Abr 14 2014
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OpiniónPolítica

Retrato de una primera dama peruana

Joven, carismática, popular, pero también controvertida y cuestionada, Nadine Heredia se ha convertido en una figura protagónica del gobierno de su esposo, el presidente Ollanta Humala. Su protagonismo político ha crecido a tal nivel que en el país se habla de un cogobierno de Ollanta y Nadine. Algunos, comenzando por los rivales, van más allá: aseguran que Nadine es el poder detrás del trono, que es ella la que gobierna.

Esto último parece una exageración, pero en lo que hay convencimiento mayoritario es en que Nadine tiene una importante cuota de poder en la toma de decisiones del gobierno. Se especula mucho con sus supuestas ambiciones presidenciales, algo que ella niega. Contra su candidatura juegan una ley que le prohíbe postularse en 2016 por ser esposa del presidente en ejercicio, aunque no se descarta un cambio de esta norma, y la caída en la aceptación del gobierno y de su propia popularidad.

En los ambientes políticos, en las redacciones periodísticas y también en las calles se comenta que la primera dama decide nombramientos y salidas de ministros, que despacha directamente con ellos, que hay algunas carteras ministeriales que están bajo su directa influencia. Es la principal activista de los programas sociales, un asunto central en la política del gobierno. Sus críticos la acusan de usar estos programas para promover su imagen. La primera dama ha aparecido como vocera del gobierno en momentos críticos, cuando el presidente Humala guardaba silencio. En diciembre pasado, como para no dejar dudas de su poder, fue nombrada, a pedido de su esposo, presidenta del oficialista Partido Nacionalista, cargo que hasta entonces ejercía el propio Ollanta.

Ollanta y Nadine se casaron a inicios de 1999, cuando ella tenía 22 años y él 36. Ollanta era entonces un oficial del ejército. Ambos vienen de familias andinas, de la zona de Ayacucho, origen que le ha facilitado a Nadine su conexión con las comunidades andinas. Aunque varios años menor que Ollanta, Nadine es prima de la madre de su esposo. La pareja tiene tres pequeños hijos, dos mujeres y un hombre.

A sus 37 años –en los próximos días cumplirá 38–, Nadine Heredia no es una primera dama tradicional. Y eso ha dirigido los reflectores y las críticas hacia ella. Nadine, que estudió Ciencias de la Comunicación, Sociología y Ciencias Políticas, ha estado activamente presente en toda la carrera política de su esposo. Juntos fundaron en 2005 el Partido Nacionalista, poco después de que el comandante Ollanta Humala saliera del ejército. Emprendieron juntos un proyecto político, y seis años después la pareja llegaría a Palacio de Gobierno, para, según la sensación mayoritaria en el país, cogobernar juntos.

Nadine fue un factor importante para la popularidad del gobierno en sus inicios, pero ahora los cuestionamientos a su activa participación en las decisiones del Ejecutivo están debilitando al presidente Humala y al gobierno. Ella es el blanco predilecto de los ataques de la oposición y los medios. Cada acción, cada declaración suya, es puesta bajo la lupa. En las encuestas, la primera dama siempre ha estado arriba del presidente, pero su popularidad ha comenzado a caer drásticamente. De acuerdo con la encuestadora CPI, el respaldo a Nadine bajó de 50 a 31 por ciento entre febrero y abril. El excesivo protagonismo parece estar comenzando a pasarle la factura. El presidente Humala, por su parte, ha caído entre febrero y abril de 40,7 a 21,2 por ciento.

Las denuncias de intromisión de la primera dama en las decisiones de gobierno no son pocas. La última generó una grave crisis gubernamental. En febrero, el primer ministro, César Villanueva, renunció luego de que la primera dama desmintiera públicamente su anuncio de un posible aumento del sueldo mínimo. El Congreso le negó el voto de confianza al nuevo primer ministro, René Cornejo, argumentando una injerencia de Nadine en las decisiones del Ejecutivo y en la designación del nuevo gabinete. Luego de unos días, la mayoría parlamentaria cambió su decisión y respaldó a Cornejo, pero las críticas a Nadine no bajaron de tono.

Hace unos días, el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, salió a defender a la primera dama. Declaró que le gustaría verla como candidata presidencial en 2021 porque la ley se lo prohíbe para las próximas elecciones de 2016. El escritor ha dicho que cuando conoció a la pareja presidencial “me pareció que la experiencia política mayor en la pareja la tenía Nadine”.

“Ollanta y Nadine han manejado siempre juntos el Partido Nacionalista como si fuera su propiedad, y lo mismo están haciendo con el gobierno. Ella participa activamente en la toma de decisiones del gobierno, los dos se dividen el trabajo, deciden al mismo nivel. Sin duda hay un cogobierno. Nadine es más inteligente que Ollanta y sabe llegar mejor a la gente”, declaró a Páginal12 el sociólogo y analista político Sinesio López. “Antes de que asumieran el gobierno, Nadine aparecía como progresista, pero después ella tuvo un papel central en convencer a Ollanta para que girara a la derecha, participó en el nombramiento de los ministros más neoliberales, fue ella quien llevó como ministro de Economía a un neoliberal como (Luis Miguel) Castilla”, dice Sinesio López, quien colaboró con el gobierno de Humala en la primera etapa.

Nadine Heredia responde a sus detractores asegurando que ella no cogobierna, que solamente apoya a su esposo, que la atacan para debilitar al gobierno y por machismo, y ha repetido una y otra vez que no será candidata a la presidencia, pero sus críticos no parecen creerle.

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