Jun 24 2019
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AmbienteSociedad

Propuestas de ciudad para un New Deal Verde mundial. Cambiemos el sistema, no el clima

‚ÄúNuestra tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la codicia de algunos.‚ÄĚ Mahatma Gandhi

El pasado 15 de marzo, millones de estudiantes de 1.600 ciudades de todo el mundo participaron en la primera huelga global por el Clima, convocada por el movimiento Fridays for Future (el 15-M verde), cuya cabeza visible es la sueca de 16 a√Īos Greta Thunberg. No les falta raz√≥n: el planeta Tierra sufre una crisis ambiental global, y el cambio clim√°tico es el problema sist√©mico incomparablemente m√°s grave que padece, por dos motivos cr√≠ticos.

El primero, ecológico, está relacionado con su potencia destructiva: la acumulación de gases invernadero en la atmósfera tiene el potencial de aumentar la temperatura media del planeta y transformar la Biosfera de manera radical, afectando de raíz los equilibrios ambientales del mundo entero y causando una catástrofe civilizatoria sin precedentes en la historia humana: el deshielo de los glaciares y una subida del nivel del mar que podría llegar a ser de metros, la desertificación de océanos y regiones mundiales enteras, el aumento de la frecuencia y potencia de los ciclones tropicales, la falta de agua potable, una pérdida de biodiversidad sin precedentes, el desplazamiento de ¡miles de millones de refugiados ambientales! y un resultado imprevisible en términos de catástrofes, caos, guerras y hambrunas.

El segundo, geopol√≠tico y geoecon√≥mico, afecta a nuestra capacidad para combatir la crisis. El cambio clim√°tico est√° causado por el consumo de combustibles f√≥siles y la deforestaci√≥n, es decir, la combusti√≥n de carb√≥n, gas y petr√≥leo (el coraz√≥n del modelo energ√©tico actual, que se aproxima a su c√©nit),[1] y el (mal) uso de la tierra.[2] Es nuestro propio modelo civilizatorio el que est√° causando la crisis (como dice el ge√≥grafo David Harvey, ‚Äúlos llamados desastres naturales no tienen nada de naturales‚ÄĚ), y s√≥lo un cambio de modelo la puede frenar. Hoy, m√°s que nunca, la crisis ambiental que sufrimos es esencialmente √©tica y pol√≠tica. Es imprescindible un cambio en nuestro modelo de desarrollo: el crecimiento infinito es imposible ‚Äďf√≠sica, matem√°tica y biol√≥gicamente‚Äď en un planeta finito.

Pero no sólo tenemos un problema muy grave de alcance sistémico, sino una multiplicidad de problemas en todos los ámbitos: desertificación, erosión, pérdida de suelo, lluvia ácida, eutrofización de ríos y lagos, muerte de los ríos, agotamiento de la pesca, deforestación, pérdida de biodiversidad (la Tierra está experimentando la sexta extinción masiva de especies animales y vegetales), explosión demográfica, accidentes radioactivos como Chernobyl y Fukushima…

Todo ello, junto al descubrimiento del plastiglomerado (el primer tipo de roca compuesto parcialmente de material pl√°stico fundido), configurara el nacimiento de una nueva √©poca geol√≥gica: el Antropoceno (t√©rmino acu√Īado por Paul Crutzen en el a√Īo 2000), que suceder√≠a al holoceno, en el que el impacto de la actividad humana sobre el planeta llegar√≠a a adquirir el car√°cter de actor geol√≥gico.[3] En conclusi√≥n, sufrimos una crisis ambiental global que pone en peligro la supervivencia de la humanidad y la del resto de los seres vivos, causada por un modelo civilizatorio y de desarrollo expansionista, depredador, insostenible e insolidario. La crisis afecta hoy por hoy a todos los ecosistemas de la Tierra.

Y no hay alternativas f√°ciles. S√≠, tenemos que promover energ√≠as renovables, pero lo que es m√°s importante, tenemos que reducir el consumo irresponsable de energ√≠a. S√≠, tenemos que buscar maneras de ‚Äúsecuestrar‚ÄĚ el carbono de la atm√≥sfera,[4] pero lo que es m√°s importante, tenemos que dejar de talar bosques y de consumir petr√≥leo y carb√≥n, para dejar de emitir CO2. S√≠, tenemos que esforzarnos en reutilizar y reciclar materiales, pero lo que es m√°s importante, tenemos que reducir el consumo despilfarrador de productos y los residuos que desechamos.

