Sep 16 2005
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Política

Reflejos de una sociedad que se asfixia

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Se estrelló el anhelo de miles de ciudadanos –en su mayoría mapuches, y todos pobres– de contar con un candidato a la presidencia que que hablara con claridad y hubiera salido “del hondo crisol de la patria”. Aucan Huilcamán recorrió el valle central –como un Cid criollo– de a caballo y con 12 de los suyos. No por haber sido expulsado por un rey, sino para dar cauce a las aspiraciones –sobradamente legítimas– de un buen número de chilenos.

No pudo ser. El Registro Electoral aceptó las candidaturas presidenciales de sólo cuatro de los cinco hasta entonces precandidatos a la Presidencia de la República, rechazando la de Aucán Huilcamán por no haber cumplido, se declaró– con la Ley Nª 18.700 que estipula para los independientes reunir un número no menor a 35.171 firmas de ciudadanos inscritos en los registros electorales acreditadas ante notario.

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Huilcamán había asegurado contar con alrededor de 39.000 mil firmas cuando llegó a Santiago; su comando –también de a caballo– cargaba con lotes de cajas que las contenían–. Le queda al ex estudiante de derecho de 43 años el consuelo de poder efectuar los reclamos que estime pertinentes dentro de los cinco días siguientes a la publicación en el Diario Oficial de la resolución del Servicio Electoral ante el Tribunal Calificador de Elecciones.

Pero en el lluvioso Temuko el cuasi candidato sabe que la suerte está echada. ¿Cómo podría un país “civilizado” corrrer el riesgo de que un aspirante mapuche quitara votos en diciembre a los personeros de la tradición blanco-democrática? Un hombre, además, que cabalgó con la bandera de su pueblo por los caminos de su patria; que no supo –o no quizo– llorar en TV la muerte de su padre, ocurrida pocos días antes de su maltrecha aventura cívica; un tipo que, cuando carabineros quiso desmontarlo a él y sus acompañantes para que no “mancillaran” a la Plaza de Rancagua, no sólo se sujetó a la silla, sino que les enrostró su proceder institucional cuando la dictadura de 1973/1990. La gente decente no hace eso.

Políticos que fueron víctimas del régimen oprobioso hoy se abrazan y tutean con quienes dieron sustento ideológico a sus victimarios, comparten café y asiento en el Parlamento, se abrazan y besan ante las cámaras, hacen negocios, en fin, y se felicitan unos a otros vaya uno a saber por qué y de qué. Frente a tanta gana de olvidar –todos su pasado, algunos su presente– el discurso de Huilcamán los ofende, pero sobre todo los avergüenza –o debería hacerlo–.

ACASO UNA ESTRATEGIA POLÍTICA

fotoEn las últimas semanas el hoy no candidato mapuche parecía lograr unir en un proyecto de país las reivindicaciones propias de su gente con aquellas del resto de los explotados, enmudecidas desde la muerte de Salvador Allende.

La posibilidad de ganar las elecciones era más que remota, eso no constituía un peligro para el poder. Lo peligroso estaba en los contenidos de sus palabras: simples, políticamente incorrectas, concisas pero de algún modo esperadas, necesitadas por un pueblo castigado que no conoce la magnitud del castigo recibido en los últimos 32 años.

Estratégicamente, en términos políticos, la eliminación de su posibilidad de ser candidato procura enrielar a Huilcamán por el camino indigenista, separarlo de quienes –blancos y mestizos, y Chile es un país de mestizos– hubieran podido escucharlo …Y seguirlo.

Las grandes alamedas que señaló Allende antes de morir no las construirá un consorcio nacional o trasnacional ávido de ganancias, las plantará el pueblo, las regará el pueblo, las caminará el pueblo; el pueblo, no una banda de mequetrefes que borran con su conducta y actos lo que ayer escribieron con mentiroso entusiasmo.

En alguna plaza –y no sólo de Santiago– nos hemos sentado a “llorar por los ausentes”; falta liberar esas plazas antes de que en ellas, como en Paraguay, se instalen “marines” con rifles de asalto y pasaporte diplomático, falta liberar esas plazas antes de que nos cobren peaje para transitarlas.

En Chile, esta noche del 15 de setiembre de 2005, mujeres y hombres de bien somos Aucan Huilcamán. Y, con él, somos el país libertario que nos niegan.

Ya lo recuperaremos.

Las postulaciones aceptadas son la de abanderada de la Concertación, Michelle Bachelet, Joaquin Lavín de la UDI, Sebastián Piñera de RN y Tomás Hirsch, del Pacto Juntos Podemos Más, que –al César lo que le pertenece– expresó su solidaridad con el líder mapuche:

“Es evidente que para los sectores excluidos del poder económico o político,dicha norma (el artículo 13 de la ley mencionada) aparece como un nuevo factor de exclusión, ya que algunos notarios se niegan a acreditar las firmas y que otros cobran sumas injustificadas para hacerlo”.

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