Nov 14 2020
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Política

¿Qué está en juego en las elecciones municipales de Brasil este domingo 15?

La primera contienda después de la asunción de Bolsonaro está marcada por la pandemia y la fragmentación de la izquierda. La influencia de Jair Bolsonaro no es significativa en las capitales, pero el bolsonarismo puede configurarse como una tendencia en los ayuntamientos del país. Brasil se prepara para sus primeras elecciones después de la victoria de Jair Bolsonaro en 2018. Este domingo 15 de noviembre más de 147,9 millones de brasileños podrán elegir alcaldes y concejales en 5.568 municipios.

Ghillerme Boulos

Las elecciones municipales, originalmente programadas para octubre, se pospusieron debido a la pandemia de coronavirus. El cambio de calendario fue aprobado por el Congreso Nacional en julio de este año. La crisis sanitaria del Covid-19 en el país, lejos de estar bajo control, es uno de los factores que podría llevar a una mayor abstención en las elecciones de este domingo, aunque el voto sea obligatorio para todos los brasileños mayores de 18 años. En las elecciones presidenciales de 2018, más del 20% del electorado no acudió a votar.

Las elecciones municipales, que se llevan a cabo por separado de las presidenciales y en las que eligen los gobernadores de los Estados, actúan tradicionalmente como un termómetro, no sólo del ambiente que se puede esperar en la siguiente elección nacional, sino incluso de la popularidad del presidente en ejercicio.

En una votación que servirá para medir la temperatura rumbo a las presidenciales brasileñas de 2022, el bolsonarismo comparece debilitado por la falta de un armado partidario de alcance nacional. Divididas y desorientadas, las izquierdas no parecen capitalizar esa fragilidad, mientras compiten entre sí por la hegemonía partidaria.

A continuación se presenta un breve resumen de la disputa electoral, marcada también por la disminución del poder de influencia de Bolsonaro y la fragmentación de la izquierda en algunas de las principales capitales del país.

Fuerzas políticas

En las elecciones municipales de este domingo (15), son tres las grandes fuerzas políticas que se enfrentarán. El bolsonarismo, compuesto por fuerzas políticas diversas pero vinculadas al apoyo del gobierno de Bolsonaro y alineado con un proyecto político de extrema derecha, pretende establecerse en el escenario político municipal, ya que es una expresión muy reciente en el país, para consolidar una base electoral que abriría paso a la reelección del actual mandatario en 2022.

Manuela d’Ávila

El campo progresista, formado por fuerzas políticas heterogéneas, se encuentra fragmentado, a pesar de las sucesivas derrotas tras el golpe contra Dilma Rousseff en 2016. De todos modos, todavía pueden apostar a algunos triunfos puntuales. Según las últimas encuestas del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística, en Porto Alegre la comunista Manuela d’Ávila –ex candidata a vicepresidenta de Fernando Haddad en las presidenciales de 2018– lidera las encuestas con el 27%. Y en Belém do Pará, una de las ciudades más importantes de la Amazonia, Edmilson Rodrigues, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), es favorito, con el 38%.

Guilherme Boulos, candidato a la presidencia por el PSOL en 2018 y actual aspirante a alcalde paulista, disputa con posibilidades reales la llegada a una segunda vuelta, donde se mediría con Bruno Covas, del PSDB. En esa elección, la de la mayor ciudad del país, se espera que el PT –que postula al poco conocido y falto de carisma Jilmar Tatto– tenga una votación muy magra. La campaña de Boulos, en cambio, inyecta esperanza en las golpeadas filas de la izquierda. Por otro lado, partidos de centroizquierda, como el Socialista y el Democrático Laborista, de Ciro Gomes, lideran en Fortaleza, Recife y Aracajú.

Hay una disputa muy fuerte sobre quién será el polo hegemónico del campo de izquierda. El PT aún mantiene ese papel, pero viene perdiendo espacio. La pregunta es cuál será el sector que pueda capitanear una candidatura competitiva de cara a la elección presidencial, y las municipales pueden influir mucho en este sentido. La puja, no obstante, también se da en la derecha: Si no ganan municipios y concejales, quedan en una situación muy comprometida, en la medida en que pierden redes de apoyo en todo el país. Todo indica que ese será el caso de Bolsonaro, que va a llegar a 2022 sin esas redes, lo que puede debilitarlo.

El partido político del ex presidente Lula da Silva busca mantener su posición hegemónica en el campo de las fuerzas progresistas, pero sin presentar candidaturas competitivas en las capitales. De las 9 capitales en las que el campo progresista está disputando la segunda vuelta en este momento, sólo dos estarán encabezadas por el Partido de los Trabajadores (PT).

En algunas capitales, el PSOL (Partido Socialismo y Libertad) busca consolidarse como una alternativa a la hegemonía del PT. En Belém, capital del estado de Pará, Edmilson Rodrigues, representante de la sigla, lidera las encuestas de intención de voto, con el 38%.

En São Paulo, Guilherme Boulos, el candidato por este partido de izquierda, está técnicamente empatado en segundo lugar con el candidato apoyado por Bolsonaro, Celso Russomano, con un 13 y un 12 por ciento de intención de voto, respectivamente. El actual alcalde, Bruno Covas (Partido de la Socialdemocracia Brasileña – PSDB), lidera la carrera con el 32% de los votos, según la encuesta de IBOPE divulgada el pasado lunes (09).

En Recife, capital de Pernambuco, en el noreste de Brasil, el progresismo llega a las urnas fragmentado en dos coaliciones. Los candidatos y primos João Campos (PSB) y Marília Arraes (PT) disputan la alcaldía y el legado familiar y de la izquierda en la región.