Sí, tenemos que frenar la explosión demográfica, pero lo que es más importante, tenemos que garantizar dignidad y justicia para todos los pueblos del planeta, empezando por adoptar políticas de cooperación con el Tercer Mundo (de las que el 0,7% es una expresión muy tímida), que darían como resultado la mejora de la calidad de vida y la reducción natural de las tasas de natalidad. Y sí, tenemos que luchar por cambiar el statu quo geopolítico neoliberal, pero lo que es más importante, tenemos que empezar por nosotr@s mism@s, porque no podemos construir la casa por el tejado.

El cambio necesario del modelo de desarrollo

O somos capaces de planificar este cambio, o la catástrofe climática y ecológica hacia la que estamos abocados lo hará por nosotros. Hay que plantear un nuevo modelo de desarrollo que asuma la limitación de los recursos naturales y la imposibilidad del ideal ficticio de crecimiento económico ilimitado.

Andr√© Gorz, ide√≥logo del decrecimiento, afirmaba categ√≥ricamente: ‚ÄúEs imposible evitar una cat√°strofe clim√°tica sin romper de manera radical con los m√©todos y la l√≥gica econ√≥mica que impera desde hace 150 a√Īos… Por tanto el decrecimiento es un imperativo de supervivencia‚ÄĚ. Necesitamos construir un nuevo modelo alternativo que, al mismo tiempo que plantee en qu√© √°reas s√≠ podemos y debemos desarrollarnos (sanidad, cuidado de las personas dependientes, educaci√≥n, cultura, relocalizaci√≥n y econom√≠a de proximidad‚Ķ), tambi√©n deje claro en cu√°les nos es imprescindible decrecer (explotaci√≥n de los combustibles f√≥siles y los recursos naturales, agricultura y ganader√≠a intensivas, industria nuclear y de armamento, consumismo ‚Äďest√° demostrado que, a partir de cierto umbral, el nivel de consumo tiene poco que ver con el aut√©ntico nivel de vida‚Äď;[5] reparto del trabajo, es decir, trabajar menos para trabajar tod@s‚Ķ).

El economista Serge Latouche, en La apuesta por el decrecimiento, plantea que ‚Äúvolver a la huella ecol√≥gica[6] de 1960 no implica tanto producir menos valores de uso, en cuanto a los bienes b√°sicos (agua, alimentos) y a los bienes duraderos (equipamientos dom√©sticos, vestimenta, vivienda), como producirlos de manera diferente, y respecto a los segundos de forma que sean duraderos. Se trata de reducir el sobreconsumo, por supuesto, pero, a√ļn m√°s, la depredaci√≥n y el desperdicio. Y antes de cerrar las f√°bricas de autom√≥viles y llevar a los obreros al desempleo, se puede pensar en reconvertirlas en la fabricaci√≥n de cogeneradores dom√©sticos (cuya tecnolog√≠a es cercana) para establecer el escenario Negawatt[7] de divisi√≥n por cuatro de nuestro consumo de energ√≠a. Objetor de crecimiento, Willem Hoogendyk presenta un peque√Īo esquema bastante veros√≠mil de reducci√≥n del PIB del 60%.

 

PIB

Gastos de compensación, de

reparación, de despilfarro, etc.

Resultado

Neto

Situación actual

100

–¬† 60

= 40

Decrecimiento del 60%

Reducción del 25%

Situación futura

40

–¬† 10

= 30

Ay, y es que ‚ÄúNuestro PIB‚ÄĚ, declaraba Robert Kennedy en frase lapidaria, ‚Äúengloba tambi√©n la contaminaci√≥n del aire, la publicidad de cigarrillos y los trayectos de las ambulancias que recogen a los heridos en la carretera. Abarca la destrucci√≥n de nuestros bosques y de la naturaleza. Abarca el napalm y el coste del almacenamiento de residuos radioactivos. Y, al contrario, el PIB no tiene en cuenta la salud de nuestros hijos, la calidad de su educaci√≥n‚Ķ‚ÄĚ.

