Feb 3 2008
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Cultura

Sabiduría. – PAYKUNA, PACHAMAMA Y AYNI

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En el Perú he encontrado tres palabras que han dado respuesta a casi todas mis inquietudes. Desde siempre he querido saber cuales seres humanos están a favor del Mal y cuales están a favor del Bien.

Encontré en el Derecho Romano la base de la equidad en los contratos entre seres humanos. Do ut des, do ut facies, facio ut facies. Doy para que des, doy para que hagas y hago para que hagas. Es sencillamente genial. Implica un concepto de equidad equitativa, como diría mi admirada amiga, Rigoberta Menchú(1).

Luego, donde menos se podría imaginar, en los Estados Unidos y (por supuesto) en el “márketing” se inventa el “win win”. Simple y genial.

En toda relación de negocios, sólo puede haber cuatro resultados:

Los dos perdemos (los dos somos tontos);

Tu ganas y Yo pierdo (yo soy tonto);

Yo gano y Tú pierdes (ahora el tonto eres tú), y

Yo gano y Tú ganas (no hay tontos y los dos somos felices).

Lastima que, como todos los inventos relativos a negocios, tiene su trampita. Sólo se aplica a las relaciones comerciales en pequeña escala, con el frutero de la esquina, para entendernos. Las grandes transnacionales, las grandes empresas no consideran que este concepto deba aplicarse a las relaciones con sus clientes, ni mucho menos a sus relaciones con sus trabajadores (que eufemísticamente llaman clientes internos). Lo único que les interesa son sus beneficios, la ley del “profit by profit”, que se traduce por “ganar dinero como sea y a costa de quien sea”.

Y ahora están las palabras del runasimi o quechua, como le llaman en otros idiomas. Es curioso como con sólo tres palabras podemos definir los límites de dos cosmovisiones diferentes que nunca se han encontrado ni chocado. Son dos culturas en la que una ha arrasado a la otra, consiguiendo incluso penetrar en la cosmovisión y crear un sincretismo indeseado, que facilita la dominación de una y el sometimiento de la otra.

“Ya has hablado bastante del que va a andar en la cuerda –le grita el pueblo a Zaratustra– ahora muéstralo”(2). Comprendo la indirecta, amable lectora, amable lector. Es hora de entrar en materia, aunque los preámbulos han sido necesarios y quizás hasta imprescindibles.

PAYKUNA

El pronombre personal más importante en castellano (y en muchos o en casi todos los idiomas occidentales) es la primera persona del singular: yo. Luego viene el , que me lees o me escuchas.

Toma nota de que ambas no tienen género, como la tercera que sí lo tiene. (Hay un cuarto pronombre personal, pero no le damos importancia, porque se usa para los animales o cosas. Me refiero a la palabra “lo”, que en inglés –me parece– es “it”).

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Del cuarto al sexto lugar vienen los plurales –sin género los dos primeros– siendo el último, el de menor importancia, la tercera persona del plural, a las que debería referirme como terceras personas del plural: ellos –los machos primero– ellas, aquellos, aquellas. El séptimo pronombre personal ni lo consideramos, porque se aplica a cosas o a extraterrestres: ello).

Esto es una cosmovisión occidental. Nos dice como ubicarnos en el planeta. Nuestra escala de valores o de percepción de valores personales. El concepto social implícito en el idioma esta supeditado al individuo: el yo es lo más importante. El concepto individual está muy por sobre el sentido social. Así resulta fácil vender una locomotora vieja como si fuese una nave espacial. Así es fácil inventar “el fin de la Historia”(3),”la copa que chorrea”, “la libertad de los mercados” y varias patrañas más que sólo favorecen a unos pocos a costa de destruir la vida en este planeta.

Que diferente es en runasimi el paykuna. Esta palabra, que no tiene género, significa ellas –los quechua siempre ponen primero a las mujeres en su conversación–, ellos, aquellas, aquellos. ¿Por qué es más importante paykuna que “ñoqa?, le pregunto a Ismael, un amigo quechua. Me responde con sorpresa, porque nunca lo había pensado:

–Ñoqa es yo en castellano –me dice, y añade –¿Cómo voy a ser más importante que paykuna? Paykuna es la gente de mi pueblo, es todo mi pueblo, los que están allá, los que ya no están y los que vendrán en el futuro.

Veo en su rostro una pregunta que no formula: “¿Qué pregunta más estúpida?”. Y lo comprendo. ¿Cómo puede ser posible que un ser humano se sienta superior a su gente, a su pueblo, a sus semejantes?

