Sep 28 2005
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Cultura

Reflexiones sobre el nuevo Himno Nacional austriaco

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Viena, capital de Austria, es una ciudad con historia; se fundó unos 100 años aC como base militar romana para custodiar el Danubio de los habitantes del norte bárbaro. Y auqnue recién en el siglo XII dC adquirió el estatus de ciudad –y el monopolio de la aduana sobre el tránsito por el río– .

Su origen, empero, es muy anterior a la llegada de las legiones latinas; probablemente sus primeros moradores fueron celtas –de quienes han podido los vieneses heredar su amor por los bosques– o incluso ilirios.

Iliria era el nombre que tuvo la parte occidental de la península Balcánica. Hacia el 1300 a.C., se instalaron en las costas del norte y el este del mar Adriático, pero llegaron establecerse en las márgenes del Danubio, en lo que hoy es Austria. Fueron un pueblo de estirpe indoeuropea y entre ellos se encontraban los dálmatas y los panonios. Los reinos vecinos como Macedonia conquistaron partes de Iliria en los siglos IV y III a.C. Los romanos la ocuparon en el año 44 d.C. y la gobernaron como una provincia que además incluía Bulgaria y la antigua Tracia.

Viena, sí, posee antecedentes que la hacen preciosa para los vieneses.

AMÉRICA: EL GENOCIDIO

fotoEn América parecen fantásticos estos movimientos humanos, reinos e imperios que surgen y caen; no debe extrañarnos: la llegada europea a las “Indias Occidentales” cortó hasta la raíz –genocidio de por medio– los procesos históricos y sociales de sus pueblos.

El genocidio de las naciones americanas comienza a finales del XV, con la llegada de Colón, y el primer ciclo de aniquilamiento recién acaba con el “5º de Caballería” y las caravanas de familias de colonos, solitarios, rebeldes, prostitutas, viudas, bandoleros y buscadores de oro que se desplazan por América del Norte, de este a oeste, desde fines de la primera mitad del siglo XIX.

En ninguna de las “cuatro américas”: las que hablan castellano, portugués, inglés y francés –a la que se debe agregar una quinta: la llegada de África occidental– se produjo en estos siglos otra cosa que un mestizaje desordenado, y violento la mayor parte de las veces.

El predominio de la civilización desembarcada por las culturas de origen latino o anglosajón, según la región donde se pose la vista, ha sido incapaz, entrado el siglo XXI, de siquiera intentar comprender las culturas surgidas en estas tierras a lo largo de más de 20.000 años. Nos quedó el idioma, se consuela Neruda, tras hacer recuento de atrocidades y rapiñas.

Si para un americano –de Alaska a Navarino– es un cuento fantástico que existan en Europa poblados que tengan dos, tres mil años o más, sin duda para el resto del mundo debe parecer un milagro que tras 500 años de opresión, persecución y asesinatos subsistan–y reivindiquen su pasado para pelear el futuro– pueblos que mantienen sus lenguas, costumbres, valores y dioses –ya viejos cuando Triana atisbó la primera isla antillana desde una de las carabelas–.

QUÉ CANTARÁ EL HIMNO DE AUSTRIA

La polémica por la reforma del Himno nacional austriaco –la información más adelante– no pasa por cierto de ser una anécdota curiosa, en parte parecida a aquella que discutía la muerte o no de la novela como género literario en Francia hace unos 40 años, o de la poesía un poco antes. Anécdota, porque esa discusión no fue sustancial ni a la literatura ni a la vida. Y anécdota porque en definitiva los escritores americanos renovaron novela y poesía.

fotoDarío usó los materiales de la antigua Europa, sus cisnes y castillos y tiaras y rubores, sus princesas y melancolías para terminar de enterrar al romanticismo parido en el XVIII en Alemania. Vendrá a mediados del siglo XX el huracán Neruda para refundar nuestra lengua y nuestra percepción; ya lo había comenzado De Rokha (izq.), el más terrestre, comprometido y malditamente luminoso poeta de todos los tiempos: “Solo como toro sepulcral, soy el carcamal de los extramuros, en donde alumbra su aborto la mujer ilegal del asesino del presidiario; ejemplo del desventurado eterno….”

Otra es la poesía de la Mistral : adusta y rica como las piedras del desierto minero, no abre su contenido salutífero con facilidad. Ella es un Viejo Testamento incompensible sin el proceso que la condujo –dice el historiador Luis Vitale– “a enriquecer su identidad regional chilena con la identidad latinoamericana”. Más adelante, en un estudio que le dedica, cita una frase dicha a Ciro Alegría: “Yo soy india, pero a mucha gente no le gusta que lo diga”. ¿Qué quiere decir la poeta? Según Vitale, “reivindicaba la cultura de los pueblos originarios y (…) fue tejiendo su identidad latinoamericana”.

