Nov 12 2020
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Despacito por las piedras

Se llama Aina (o como se le habla a la derecha)

De repente, como en un silencio que tiene su propio eco, las fronteras vuelan por los aires. Desde 10 mil kil√≥metros Aina rompe el sentido com√ļn del discurso parlamentario. Les habla, de frente, despu√©s de superar una etapa muy dura de su quimioterapia. Aina sufre una extra√Īa forma de c√°ncer pero no quiso estar ausente en el debate planteado por la moci√≥n de censura presentada por la derecha de los denominados populares y del falangismo de VOX. Era la primera vez que regresaba al hemiciclo despu√©s de su tratamiento.

Las enuncia despu√©s de pelear su lucha √≠ntima contra el c√°ncer. Se presenta meses despu√©s de la quimio y les habla como si se fuese a pronunciar una melod√≠a √≠ntegra. Como una renuncia a las medias palabras que por medias pierden su sentido. Aina los mira. Los convoca a escucharse en las miserables acciones que repiten en nombre de vaciados sentidos de Patria, de bandera, de abstracciones ajenas a la vida aut√©ntica, cotidiana, de las mujeres y los hombres. Aina Vidal, En Com√ļ Podem, regresa al Congreso para replicar a Abascal

El lema de la derecha no es el individualismo. Es el egoísmo. Y ambos no se llevan bien. Cuando los individuos eligen un camino autónomo en relación a su sexualidad, la derecha los condena. Cuando los individuos buscan nuevas formas expresivas (sobre todos los jóvenes) los estigmatizan. Cuando los pueblos originarios exigen el respeto se los acusa de subversivos. Cuando los pueblos ensayan formas originales de autogobierno los tildan de antidemocráticos. No es la libertad lo que buscan sino una forma de control que les permita darle continuidad a la latrocinio egocéntrico. No es la democracia lo que pretenden porque eso supone el gobierno de las mayorías y eso es demagogia o populismo.

La derecha dice defender al vida mientras condena a la desesperación del desempleo y la falta de salud. Agita la convivencia plural pero defiende (o disimula su admiración) respecto a las dictaduras sangrientas y genocidas. Se opone a la interrupción voluntaria del embarazo pero revindica la guerra y la presencia de jóvenes cocidos a balazos en los frentes de batalla. Sostienen a rajatabla un orden en el mismo lapso de tiempo que producen la anomia cotidiana de lxs trabajadores, que no saben cómo sostener o planificar su vida.

La derecha tiene la misma impronta ideol√≥gica y cultural en todo el mundo. No importa si se cuadra en Espa√Īa en formato mon√°rquico (financiando a una casa real con dineros o prebendas p√ļblicas que Jos√© de San Mart√≠n despreciaba), o bate su militarismo eufemizado en Am√©rica Latina de la mano de las oligarqu√≠as prebendarias. La verdad raigal de la derecha es que alaba a su dios consustancial, el dinero, y desprecia profundamente a los pobres. Santifica las religiosidades del poder y condena la empat√≠a con los m√°s vulnerables. Defiende las inversiones y castiga al trabajo. Consagra al lujo y oculta debajo de la alfombra sus sobras. Bendice a la Patria pero reivindica a quienes asesinan a lxs patriotas.

La derecha difunde valores abstractos con la convicci√≥n de que su sentido m√ļltiple penetre en actores desprevenidos y en los entramados de sentido tendidos previamente por el discurso hegem√≥nico. Para anclar en multitudes necesitan ocultar que un pa√≠s es algo m√°s que un signo vac√≠o, adornado con colores, banderas y tradiciones petrificadas. Un pa√≠s es su gente, es su pueblo, es su naturaleza, su medio ambiente, sus interacciones, su historia de personas dignas, sus reglas del juego dispuestas ‚Äďen forma prioritaria‚Äď para brindar felicidades colectivas. Un pa√≠s nunca es un nombre hueco de humanidad. La derecha reivindica la c√°scara, la charretera, el uniforme, la muerte.

No tolera el contenido potencial de vitalidad, de innovaci√≥n aut√©ntica, de tr√°nsito aut√≥nomo, de libertad creativa. No soporta la diferencia ni la multiplicidad: ni la ideol√≥gica (el sucio trapo rojo) ni de g√©nero (doctrinas for√°neas que destruyen la familia) ni la de orientaci√≥n sexual (perversidades varias que se oponen al orden natural), ni la libertad sobre el propio cuerpo (interrupci√≥n voluntaria del embarazo o a la eutanasia, se√Īalados como pecados veniales), ni la plurinacionalidad real de muchos colectivos estatales.

La derecha siempre castiga a los m√°s humildes en nombre de razones (supuestamente) funcionales. Pero no dudan en beneficiar a sus admirados inversores extranjeros. Quieren tanto a sus lugares de origen pero no dudan en fugar capitales y dejar de pagar los impuestos que supondr√≠an mejoras colectivas. Cuando se los conmina a que particularicen, operativicen o describan su rosario de valores sacrosantos, solo atina a balbucear torpezas e incongruencias: se llenan la boca hablando de corrupci√≥n, mientras las grandes tajadas del robo estructural tienen como protagonistas a sus atildados se√Īores de apellido A√≠na Vidal: ‚ÄúHoy el papel de derecha con sentido de pa√≠s lo ejerce la CEOE, solos‚ÄĚcompuesto.

Hablan de trabajo en el mismo instante que protegen la lógica financiera que consiste en ganar dinero sin trabajar. Condenan a los pueblos que se resisten a los formatos imperiales mientras bendicen los golpes de Estado instituidos por dictaduras sangrientas. Hablan de nacionalismo y apoyan las injerencias extranjeras vulnerando la libre autodeterminación de los pueblos.

Aina lo dice con precisi√≥n. Y muchxs de nosotrxs le agradecemos su sensatez de verdades lanzadas como advertencia. Ella es feminista, de izquierda e integrante de un colectivo verde. Es decir, milita por la emancipaci√≥n de lxs trabajadores, las mujeres y la naturaleza. Tres de las expoliaciones de la l√≥gica brutal del capitalismo financiaristas, del entorno patriarcal y del extractivismo feroz. Todas formas que tienen en com√ļn el pretendido derecho de pernada sobre la vida. Aina es catalana y tiene 35 a√Īos. Qu√© suerte que tenemos de escuchar su voz con esa mezcla virtuosa de convicciones card√≠acas y racionales. Ese es el eco. Vuelve.

 

Jorge Norberto Elbaum, Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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