En la cosmovisión andina es un absurdo que un ser humano se sienta superior a todos.

Sin perder una pizca de orgullo, la gente originaria de América sustenta su identidad en la pertenencia a una nación, a un pueblo, a una etnia. El sentido social del runasimi lo revela. Y el discurso del Jefe Seatle (4) lo confirma. Puedes leerlo en mi “blog”, o buscarlo en la red.

PACHAMAMA

Pachamama se ha traducido como Naturaleza. Incluso se le ha querido dar el carácter de una diosa, al estilo de Ceres, diosa de la agricultura entre los romanos o de Hera, diosa de la tierra. Eso ha sido peor que una estupidez. Ha sido un crimen cultural.

En el Ande no hay dios ni dioses. La gente andina respeta fuerzas naturales, a las que dan nombres. Hay (me parece) un cierto sentido de sacralitat, como la explicaba Agusti Chalaux(5) en el centro cultural Joan Bardina(6), en estas fuerzas naturales, como el Sol, el Tata Inti, que nos da luz y energía y en cuya corona vivimos (y no es un eufemismo indígena, es ciencia occidental). ¿Cómo no sentir respeto por esta fuerza de la naturaleza que nos da la vida? Pero de ahí a creer que es Horus, hay una gran distancia.

La Naturaleza, en nuestros idiomas occidentales, es distinta de nosotros. Es algo externo, que podemos y debemos dominar, explotar, modificar, adaptar a nuestras necesidades y deseos. Somos Nosotros, los seres humanos, distintos del resto, ya sean animales, vegetales o minerales. Todo y todos están a nuestro servicio y nuestra obligación con ellos es igual a cero. Esa es la opinión general, a excepción de algunas voces ecologistas y de algún economista importante como E. F. Schumacher(7), autor de Small is Beautiful.

Como la Naturaleza siempre se ha recuperado de las heridas que le inflingimos, existe la estúpida idea de que siempre se regenerará. Al parecer no es así. O no lo es en términos de vida de nuestra especie. Te sugiero leer un científico serio, además de gran inventor, James Ephraim Lovelock(8), autor de The Revenge of Gaia (La venganza de Gaia).

Pachamama, no es Naturaleza. En un sentido restringido es nuestro planeta. Es la Tierra y todo lo que contiene, incluso nosotros, los seres humanos. Somos parte de la Pachamama. Somos Pachamama. No estamos diferenciados.

En un sentido amplio, Pachamama es todo lo que existe. Es el Universo en que esta nuestro planeta. No existe posibilidad de diferenciarnos de la Pachamama. Destruirla, modificarla, explotarla, tiene el mismo sentido para un quechua que el sentido que tendría para un occidental cortarse un dedo o la nariz por puro gusto. Se que alguien dirá: ¿Y la cirugía estética? O bien habrá otro que diga, ¿pero cuál es más grande, o cuál contiene a cuál, la Pachamama o el Tata Inti? Esa es una forma de razonar occidental. Si no has comprendido nada todavía, si pretendes analizar desde tu cosmovisión la cosmovisión indígena, estas en un error y difícilmente podré explicarte.

El concepto de ecología implica la defensa de la naturaleza contra la depredación de los seres humanos. Ecología es un concepto innecesario en el mundo andino, tan innecesario como lo sería Amnistía Internacional en un planeta sin torturas, sin desapariciones y con absoluto respeto por los derechos humanos. El respeto por la Pachamama y su cuidado es el mismo que siente cada ser humano por sí mismo, porque está indiferenciado de ella.

Este concepto, este sentido de integración entre todas las cosas y todos los seres con la PACHAMAMA es una idea útil y bella. Pero no es todo.

Para nosotros la Naturaleza esta ahí, fuera de nosotros, ocupando un espacio distinto al que ocupo yo. Fue necesario llegar a 1905 para que Einsten nos explicara que el espacio no es diferente del tiempo, y que uno sin el otro no es concebible. Los habitantes del Ande y los primitivos pobladores de América lo sabían con varios milenios de antelación. No esperaron a que Aldous Huxley(9) escribiera La isla para saber que todo ocurre aquí y ahora. La Pachamama es espacio y tiempo y en ambos estamos nosotros.

AYNI

Se habla de ayni como de una costumbre andina de ayuda recíproca. Si debo recoger mi cosecha o construir mi casa, mis vecinos vendrán en mi ayuda y trabajarán conmigo sin pedir nada a cambio… Sólo el ayni, que me obliga a hacer lo mismo o brindar cualquier otro tipo de ayuda que mi vecino necesite. En realidad es mucho más que una costumbre.

