Jun 2 2016
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Política

Ramonet/ Los nuevos miedos (europeos)

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El susto ha sido grande. Y aunque finalmente, el pasado 22 de mayo, en Austria, Norbert Hofer, el candidato de la extrema derecha, no fue elegido (por un pel√≠n… [1]) presidente de la Rep√ļblica, cabe preguntarse qu√© miedos est√°n sintiendo los austr√≠acos para que el 49,7% de ellos haya optado por votar a un neofascista.

‚ÄúEn la historia de las sociedades ‚Äďexplica el historiador franc√©s Jean Delumeau‚Äď, los miedos van cambiando, pero el miedo permanece‚ÄĚ. Hasta el siglo XX, las grandes desgracias de los seres humanos eran causadas principalmente por la naturaleza, el hambre, el fr√≠o, los terremotos, las inundaciones, los incendios, la escasez de alimentos, y por pandemias epid√©micas como la peste, el c√≥lera, la tuberculosis, la s√≠filis, etc. Anta√Īo, el ser humano viv√≠a expuesto a un entorno siempre amenazante. Las desgracias le acechaban incesantemente‚Ķ

La primera mitad del siglo XX estuvo marcada por el terror de las grandes guerras, las de 1914-1918, de 1936-1939 y de 1939-1945. La muerte a escala industrial, los √©xodos b√≠blicos, las destrucciones masivas, las persecuciones, los campos de exterminio… Tras la Segunda Guerra Mundial y la destrucci√≥n at√≥mica de Hirosima y Nagasaki en 1945, el mundo vivi√≥ bajo la preocupaci√≥n constante por el apocalipsis nuclear. Pero este miedo fue extingui√©ndose poco a poco con el final de la Guerra Fr√≠a en 1989 y tras la firma de tratados internacionales que proh√≠ben y limitan la proliferaci√≥n nuclear.japon fukushima

Sin embargo, la existencia de estos tratados no ha hecho desaparecer los riesgos. La explosi√≥n de la central nuclear de Chern√≥bil, en particular, reaviv√≥ el terror nuclear. M√°s recientemente tambi√©n tuvo lugar el accidente de Fukushima, en Jap√≥n. La opini√≥n p√ļblica, estupefacta, descubri√≥ entonces que incluso en un pa√≠s conocido por su alta tecnolog√≠a como es Jap√≥n se trasgred√≠an principios b√°sicos relativos a la seguridad, poniendo as√≠ en peligro la salud y la vida de cientos de miles de personas.

Los historiadores de las mentalidades se preguntar√°n alg√ļn d√≠a por los miedos de nuestra d√©cada (2010-2020). Descubrir√°n que, a excepci√≥n del terrorismo yihadista que contin√ļa golpeando a las sociedades occidentales, los nuevos miedos son m√°s bien de car√°cter econ√≥mico y social (desempleo, precariedades, despidos masivos, desahucios, nuevas pobrezas, inmigraci√≥n, desastres burs√°tiles, deflaci√≥n), as√≠ como de naturaleza sanitaria (virus del √Čbola, fiebres hemorr√°gicas, gripe aviar, chikungunya, zika) o ecol√≥gica (desajustes clim√°ticos, transformaciones profundas del medio ambiente, mega-incendios incontrolados, contaminaciones, poluciones del aire). √Čstos conciernen de la misma manera tanto al √°mbito colectivo como al √°mbito privado.

En este contexto general, las sociedades europeas se encuentran especialmente conmocionadas, sometidas a seísmos y a traumatismos de gran violencia. La crisis financiera, el desempleo masivo, el final de la soberanía nacional, la desaparición de las fronteras, el multiculturalismo y el desmantelamiento del Estado de Bienestar provocan, en el espíritu de muchos europeos, una pérdida de referencias y de identidad.esp desempleo

Una encuesta reciente, llevada a cabo en los siete principales pa√≠ses de la Uni√≥n Europea por el Observatorio Europeo de Riesgos, constata que el 32% de los europeos tienen mucho m√°s miedo hoy de atravesar dificultades financieras que hace cinco a√Īos; el 29% tienen m√°s miedo de caer en la precariedad; y el 31%, de perder su empleo. En Espa√Īa, la pobreza ha aumentado de ‚Äúmanera alarmante‚ÄĚ en los √ļltimos a√Īos, con 13,4 millones de personas ‚Äďesto es, el 28,6% de la poblaci√≥n‚Äď en riesgo de exclusi√≥n y de reca√≠da en la miseria… Porque estos temores hacen nacer un sentimiento de desclasamiento: el 50% de los europeos tienen la sensaci√≥n de encontrarse en regresi√≥n social con respecto a sus padres.

