥渟ienten鈥, se enojan y reaccionan los 鈥渞evueltos鈥. Digamos que operan sentimientos muy fuertes que se han ido acumulando, los que generan un gran fastidio y que desembocan en ese grito masivo del 鈥測a basta鈥, del 鈥渘o soportamos m谩s鈥.

Sin el ingrediente del fastidio y del enojo espont谩neo, ning煤n cambio socioecon贸mico significativo puede tener lugar. Pero el enojo y la rabia (la de los 鈥渆nrag茅e鈥 de la Revoluci贸n Francesa), no bastan. Como se suele decir, operan como condici贸n necesaria pero no suficiente.

Los malestares y protestas que se vienen procesando en Chile, son un fen贸meno complejo y que no responden s贸lo a situaciones de pobreza extrema, como sucede en el grueso de Am茅rica Latina. De hecho, en Chile s铆 existen n煤cleos de pobreza extrema, pero son bastante menores a los que se observan en otros pa铆ses de la regi贸n. Asimismo, se tiene que el grueso de la poblaci贸n reside en zonas urbanas y el empleo agropecuario (que no es alto), responde casi del todo a una agricultura de tipo capitalista m谩s o menos moderna.

En suma, el componente pre-capitalista que pudiera darse en las protestas chilenas es bajo. Y valga precisar: en el Chile de hoy, la distribuci贸n del ingreso es muy regresiva. Pero esto es algo consustancial a todo r茅gimen capitalista y con mayor fuerza a煤n si se trata de un capitalismo neoliberal y perif茅rico.

Si en loor de la brevedad nos saltamos algunos pasos intermedios, podemos enunciar una primera y b谩sica hip贸tesis: el actual malestar y enojo de los chilenos es contra el sistema capitalista. As铆 enunciada, la hip贸tesis puede dar lugar a malentendidos gruesos. Para evitarlos podemos tomar pie de muchas declaraciones de trabajadores j贸venes: 鈥渕e gusta marchar, me siento rodeado de compa帽eros solidarios, me dan confianza, apoyo. Puedo compartir las alegr铆as, so帽ar junto a ellos, sentir que puede haber un mundo mejor. Nada que ver con la f谩brica, all铆 impera la vida dura, la desconfianza, la traici贸n, el gerente es un d茅spota, el capataz un hijo de puta鈥︹. En breve, en la f谩brica, en el trabajo, no se puede ser feliz.[1]

A lo se帽alado, de inmediato debemos agregar dos aspectos claves: a) el enojo es contra los efectos o consecuencias; b) al menos por ahora, no apunta a las ra铆ces del fen贸meno; c) para la necesaria conexi贸n que se da entre a) y b), todav铆a existe una ceguera bastante extendida. Es decir, no hay claridad o conciencia socio-pol铆tica adecuada sobre las ra铆ces o fundamentos del malestar. En corto: sabemos o 鈥渟entimos鈥 lo que no nos gusta. Lo queremos mandar a la basura. Pero no est谩 nada claro con qu茅 lo debemos reemplazar.

La falta de claridad sobre los or铆genes y fundamentos del malestar, implica un desconocimiento nada menor sobre los rasgos m谩s esenciales (sus 鈥渇undamentos鈥) del modo de producci贸n capitalista. A la vez, este d茅ficit cognitivo viene determinado por un rasgo clave de la pr谩ctica pol铆tica mayoritaria hoy observable: del horizonte mental hist贸rico que manejan la gran mayor铆a de los insurrectos, ha desaparecido casi por completo la noci贸n de un r茅gimen post-capitalista. Digamos, de tipo socialista. Mucho menos cuando al r茅gimen socialista se lo concibe como una fase de transici贸n (no corta) a un modo de producci贸n superior: el comunista. Entendiendo a 茅ste no como un ideal ut贸pico sino como algo que ya empieza a ser factible, por lo menos en el capitalismo m谩s desarrollado.

Tres

En el movimiento actual, hay insuficiencias serias. De ellas nos podemos detener en dos: 1) la casi inexistente unificaci贸n y organizaci贸n pol铆tica; b) la insuficiente claridad sobre el tipo de transformaciones que se deber铆an buscar. En que 1) y 2) deben ser congruentes con las transformaciones que efectivamente permitan resolver el actual malestar.

