Nov 17 2004
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Política

Santiago y el turismo de riesgo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

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Como una contribución al éxito de estas jornadas, y para que nadie se pierda, el mapa de la ruta por la cual se marchará el 19. Por alguna razón poco comprensible se la quiso denominar “marcha carnaval”. Carnaval es un término que debe expresar alegría. El triunfo -perecedero, pero triunfo al fin- de la carne. Los que marchen en realidad saludarán con su carne, en su carne y en la de sus hijos, a los artífices encargados de acelerar la muerte estúpida y criminal de su descendencia y todo el planeta.

De todas maneras, empero, un gran número de ciudadanas y ciudadanos, jóvenes y amigos provenientes de distintos países parecen estar dispuestos a marchar en son de protesta por el nuevo “reparto” de parte del mundo que tiene lugar en la capital chilena.

Algunos encontronazos se han producido en la mañana del miércoles en Santiago. Extraoficialmente al promediar la tarde se habla de algunas decenas de jóvenes detenidos que gozan de trato preferencial en dependencias policiales no identificadas por las fuentes.

Ninguno de estos actos ha logrado hasta el momento perturbar la realización de cocteles, cenas y reuniones de los delegados y los primeros cancilleres que llegan a disfrutar de la cálida primavera del Hemisferio Sur. Cierto es, también, que el oriente de la ciudad, hacia los contrafuertes andinos -que es donde se corta el queso– se encuentra prácticamente en manos de agentes policiales, de civil y uniformados. Se advierte además en Santiago la llegada de algunos contigentes en representación del oficio más viejo del mundo para el servicio del personal menor de las delegaciones.

En un esfuerzo por maquillar la gigantesca exacción de riquezas y esperanzas que más allá de la retórica conforma el Foro de Cooperación Económica Asia- Pacíico (FCEAP, más conocido por sus siglas en inglés: APEC) el gobierno de Chile extendió algunas invitaciones a dirigentes sindicales con el confesado objetivo de proponer un “toque social” a la magna reunión de los ribereños al viejo Mare Hispánicum. Cuando se habla de despropósitos hay que hacerlo en grande. Con sus ropas planchadas -en muchos casos trajes nuevos- pudo verse a esos dirigentes transitar cansinos y sin vergüenza por los ámbitos físicos del poder.

Haya paz.

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