As√≠ pues, los nuevos miedos est√°n muy presentes hoy en Europa. La crisis actual bien pudiera marcar el punto final del poder√≠o europeo en el mundo. Tras la llegada masiva de cientos de miles de migrantes provenientes de Oriente Pr√≥ximo (Siria, Irak) durante estos √ļltimos meses, el miedo a la ‚Äúinvasi√≥n extranjera‚ÄĚ ha aumentado. Se extiende la sensaci√≥n de estar amenazado por fuerzas externas que los Gobiernos europeos ya no controlar√≠an, como el auge del islam, la explosi√≥n demogr√°fica del Sur y las transformaciones socioculturales que difuminar√≠an su identidad. Y todo esto se produce en un contexto de crisis moral grave en el que se multiplican los casos de corrupci√≥n y en el que la mayor√≠a de los que gobiernan, muy impopulares, ven c√≥mo se desmorona su legitimidad. En toda Europa, estos miedos y esta ‚Äúpodredumbre‚ÄĚ son explotados por la extrema derecha con fines electorales. Como lo demostr√≥ la victoria, el pasado 25 de abril, de la extrema derecha en la primera vuelta de las elecciones legislativas en Austria. En donde, adem√°s, se produjo el derrumbe hist√≥rico de los dos grandes partidos tradicionales (el SP√Ė, socialdem√≥crata, y el √ĖVP, democristiano) que hab√≠an gobernado el pa√≠s desde 1945.Musulmanes en francia1

Ante la brutalidad y el car√°cter repentino de tantos cambios, las incertidumbres se acumulan para muchos ciudadanos. Les parece que el mundo se vuelve opaco y que la historia escapa a cualquier tipo de control. Numerosos europeos se sienten abandonados por sus gobernantes, tanto de derechas como de izquierdas, los cuales, adem√°s, son descritos sin cesar por los grandes medios de comunicaci√≥n como especuladores, tramposos, mentirosos, c√≠nicos, ladrones y corruptos. Perdidos en el centro de semejante torbellino, muchos ciudadanos comienzan entonces a entrar en p√°nico y les invade el sentimiento, tal y como dec√≠a Tocqueville, de que, ‚Äúpuesto que el pasado ha dejado de aclarar el futuro, la mente camina entre las tinieblas‚ÄĚ…

En este caldo de cultivo social ‚Äďcompuesto por miedos, por amenazas sobre el empleo, por desarraigo identitario y por resentimiento‚Äď vuelven a aparecer los viejos demagogos. Aquellos que, sobre la base de argumentos nacionalistas, rechazan al extranjero, al musulm√°n, al jud√≠o, al roman√≠ o al negro, y denuncian los nuevos des√≥rdenes y las nuevas inseguridades. Los inmigrantes constituyen los chivos expiatorios ideales, y los objetivos m√°s f√°ciles porque simbolizan las profundas transformaciones sociales y representan, a ojos de los europeos m√°s modestos, una competencia indeseable en el mercado laboral.

La extrema derecha siempre ha sido xen√≥foba. Pretende paliar las crisis designando a un √ļnico culpable: el extranjero. Esta actitud se ve fomentada en la actualidad por las contorsiones de partidos democr√°ticos reducidos a preguntarse por la importancia de la dosis de xenofobia que pueden incluir en su propio discurso.

Con la reciente ola de atentados odiosos en Par√≠s y en Bruselas, el miedo al islam se ha reforzado a√ļn m√°s. Cabe recordar por ejemplo que hay entre 5 y 6 millones de musulmanes en Francia, el pa√≠s que cuenta con la comunidad isl√°mica m√°s importante de Europa. Y alrededor de 4 millones de musulmanes en Alemania. Seg√ļn una encuesta reciente del diario franc√©s Le Monde, el 42% de los franceses considera a los musulmanes ‚Äúm√°s bien como una amenaza‚ÄĚ. El 40% de los alemanes piensan lo mismo. En estos dos pa√≠ses, una mayor√≠a de la poblaci√≥n considera que los musulmanes no est√°n integrados en sus sociedades de acogida. El 75% de los alemanes estima que no est√°n ‚Äúen absoluto‚ÄĚ integrados o que ‚Äúapenas lo est√°n‚ÄĚ; y el 68% de los franceses piensan de la misma manera.