Por el lado de la organizaci贸n pol铆tica es evidente la falta de un partido capaz de unificar pol铆ticamente a la clase obrera y, a la vez, de impulsar la creaci贸n de un amplio frente clasista. 驴Qu茅 actividades (formas de lucha) desplegar, en qu茅 momentos y lugares, con qu茅 variedad y coordinaci贸n? En breve, se trata de identificar: a) las tareas de transformaci贸n a cumplir; b) las fuerzas sociales impulsoras, las neutralizables y las enemigas; c) las formas de lucha a desplegar.

Dado lo anterior, se trata de organizar (preparar, coordinar) las actividades pertinentes, evaluar sus resultados, corregir, etc. En todo caso, se necesita que las formas de organizaci贸n y las actividades desplegadas sean congruentes con las transformaciones centrales que se buscan. Nunca olvidar que, a veces, la eficacia de corto plazo, resulta muy da帽ina para los prop贸sitos centrales y de m谩s largo plazo. Aqu铆, la clave es construir, fortalecer y preservar el Poder Popular.

Por ejemplo, se trata de evitar que los jefes se independicen y separen del mandato de las bases: evitar, entonces, la peste burocr谩tica siempre presente como posibilidad. En este marco, resulta imprescindible estudiar con seriedad y rigor los errores que llevaron a degenerar los experimentos de construcci贸n del socialismo. 驴Qu茅 factores y circunstancias provocaron el fracaso? 驴Se pudieron advertir y corregir? 驴Qu茅 ense帽anzas se pueden deducir, qu茅 medidas y acciones podr铆an evitar las deformaciones y fracasos?

En el movimiento chileno actual parece darse una clara conciencia sobre la posibilidad de deformaciones burocr谩ticas. No tanto sobre los modos de evitarlas sin caer en estilos anarquistas que para nada ayudan.

Cuatro

Todo prop贸sito pr谩ctico (i.e. de transformaci贸n) exige de cierto conocimiento. Mayor o menor seg煤n la profundidad de los cambios que se intenta lograr. Y si se trata de romper de cuajo con el capitalismo, se necesita de una teor铆a muy profunda, veraz y radical. Y en este cambio, la teor铆a de Marx y sus sucesores (Engels, Luxemburgo, Lenin, Bujarin, Gramsci, Mao, Baran, Bettelheim, el Che Guevara et al) es imprescindible. Y no existe, ni remotamente, alg煤n otro paradigma que se le pueda incluso aproximar.

No obstante, en el momento actual y m谩xime si pensamos en Chile, nos encontramos con que muy pocos, por no decir casi nadie, se preocupa de estudiar a tales te贸ricos. Y mucho menos de desarrollarlos cr铆ticamente y adecuarlos al actual momento hist贸rico. En verdad, ni siquiera El Manifiesto Comunista es un texto le铆do (mucho menos estudiado) por los rebeldes del momento actual. Dir铆amos que a no pocos, tal literatura les parece 鈥渁burrida鈥.[2]

Y es muy claro: si no se pretende superar al sistema capitalista, esas fuentes te贸ricas resultan prescindibles, algo o mucho escol谩sticas, sopor铆ferase in煤tiles. El impacto que genera esta carencia es brutal, equivale a 鈥渋r a la guerra sin fusil鈥. Y que esto suceda en Chile, es m谩s que preocupante. Por ejemplo, el golpe de Estado de Pinochet y la cruenta dictadura que le sigui贸, es una confirmaci贸n dir铆amos estruendosa de la validez de la teor铆a de Lenin sobre la naturaleza m谩s esencial del Estado capitalista. Pero el cl谩sico texto de Lenin sobre 鈥淓l Estado y la revoluci贸n鈥, es algo que hoy muy pocos conocen y menos estudian.

Al final de cuentas, nos podr铆amos preguntar: si no existe el af谩n consciente de ir m谩s all谩 del capitalismo, 驴para qu茅 estudiar las leyes que regulan un cambio social mayor, que implique romper con el capitalismo? Hacerlo, pareciera un simple deporte, apto para gente ociosa y aburrida, que recolecta y estudia papiros egipcios.

