Ago 4 2016
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Opinión

Quién es responsable de la crisis del Mercosur/ Salvar la integración

Nadie puede negar en estos días que el Mercosur está atravesando una de sus crisis políticas más complejas desde su fundación, hace 25 años. No haber podido hacer la transmisión de la presidencia pro témpore de acuerdo a lo establecido por el artículo 12 del Tratado de Asunción y el 5 del Tratado Ouro Preto, es algo inédito.

Por lo establecido en esos Tratados, la Presidencia debe pasar cada 6 meses a un miembro distinto, respetando el orden alfabético de cada país miembro: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.Terminada la PPT de Uruguay, sin lugar a dudas le corresponde recibirla a Venezuela. Es un hecho abonado en que no es la primera vez que Venezuela ejercería ese rol, ya que en julio de 2013 lo hizo por primera vez, después de haber sido aceptado como miembro pleno del Mercosur. Cualquier modificación de este criterio requeriría la unanimidad de los cinco miembros plenos.

Se perfila una controversia importante que debería ser resuelta con la asunción de la PPT por parte de Venezuela y si alguno de los miembros considera que no corresponde, debería recurrir al Tribunal Permanente de Revisión, creado en 2005, justamente para resolver litigios de interpretación de las normas de Mercosur.

Indudablemente, en la Región se ha producido un importante cambio de orientación política, asentado en voluntad del electorado, como en Argentina, o en maniobras institucionales como en el caso de Brasil, donde se está desarrollando el proceso de juicio político (impeachment) a la Presidenta Dilma Rousseff, y mientras tanto el presidente interino Michel Temer hace tierra arrasada con las tradiciones de Itamaraty de ser el gran jugador Regional construyendo la unidad suramericana. Nunca debemos olvidar que Brasil limita con diez países de la Región.APLAZAN LA CUMBRE PRESIDENCIAL DEL MERCOSUR A FEBRERO POR MOTIVOS DE AGENDA

Ni que hablar de Paraguay, que por medio de su Canciller Eladio Loizaga se ha transformado en un cruzado contra Venezuela, cuestionando un gobierno electo democráticamente como el de Nicolás Maduro, donde existe un parlamento con clara mayoría opositora y donde está en curso un proceso de revocatoria, tal cual lo establece la Constitución de la República Bolivariana. Debería recordar el señor Loizaga que, para dar clases de democracia, en primer lugar debe ser democráticamente responsable y aceptar a los gobiernos que no tiene afinidad con su pensamiento. Ya vivimos destituciones con fundamentación dudosa como en el caso de Fernando Lugo en su país,y no es bueno seguir repitiendo esas metodologías, que también se aplicaron con anterioridad en Honduras, yque ahora intentan en Brasil y Venezuela.

¿Será casualidad o política de las derechas regionales que donde no pueden con los votos han resuelto reemplazar los golpes cívico-militares del siglo XX por la utilización de los mecanismos constitucionales de revocatoria, haciendo uso de mayorías circunstanciales? Como siempre, estas políticas exceden los intereses nacionales y afectan los populares. La ofensiva de estos gobiernos por avanzar con los acuerdos, tanto del Pacifico como el Transpacífico, son indicativos de que diez años después de que fracasara el ALCA por la firme voluntad de los hoy integrantes del Mercosur, se abre el espacio para la revancha. Lamentablemente, los que siempre sufren mucho las consecuencias son los pueblos de nuestros países.

El contexto Regional es complejo y el internacional también para aquellos que creen que con el libre comercio nuestros países se pueden acercar a una especie de panacea. El sistema Capitalista Mundial no ha logrado escapar a su crisis y no hay síntomas serios de recuperación y vitalidad. No me niego a pensar en nuevos mercados y acuerdos para facilitar el intercambio, pero debe hacerse sin ingenuidades, y sabiendo que las consecuencias pueden ser favorables para algunos sectores y nefastas para otros.

¿Hay un Estado preparado para compensar las adversidades de ese intercambio? Creo que políticas como las implementadas por la administración macrista no sirven para esas contingencias, y que por el contrario agudizarán la desocupación y la disminución del poder adquisitivo del salario con el argumento de que debemos mejorar la competitividad.

Recuperar el Mercosur, pensar en su seno como coordinar políticas macroeconómicas, trabajar para desarrollar las cadenas de valor de carácter regional, nos puede si hacer más competitivos en este mundo global. Claro que esto no debe ser solo declamativo, requiere de inversiones económicas concretas, Estados realmente presentes y pensamiento estratégico. Se trata entonces de superar la especulación inmediatista de si nos gusta o no Maduro, Dilma, Macri o cualquier otro y ponernos a pensar en términos estratégico como enfrentamos desde la Región los desafíos del siglo XXI.

* Ex subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur de la Argentina.

Salvar la integración

integracion-300x159Alberto Couriel| El Mercosur se creó en 1991, con antecedentes de acuerdos comerciales y sectoriales en los gobiernos de Alfonsín y Sarney. Pero aún antes, por un acuerdo militar ente Argentina y Brasil, como mecanismo de zanjar diferencias y asegurar la paz. Uruguay se sumó al proceso porque perdía las ventajas que le había otorgado Argentina, a través del Cauce, y Brasil, por la vía del Pec, dos tratados que favorecían a Uruguay. Pero la derecha nunca estuvo a favor de la integración, sino de la apertura unilateral y que el mercado resuelva los mecanismos de inserción internacional.