Dentro del apartado del despilfarro y el consumismo irresponsables, merecen capítulo aparte algunos productos de lujo y/o completamente superfluos. Hay comparaciones sangrantes pero reales como la vida misma: para muestra, la que realizaba el Worldwatch Institute en 2010:

Gastos anuales en productos de lujo comparados con las inversiones

necesarias para la satisfacción de algunas necesidades básicas

Producto

Gastos mundiales anuales

Objetivos socio-económicos para el conjunto de la población mundial

Inversiones anuales suplementarias para poder realizar esos objetivos

Maquillaje

18.000 millones $

Salud reproductiva para todas las mujeres

12.000 millones $

Alimentos para animales domésticos (Europa y EE.UU.)

17.000 millones $

Eliminación de la pobreza y de la malnutrición

19.000 millones $

Perfumería

15.000 millones $

Lucha contra el analfabetismo

5.000 millones $

Cruceros marítimos

14.000 millones $

Agua potable

10.000 millones $

Helados y postres helados en Europa

11.000 millones $

Vacunaci√≥n de todos los ni√Īos

1.300 millones $

Esta amarga realidad, parad√≥jicamente, hace posible que el cambio de modelo propuesto pueda ser llevado a cabo sin que la gran mayor√≠a de la poblaci√≥n del primer mundo vea reducida su verdadera calidad de vida. En palabras del soci√≥logo Michael L√∂wy, √©sta ‚Äús√≥lo deber√° privarse del consumo obsesivo, inducido por el sistema capitalista, de mercanc√≠as in√ļtiles que no corresponden a ninguna necesidad real‚Ķ son introducidas por la manipulaci√≥n mental, esto es, la publicidad‚Ķ que ser√≠a reemplazada por informaci√≥n sobre bienes y servicios facilitados por asociaciones de consumo.‚ÄĚ (Ecosocialismo: hacia una nueva civilizaci√≥n, 2009)

El New Deal Verde: ¡Sí, se puede! 

Resultado de imagen para New Deal VerdeDurante la Gran Recesi√≥n, surgi√≥ una pregunta indignada: si los gobiernos est√°n gastando el dinero p√ļblico de todos en salvar a los bancos, ¬Ņpor qu√© no lo invierten en rescatar a las personas? Tambi√©n podr√≠amos preguntarnos: ¬ŅY en evitar el cambio clim√°tico?… En julio de 2008, un grupo de expertos brit√°nico de la New Economics Foundation daban una respuesta hist√≥rica: el informe A Green New Deal (‚ÄúUn Nuevo Pacto Verde‚ÄĚ): Pol√≠ticas conjuntas para resolver el triple crack de la crisis del cr√©dito, el cambio clim√°tico y los elevados precios del crudo, una bater√≠a de propuestas inspiradas en el New Deal, el gran programa de infraestructuras que dio empleo a 4 millones de personas en EU, promovido por Franklin D. Roosevelt a ra√≠z de la Gran Depresi√≥n. Las propuestas m√°s importantes son:

1.‚Äď Implementar un sistema de energ√≠a con bajas emisiones de carbono que incluya hacer de cada edificio ‚Äúuna central el√©ctrica‚ÄĚ. La participaci√≥n de millones de propiedades permitir√≠a maximizar la eficiencia energ√©tica y el uso de energ√≠as renovables para generar electricidad, por ejemplo, con cubiertas solares. Una inversi√≥n seria en la construcci√≥n de nuevos sistemas de suministro de energ√≠a ‚Äďincluyendo la eficiencia energ√©tica, la cogeneraci√≥n de calor y electricidad, y energ√≠as renovables para millones de hogares y edificios‚Äď costar√≠a unos 50.000 millones de libras anuales, es decir, apenas un 3,5% del PIB de Gran Breta√Īa. ¬°S√≠, se puede!

2.‚Äď Esto permitir√≠a crear un ‚Äúej√©rcito de trabajadores del carbono‚ÄĚ, que proporcionar√≠a los recursos humanos para el amplio programa de reconstrucci√≥n ambiental. Un estudio del Instituto de Investigaciones en Econom√≠a Pol√≠tica de la Universidad de Massachussets apoya este an√°lisis: ese mismo a√Īo, los autores calculaban que la inversi√≥n de 100.000 millones de d√≥lares en √°reas prioritarias (aislamiento t√©rmico de edificios, tr√°fico masivo/ferrocarril de carga, red el√©ctrica inteligente y energ√≠as renovables) en dos a√Īos podr√≠a generar 2 millones de empleos.