La situaci贸n es lamentable. Pero si del horizonte hist贸rico y mental de las personas, ha desaparecido la posibilidad real de avanzar a un r茅gimen post-capitalista, la consecuencia es inevitable. En suma, cuando en el futuro no se visualiza un r茅gimen post-capitalista, ni siquiera como deseable, 驴para qu茅 embarcarme en divagaciones ociosas?

Cinco

En lo que hemos venido se帽alando emerge una disociaci贸n mayor: a nivel de la conciencia (del factor subjetivo), el socialismo no existe. Pero en el plano material (en lo t茅cnico y econ贸mico), el capitalismo m谩s desarrollado (el de EU, de Europa Occidental, el de Jap贸n), est谩 pre帽ado de socialismo. Es como la madre que con 7 o m谩s meses de embarazo, no tiene idea de ello.

Como sea, tal disociaci贸n responde a muy poderosas razones.

Una, referida a Chile, es la cruenta derrota sufrida en 1973 y la larga dictadura que le sigui贸. El impacto de estos sucesos suele ser profundo: para un nuevo intento hay que pensarlo dos veces. O, peor a煤n, mejor borrar los ideales de la cabeza.[3] Son peligrosos y muy poco rentables.

Dos, operando con fuerza mayor, tenemos las consecuencias del ruidoso fracaso y derrumbe de los experimentos conocidos de construcci贸n del socialismo. En especial, se trata del caso de la Uni贸n Sovi茅tica, la que de super-potencia, 鈥渕adre y gu铆a鈥, se desintegr贸 en un dos por tres. Y lo que era el muy 鈥減oderoso campo socialista鈥 (aunque de socialista ya ten铆a poco o nada), se cay贸 como castillo de naipes y dej贸 al desnudo dramas, enga帽os e insuficiencias mayores. Curiosamente, la izquierda en vez de realizar un profundo an谩lisis auto-cr铆tico, salvo muy contadas excepciones, cay贸 primero en el estupor y el desencanto. Despu茅s, en un cuasi silencio y bastante pronto, a nivel de dirigentes, se incorpor贸 con brutal cinismo a las filas de la derecha neoliberal. A veces, disfrazados de social-dem贸cratas.

Por cierto, el occidente cristiano aplic贸 r谩pidamente su inmenso poder medi谩tico para clavar una consigna central: el socialismo era un fracaso total, era 鈥渇eo鈥, 鈥済ris鈥 y criminal. Un algo que se dirige contra la misma naturaleza humana. En suma, un imposible.

En lo se帽alado opera tambi茅n una relaci贸n impl铆cita: si creemos que el socialismo no puede llegar a existir, terminaremos creyendo que no hay post-capitalismo que opere como posibilidad real: la historia se acab贸.[4] Luego, buscaremos resolver el hondo malestar actual dentro de los espacios del capitalismo. Como que algunos ya hablan de un 鈥渃apitalismo con rostro humano鈥 (驴驴??), que es como hablar de un cuadrado redondo. Otros, piden volver a Keynes, el que buscara reformas que pudieran salvar al capitalismo. En la aguda s铆ntesis de su disc铆pula Joan Robinson,

鈥淢arx representa el socialismo revolucionario, Marshall la defensa complacida del capitalismo, y Keynes la defensa desilusionada del capitalismo. Marx intenta comprender el sistema a fin de acelerar su destrucci贸n. Marshall procura hacerlo aceptable present谩ndolo bajo una perspectiva halag眉e帽a. Keynes intenta descubrir qu茅 ha fallado en el mismo con objeto de idear los medios para salvarlo de la autodestrucci贸n.鈥[5]

Un capitalismo en la onda keynesiana pudiera llegar a imponerse, con muchas dificultades y no pocas concesiones al bando neoliberal (o neocl谩sico). Y no debemos olvidar que, en pa铆ses dependientes y subdesarrollados como Chile, el problema clave es el del crecimiento (el industrial, en especial) y Keynes, aunque de joven trabajara en la India, jam谩s se preocup贸 por el subdesarrollo y su superaci贸n. Su teor铆a gira en torno a la demanda global y su impacto en los niveles del YN y el empleo. De la oferta y sus determinantes se preocup贸 poco o nada.

