Ene 10 2013
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PolíticaSociedad

Separatismos en Europa: Ante todo mucha calma

A pesar de que se afirme lo contrario, la Unión Europea es fundamentalmente una unión de Estados naciones y seguirá siéndolo a no ser que se produzca un cambio radical en el acervo comunitario algo que, de momento, no se prevé.

No hay mejor prueba de esta afirmaci√≥n que el hecho de que, incluso tras su ¬ęascenso¬Ľ con el Tratado de Lisboa, el Parlamento Europeo, la √ļnica instituci√≥n elegida directamente por los pueblos de Europa, tambi√©n es la m√°s d√©bil de todas. Cuando la crisis financiera y de la deuda soberana plante√≥ una amenaza existencial para la UE, el proceso de toma de decisiones cambi√≥ de inmediato de las instituciones comunitarias a las representaciones nacionales.

Pero cuando se ve amenazada la integridad de sus Estados naciones, la UE no puede mantener una distancia de seguridad con respecto a los acontecimientos que tienen lugar en Flandes, Catalu√Īa o Escocia, por mucho que lo deseen sus principales grupos de inter√©s. El reciente resurgimiento de los movimientos separatistas como consecuencia de la crisis, plantear√° a Bruselas numerosos desaf√≠os.

Posible efecto dominó

En primer lugar, las regiones europeas que aspiran a la independencia ya han empezado a plantear cuestiones molestas, de momento de forma impl√≠cita, aunque en breve tambi√©n lo har√°n expl√≠citamente: ¬ŅEscocia tendr√° que volver a solicitar su pertenencia a la UE si su poblaci√≥n vota a favor de la independencia en el refer√©ndum de 2014? ¬ŅA los catalanes se les privar√° de su actual ciudadan√≠a europea si optan por separarse de Espa√Īa? ¬ŅC√≥mo reaccionar√° la UE si uno de sus miembros pide ayuda porque se enfrenta a ¬ęuna amenaza para la seguridad nacional¬Ľ en forma de un movimiento independentista?
La l√≥gica jur√≠dica convencional plantea que si surge un nuevo Estado en Europa, tendr√° que pasar por todo el proceso de adhesi√≥n y obtener la aprobaci√≥n un√°nime de todos los miembros existentes de la Uni√≥n antes de ser aceptado y formar parte del club. En virtud del Tratado de Lisboa, la ciudadan√≠a europea es ¬ęcomplementaria¬Ľ a la ciudadan√≠a nacional de un Estado miembro.

Aunque la UE pudiera gestionar pol√≠ticamente y jur√≠dicamente un incidente aislado secesionista (por ejemplo, en Escocia), un posible efecto domin√≥ de demandas similares en el Pa√≠s Vasco, Catalu√Īa, Tirol del Sur, Flandes, Alsacia y C√≥rcega en Francia, de los polacos en Lituania, los frisos en Pa√≠ses Bajos y los musulmanes en el noreste de Grecia desestabilizar√≠a a la Uni√≥n en general.
 
Movimientos no irreversiblesgb escocia libre

Incluso actualmente, el propio temor a los movimientos secesionistas influye en la pol√≠tica de la UE. Por ejemplo, cinco de los 27 pa√≠ses de la UE (Chipre, Grecia, Ruman√≠a, Eslovaquia y Espa√Īa) se niegan a reconocer a Kosovo, por miedo a que animen a los movimientos separatistas de sus propios territorios. La situaci√≥n resulta especialmente complicada en Chipre, el √ļnico Estado miembro de la UE que, seg√ļn la ONU, se encuentra parcialmente bajo ocupaci√≥n extranjera (turca). Las autoridades chipriotas podr√≠an interpretar la aprobaci√≥n de la UE para que una regi√≥n concreta en Europa se separe como una luz verde para la divisi√≥n de la isla por derecho.

Incluso en casos menos complicados, como el del Reino Unido, un enfoque positivo de la UE con respecto a la independencia de los escoceses podr√≠a complicar a√ļn m√°s las relaciones entre Londres y Bruselas. Entonces, ¬Ņc√≥mo debe responder la UE? Ante todo, manteniendo la calma.

Los movimientos secesionistas no son irreversibles. Por ejemplo, las encuestas de opini√≥n demuestran que en Escocia, una clara mayor√≠a est√° dispuesta a votar a favor de que el pa√≠s siga formando parte del Reino Unido. En Espa√Īa, las encuestas revelan que los catalanes desean que se celebre un refer√©ndum, pero est√°n divididos en cuanto a si votar√°n a favor o en contra de la independencia.

Los nacionalistas en Flandes parecen estar dispuestos a conformarse con una confederación en lugar de una ruptura total, si bien el enigma de quién se quedaría con Bruselas es lo bastante complicado como para mantener a Bélgica unida.

El ejemplo de Alemania

La UE debe adoptar una postura clara sobre el estatus legal de las regiones separatistas, ya que los pueblos que aspiren a la independencia tienen derecho a tomar decisiones informadas. El sentir popular en Escocia y Catalu√Īa demuestra que la probabilidad de ser expulsados de la UE tiene un fuerte efecto disuasorio con respecto a la independencia.

En la mayor√≠a de los movimientos secesionistas, el principal argumento es que su pueblo est√° cansado de ¬ęsubvencionar¬Ľ a su Gobierno central o a regiones m√°s desfavorecidas. Un uso m√°s eficaz de los fondos estructurales de la UE para ayudar a las regiones m√°s pobres a recuperarse podr√≠a ser una cuesti√≥n de supervivencia para algunos Estados miembros.

Lo que ya es casi seguro es que se iniciará una revisión del Tratado inmediatamente después de las elecciones de 2014 en la UE. Hasta ahora, las previsiones apocalípticas sobre la eurozona o sobre una ruptura de la UE han resultado ser totalmente erróneas. La crisis ha acelerado el proceso de unificación europea en casi todos los ámbitos, fiscal, financiero y político. A medida que la UE emprende el camino para llegar a una mayor integración, también se debería conceder a sus regiones una función más sólida en la toma de decisiones.

El caso de Alemania, el Estado federal de más éxito en la UE, ilustra que un gobierno regional fuerte y el federalismo no son incompatibles. Al contrario: la autonomía regional en Alemania aporta legitimidad democrática a la estructura federal.

*Publicado en EUobserver.com

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