Y 3.‚Äď Establecer un Fondo ‚ÄúHerencia del Petr√≥leo‚ÄĚ ‚Äďcomo el que ya existe en Noruega‚Äď, pagado por un impuesto extraordinario sobre las ganancias de las compa√Ī√≠as de petr√≥leo y gas, como parte de un paquete de recursos financieros e incentivos para reunir el presupuesto que debe gastarse, y que tambi√©n incluir√≠a bonos verdes. El dinero recaudado ayudar√≠a a lidiar con los efectos del cambio clim√°tico y facilitar√≠a la transici√≥n a una econom√≠a baja en carbono. Resultado de imagen para New Deal Verde

En 2009, la Organizaci√≥n Internacional del Trabajo (OIT) dedic√≥ un amplio estudio a analizar el impacto de un ‚Äúeco-impuesto‚ÄĚ extrapolado al mercado laboral mundial, y lleg√≥ a la conclusi√≥n de que la imposici√≥n de un precio a las emisiones de CO2 (s√≥lo unos 30 ‚ā¨ por tonelada de carbono emitido), y la utilizaci√≥n de lo recaudado para fomentar el empleo ‚Äďreduciendo las aportaciones a la seguridad social‚Äď y para subvencionar las industrias ‚Äúverdes‚ÄĚ no contaminantes, conseguir√≠a crear en cinco a√Īos ¬°14,3 millones de nuevos empleos en todo el mundo! ¬°S√≠, se puede!

¬ŅQu√© hacer?: Las ciudades, la gran oportunidad

Seg√ļn el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), m√°s de la mitad de la poblaci√≥n del planeta reside en zonas urbanas, y el porcentaje llegar√° al 70% en el 2050 (en el estado espa√Īol ya es as√≠). En la actualidad, las ciudades acaparan el 75% del consumo energ√©tico y son responsables del 75% de las emisiones de carbono, adem√°s del consumo del 60% de agua y el 76% de la demanda de madera. Las ciudades dependen para su subsistencia de las capacidades productivas (alimentos, agua, energ√≠a y materiales) y asimilativas (residuos, aguas residuales y Gases de Efecto Invernadero, GEI) de los ecosistemas que las rodean; pero tambi√©n son los espacios donde existe una mayor capacidad para afrontar la crisis ambiental global que vivimos. A modo de ejemplos a seguir, Malm√∂ (Suecia) es la primera urbe del mundo neutra en carbono y el barrio ecosostenible de Vauban, en Friburgo (Alemania), la Capital Verde Europea, no s√≥lo se autoabastece energ√©ticamente, sino que adem√°s vende el super√°vit de electricidad producida por su parque solar de viviendas al resto de la ciudad.

¬ŅY en el estado espa√Īol? Seg√ļn el excelente informe del Centro Complutense de Estudios e Informaci√≥n Medioambiental (CCEIM) de la Universidad Complutense de Madrid, Cambio Global Espa√Īa 2020/50. Programa Ciudades (noviembre de 2009), el escenario continuista es apocal√≠ptico: si seguimos as√≠, para el a√Īo 2050 tendremos ¬°47.574.000 viviendas! (casi una por habitante) y un tsunami de cemento: un consumo de ‚Äúsuelo artificial‚ÄĚ urbano de 48.842 km2, ¬°el doble que en 1990!, en detrimento del suelo agr√≠cola de calidad; el parque de veh√≠culos triplicar√° su n√ļmero actual (¬°m√°s de un coche por habitante!), llevando a las grandes ciudades a un colapso circulatorio, las emisiones de GEI ¬°cuadruplicar√°n las de 1990! (¬°adi√≥s, Kyoto!), y multiplicaremos por dos los residuos producidos en el 2000… ¬ŅHay alternativas? ¬°Por supuesto! Nos centraremos en las 4 variables fundamentales para minimizar la huella ecol√≥gica:Imagen relacionada

1.‚Äď Edificaci√≥n y ocupaci√≥n del suelo

Tenemos un parque de viviendas sobredimensionado e infrautilizado, una enorme cantidad de suelo clasificado como urbanizable y una distribuci√≥n inadecuada de los usos del suelo en la ciudad, con una dedicaci√≥n excesiva al transporte privado y una importante segregaci√≥n de actividades. En 2009 el Parlamento Europeo aprob√≥ el Informe Auken, que critica con dureza la ‚Äúurbanizaci√≥n masiva‚ÄĚ del estado espa√Īol. La actividad edificatoria residencial deber√≠a responder s√≥lo a las necesidades reales de vivienda: para ello, el n√ļmero de viviendas construidas no deber√≠a superar las 37.000 anuales (en la misma proporci√≥n que el aumento de la poblaci√≥n), y el stock de viviendas vac√≠as tendr√≠a que reducirse al 5% del total.