Hace unos meses, la canciller alemana Angela Merkel ‚Äďque luego acogi√≥ en su pa√≠s a m√°s de 800.000 migrantes solicitantes de asilo en 2015‚Äď afirmaba que el modelo multicultural seg√ļn el cual convivir√≠an en armon√≠a diferentes culturas hab√≠a ‚Äúfracasado por completo‚ÄĚ. Y un panfleto islam√≥fobo escrito por un ex dirigente del Banco Central alem√°n, Thilo Sarrazin, que denunciaba la falta de voluntad de los inmigrantes musulmanes para integrarse, ha sido un √©xito rotundo en las librer√≠as alemanas, y se han vendido nada menos que 1,25 millones de ejemplares.

ale angela merkelUn n√ļmero cada vez mayor de europeos hablan del islam como de un ‚Äúpeligro verde‚ÄĚ, a la manera en la que anta√Īo se imaginaban los avances de China hablando del ‚Äúpeligro amarillo‚ÄĚ. La xenofobia y el racismo est√°n aumentando en toda Europa. A esto contribuye sin duda el hecho de que algunos musulmanes de Europa est√°n lejos de ser irreprochables. Especialmente ‚Äďen un momento en el que los medios de comunicaci√≥n evocan la brutalidad de la Organizaci√≥n del Estado Isl√°mico (OEI), o Daesh, en Irak y en Siria‚Äď los activistas islamistas, que aprovechan el clima de libertad que reina en los pa√≠ses europeos para desplegar un proselitismo salafista. Predican el adoctrinamiento de sus correligionarios o de j√≥venes cristianos conversos. Los m√°s extremistas han participado en la reciente ola terrorista en Francia y B√©lgica.

En el √°mbito pol√≠tico, son numerosos los discursos dram√°ticos que despiertan la preocupaci√≥n y la angustia de los electores. Durante las campa√Īas electorales, es com√ļn encontrar discursos que recurren al instinto de protecci√≥n de los individuos. Se apela al miedo de forma habitual. Se trata de una manipulaci√≥n. Y, en la utilizaci√≥n de este sentimiento, los populistas de derechas ‚Äďen el contexto actual de crisis social‚Äď se han convertido en expertos. No solo en Austria. En Francia, por ejemplo, no hay ni un discurso del Frente Nacional y de su dirigente, Marine Le Pen, en el que no se mencione el miedo. Le Pen evoca de forma constante las ‚Äúamenazas‚ÄĚ que se cerner√≠an sobre la seguridad f√≠sica y sobre el bienestar de los ciudadanos. Y presenta a su partido, el Frente Nacional, como un ‚Äúescudo protector‚ÄĚ frente a estos ‚Äúpeligros‚ÄĚ.

En todos sus documentos, el Partido de la Libertad de Austria (FP√Ė por sus siglas en alem√°n) y su l√≠der Norbert Hofer insisten en la persistencia de un pasado idealizado y una identidad que hay que preservar. Promueven el miedo mencionando regularmente a un ‚Äúenemigo exterior‚ÄĚ: el islam, contra el cual la ‚Äúnaci√≥n austr√≠aca‚ÄĚ tiene que actuar como un bloque. Denuncian al Otro, al extranjero, como un peligro para la cohesi√≥n de la comunidad nacional. En todos los discursos populistas de derechas se encuentra este miedo al Otro que, obligatoriamente, es el enemigo. Se rechaza al Otro porque no comparte los valores de la ‚ÄúPatria eterna‚ÄĚ.austria norbert hofer

En sus discursos, los l√≠deres de las nuevas extremas derechas tambi√©n atacan a la Uni√≥n Europea (UE). La acusan de todos los males, sobre todo de ‚Äúponer en peligro‚ÄĚ a los Estados-naci√≥n y a sus pueblos. La UE se designa como culpable de la fragmentaci√≥n de las naciones. Al mencionar ‚Äúlas tinieblas de Europa‚ÄĚ, Norbert Hofer sumerge a sus oyentes en la inquietud. Porque, en la cultura occidental y cristiana, las ‚Äútinieblas‚ÄĚ designan por lo general la nada y la muerte. As√≠ pues, el FP√Ė se presenta como un partido ‚Äúsalvador‚ÄĚ, aquel que conseguir√° llevar a la naci√≥n austr√≠aca hacia la luz.

La mayoría de los populistas de derechas en Europa, actualmente, proceden a una amplificación de los peligros y a una dramatización de los peligros. Sus discursos sólo proponen ilusiones. Pero en un periodo de dudas, de crisis, de angustia y de nuevos miedos como el actual, sus palabras consiguen captar mejor a un electorado desconcertado y presa de pánico.

Notas

(1) Tras el recuento de 900.000 sufragios por correo, el candidato ecologista Alexander Van der Bellen, catedr√°tico em√©rito de Econom√≠a, de 72 a√Īos, result√≥ elegido nuevo Presidente de Austria con un 50,3% de los votos frente al 49,7% del aspirante ultraderechista, Norbert Hofer, quien hab√≠a resultado vencedor de la primera vuelta con el 35% de los sufragios.

*Periodista espa√Īol. Presidente del Consejo de Administraci√≥n y director de la redacci√≥n de ‚ÄúLe Monde Diplomatique‚ÄĚ en espa√Īol.

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