¿Qué cantarán las mujeres vienesas?

fotoEl Nobel William Faulkner, que escribió para lectores y no para intelectuales que leen ficción, renovó la novela para siempre; sin Faulkner no hay García Márquez ni realismo mágico con “boom” incluido, ni novelistas que viven haciendo usura de ambos legados. En la Argentina Jorge Montes con Jeringa hace de la lengua rioplatense, el lunfardo, un idioma con todas las de la ley. Más tarde Julio Cortázar, también argentino, y el chileno Enrique Lafourcade juegan con la novela: lea saltándose las páginas pares –o impares, de atrás hacia adelante, pierda un capítulo, en fin–, pero la obra será más que el experimento, el juego no atrapa lo dramático; y todavía luego Juan Luis Martínez convierte los textos en reflejados campos de batalla íntima y extendida.

Ya en la comtemporaneidad dos venezolanos convierten la prosa en laboratorio moral.

fotoTeódulo López Meléndez (izq.) produce una ciencia ficción en la que de pronto el futuro, obra alquímica, es el pasado que nos tocará vivir, o dejar o perder, y hace de esos libros un parpadeo vertical en la condición humana. Alberto Jiménez Ure, por su parte, convierte el apotegma en bisturí y la amoralidad en forma superior de ética poética, en un viaje por los ríos del infierno que abre sus muchas puertas con cada sumisión, cada obedecimiento, cada acto de conformismo y abrazo del éxito.

¿Quién se acuerda de la “nueva novela” francesa, de la que, según Robbe-Grillet “diríase que el tiempo se halla cortado de su temporalidad. Ya no corre. Ya no realiza nada. Y ello es tal vez lo que explica esa decepción que se sigue de la lectura de un libro de hoy, o la proyección de una película. Así como un «destino», aunque fuera trágico, tenía algo de satisfactorio, por el contrario las más hermosas de las obras contemporáneas nos dejan vacíos, desconcertados. No solamente no aspiran a ninguna otra realidad que no sea la de la lectura o el espectáculo, sino que además parecen siempre estar poniéndose a sí mismas en tela de juicio a medida que van construyéndose. En ellas el espacio destruye al tiempo, y el tiempo sabotea al espacio. La descripción se atasca se contradice, se muerde la cola. El instante niega la continuidad”.

Quizá. Como suele ocurrir en la realidad y en la ficción en América latina no tenemos tiempo “para mejor engañarnos”, que afirmó Sartre era uno de los objetivos de la nueva novela, junto con reflexionar sobre sí misma. En cuanto a la reflexión…

QUE NO PIENSEN OTROS EN VEZ DE NOSOTROS

Para considerar algo detenidamente es menester, más que la observación de ese algo, ser parte de él. Ninguna reflexión excluye al que considera con detención, y ningún ser vivo lo será por mucho tiempo fuera de su hábitat. Lo que hemos hecho los civilizados americanos ha sido perder de vista un hecho. No somos europeos transplantados que como los viejos ingleses en la India, esperaban el crepúsculo para el primer trago de la tarde.

Si el paisaje americano suele agobiarnos es porque no nos enseñaron a ser parte de sus luces, gradientes, colores, distancias. No lo podemos considerar detenidamente, vivimos en la superficie de las cosas, pero las cosas se mueven por efecto de ondas poderosas que no son superficiales.

Platón, Freud, Marx, el papado, la Aurora Dorada, la masonería y los demás no alcanzan. Elaboraron para otro mundo. Los mestizos de América –que lo somos todos los americanos– insistimos en tomar posesión: una guerra perdidia de antemano. Pensamos en la muerte como la espera de una resurrección sin querer darnos cuenta que no habrá dónde resucitar. El planeta no es nuestro en la parte que creemos nos toca: somos con el planeta y a él nos debemos. El animal humano no ha hecho más que heredarse a sí mismo mientras sus hijos mueren en las guerras desatadas.

No son buenos maestros el vidrio, el plástico y el cemento; no enseñan los tranquilizantes ni la velocidad; no se memorizan las modas; no son sanos los envasados “diet” ni las comidas-basura; no es bueno vivir para imitar si sabemos que lo imitado nos mata.

América es un aula inmensa, pero los alumnos no encuentran a sus maestros sentados al sol de la tarde. Más interesante es el himno que reforman en Austria, acaso una «victoria feminista histórica».

UNA CANCIÓN NACIONAL SEXISTA

foto
La polémica se ha tomado las mesas de cada café en Viena. El gobierno está en campaña para cambiar el himo nacional. Lo escribió una mujer y lo tildan de sexista y discriminador contra las mujeres.