A su vez, la derecha tradicional, que reúne a las fuerzas políticas que pretenden ser una tercera vía entre las fuerzas anteriores, busca reposicionarse en la política brasileña después de la profunda derrota que sufrió en 2018, cuando fue reemplazada por el bolsonarismo. Estas fuerzas pretenden conformar un polo político que se presente como una alternativa para la contienda presidencial de 2022.

Influencia de Bolsonaro

Protagonista y principal impulsor de la extrema derecha en Brasil durante las elecciones de 2018, el presidente Jair Bolsonaro ve su influencia disminuir drásticamente en las elecciones municipales de este año. El mandatario, sin partido político desde su salida del PSL en noviembre de 2019, tuvo poca influencia en la construcción de alianzas en los municipios brasileños.

En las principales capitales del país, los candidatos apoyados por Bolsonaro, más o menos explícitamente, oscilan en las encuestas electorales. Entre los candidatos seguidores de Bolsonaro está Celso Russomanno (partido Republicanos), candidato a alcalde de São Paulo.

Sin embargo, es posible que la influencia del Bolsonaro lleve a un aumento de la extrema derecha en los concejos. El bolsonarismo tiende a articular un ejército de concejales, reverberando la ideología neofascista en los lugares más remotos del país, según el análisis de Lucio Centeno, de la Consulta Popular.

En 2020 el escenario parece haber cambiado. A pesar de que el presidente se ha pasado indicando sus candidatos preferidos en transmisiones en vivo en las redes, sus principales apadrinados no logran salir bien en las encuestas. Por ejemplo, Celso Russomano, del conservador Republicanos y candidato bolsonarista en São Paulo, lideró los sondeos por varias semanas, pero en la recta final se ha deshidratado tanto que corre serios riesgos de quedar afuera de la segunda vuelta.

Algo similar ocurre en Río de Janeiro. La candidatura del derechista evangélico Marcelo Crivella viene perdiendo espacio con la derecha clásica integrada al centrão, representada en esta ocasión por Eduardo Paes, que gobernó la ciudad entre 2009 y 2017. Otros candidatos apoyados por Bolsonaro en capitales estatales, como a delegada Patrícia –Patrícia Domingos–, candidata a alcaldesa de Recife, o Bruno Engler, que se postula en Belo Horizonte, siguen una suerte similar o peor. El protegido de Bolsonaro que sí tiene posibilidades reales de vencer es o capitão Wagner –Wagner Sousa Gomes–, que se postula a la alcaldía de Fortaleza. Sin embargo, en su campaña, o capitão ha tratado de desmarcarse del presidente, cuya imagen no aparece en sus redes sociales ni su nombre en sus discursos, algo que le han cuestionado incluso sus opositores.

Evangélicos por el poder

Bolsonaro gobierna sin partido propio, a diferencia de lo ocurrido con presidentes anteriores, como Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y Dilma Rousseff, cuyas formaciones políticas siempre crecían en las municipales subsecuentes a la victoria en las presidenciales. Para el analista, «la falta de un partido que pueda organizar las candidaturas a nivel nacional y su desaprobación en las grandes ciudades ponen a Bolsonaro en una posición frágil de cara a esta elección».

Las proyecciones para Río y São Paulo dan la pauta de que una retracción electoral bolsonarista será capitalizada por sectores de centro y centroderecha. Mientras, las izquierdas permanecen debilitadas y muy divididas.

Números

Los hombres representan más de dos tercios de las candidaturas a las alcaldías y concejos del país (66,90% de los hombres y 33,10% de las mujeres), según el estudio Panorama de las elecciones municipales – Mapa de las candidaturas 2020. Aunque las mujeres sean más del 52% del electorado en Brasil, de las 317 candidaturas a las alcaldías de 26 capitales de estados brasileños en 2020, apenas 59, o 23%, serán lideradas por ellas.

El escenario no es muy diferente en relación con el número de candidatos afrodescendientes, aunque más del 56% de su población se declare afrodescendiente. Un levantamiento hecho por Brasil de Fato señala que entre los postulantes a las alcaldías, 208 son blancos (65,61%), 107 negros (33,75%) y 2 indígenas (0,6%).

Número de candidatas en las elecciones municipales. Fernando Bertolo. Brasil de Fato

 

Apenas 20 mujeres afrodesendientes disputarán las alcaldías de las 26 capitales brasileñas en 2020. Con relación al número total de candidatos (317) son 6,3%. Comparado con el número de candidaturas de afrodescendientes (107), ellas representan apenas 18,6%.

Para la escritora y periodista Bianca Santana, las cifras son “terribles” y evidencian “la posición que las mujeres afrodescendientes ocupan dentro de los partidos”.“Es una reafirmación del racismo y del sexismo de esa política institucional blanca y heteropatriarcal que tengamos poco más de 6% de mujeres afrodescendientes candidatas a alcaldesas de las capitales, cuando somos cerca de 25% de la población», afirma.

Pandemia

En la primera ronda de las elecciones municipales, que se celebrará este domingo (15), el uso de mascarilla será obligatorio. El horario será extendido, de 7h a 17h (hora local) para distribuir el flujo y evitar aglomeraciones. En las colas debe haber al menos un metro de distancia entre las personas.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) también determinó que el horario de 7 a 10 de la mañana será preferencial para las personas mayores de 60 años, uno de los grupos de riesgo de la Covid-19. La Constitución brasileña establece que debe haber una segunda vuelta para la elección de alcaldes cuando ninguno de los candidatos obtenga más de la mitad de los votos válidos en la primera vuelta. La segunda vuelta está prevista para el 29 de noviembre.

Los resultados de la primera vuelta se darán a conocer unas horas después de la finalización de la votación, ya que el país cuenta con un sistema electoral 100% electrónico desde las elecciones municipales de 1996.

 

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