Ene 20 2019
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Opinión

Roedores y termitas en el Congreso Nacional chileno

Inquietante la noticia de que el edificio del Congreso Nacional estar√≠a afectado por una plaga de termitas, insecto que si no es combatido a tiempo hace polvo las construcciones de madera, los muebles, las bibliotecas y puede poner en peligro hasta a las m√°s s√≥lidas construcciones. Para determinar cu√°n extendidas est√°n estas depredadoras, una empresa externa ha sido contratada para aplicarle esc√°ner a un edificio institucional tan importante como el encargado de hacer las leyes de nuestra Rep√ļblica.

Sin embargo, pensamos que, en realidad, los que más corroen dicha sede institucional son los roedores instalados cómodamente en los curules de nuestras cámaras legislativas, recibiendo abultadas dietas por hacer leyes que, muchas veces, son concebidas fuera de sus dos hemiciclos, ya sea por empresarios u otros grupos fácticos que financian y digitan a los supuestos representantes del pueblo chileno.Archivo:Congreso Nacional de Chile.jpg

Como est√° quedando plenamente demostrado, la ley de Pesca vigente carece completamente de legitimidad una vez que se comprobara la forma en que fue aprobada hace un par de a√Īos. Es decir, cuando resultara impuesta por las m√°s poderosas empresas del ramo, mediante un intenso y planificado lobby y el d√≥cil concurso de parlamentarios sobornados por estas patronales. Un cuerpo legal que ahora el gobierno de Pi√Īera se propone retocar con indicaciones convenidas por el oficialismo con el concurso de dem√≥crata cristianos y radicales supuestamente de oposici√≥n. En otro escandaloso episodio pol√≠tico que ha sacado de sus casillas al Frente Amplio y que podr√≠a costarle el puesto al pr√≥ximo presidente de la C√°mara de Diputados, si es que esta bancada desistiera, como ya lo ha advertido, de apoyar al falangista designado a dedo ya hace varios meses para suceder a la actual titular del Partido Socialista. Renuencia que pudiera, consecuentemente, derribar el andamiaje de ‚Äúequilibrios pol√≠ticos‚ÄĚ negociados al inicio de la actual legislatura por los que se consideran opositores al actual gobierno.

Seg√ļn las malas pr√°cticas de nuestra pol√≠tica, en este tipo de cargos se imponen los ungidos por aquellas cavilaciones cupulares, mediante el ejercicio del cuoteo partidario que rara vez tiene en cuenta la ‚Äúmeritocracia‚ÄĚ que tanto se proclama por los medios de comunicaci√≥n. Como es simple observar, los que se imponen en las testeras y en las presidencias de las comisiones legislativas suelen ser los m√°s diestros o siniestros roedores de la pol√≠tica, con los incisivos m√°s afilados, y no las figuras m√°s l√ļcidas del llamado ‚Äúservicio p√ļblico‚ÄĚ. Muy contrariamente a lo que acontec√≠a antes, cuando los Allende, los Frei y tambi√©n las m√°s destacadas figuras de la derecha eran reconocidas por sus colegas diputados y senadores al encomendarles las funciones directivas y de representaci√≥n del segundo poder del Estado.

Lo más increíble es que el conciliábulo Gobierno, PDC y radicales a propósito de la pesca de la jibia y otras materias afines, está provocando una nueva y profunda ruptura en los opositores, cuestión que lleva a los diputados más iracundos a desahuciar todo acuerdo político con quienes ya se reiteran en darle el apoyo a las iniciativas del Ejecutivo. Defección o traición (como es calificada) que para La Moneda resulta crucial al no contar con mayoría parlamentaria. Aunque ya sabemos que de la bravata a los hechos hay un considerable trecho en esta pragmática disposición de los partidos de aliarse con Dios o con el Diablo a la hora de encarar las elecciones.

Es un hecho que la vastedad de nuestros políticos no se mueve por convicciones sino por cálculos y ventajas muchas veces tan deleznables, como lacayas. Por esto, es que nos parece muy poco probable que ante la discusión de una ley de pesca puedan existir convicciones o diferencias ideológicas sustantivas entre los parlamentarios, como para que se constaten órdenes de partido, votaciones a fardo cerrado y, luego, se sucedan encendidas y airadas descalificaciones.

Ciertamente, no estamos frente a una iniciativa ‚Äúval√≥rica‚ÄĚ, ontol√≥gica ni √©tica sino ante un tema en que solo existen intereses contrapuestos encima del Oc√©ano Pac√≠fico entre pescadores industriales y artesanales. Interesados, unos, en conservar sus privilegios, as√≠ como los otros en recuperar los derechos que les fueron arrebatados durante el r√©gimen castrense y la posdictadura. Particularmente cuando se aprobara en el Parlamento una normativa que, de verdad, a quienes m√°s favoreci√≥ fue a aquellos pol√≠ticos empe√Īados en asegurarse una buena ‚Äúcaja electoral‚ÄĚ en la pr√°ctica del cohecho.

Imagen relacionadaEs dif√≠cil pensar que las grandes empresas pesqueras est√©n otra vez en el pasilleo para asegurarse el apoyo personal de algunos parlamentarios, especialmente ahora de los que apoyaron la iniciativa gubernamental desde la Oposici√≥n, as√≠ como el cuestionado veto presidencial que, dicho sea de paso, ha frustrado las expectativas de ambos sectores de pescadores. Enardecidos, amenazantes y violentos, como se les ve, en sus respectivas movilizaciones. Protestas que, obviamente, prometen mantener ‚Äúcontra viento y marea‚ÄĚ su rechazo a una Ley. Lo que en lenguaje n√°utico significa ‚Äúhasta las √ļltimas consecuencias‚ÄĚ.

Lo m√°s probable es que estas enmiendas a la Ley de Pesca se est√©n concordando o m√°s bien se terminen de afinar en los propios gabinetes ministeriales, en algunos selectos clubes o en la ‚Äúcocina‚ÄĚ de algunos pol√≠ticos con intereses creados en esta actividad. Como ha ocurrido tantas veces, es plausible que el dinero otra vez este metiendo su cola en la pol√≠tica. Mal que mal se trata de una actividad muy lucrativa y que, m√°s temprano que tarde, tendr√° que ser regulada universalmente por restricciones medioambientales. Pero es muy posible que con esta Ley el Gobierno quiera poner a prueba la ‚Äúunidad opositora‚ÄĚ, o m√°s bien siga empe√Īado en atraer a aquellos sectores con nostalgia de poder y que harto inc√≥modos se sienten al lado de sectores ‚Äúultristas, deslenguados o pendejos‚ÄĚ, como tildan a las bancadas m√°s j√≥venes del Parlamento.

Es claro, adem√°s, que la irrupci√≥n de la extrema derecha favorece el encuentro entre el pi√Īerismo y los sectores socialcristianos o laicos. Como que muchos se acuerdan en estos d√≠as que Frei Montalva justamente gan√≥ la presidencia en 1964 por el apoyo que la DC obtuvo de los conservadores. Lo que llevara a Radomiro Tomic a advertir, entonces, que ‚Äúcuando se gana con la derecha es la derecha la que gana‚ÄĚ. Algo que en la √©poca causara mucho escozor, aunque ahora muy poco cuando en la pol√≠tica est√°n predominando los roedores, para los cuales lo m√°s importante es saber ganar y mantenerse bajo las ubres del poder.

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