Pero la década del 90, atrasos cambiarios mediante que dificultaba a exportar a los países centrales, se multiplicó el comercio en la región. En 1998 el 53% de las exportaciones de Uruguay tenían como destino los países del Mercosur. La devaluación de Brasil en 1999 y las crisis económicas de Argentina en 2001 y en Uruguay en 2002, afectaron profundamente el proceso de integración. Posteriormente se realizaron diversos esfuerzos por revitalizar el proceso, pero hace bastante tiempo que la derecha encuentra críticas permanentes al Mercosur. Por supuesto que las hay y las aceptamos. En estos días, se plantea una fuerte crisis exclusivamente política, por el pasaje de la Presidencia Pro Témpore de Uruguay a Venezuela.

 

Analicemos algunas cifras positivas. En los últimos 20 años el comercio mundial se multiplica por 5, mientras que el del Mercosur se multiplica por 11. Para Uruguay, Brasil ha sido tradicionalmente el primer comprador de bienes y Argentina el primer comprador de servicios.  Los países de la región exportan básicamente recursos naturales, con bajo valor agregado y de contenido tecnológico y débil participación en las cadenas de valor. Sin embargo, en las exportaciones regionales predominan las colocaciones de la industria manufacturera. Las exportaciones de productos manufacturados de Brasil a la región alcanzan al 84% del total. Para Uruguay, las exportaciones a los países del Mercosur registran 70% en productos manufacturados; del total de las exportaciones de Uruguay a la Argentina los productos manufacturados alcanzan al 90%. Entre los años 2005 y 2012 las exportaciones de Uruguay crecieron al 16% acumulativo anual, con mucha influencia de los altos precios internacionales, y el primer comprador durante todo este período siempre fue Brasil. Estas cifras muestran con total nitidez que el Mercosur no es un tema menor para un país pequeño como el Uruguay. Hay crisis política pero económicamente sigue siendo muy relevante.

Además el Mercosur presenta enormes potencialidades. Es el granero del mundo, donde se produce el 48 % de la producción mundial de soja, el 31% de la producción de carne, hay elevadas reservas petrolíferas y muy altas reservas de agua, rubro que va a ser muy escaso en el futuro próximo. Hay potencialidades para realizar inversiones de infraestructura, donde hay importantes déficits, que mejorarían sensiblemente las relaciones comerciales. Hay también posibilidades de avances en la integración financiera, para no depender de préstamos del FMI con condicionalidades negativas para los países. Hay posibilidades de acciones comunes en materia de investigación científica y tecnológica, en educación para futuros procesos de cambio tecnológico e innovación.investigacion

Pero lo más relevante es avanzar en la complementariedad productiva. El mundo actual es el mundo del conocimiento, el mundo de las innovaciones, donde los países centrales exportan rubros de alta y media tecnología. Los países del Mercosur tienen que incorporarse a participar en cadenas de valor, pero no sólo en las etapas primarias como en la actualidad, sino también en rubros agroindustriales, manufactureros y de servicios donde puedan jugar en etapas de incorporación de valor agregado y de contenido tecnológico. Este es el tema central para el futuro del país, para el de la integración, para la formulación de una estrategia de desarrollo. Estos países van a seguir exportando recursos naturales, a las que deberían aumentar su valor agregado, su contenido tecnológico y mayores avances en la colocación de insumos para tener mejoras hacia atrás y hacia adelante. Si no se avanza en nuevas cadenas de valor regionales e internacionales, las posibilidades de atender los temas del empleo productivo, de la igualdad se verán con muchas dificultades.  Estas cadenas de valor parten de procesos en diversos países, por lo que el proceso de integración es vital, es central para que puedan desarrollarse. Esta es la máxima carencia del actual proceso de integración, que deberá atenderse en el futuro. Sin complementariedad productiva y avances en la participación en cadenas de valor para avanzar con valor agregado y contenido tecnológico, la integración tiene límites. Pero sin integración no hay desarrollo, no hay posibilidades de avances hacia la igualdad, lo que requiere cambios en la estructura de las exportaciones y por lo tanto en la estructura productiva. Para ello es indispensable avanzar en pensamiento estratégico. Por esto es que hay que salvar a la integración.

Los acuerdos comerciales no son ni malos ni buenos. Hay que realizarlos para que nos permitan exportar valor agregado y contenido tecnológico y no solo recurso naturales. Y para que no me limiten la acción del Estado para regulaciones indispensables, para promociones centrales, para garantizar la estrategia de desarrollo y los avances de la igualdad. Los acuerdos comerciales liderados por las grandes potencias en la actualidad, me limitan ambas posibilidades. Las de exportar con más contenido tecnológico y las de mayor intervención del estado. Para las futuras negociaciones es indispensable alcanzar el mayor poder de negociación posible, porque las negociaciones con China y con EE UU serán fundamentales. Para ello la integración y la unidad regional son centrales. Por todo esto no aceptamos las expresiones del Ministro de Economía que declara “Si los países no buscan el camino para salir de la región el Mercosur estará perdido para siempre”. Hay necesariamente que salvarlo. ¿Cuánto debate pendiente en el Uruguay, en la izquierda, en el FA?

*Economista, docente y ex senador uruguayo

 

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