Al mismo tiempo, la rehabilitaci√≥n urbana integral (incluyendo los componentes energ√©tico y ambiental) del parque residencial, adem√°s de mejorar la habitabilidad, dar√≠a un fuerte impulso a la creaci√≥n de empleo y har√≠a posible la reconversi√≥n del sector. S√≥lo deben construirse edificios con ‚Äėcero energ√≠a‚Äô (NZEB, ‚ÄúNearly zero-energy buildings‚ÄĚ) y cero emisiones durante todo su ciclo de uso, es decir, que generen in situ a partir de fuentes renovables la misma cantidad de energ√≠a que consumen, en cumplimiento de la Directiva europea de eficiencia energ√©tica (2010/31/UE). Estas propuestas permitir√≠an una reducci√≥n dr√°stica del consumo de energ√≠a (el 55%) y de las emisiones de GEI, ¬°hasta el 80%!, de cara al 2050, seg√ļn Cambio Global Espa√Īa 2020/50.

Curiosamente, las normativas urban√≠sticas de varias comunidades aut√≥nomas limitan las densidades edificatorias m√°ximas, ¬°pero nunca las m√≠nimas! Hay que minimizar la demanda de nuevo suelo artificial para cubrir las necesidades sociales, recuperar el car√°cter compacto y diverso de las ciudades mediterr√°neas y, sobre todo, las densidades medias que exist√≠an antes de los procesos de dispersi√≥n urban√≠stica de los √ļltimos 20 a√Īos (1990-2010). Para ello, se debe prohibir el desarrollo de nuevos crecimientos urbanos no justificados, y conseguir que los nuevos desarrollos residenciales recuperen unos promedios de 70 viviendas por Hect√°rea.

2.‚Äď Consumo energ√©tico y emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)

Reconducir el panorama energ√©tico en las ciudades pasa por conseguir de cara al a√Īo 2050 una reducci√≥n del 60% del gasto en energ√≠a respecto al 2000, sobre todo en la edificaci√≥n y el transporte ‚Äďlos sectores con mayores emisiones‚Äď, y promoviendo un cambio sustancial en los h√°bitos de consumo que permita disminuir el gasto indiscriminado en torno al 10-20% per c√°pita. Es necesaria una transformaci√≥n radical del transporte, dando prioridad al transporte p√ļblico y el√©ctrico (v√©ase el apartado ‚ÄúMovilidad urbana‚ÄĚ).

Adem√°s, los suministradores de energ√≠a tendr√°n que invertir en redes de distribuci√≥n el√©ctrica inteligentes, que reducen las p√©rdidas de energ√≠a y las diferencias de gasto entre las horas punta y valle, permitiendo que el consumidor reduzca su gasto significativamente. A la vez, esto facilitar√≠a la implantaci√≥n de una nueva tarifa de la luz m√°s progresiva, con criterios sociales (¬°el estado espa√Īol es el segundo pa√≠s de Europa con la electricidad m√°s cara!) y ambientales, y la ‚Äúdemocratizaci√≥n‚ÄĚ de la energ√≠a, con un cambio del marco legislativo: ya se ha derogado el impuesto al Sol y ahora hay que impulsar el autoconsumo.