Pedro Flecha(10) nos dice: “La Reciprocidad es un concepto que los historiadores criollos, nunca han entendido. Bruce Manheim, un gringo, publicó en 1991 un libro sobre el quechua (The Language of the Inka since the European Invasion. University of Texas Press), que todos los historiadores criollos debían leer. En el nos habla que la ley eje en el mundo andino es la Reciprocidad (en quechua “ayni”). Pero ¿Qué es la Reciprocidad?”

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Estoy de acuerdo con lo que dice Pedro Flecha, excepto en un leve matiz semántico. El ayni se suele traducir por reciprocidad. Pienso que es un error. Tanto la equidad como la reciprocidad implican la búsqueda de un equilibrio y hasta allí son sinónimos. En nuestro idioma castellano, por reciprocidad se entiende la devolución de lo mismo que se ha recibido, en tanto que por equidad entendemos la devolución de los que es justo.

En cierta forma la reciprocidad implica una forma de venganza y la equidad una forma de justicia. Soy recíproco si torturo al torturador, si cobro ojo por ojo, diente por diente, si mato al que mata, si odio al que odia.

Soy equitativo si sanciono al malhechor conforme a normas dictadas, aprobadas y conocidas universalmente con anterioridad al delito cometido. Reciprocidad es devolver el golpe en la mejilla. Es posible ser equitativo poniendo la otra mejilla; es imposible serlo devolviendo el golpe. Hay equilibrio en los opuestos. Esa es la esencia del ayni, si es que he llegado a comprenderlo.

Este principio de convivencia es sólo posible para seres que están integrados en la Pachamama. Es toda una cosmovisión. Pedro Flecha nos dice que en todas las religiones, su esencia se puede expresar en una frase, como el muy católico “no hagas a otros lo que no deseas que te hagan a ti”. El ayniI –sin ser una religión– se puede expresar más positivamente, como “ayuda a otros seres como deseas que te ayuden a ti”.

Conclusión

En esas tres palabras: Paykuna, Pachamama y Ayni es posible simbolizar toda la cosmovisión andina en la relación de los seres humanos entre sí y con el medio circundante. Es toda una filosofía de supervivencia, que les ha permitido conservar su identidad contra la invasión armada desde 1492 hasta nuestros días, y lo que es mucho más, han resistido la invasión solapada que representan las religiones occidentales, en su mayoría adoradores de la muerte, de la culpa, y de la competencia propia del yo, representada por un concepto de súper yo, por el concepto aterrador de dios.

Creo que la situación precaria de la Humanidad y de este planeta en la actualidad se debe, mucho más que a ideologías políticas y económicas criminales, a nuestra cosmovisión occidental que facilitó su nacimiento y su desarrollo. Es posible que sea tarde para rectificar, pero aunque sea por orgullo o vanidad deberíamos intentar cambiar nuestra cosmovisión y adoptar el pensamiento andino.

Pienso que la conclusión es evidente, pero en mérito a la claridad, no está demás decir que los seres humanos se pueden dividir entre los que tienen como primer pronombre el yo y los que prefieren el paikuna. No te ofenderé diciéndote cuales son los buenos y cuales son los malos.

Estoy convencido de que esta es toda la filosofía que necesitan los partidos y grupos de izquierda para unirse e intentar un mundo mejor.

Notas

(1) Rigoberta Menchú Tum.

(2) Also sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen (citado de memoria): Friedrich Wilhelm Nietzsche.

(3) The End of History and the Last Man, Francis Fukuyama (1992). Sobre este tema es interesante leer el artículo de Eduardo Galeano: aquí

(4) Discurso del Jefe Seatle: aquí
(Se ha generado una polémica sobre la autenticidad del discurso. Tanto si su autor es el Jefe Seatle, como si no lo es, el contenido de esa carta es excelente y muy esclarecedor de la cosmovisión indígena).

(5) Agusti Chalaux: aquí

(6) Centro de Estudios Joan Bardina: aquí

(7) Ernst Friedrich Schumacher (1911-1977): aquí

8) James Ephraim Lovelock.

(9) Aldous Leonard Huxley

(10) Pedro Flecha: aquí

(El artículo completo que cito en este texto esta reproducido en el punto Nº 48 de: Newsmatic, portal argentino

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* En http://maximokinast.blogia.com.

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