El Universal*

El himno de la II República de Austria lo escribió en 1947 la poetisa Paula von Preradovic (1887-1951, der.), mientras que los arreglos actuales los ha supervisado un hombre, su hijo Fritz Molden (1924). Los aspectos sexistas residen en un verso que entona: «Grandes hijos tiene la nación» y se ha modificado por un «Hijas, hijos grandes tiene la nación».

Asimismo se cambió el texto original para convertir un «coro de hermanos» en un «coro de la alegría», sustituyendo la palabra «patria» (Vaterland, en alemán, con alusión directa al padre) por la de «nación».

La ministra, del conservador Partido Popular Austriaco (OeVP), dijo al diario Kurier que la política de igualdad «también es política lingüística» y que el himno contiene una discriminación: «Si se habla de hijos, hay que hablar también de hijas». El canciller federal austriaco, Wolfgang Schüssel, quiere encargar a las ministras de su Gabinete que presenten un texto consensuado para la fiesta nacional, el próximo 26 de octubre.

El socio de coalición del Gobierno, el BZOe que preside el ultranacionalista Joerg Haider, rechaza rotundamente esta reforma, y Ursula Haubner, ministra de Asuntos Sociales de este partido y hermana de Haider, propuso hoy «preguntar a las mujeres si se sienten discriminadas». Buena acogida, por el contrario, ha tenido la idea entre las filas de la oposición socialdemócrata y Los Verdes, que con anterioridad ya habían planteado la reforma.

Para la socialdemócrata Barbara Prammer, vicepresidenta del Parlamento, los cuatro partidos mayoritarios en la Cámara Baja deberían estudiar el proyecto juntos, con lo que sólo se excluiría al ultraderechista Partido Liberal (FPOe), que considera poco menos que un insulto al país corregir el Himno

Esta opinión también es secundada por el periódico sensacionalista Kronen Zeitung alimento espiritual diario de tres millones de los ocho millones de austriacos, que titula hoy en portada: «Manos fuera de nuestro Himno».

fotoEl himno nacional austriaco tiene 58 años: el 25 de febrero de 1947 la letra de Paula von Preradovic con la música inspirada en la cantata «KV 623a» de Mozart /izq.), compuesta en 1791 y conocida como «cantata masona», se designó oficialmente Himno Austríaco. Von Preradovic ganó un concurso oficial al que se presentaron mil 800 propuestas y se llevó el honor, así como 10 mil chelines de recompensa, que donó a «Caritas».

* Diario de Ciudad de México (www2.eluniversal.com.mx).

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Notas

– El texto citado de Pablo De Rokha pertenece a su libro Fuego Negro (Editorial Multitud, Santago,1952).

– El texto citado del profesor Luis Vitale se tomó de Gabriela Mistral y la identidad latinoamericana, próximo a publicarse por Ediciones del Leopardo.

– El texto citado de Alain Robbe-Grillet corresponde a un estudio que puede leerse completo en http://www.javeriana.edu.co/Facultades/C_Sociales/Facultad/sociales_virtual/publicaciones/arena/novnueva.htm

Sobre el Himno Nacional de Austria

Florian Keller*

En 1916, fallecio el emperador austriaco Francisco Jose I y en 1918 llego el fin del Imperio. El 12 de noviembre de ese mismo ano, se proclamo la Republica de «Austro-alemana» sin que tuviera nada que ver con la igualmente recien fundada Republica de Alemania. Pero los alemanes tuvieron que haber malinterpretado; pues consideraron que era su derecho tomar de Austria un himno nacional adecuado.

A raiz de haberse apropiado en 1922 del antiguo himno imperial austriaco (composicion de Joseph Haydn), haciendo de este su nuevo himno nacional, el cual ha preservado hasta hoy dia. Usando un texto escrito por Hoffmann von Fallersleben en 1841, en 1929 los austriacos se desquitaron y declararon la misma composicion de Haydn como himno nacional austriaco, con un nuevo texto por Ottokar Kernstock.

De esta forma y durante varios anos los dos paises usaron la misma melodia para su himno nacional.

La Segunda Guerra Mundial y la era de la post-guerra cambio todo de nuevo. Los austriacos permitieron cortesmente a los alemanes conservar la composicion de Haydn, y crearon su nuevo himno nacional con un texto por Paula von Preradovic adaptando una melodia compuesta por W. A. Mozart.
(Traducción de Manuel Romero).

* El estudio completo puede encontrarse en Viena on line (www.viennaonline ezine.com/ai/ai0302sp.html), de donde fue honorablemente copiado.

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