Al mismo tiempo, se debe planificar el cierre de todas las centrales t√©rmicas para el 2025, mientras se aumenta la participaci√≥n de las renovables en el mix energ√©tico, con el objetivo de llegar al 85% en 2050. Josep Vendrell, ex portavoz de energ√≠a de Unidos Podemos-En Com√ļ Podem, planteaba un objetivo a√ļn m√°s ambicioso: ¬°ser√≠a posible llegar al 100% de renovables! con una planificaci√≥n de la transici√≥n energ√©tica, basada, junto a los aspectos ya tratados (ahorro y eficiencia, rehabilitaci√≥n de edificios, electrificaci√≥n de la movilidad y autoconsumo), en ‚Äúla desintegraci√≥n vertical de las grandes empresas para romper el oligopolio, el apoyo a las cooperativas, a los operadores p√ļblicos locales y a las peque√Īas y medianas empresas de renovables; el cierre progresivo de las nucleares y el abandono del carb√≥n, con una transici√≥n justa para las zonas afectadas; una planificaci√≥n adecuada que ponga en el centro la expansi√≥n de las energ√≠as renovables‚ÄĚ (La batalla de l‚Äôenergia, treball 2017).

En 2010, el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CC.OO. calculaba que con s√≥lo un 30% de energ√≠as renovables, ¬°se podr√≠an triplicar los puestos de trabajo en el sector! durante los pr√≥ximos diez a√Īos, creando hasta 228.000 nuevos empleos directos e indirectos, sobre todo en la solar fotovoltaica y la e√≥lica, hasta llegar a un total de 344.000 trabajador@s.

El objetivo final ser√≠a lograr ciudades neutras en emisiones de GEI, potenciando sustancialmente el ‚Äúefecto sumidero‚ÄĚ: los parques, jardines y zonas verdes podr√≠an aumentar su capacidad de absorci√≥n de CO2 en un 30%, incrementando la proporci√≥n de cubierta por especies arb√≥reas y arbustivas en un 40%, y evitando el sellado continuo del suelo urbano, con el objetivo para 2050 de una reducci√≥n de las emisiones del 90-100% con respecto a 1990.

3.‚Äď Movilidad urbana

Empezando por el transporte interurbano, el estado espa√Īol es el pa√≠s de Europa que dispone de la mejor dotaci√≥n de carreteras de alta capacidad por habitante: ¬°debe cesar ya la construcci√≥n de nuevas autopistas y autov√≠as!, con la excepci√≥n de actuaciones puntuales en seguridad. Los fondos sobrantes tendr√≠an que dedicarse a la mejora de cercan√≠as RENFE, de los ferrocarriles auton√≥micos y Feve, y de los carriles bus y VAO (para Veh√≠culos de Alta Ocupaci√≥n). Actualmente s√≥lo hay carriles VAO en las entradas a Barcelona, Madrid y Granada.

Un impulso decidido al transporte p√ļblico (empezando por el incremento de la flota) y a los modos de movilidad no motorizados frente al coche particular, unido al desarrollo de las energ√≠as renovables, que permitir√≠a la electrificaci√≥n del transporte (la construcci√≥n de redes de tranv√≠a en todas las ciudades importantes y la sustituci√≥n de las flotas de autobuses de motor de explosi√≥n por otros h√≠bridos) con bajos √≠ndices de emisiones, lograr√≠a para el 2050 una reducci√≥n del gasto energ√©tico y las emisiones al 25% de los valores del 2000.

Seg√ļn Cambio Global Espa√Īa 2020/50, esta reestructuraci√≥n progresiva del reparto modal de la movilidad urbana podr√≠a llegar a un escenario de ¬°s√≥lo el 10% de los desplazamientos en coche!, un 30-32% en transporte p√ļblico y la mayor√≠a, un 58-60%, andando o en bici. En esta situaci√≥n, el n√ļmero de coches particulares por ciudadano (0,2) ¬°habr√≠a descendido a la mitad del a√Īo 2000!

Para conseguir estos objetivos, es b√°sica una planificaci√≥n urban√≠stica favorable a la movilidad sostenible, la pacificaci√≥n del tr√°fico y la mezcla de usos t√≠pica de la ciudad mediterr√°nea compacta y diversa, que facilite la proximidad de servicios (los planes de movilidad de Friburgo y Vitoria-Gasteiz son claros ejemplos); la introducci√≥n de peajes de congesti√≥n en las horas punta de entrada y salida de las grandes ciudades (como ya se hace en Londres, Mil√°n, Estocolmo‚Ķ), cuyos beneficios se invertir√≠an en el transporte p√ļblico y, ¬Ņpor qu√© no?, en la subvenci√≥n de la adquisici√≥n de veh√≠culos el√©ctricos, empezando por las bicicletas el√©ctricas; y la aplicaci√≥n de una tasa ecol√≥gica siguiendo el ejemplo de Alemania, que internalice los costes externos del transporte,[8] y tambi√©n sobre el combustible del transporte a√©reo.

