Jun 8 2019
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Despacito por las piedras

REDES SOCIALES AGUDIZAN LA CRISIS DE ESTA DEMOCRACIA

 

 

Est√° llegando a la Justicia este esc√°ndalo mundial que es la utilizaci√≥n de las ‚Äúredes sociales‚ÄĚ para destinos bastante distintos a los que cientos de millones de personas ‚Äďingenuamente- imaginan.

Un juez estadounidense, de San Francisco, admitió su competencia para intervenir en demandas presentadas por usuarios de Facebook. Se le asignan responsabilidades a esa red social por permitir el uso de sus datos personales, volcados en esa red, sin su consentimiento.

En este caso, como en tantos otros, la Justicia viene bastante tarde y con limitaciones que le impiden llegar al fondo de la cuestión.

M√°s all√° de nuestra voluntad, la inform√°tica tiene que ver con la actividad cotidiana de todas las personas. No se abundar√° en los detalles positivos que la inform√°tica aporta a la vida de todos nosotros. Aqu√≠ se van a se√Īalar un par de temas en los cuales este instrumento sirve a objetivos no queridos por quienes lo usan.

Entre estos instrumentos se destaca el celular, ese peque√Īo y caprichoso admin√≠culo. All√≠ depositamos toda la informaci√≥n sobre nuestra vida a√ļn cuando ‚Äďese aparato- permanezca en silencio, o est√© en nuestra mesita de luz o en las inmediaciones del lugar donde vivimos pasiones, alegr√≠as y dolores. Todo, todo, est√° en su poder. Ello le proporciona a las empresas due√Īas de la prestaci√≥n de sus servicios la informaci√≥n necesaria para saber sobre nuestros gustos, necesidades y cuando sea de inter√©s para el mundo empresarial y pol√≠tico.

Ello no lo hace solamente Facebook, la empresa ahora sentada en el banquillo de los acusados, por algunas internas o choque de intereses entre estos grupos de empresas, que son las de mayor valor económico en esta etapa del capitalismo. Los propios gobiernos occidentales están preocupados por el poder de este nuevo imperio, el de GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon), que controlan al mundo comunicacional y deciden por nosotros.

Pero hay otro dato que le da a esta tecnolog√≠a un sentido a√ļn m√°s importante para la vida humana. Se trata del hecho que los instrumentos inform√°ticos median entre la producci√≥n y el consumo. En esa nueva modalidad el consumo est√° -cada d√≠a- m√°s presionado por el deseo, creado por el sistema comunicacional y sus m√ļltiples expresiones masivas, que de la necesidades de la vida humana. Es por ello que crece la tendencia a consumir lo que esa propaganda nos indica.

Estos avances de la tecnolog√≠a sobre nuestra vida no se agotan en los bienes materiales que consumimos. Algo semejante ocurre en nuestros consumos inmateriales, en los cuales avanza la incidencia de la propaganda que los promueve. Ello alcanza un nivel central en la actualidad, el futuro pol√≠tico y la suerte de lo que se conoce como ‚Äúdemocracia‚ÄĚ. Martin Hilbert, un profesor alem√°n que ense√Īa en Sillicon Valley (Estados Unidos) un lugar considerado como el centro de la tecnolog√≠a mundial, hace a√Īos que nos dice que estamos evolucionando hacia la dictadura de la inform√°tica. Este se√Īor sostiene que el sistema de control, ‚Äúlavado de cerebro‚ÄĚ lo denomina, es una de las principales razones que influyen en la falta de credibilidad de las personas en el sistema institucional vigente.

En este proceso la tecnolog√≠a pretende suplantar el v√≠nculo entre las personas por la relaci√≥n entre √©stas y esos instrumentos. Ello genera una especie de aislamiento cr√≥nico de las personas, no es casual que ante esta situaci√≥n Inglaterra haya creado -para los casos m√°s extremos- el Ministerio de la Soledad. ¬†De un modo m√°s general, ese vac√≠o es llenado por esta tecnolog√≠a que se vale del mismo para ‚Äúcolar‚ÄĚ sus intereses influyendo en la conducta de los humanos, transformados en consumidores o clientes, de lo que esas pantallas indican.

Esto no es ning√ļn invento. Desde el punto de vista pol√≠tico, los resultados del Brexit que coloc√≥ al Reino Unido fuera de la Uni√≥n Europea y el triunfo de Donald Trump en los EU -seg√ļn muchos analistas- tienen mucho que ver con estas tecnolog√≠as.

Estas ideas forman parte de la propia propaganda de las empresas dedicadas a esta tarea. Cambridge Analytica, una de las empresas acusada de estar realizando estas maniobras lo dice, sin encubrir muchos sus objetivos, cuando sostiene que ‚Äúsu servicio consiste en an√°lisis de datos para desarrollar campa√Īas, tanto para empresas y marcas como para pol√≠ticos que busquen influir en el comportamiento de la audiencia‚ÄĚ

Juan Guah√°n

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