Para entender el desarrollo hay que buscar por otros lados. Por ejemplo, en el estructuralismo cepalino cl谩sico (Prebisch, Furtado, Ahumada, Pinto, etc.), en sovi茅ticos como Feldman, Preobrallenski, Nemchinov; polacos como Lange, Kalecki, Brus; la escuela hind煤 (Mahalanobis y otros). Supongamos, con mucho optimismo, que en Chile se produce un quiebre del neoliberalismo y el pa铆s se ubica en una ruta parecida a la que ahora sigue Vietnam o 鈥揹esde mucho antes- Corea del Sur. Si el experimento fructificara, se elevar铆a el PIB per-c谩pita y el nivel de vida material. Pero, 驴qu茅 suceder铆a con el trabajo enajenado y el darwinismo social?[6]

De seguro se acentuar铆an. Hoy, los chilenos que se rebelan, se han levantado contra sus consecuencias. No lo llaman as铆 (no han le铆do al Marx de los Manuscritos) y tampoco saben bien de sus ra铆ces. Pero lo sienten como un gran dolor, como algo a superar y podemos esperar: cuando sepan de sus ra铆ces, su lucha se dirigir谩 contra el capitalismo a secas, sin adjetivos.[7]

Notas

[1] Si el volar fuera una fuente de dolor para los p谩jaros, 驴qu茅 podr铆amos decir? Y si la actividad denominada trabajo, que es la constitutiva del mismo 鈥渉omo sapiens鈥, deviene un algo doloroso y mortificante, 驴qu茅 podemos decir?

[2] Am茅n de que la cultura contempor谩nea castiga bastante el arte de la lectura y del estudio.

[3]Ante la Comuna de Par铆s, con su derrota y la dur铆sima represi贸n que le sigui贸, Thiers juraba que el socialismo hab铆a muerto para siempre. Pero casi medio siglo despu茅s tuvo lugar la revoluci贸n bolchevique, dirigida por un Lenin que mucho aprendi贸 de esa derrota. Y en Chile, tambi茅n casi medio siglo despu茅s, las masas vuelven a rebelarse, sino contra el capitalismo a secas, por lo menos contra su variante neoliberal.

[4] Valga se帽alar: en los 煤ltimos a帽os, algunos antrop贸logos y 鈥渇il贸sofos鈥 tercer-mundistas y pre-l贸gicos, se pronuncian verbalmente contra el capitalismo, sobremanera en su aspecto distributivo. Y muy curiosamente, no postulan avanzar a sociedades post-capitalistas sino volver a pasados pre-capitalistas (feudales, campesinos, tribales, etc.), los que se pasan a idealizar en t茅rminos aberrantes. En esta postura, la emergencia y desarrollo del capitalismo (y todo lo que ha implicado), se entiende como un retroceso hist贸rico que ha degradado al ser humano y al planeta tierra. Por lo mismo, ser铆an los pa铆ses m谩s subdesarrollados y atrasados los que, eventualmente, se habr铆an salvado de ese 鈥渞etroceso hist贸rico鈥 ligado al capitalismo. Es lo que el profesor L贸pez Ar茅valo ha designado como 鈥渢eor铆a del salvaje feliz鈥.

[5] J. Robinson, 鈥淭eor铆a del desarrollo. Aspectos cr铆ticos鈥, p谩g. 11. Edic. Mart铆nez Roca, Barcelona, 1973.

[6] Recordemos al personaje de Brecht: 鈥渟i alguno patea, que sea yo. / Y si hay alg煤n pateado, que seas t煤.鈥

[7] Importa advertir: en tanto no surja por lo menos un pa铆s socialista importante en el 鈥減rimer mundo鈥, el avance de este r茅gimen en el 鈥渢ercer mundo鈥 se complica bastante.

 

chile_valenzuela_feijoo

*Palabras durante la presentaci贸n del libro 鈥淐HILE: sue帽os, derrotas, ilusiones鈥; Ediciones INEDH, Concepci贸n, Chile, 2021. Palabras del autor, Jos茅 C. Valenzuela Feij贸o.

 

 

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario