Ago 9 2005
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Política

Retos y luchas de la mujer venezolana

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Cuando estos grupos tomaron identidad y un perfil definitivo, las mujeres se aprestaron a derrumbar las barreras que la separaban de la autentica ciudadanía. Cuando obtuvimos los derechos políticos en forma relativamente completa –y de ello lo más emblemático fue el del voto en 1947–  fue una conquista, no un regalo, porque las mujeres ya estaban preparadas y en ese año lograron organizar una presión significativamente importante.

La proporción de mujeres que participo en la Asamblea Constituyente no se ha vuelto a lograr en la historia venezolana con la excepción de la primera mitad de la década de los años 80 del siglo XX. Posteriormente las mujeres aprendimos a coordinarnos y a unirnos solidariamente, lo que se manifestó  en los años 60. esto quiere decir que el avance más significativo que hemos tenido en nuestras luchas y en los logros que hemos alcanzado política, social, y económicamente se han dado precisamente en las 4 décadas finales del siglo XX.

La organización de las mujeres en la sociedad civil se remonta al año de 1940, y es a partir de los años 60 la expansión y progresiva universalización del feminismo lo que llevo al nacimiento y surgimiento y ampliación indetenible que han alcanzado los grupos no gubernamentales, asociaciones, frentes de mujeres, en fin, toda esa gran cantidad de iniciativas, en términos de los cuales han encontrado espacios para unirse y luchar por intereses, por necesidades y objetivos comunes.

En 1975, se creo el primer órgano del Estado específicamente dedicado a las políticas de la mujer: una Comisión femenina representada por todas las mujeres de las diferentes corrientes políticas que había en el país, y gracias a esto se celebro ese año el primer Congreso Femenino venezolano, para conmemorar el año Internacional de la Mujer. En l995 participamos en el Congreso Mundial para la Mujer, en Beijing, China.

En los últimos 25 años del siglo XX encontramos que el progreso en materia de política cultural en beneficio de la mujer ha sido realmente notable. Se pasó de esa Comisión a la creación por Ley del Instituto Nacional de la Mujer. Con instituciones que en ese lapso cumplieron el objetivo de llevar a la mujer a participar en los más altos niveles gubernamentales para la toma de decisiones. Logro éste que se dio tambien en América del Sur, Centro y Caribe. Como ejemplo, las reuniones anuales de ministras y de las responsables de políticas para la mujer de Iberoamérica, se celebró en Caracas en l998.

De manera tal, que han sido años de gran experiencia, muy fructíferos por una parte, amargos por otra, cuando hemos tenido que contemplar ejecutorias que no respondieron a lo que eran las luchas y las aspiraciones de las mujeres, pero esto se ha tomado como parte del proceso de aprendizaje que nos llevara en un momento determinado a tener realmente políticas de igualdad,  como las que nos corresponden por derecho,  y que todavía no se avizoran en el horizonte. 

DESAFÍOS POR DELANTE

Los desafíos que tienen planteadas las venezolanas en la actualidad, que se proyectan como verdaderos retos hacia el siglo XXI, se relacionan con el rescate del dialogo que existía hasta el año 2000 entre los diferentes grupos existente en el país, que se ha fracturado de manera abrupta y ha reproducido la polarización actual de la nación, en el interior del movimiento de mujeres, con impactos muy negativos, de la presencia de ésta en las decisiones del sector público.

Esta incapacidad para llegar a convenios, respecto a objetivos que son fundamentales para su avance, es uno de los escenarios que hay que superar. Algunas señales se están dando en este sentido. Sobre este asunto viene trabajando desde diferentes perspectivas el Centro de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela. También está el Foro por la Equidad de Géneros, que ha producido el primer informe alternativo conforme a las actas oficiales que ha presentado el Estado venezolano ante el Comité sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer, y la Asociación Venezolana de Mujeres, que ha comenzado a plantearse la posibilidad de desarrollar algunas iniciativas que las vinculen a una discusión mutuamente respetuosa con la finalidad de llegar a ciertos acuerdos útiles que nos convienen.

En este momento el punto más importante de la agenda para el Centro de Estudios de la Mujer de la U.C.V., es el de lograr la paridad numérica en las candidaturas a los cargos de elección popular. De hecho la presidenta de este organismo envío una Carta al Consejo Nacional Electoral pidiendo que se respetara estas recomendaciones de carácter regional en  la materia.

Por su parte el Foro de Equidad de Género considera el tema desde una perspectiva de los derechos que están siendo violados masivamente: los cívicos, políticos, sociales, culturales, económicos así como  el problema de la violencia. Ese es el gran desafío: restablecer el dialogo entre las mujeres. 

El segundo reto es obtener que los poderes públicos adopten criterios y perspectivas de género en las políticas publicas, ausentes siempre en el Estado venezolano, y que solo se ha llevado a cabo en forma muy puntual en ciertas áreas y de manera incompleta.

Mientras no haya políticas basadas en el criterio de igualdad que establece el Artículo 21 de la Constitución –y eso solo es posible lograrlo a través de una estrategia genero-sensitiva–  vamos a seguir repitiendo las mismas brechas y los mismos sesgos que hemos venido manteniendo hasta el momento.

El tercer desafío es muy importante: la democratización del  Instituto Nacional de la Mujer. Desde el año 2000 se ha convertido en una Institución exclusivamente al servicio de los grupos de mujeres que apoyan al sector oficial, y ha venido excluyendo de lo que era una colaboración permanente a las organizaciones que participaban en las comisiones asesoras de ese despacho.  Ese ha sido una de las pérdidas y de los retrocesos más grandes que hemos sufrido en estos cinco años. Las Comisiones Asesoras sobre Políticas de Mujer se fundaron en 1984 y desaparecieron en 2000. Un gran progreso sería la restitución de esas delegaciones así como la inserción de la sociedad civil…

Las mujeres venezolanas debemos reforzar nuestros liderazgos. Ese fortalecimiento debe ser traducido en una representación mucho más eficiente en el espacio público. Me refiero a la presencia simbólica a través de la producción de una agenda coherente no sólo sobre los temas de las mujeres sino del propio país.

Esto se puede lograr con la maduración de nuestra conciencia política que nos lleve a calibrar, en sus justos términos, la importancia de ser solidarias coyuntural y estratégicamente, no necesariamente como un signo de unidad de todos los grupos, porque eso es imposible y no es deseable la uniformidad de los criterios políticos e ideológicos de las mujeres. Hace falta el contraste de ideas y la inteligencia para que en momentos determinados deponer las banderas de los propios partidos y ser capaces de encontrarnos en aquello que nos conviene.

Con apoyo oportuno y la táctica adecuada lograremos los avances que las mujeres necesitamos.

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* Periodista venezolana.

La ilustración corresponde a una caricatura de la dibujante y humorista argentina Maitena.

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