Mar 24 2020
732 lecturas

OpiniónSociedad

Reflexiones de cuarentena: Una nueva Humanidad

¡Cuántos desafíos nos plantea el momento que estamos viviendo! ¡Cuántas certezas se desmoronan como si fueran de polvo! ¡Cuántas mentiras que los medios de comunicación y los más poderosos intentaron pasar por verdades quedaron al desnudo! Gran parte de esto sería motivo de celebración, si no fuera porque su costo es una tragedia humanitaria de alcance inimaginable.

Intentaré no repetir lo que muchos ya han dicho o escrito. Pero es obvio que una pandemia de las proporciones de ésta que nos aflige desde principios del 2020 nos obliga a repensar viejos problemas que de ahora en adelanteResultado de imagen para wuhan coronavirus ganan otra relevancia. Se trata de desafíos teóricos y prácticos.

De los desaf√≠os te√≥ricos (pero con posibles consecuencias pr√°cticas, si se toman en serio), el primero, pienso, es aquella pregunta, tan antigua como la civilizaci√≥n misma, pero que hoy nos desaf√≠a con todo dramatismo: ¬Ņqu√© viene primero, la sociedad o el individuo? Parece un problema fuera de la tarea herc√ļlea de derrotar a nuestro enemigo invisible.

Pero no lo es. Dependiendo de la respuesta,¬† actitudes muy diferentes en estrategia y en comportamiento ser√°n adoptadas para enfrentar el contagio y minimizar el da√Īo del virus entre los seres humanos.

La respuesta de China, por ejemplo, dejó en claro la filosofía que guía no solo al gobierno, sino, sobre todo, al conjunto de ciudadanos: los intereses colectivos se sobreponen a cualquier interés individual. Un ejemplo ya citado de esta forma de asumir los derechos y deberes derivados de la vida en sociedad fue la respuesta en Wuhan, epicentro de la pandemia, a una convocatoria de voluntarios.

Resultado de imagen para wuhan coronavirus¬ŅLas tareas? Ayudar, en los barrios m√°s afectados por la enfermedad, a todos los vecinos en cuarentena que necesitaban comprar alimentos y medir la temperatura de todos los residentes en la zona, un control necesario para minimizar la propagaci√≥n de la infecci√≥n. Se presentaron diez mil voluntarios y, en menos de diez horas, fueron creados comit√©s comunitarios para atender a los necesitados.

Otro desaf√≠o te√≥rico, relacionado con el anterior (qu√© viene primero, la sociedad o el individuo) tambi√©n es antiguo, pero resurge muy actual: ¬Ņqu√© es m√°s importante en una sociedad, la libertad o la igualdad?

El debate sobre este tema inflamó los círculos políticos durante décadas en el siglo pasado, en el marco de la lucha ideológica entre el capitalismo y el socialismo / comunismo. El argumento de quienes entendían que la primacía debía ser de la libertad, tal como era entendida en ese contexto Рrecuérdese que el concepto de libertad fue cambiando a lo largo de la historia Рconsistía, básicamente, en la defensa del sistema capitalista, la libre empresa y el mercado.

El argumento central de esta corriente giraba en torno a la cr√≠tica del Estado en el modelo sovi√©tico, en el que los ¬ęderechos individuales¬Ľ estaban sujetos a la l√≥gica colectiva.

En contraste, aquellos para quienes la igualdad deb√≠a ser considerada el elemento m√°s importante para la vida en sociedad se√Īalaban la falacia de la libertad en el sistema capitalista: al dejar a la econom√≠a en las ¬ęmanos invisibles‚ÄĚ del mercado, el capitalismo solo pod√≠a ofrecer, para la mayor parte de la sociedad, una libertad ilusoria, por ser muy limitada, una libertad que, seg√ļn una met√°fora bien humorada, se reduce a la posibilidad de elegir entre Coca Cola y Pepsi Cola…

Y en los d√≠as de hoy, ¬Ņson relevantes estos debates?

Bueno, si los lectores acompa√Īan la cobertura de la pandemia del Coronavirus en los medios de comunicaci√≥n, en Brasil y en el mundo, pueden estar de acuerdo conmigo en que estos temas afloran en todas las conversaciones, pero solo indirectamente.

Aparecen en alguna de las intervenciones durante las mesas redondas u ocupan algunos segundos de los testimonios recogidos en vivo, cuando el reportero le da la palabra a alguna persona más consciente a quien entrevista en la calle. Pero un tratamiento de fondo, sincero, de estas cuestiones no se puede esperar en los grandes medios de comunicación comerciales ni en las colectivas de prensa de las autoridades, salvo excepciones.

¬ŅPor qu√©? Porque esos temas colocan ¬ęel dedo en la herida¬Ľ: si se abre el debate, obligar√≠an a admitir que nuestras sociedades, particularmente en el mundo occidental, cuando est√°n regidas por la versi√≥n neoliberal del capitalismo, son disfuncionales. Si se admite esto, el siguiente paso deber√≠a ser discutir los cambios necesarios en el modelo que nos oprime como sociedad y nos condena como especie, por el da√Īo irreparable que est√° causando en nuestro hogar com√ļn, el planeta Tierra.

Sería necesario abrir el debate sobre los absurdos de un sistema que no permite la quiebra de los bancos, pero sí tolera que millones de seres humanos vivan condenados a la pobreza y al hambre, que pasen su existencia sin la mínima oportunidad de formar parte, realmente, de la sociedad.

