Sep 3 2007
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Sociedad

Rosita de Nicaragua. – 14 A脩OS. OTRA VEZ VIOLADA Y MADRE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En julio de este a帽o, Mar铆a Esquivel, la madre de Rosita, denunci贸 ante la Comisar铆a de la Mujer de Masaya que su marido, Francisco Fletes, abusaba hac铆a varios a帽os de su hija, y era el padre de la criatura.

La denuncia, que salt贸 este mes a la prensa, levant贸 consternaci贸n y dudas entre la poblaci贸n. Tanto el gobierno, como los grupos opuestos a la existencia de derechos reproductivos de ni帽as y mujeres, desataron nuevos ataques contra las feministas nicarag眉enses que luchan por la restituci贸n de ese derecho, eliminado por la Asamblea Nacional en octubre de 2007.

Las acusaciones se centraron particularmente en la Red de Mujeres Contra la Violencia, que aglutina a casi 200 organizaciones femeninas. En 2002, esta, junto a agrupaciones que trabajan con la ni帽ez y la representaci贸n del movimiento de mujeres en la gubernamental Comisi贸n de Muerte Materna, acompa帽贸 la interrupci贸n del embarazo de Rosita.

El aborto fue realizado en condiciones seguras, pero clandestinas, bajo el amparo de lo establecido en la legislaci贸n nacional, que permit铆a efectuar este procedimiento con la anuencia de tres facultativos y la autorizaci贸n del pariente m谩s cercano para fines legales.

Hace cinco a帽os, cuando ocurri贸 la primera violaci贸n y embarazo, la ni帽a viv铆a con su madre y padrastro en Costa Rica. A partir de peritajes sicol贸gicos, y de la declaraci贸n de la menor, un vecino costarricense fue enjuiciado por ese abuso y posteriormente fue absuelto, quedando entre la poblaci贸n nicarag眉ense el sentimiento de impunidad.

Por esta raz贸n, al confesar Fletes haber sido el autor de este nuevo embarazo de su hija adoptiva, mucha gente se empez贸 a preguntar si el anterior tambi茅n fue producto del incesto.

Seg煤n declaraciones de Mar铆a Esquivel, la madre de Rosita, ella hab铆a asumido que el nuevo embarazo de la muchacha era producto de una relaci贸n con un compa帽ero de clases, quien entonces cursaba sexto grado.

No obstante, a medida que su nieta empez贸 a crecer y a mostrar parecido con su marido, ella empez贸 a sospechar. Confirm贸 sus sospechas cuando lo confront贸 a 茅l y a Rosita, y procedi贸 a interponer la denuncia.

A pesar de haber sido ella, con el auxilio de la Red de Mujeres, quien interpuso la denuncia de abuso contra Fletes, las autoridades nicarag眉enses anunciaron que indagar铆an a Mar铆a como posible c贸mplice por los abusos.

Mientras se encontraba pr贸fugo, Fletes llam贸 a varios medios nacionales para defenderse, alegando -como hacen la mayor铆a de ped贸filos鈥 que se hab铆a 鈥渆namorado鈥 de la ni帽a. M谩s a煤n, dijo tener 鈥渄erecho鈥 a sostener relaciones con Rosita, aunque fuera menor de edad, porque tiene un cuerpo 芦como de 18禄.

La maternidad de Rosita nuevamente pone sobre el tapete la impunidad del incesto en los hogares nicarag眉enses y su prevalencia como el sitio m谩s peligroso para mujeres y ni帽as, as铆 como la ausencia de pol铆ticas p煤blicas y programas de Estado que garanticen los derechos m谩s b谩sicos, la integridad y la vida.

Seg煤n reportes de la Polic铆a Nacional, en 2003, en Nicaragua, ocurr铆a un delito sexual cada dos horas. La mayor parte eran cometidos contra ni帽os, ni帽as y adolescentes, el lugar de ocurrencia el hogar, y los perpetradores familiares, vecinos o novios.

Desgraciadamente, ahora Rosita suma su corta y triste historia a la de las muchas ni帽as que dan a luz ni帽as. El Ministerio de Salud ha reconocido que los embarazos infantiles aumentan cada a帽o, de manera que en 2002 el 3,1 por ciento de todos los embarazos fueron de adolescentes, mientras en 2003 tal 铆ndice represent贸 el 3.6 por ciento y en 2004 alcanzaron el 4.1.

Mientras sectores conservadores intentan echar por tierra los esfuerzos para salvar la vida de Rosita, la Red de Mujeres contra la violencia ha vuelto sobre sus fueros para establecer que ellas 鈥渄e forma continua y persistente鈥 siguieron los procedimientos establecidos en el Protocolo de Actuaci贸n para los delitos sexuales y el C贸digo de la Ni帽ez y la Adolescencia, para la denuncia y captura del violador.

El pronunciamiento de la Red remarca que el abuso sexual 鈥渆s una expresi贸n de violencia sustentada en relaciones de poder y subordinaci贸n que involucra manipulaci贸n emocional y genital鈥, y demanda a las autoridades del Ministerio de la Familia reconocimiento a la experiencia de las organizaciones de la Red en materia de atenci贸n y protecci贸n a los sobrevivientes de la violencia.

Al cierre de esta nota, y tras un forcejeo entre el Estado y los Centros de Refugios de Mujeres, Rosita se encuentra bajo la tutela del Ministerio de la Familia, pero con seguimiento de una sic贸loga del movimiento de mujeres. El agresor, quien hu铆a tras ser puesto en libertad por un juez que no encontr贸 m茅ritos en la acusaci贸n de la madre, fue finalmente apresado el viernes 16.

Por su parte, la feminista Martha Mar铆a Bland贸n, del Foro Sexualidad, Maternidad y Derechos, expres贸 su consternaci贸n y repudio por el delito cometido y remarc贸 que, independientemente de la nueva situaci贸n de Rosita, la realizaci贸n de un aborto terap茅utico en 2002 se realiz贸 en correspondencia con el inter茅s superior de la ni帽a.

Asimismo, destac贸 que el Estado nicarag眉ense tiene deudas pendientes en la lucha contra el abuso sexual y la violencia, como el financiamiento del plan nacional contra la violencia, y las comisar铆as de la mujer.

Por su parte, Patricio Welch, coordinador de la Red de Hombres contra la Violencia, se solidariz贸 a nombre de su organizaci贸n con su par femenina, de la cual se帽al贸 que, gracias a trabajo de esta 煤ltima, se ha logrado en poco tiempo que la violencia de g茅nero y el abuso sexual no sean tratados como asunto privado, ni vistos como temas tab煤es, sino como delitos que merecen ser castigados por la ley.

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* EN Artemisa Noticias.

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