Dic 21 2017
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Despacito por las piedras

QUE SE VAYAN TODOS

 

El presidente argentino Mauricio Macri, quien jugaba al paddle mientras su Gendarmería y policía reprimían al pueblo en las calle en protesta por su reforma previsional, visitó a policías heridos en los enfrentamientos, sólo denunciando la violencia de los manifestantes y sin hacer mención al tremendo accionar policial en el que tres de los participantes de la marcha terminaron con el riesgo de perder un ojo. A eso se sumó un policía herido por sus propios colegas.

Durante la visita de Macri al Hospital Churruca, el mandatario se despachó con un exabrupto machista al dialogar con uno de los heridos, Maximiliano Russo, del cuerpo motorizado, quien recibió un impacto cerca del ojo. El Presidente le dijo, jocoso: “tenés una esposa demasiado linda para mirarla con un ojo solo”.

E ipso facto, sufrió un inesperado traspié a raíz de que la madre de un policía contó que su hijo recibió un impacto, pero no de los manifestantes, sino de los otros efectivos de la fuerza. Es que el policía –según contó su madre– revista en la división Robos y Hurtos de la Policía de la Ciudad y estaba vestido de civil, sin chaleco antibalas, cuando fue agredido por otros “guardianes del orden”.

“No tenía escudo él, no tenía casco, no tenía nada –le dijo la madre del policía a la televisora A24–. Al ir de civil él supongo que lo deben haber confundido, porque él trabaja en la División de Robos y Hurtos”. Los dichos de Laura –que no quiso dar el nombre de su hijo por razones de seguridad– dejan en claro que los policías tiraron indiscriminadamente y pusieron en riesgo la vida de los manifestantes.

Pero el comentario de la dolida madre también vuelve a poner sobre el tapete que en las manifestaciones hubo efectivos actuando de civil, infiltrados entre trabajadores, jubilados, pueblo. En fuentes del gobierno de la Ciudad argumentan que el policía herido de Robos y Hurtos usó indumentaria identificatoria, un chaleco o una remera o una campera. Sin embargo, los testigos mencionan que los policías actuaban sin identificación y se ponían el chaleco o la remera en el momento de hacer detenciones.

Eso explica por qué el efectivo resultó herido: se supone que un compañero de la fuerza distingue los colores, por lo general bordó, de un integrante de la Policía de la Ciudad. Entonces, o bien dispararon tan al voleo que le pegaron a cualquiera o no tenía puesto ninguna indumentaria identificatoria, señala Página 12.

El diputado nacional del Frente Renovador Felipe Solá –quien fuera gobernador de la provincia de Buenos Aires- reveló una fotografía que muestra que la Policía actuó con civiles infiltrados en la manifestación del lunes, contra la reforma previsional del Gobierno. En la imagen se puede observar a dos efectivos policiales encapuchados, sin identificación alguna (algo que había sido solicitado por la Justicia), llevándose a una persona detenida sin motivo aparente alguno.

Consejo de Vicepresidenta: Bala en la pierna

“Vos vas a Canadá y la verdad que si un grupo de personas genera tal nivel de violencia, las fuerzas de seguridad actúan sacando a esa gente como la tenga que sacar. Si no la pueden sacar, inmediatamente pasa al camión hidrante. Y luego le tirará una bala de goma en la pierna, no sé cómo es, pero se sigue un protocolo”, sostuvo la vicepresidenta Gabriela Michetti al defender la represión. También dijo que la cuestión de la represión policial es “muy difícil en términos culturales” por la herencia de la dictadura.

En un almuerzo en el Rotary Club, Michetti –quien fue acusada de manejos irregulares- aceptó que la reforma previsional es “antipopular” y señaló que “nos podríamos haber conformado con seguir lo que las encuestas nos dicen que la gente quiere y no tomar decisiones antipopulares, pero si no lo hacemos, no hacemos liderazgo político”, dijo.

“Las fuerzas de seguridad actúan sacando a la gente como la tengan que sacar. Si no la pueden agarrar, viene el hidrante o si no balas de gomas en la pierna. Tenemos que dejarnos de embromar”, señaló la vicepresidenta, que pasó vergüenza ante su propia gente, al confundir quién era la cabeza política de los operativos y las fuerzas de seguridad, la ministra –precisamente- de seguridad, patria Bullrich.

“Bullrich está con los temas de las fuerzas armadas no de la policía ni la seguridad interna. Ella tiene las tres fuerzas armadas”, sostuvo Michetti, ante el estupor de las señoronas y señorones que la escuchaban. Pero luego de las correcciones de los periodistas presentes, reconoció su error.

Consultada por la moderadora de la charla si compartía la idea de la diputada Elisa Carrió sobre un supuesto plan para desestabilizar al Gobierno, Michetti respondió: “No me animo a decir que hubo un intento destituyente en los últimos días, pero creo que mucha gente estaría contenta de que nos vaya mal” y remató diciendo que “la represión se ve como una cosa terrible y gran parte de la sociedad se pone del lado de la supuesta víctima”.

Su discurso ante los rotarios fue en la misma línea que el de Macri, quien planteó que “hubiera sido más cómodo irnos de vacaciones”.  Y, precisamente, Mauricio optó por lo fácil: tras la represión se fue de vacaciones, otra vez.

En Jujuy

El gobierno de la norteña provincia de Jujuy, siguiendo la política nacional, optó por la represión a los trabajadores cuando estos, autoconvocados por los masivos despidos, reclamaban por recuperar los puestos de trabajo y cobrar el sueldo de noviembre. La policía provincial embistió con gases y balas de goma contra las 338 familias despedidas del ingenio azucarero La Esperanza, dejando a unos 40 heridos y decenas de detenidos.

El ingenio fue vendido por el gobierno provincial a un grupo inversor Omega Energy, registrado como colombiano.

La provincia comandada por Gerardo Morales fue el primer laboratorio político judicial represivo de la gestión de Macri, y sigue por el mismo camino. Mantiene presa a la dirigente popular y diputada al parlamento del Mercosur, Milagro Sala, pese a los dictámenes en contrario de la OEA y la ONU.

Hace 16 años, el pueblo en la calle gritaba “que se vayan todos”. Y el presidente Fernando de la Rúa debió huir en helicóptero…

 

 

 

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