Ser√≠a impostergable la inversi√≥n de las prioridades en el uso de los recursos de cada pa√≠s,¬† ser√≠a imperativo prohibir las pr√°cticas predatorias del medio ambiente, repensar el trabajo humano para que no se transforme en una forma de explotaci√≥n y de discriminaci√≥n, sino en un instrumento de nuestra realizaci√≥n como seres racionales, ser√≠a ineludible juzgar y condenar a los responsables por¬† todos esos desatinos (¬Ņo deber√≠amos, sin eufemismos, llamarlos cr√≠menes?).

Por lo tanto, como estos temas no pueden ser parte de la agenda del debate, los Resultado de imagen para los ceos y la pandemiamedios de comunicación al abordar los desafíos de la pandemia del coronavirus solo abren la discusión para  los problemas emergenciales, pero no permiten que se coloque en jaque el temas del modelo de desarrollo económico y sus derivaciones.

Hoy, los grandes banqueros, los CEO de las mega-holdings, los miembros del 1% que explota el 99% de la humanidad y los principales medios de comunicaci√≥n, los medios oligop√≥licos, que constituyen una de las principales bases de los gobiernos neoliberales, tienen como se dice popularmente ‚Äúuna papa caliente‚ÄĚ en sus manos. Un peque√Īo virus logr√≥ revelar que todas las certezas en sus discursos no eran m√°s que un castillo de naipes. Pero no podemos esperar un acto de arrepentimiento o ¬ęmea-culpa¬Ľ de parte de ellos.

Si los medios de comunicación no alientan este debate, cada uno de nosotros puede, en este momento, repensar nuestro papel en este mundo y observar criticamente la situación a la que hemos llegado. Si este no era un problema presente en nuestras aflicciones antes, hoy puede serlo, porque con el rigor de las medidas que exige, la pandemia requiere pensar en los intereses colectivos en lugar de los intereses individuales.

Las manifestaciones espont√°neas de solidaridad que han surgido en diferentes partes del mundo, reproducidas insistentemente en las redes sociales, as√≠ como el generoso sacrificio de millones de m√©dicos, enfermeros, t√©cnicos de salud, personal de limpieza, que contin√ļan al lado de los pacientes infectados en los hospitales, incluso al alto precio de sus propias vidas, todo esto muestra el poder transformador que cada uno de nosotros tiene y la fuerza de nuestra acci√≥n colectiva.

Hoy nos damos cuenta, si a√ļn no lo hab√≠amos entendido, que sin una sociedad organizada, nosotros, los individuos, no podemos sobrevivir. ¬°Y que una sociedad en la que la igualdad no sea un valor a ser buscado, tampoco nos permitir√° sobrevivir! En un momento de crisis, como ha quedado demostrado dram√°ticamente en estos d√≠as, todos dependemos de todos, y nadie est√° a salvo a menos que cuente con la ayuda de los dem√°s.Resultado de imagen para los ceos y la pandemia

El coronavirus parece estar destinado a ¬ęinfectarnos¬Ľ no solo literalmente, sino tambi√©n metaf√≥ricamente y, en este caso, de forma positiva. Nos obliga a vernos como miembros de la misma especie, todos amenazados, y como habitantes del mismo hogar, nuestro hermoso planeta azul, que no tiene fronteras, y tambi√©n est√° amenazado, pero en este caso, por nuestra especie…

La pandemia también nos muestra que, en ausencia de orientación y liderazgo desde arriba (ya que pocas autoridades aquí y en el mundo han demostrado estar a la altura del desafío), las iniciativas de la sociedad, producto de la autoorganización, se multiplican. Los vecinos se arremangan y buscan paliativos, soluciones, aunque sea improvisadas. Y cada uno, dentro de sus límites y habilidades, comienza a pensar en la mejor manera de donarse, de servir. (Esto no significa ignorar la existencia de casos perversos de explotación del sufrimiento ajeno).

Si pensamos en el aprendizaje de estos días, de estas semanas, como el embrión de algo nuevo, las posibilidades de un cambio de comportamiento futuro son alentadoras. Las iniciativas que surgen demuestran que nuestras sociedades tienen el potencial de responder a la locura de quienes gobiernan y de quienes ejercen un poder real detrás de ellos. Pero ese aprendizaje también demuestra que, si hay un gobierno en sintonía con su pueblo, la eficacia de la acción gubernamental se agiganta cuando la sociedad toma para sí parte sustancial de la responsabilidad de llevar adelante las medidas a ser adoptadas.

Pero es imprescindible comprender que esta energ√≠a, esta solidaridad, estas experiencias de autoorganizaci√≥n, esta fuerza social, no se pueden disolver con la victoria sobre el virus. Al contrario, el ¬ęd√≠a siguiente¬Ľ no ser√° f√°cil. Habremos perdido mucho, en t√©rminos humanos y materiales, despu√©s de la crisis. Por esta raz√≥n, tendremos que permanecer unidos, organizados, pro-positivos, buscando nuevas formas de garantizar un futuro diferente para nuestras sociedades.

*Profesora Asociada del Departamento de Ciencia Política y del Programa de Posgrado en Historia Comparada (PPGHC) de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ); miembro del equipo fundador de Diálogos del Sur, ex directora de las revistas Cuadernos del Tercer Mundo, Ecologia e Desenvolvimento y Revista del Mercosur. Colabordora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

 

 

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario