Sep 16 2013
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OpiniónPolítica

Retrocediendo hacia la era victoriana

Un informe reciente del Centro de An√°lisis de Exclusi√≥n Social en la London School of Economics prev√© que, de continuar el ritmo actual de desigualdad, Gran Breta√Īa volver√° a vivir en 2025 la realidad social injusta que la caracterizaba a fines del siglo XIX. En otras palabras, ¬°estamos retrocediendo a los tiempos de la reina Victoria!

En 2010, los ingresos de los principales ejecutivos de las 100 mayores empresas brit√°nicas aumentaron en 49 por ciento, mientras que el aumento salarial promedio se restringi√≥ a 2,7 por ciento. Seg√ļn un informe de la Autoridad Bancaria Europea, en 2011 hab√≠a 2.436 banqueros brit√°nicos que ganaban al a√Īo m√°s de un mill√≥n de euros (1,3 millones de d√≥lares), frente a 162 en Francia y 36 en Holanda con esos ingresos.

La tendencia mundial es la misma. En China hay 1,3 millones de millonarios.

Forbes, la revista de los ricos, informa alegremente que registra 1.426 multimillonarios en el mundo, incluidos 122 en China, con un patrimonio neto total de 5,4 billones de dólares.

Esto significa que la riqueza combinada de los multimillonarios de Forbes ale merkel y la crisissupera el presupuesto federal de Estados Unidos para este a√Īo, de 3,8 billones de d√≥lares. Y si sumamos las fortunas conjuntas de los 10 primeros multimillonarios, damos con una cifra de 451.000 millones de d√≥lares.

Si colocáramos en un avión a las 300 personas más ricas del mundo, su fortuna superaría al patrimonio combinado de 3.000 millones de personas, casi la mitad de la humanidad.

Paul Krugman y Joseph Stigliz, ganadores del premio Nobel de Economía, han escrito extensivamente sobre cómo las injusticias sociales frenan el desarrollo y fomentan crisis económicas.

Krugman ha documentado que las crisis de 1929 y 2008 fueron acompa√Īadas de aumentos de la desigualdad.

En la década de 1930 se tomaron medidas contundentes para hacer frente a la desigualdad y a los intereses ocultos. En el mundo actual, esta debe ser nuestra principal reflexión, algo que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no ha hecho. No olvidemos que en los tiempos de Charles Dickens, Karl Marx denunciaba la explotación infantil en las minas británicas.

Los 5,4 billones de d√≥lares que suman los 1.426 multimillonarios que hay en el mundo, seg√ļn la revista Forbes, superan el presupuesto federal de Estados Unidos para este a√Īo.

En 1848, Europa se vio sacudida por una serie de convulsiones sociales provocadas por la explotación extrema de los trabajadores. A pesar de la represión, se expandieron los sindicatos y nació un movimiento político progresista. Marx dio un marco científico a esta onda creciente, y en 1917, cuando triunfó la Revolución Rusa, el capitalismo se sintió amenazado.

Para conjurar el peligro, muchos países adoptaron reformas. Se legalizaron los sindicatos, integrándolos al sistema político, la izquierda entró en los parlamentos y hubo una serie de iniciativas para dar respuesta a las demandas populares.

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el mundo se transformó rápidamente. Los valores de la gobernanza tenían una fuerte carga social, que figuraba asimismo en las constituciones nacionales: la justicia social, la igualdad, la participación, los derechos laborales, los derechos humanos, la promoción de la mujer, la educación para todos, etcétera.

Pero, hagamos una pausa: ¬ŅSer√≠a posible hoy en d√≠a adoptar la Declaraci√≥n Universal de los Derechos Humanos? ¬ŅSe comprometer√≠a Estados Unidos a pagar 25 por ciento del presupuesto de la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas?

Con la ca√≠da del Muro de Berl√≠n (1989), ha surgido un nuevo mundo. El capitalismo y no el Occidente, ha sido el ganador. Y ha querido hacernos creer que la globalizaci√≥n, entendida como total libertad para el capital y las inversiones (no para los bienes y personas), producir√≠a y difundir√≠a bienestar, seg√ļn la teor√≠a del derrame.

El resultado ha sido diferente: concentración. inequidad y evasión impositiva. Y ya que tanto se ha publicado sobre paraísos fiscales, espero que baste recordar que ellos albergan 32 billones de dólares.

La Asociaci√≥n de Bancos Americanos reconoce haber gastado 800 millones de d√≥lares el a√Īo pasado haciendo lobby en contra de la ley de reforma financiera estadounidense, llamada Dodd-Frank, aprobada hace m√°s de tres a√Īos.

Pero, gracias a la campa√Īa de los banqueros, 240 de las 398 reglas incluidas en la ley Dodd-Frank no han entrado en vigencia.

De esta forma, la verdadera pregunta es, si en una sociedad profundamente injusta, la democracia puede funcionar. ¬ŅO simplemente se convierte en un mecanismo formal al servicio de los forman parte del sistema, ignorando a los excluidos? ¬ŅComparten la misma visi√≥n del mundo los 300 multimillonarios a bordo del avi√≥n con los tres mil millones de pobres? Y si no es as√≠, ¬Ņsu visi√≥n del mundo cuenta tanto como la de los 300 multimillonarios?

Sabemos que para el tipo de democracia de la √©poca victoriana los individuos no eran iguales y somos conscientes de la cantidad de sangre y sacrificios que fueron necesarios para alcanzar el periodo de expansi√≥n y armon√≠a social del que pudimos disfrutar hasta 1989. Pero, ¬Ņse ha escuchado a los Obama, los (Angela) Merkel, los (David) Cameron, cuestionarse sobre este regreso al pasado?

No olvidemos el caso de Silvio Berlusconi, el magnate italiano que cre√≥ y financi√≥ su propio partido, ejerci√≥ cuatro veces el cargo de primer ministro, fue declarado culpable de fraude contra el Estado y ahora de √©l depende la estabilidad del gobierno de su pa√≠s. Es un exponente de la democracia actual, pero, ¬Ņes esta una aut√©ntica democracia?

* Fundador y presidente emérito de la agencia de noticias IPS (Inter Press Service) y Publisher de Other News

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