En diciembre de 2010, ISTAS-CC.OO. calculaba que el n√ļmero de empleos en el sector de la movilidad sostenible podr√≠a duplicarse en los pr√≥ximos diez a√Īos, llegando a alcanzar los 444.000 puestos de trabajo y consiguiendo reducir el consumo energ√©tico en un 13%, cifras nada desde√Īables si tenemos en cuenta que la importaci√≥n de petr√≥leo y derivados supone ¬°dos tercios del d√©ficit comercial espa√Īol! El estudio preve√≠a que m√°s de 20 ciudades contar√≠an con una red de tranv√≠a el a√Īo 2020. Aunque no se haya avanzado tanto, los datos siguen siendo v√°lidos.

Y 4.‚Äď Generaci√≥n de residuos urbanos

El Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR) 2008-2015 refleja que la gesti√≥n de los residuos urbanos en el estado espa√Īol deja mucho que desear, tanto en su recogida como en su gesti√≥n (¬°el 68% van a parar a los vertederos!), y subraya el incremento de la producci√≥n de residuos en un 89% durante el per√≠odo 1990-2005. La mayor parte de este aumento se debe a los residuos derivados de la fren√©tica actividad constructora durante esos a√Īos. Como en el transporte, es necesaria la internalizaci√≥n de los costes en las tasas, impuestos y precios p√ļblicos, y el pago de tributos locales en funci√≥n de la cantidad de desechos generados.

Este es el apartado que consideramos m√°s dif√≠cil de cumplir del programa Cambio Global Espa√Īa 2020/50, y el que requerir√° una mayor concienciaci√≥n ciudadana, pero aun as√≠, se pueden apuntar objetivos muy claros: la utilizaci√≥n de materiales certificados, reciclados o reciclables en la construcci√≥n y obra p√ļblica debe ser una exigencia administrativa.

Es necesario un impulso decidido a la reducción efectiva en origen de los residuos, hasta alcanzar en 2050 las cantidades producidas en 1990, empezando por establecer una limitación a la generación de residuos para todas aquellas actividades sometidas a licencia de obras o de actividad; promover la reutilización de los Residuos de Construcción y Demolición por encima del 90%, la reutilización de la práctica totalidad de los envases, con prioridad sobre el reciclado; la recogida selectiva, hasta llegar al 65%, y un aumento del reciclaje y la valorización, junto al aprovechamiento como compost y energía de los lodos de la depuradora.

En 2050, s√≥lo podr√°n depositarse en vertedero menos del 5% de los Residuos S√≥lidos Urbanos, y en todo caso despu√©s de haber sido objeto de alg√ļn tratamiento previo, tal y como ya establece la normativa vigente. De esta manera, conseguir√≠amos aproximarnos a los objetivos de ‚Äúdep√≥sito cero en vertedero‚ÄĚ y ‚Äúresiduo cero‚ÄĚ, es decir, aproximarnos a conseguir cerrar los ciclos, optimizando al m√°ximo el aprovechamiento de los materiales. Tambi√©n se lograr√≠a una disminuci√≥n de los GEI relacionados con los residuos urbanos superior al 50%.

En definitiva, podemos concluir que la reducci√≥n de la huella ecol√≥gica del conjunto de las ciudades del estado espa√Īol s√≥lo ser√° posible si se logra un cambio importante en los patrones de residencia, consumo y metabolismo urbano. Sin embargo, con la aplicaci√≥n de estas medidas y la consecuci√≥n de los objetivos en estos cuatro temas fundamentales, empezando por una disminuci√≥n del 29% de la superficie artificial urbana actual, y en el marco de un escenario de reducci√≥n del consumo superfluo del 1,3% anual (poca broma, que dar√≠a como resultado un 40,3% en los 31 a√Īos que nos quedan hasta 2050), gracias a la disminuci√≥n del despilfarro (volvemos a Latouche, Hoogendyk y L√∂wy) y a nuevos h√°bitos de vida m√°s saludables, para 2050 lograr√≠amos alcanzar la meta: ¬°una huella ecol√≥gica similar a la biocapacidad del pa√≠s registrada en el 2000! (unas 2,73 Hect√°reas globales por habitante).

No es extra√Īo que Willem Hoogendyk finalice su excelente obra, El gran cambio de rumbo llamando a fundar ‚Äúun movimiento colectivo con ecologistas, objetores de crecimiento, militantes de la paz y de los derechos humanos, ‚Äėcreativos culturales‚Äô, grupos de pueblos que sufren la mundializaci√≥n, emprendedores sociales, m√©dicos inquietos, sin olvidar los agricultores y los propietarios de peque√Īas y medianas empresas: un movimiento determinado a resistir y acabar de una vez por todas con‚Ķ un sistema suicida‚Ķ

En suma, un movimiento por la preservaci√≥n de un magn√≠fico planeta, por un mundo duradero y m√°s justo. [‚Ķ] ¬ŅQu√© arriesgamos? En el peor de los casos, perderemos nuestras cadenas y nuestro envenenamiento. Tenemos un mundo que salvar. Mujeres y hombres conscientes de todos los pa√≠ses, ¬°un√≠os!‚ÄĚ

Notas:

[1] Aunque seg√ļn el ecologista Bill McKibben, esto no deber√≠a preocuparnos demasiado: ‚ÄúAntes de que nos quedemos sin petr√≥leo, nos quedaremos sin planeta.‚ÄĚ (Deep Economy, 2007)

[2] ‚ÄúLa alegr√≠a con que se ha deforestado el Sudeste asi√°tico para ganar tierras de cultivo y el desecamiento de tremedales en los cuales crec√≠an √°rboles llevaron a que se produjeran incendios tan enormes que supusieron el equivalente al 40% del total de emisiones mundiales producidas por la quema de combustibles f√≥siles.‚ÄĚ (James Lovelock, La venganza de la Tierra, 2007)

[3]V√©ase Jan Zalasiewicz et al., Are we now living in the Anthropocene? (‚Äú¬ŅEstamos viviendo ahora en el Antropoceno?‚ÄĚ), Geological Society of America Today (2008). Y desde el punto de vista del colapso energ√©tico, Ram√≥n Fern√°ndez Dur√°n y Luis Gonz√°lez Reyes, En la espiral de la energ√≠a, vol. I, cap. 6, El Antropoceno: la crisis ecol√≥gica adquiere dimensi√≥n mundial (2014).

[4] James Lovelock aporta varias ideas de geoingeniería, propias y de otros científicos (Klaus Lackner y Ken Caldiera, sobre todo) para llevarlo a cabo, op. cit.

[5] Veáse La situación del mundo 2008, de The Worldwatch Institute.

[6] La huella ecológica es una medida de la cantidad de suelo productivo y agua que un individuo, una ciudad, un país o la población mundial requieren para producir todos los recursos que consumen y absorber todos los residuos que generan. La huella ecológica total de una población determinada es la suma de los cultivos, pastos, bosques, ganado, pesca, construcciones y energía requeridos para su mantenimiento y la asimilación de sus residuos. (Global Footprint Network)

[7] El¬†Negawatt¬†es una¬†unidad de medida que cuantifica la¬†potencia ahorrada en un proceso gracias a una tecnolog√≠a o un comportamiento, y corresponde ¬ęen negativo¬Ľ al watt (W). Es la medida con la que se cuantifica la eficiencia energ√©tica o el ahorro de energ√≠a.

[8] ‚ÄúSi se incluyeran los costes invisibles [‚Ķ] ‚Äďlos accidentes de coche, la contaminaci√≥n del aire, las bases militares (para impedir a los pueblos de los pa√≠ses productores controlar su propio petr√≥leo), las subvenciones a las compa√Ī√≠as petroleras‚Äď si, pues, se incluyera todo esto, el precio del carburante trepar√≠a a los 14 d√≥lares el gal√≥n [3,78 litros]‚ÄĚ (Sierra Magazine, abril 2002)

*Licenciado en Biología por la Universitat Autònoma de Barcelona. Conseller de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Distrito de Nou Barris (2001-06), impulsó y coordinó la realización de La Agenda 21 de Nou Barris. Compromiso ciudadano por la sostenibilidad (Ayuntamiento de Barcelona, 2006). El texto resume y actualiza el Trabajo Final de Diplomatura de Postgrado en Ideas y Experiencias Políticas Transformadoras del autor (UAB, abril 2018), tutorado por el profesor Joaquim Sempere.
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