Jun 3 2021
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AmbienteDespacito por las piedras

Shell

La sentencia de la corte de distrito de La Haya del pasado 26 de mayo ordena a la compa帽铆a anglo-holandesa de energ铆a Shell que act煤e para reducir, en el periodo hasta 2030, sus emisiones netas de carbono en 45 por ciento con respecto a los registros de 2019. 芦El grupo Shell禄, dijo la jueza responsable, 芦debe poner de su parte para contener la amenaza del cambio clim谩tico禄.
El director de Milieudefensie, Donald Pols, visiblemente feliz con el veredicto.

El director de Milieudefensie, Donald Pols

La demanda fue interpuesta por la organizaci贸n Milieudefensie, la versi贸n holandesa de Amigos de la Tierra. El argumento de base en este caso fue que los productos de Shell provocan cada a帽o emisiones del orden de mil 600 millones de toneladas de di贸xido de carbono, asociado con el llamado 芦efecto invernadero禄, equivalentes a 3 por ciento de las emisiones en el mundo y nueve veces m谩s que toda Holanda.

El asunto ya hab铆a sido planteado por la propia Shell, que preve铆a disminuir las emisiones generadas por sus productos en 6 por ciento para 2023, 20 por ciento para 2030, 45 para 2035 y por completo en 2050 (con base en los niveles registrados en 2016).

La sentencia establece un precedente relevante para el control del calentamiento del planeta, cuya referencia pol铆tica es actualmente el Acuerdo de Par铆s firmado en diciembre de 2015 en el marco de la Convenci贸n Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Clim谩tico.

Shell argument贸 que el problema en cuesti贸n no debe tratarse en los tribunales pues, siendo una cuesti贸n global, requiere de un amplio esquema de inversiones, la transformaci贸n tecnol贸gica en la industria energ茅tica, la adecuaci贸n de toda una enorme serie de productos y servicios relacionados, as铆 como la modificaci贸n de los patrones de consumo de la poblaci贸n.

Antes ya, una corte holandesa orden贸 al gobierno de ese pa铆s acelerar las rebajas en las emisiones de carbono para 2020 hasta 25 por ciento respecto al nivel de 1990; la primera decisi贸n de ese tipo en Europa. Es interesante apreciar el entorno de las iniciativas y las inevitables resistencias pol铆ticas y econ贸micas con respecto al tema general del medio ambiente y en especial al impacto sobre el clima.

Un tribunal holand茅s ordena a Shell que reduzca radicalmente sus emisiones de CO2En esa sentencia se hac铆a expl铆cito que las causas y consecuencias del cambio clim谩tico no pueden limitarse a un solo pa铆s, pero que: 芦el Estado no debe esconderse detr谩s del argumento de que la soluci贸n a este problema global no depende s贸lo de los esfuerzos holandeses禄. Al respecto, hay otros argumentos que se exponen en diversos pa铆ses que eluden las exigencias y disposiciones en el campo energ茅tico para contrarrestar el calentamiento global.

En estos asuntos quienes participan en el debate sobre el clima son los gobiernos, los organismos internacionales, las grandes empresas del sector de la energ铆a y organizaciones relacionadas con el activismo por el medio ambiente. No est谩n claras a煤n las formas en que las sociedades, con toda su diversidad y estructuras desiguales participar谩n de modo amplio en esta cuesti贸n y los mecanismos que tendr谩n disponibles para contar con la informaci贸n adecuada y expresarse al respecto.

Las grandes empresas que explotan el carb贸n, el petr贸leo y el gas operan con criterios de distinta 铆ndole, pero claramente la rentabilidad es uno de crucial importancia. En el caso de las empresas que son p煤blicas, es decir, que cotizan en los mercados de valores, podr铆a ser que la postura de segmentos de los accionistas presionase para que haya un vuelco en las estrategias medioambientales. No necesariamente ocurre lo mismo con las empresas estatales en la que esas decisiones, con significativos efectos econ贸micos, ocurren con base en criterios pol铆ticos, en un sector por naturaleza claramente politizado alrededor del mundo.emisiones de carbono | El Universal

Esto representa un conjunto de fricciones en cuanto a la consecuci贸n de los objetivos de afectar de modo positivo al cambio clim谩tico. Las decisiones son de largo plazo pues el viraje productivo que esto representa es complejo y abarca un amplio conjunto de actividades, mercados e intereses.

Se trata efectivamente de una cuesti贸n global, pero el alineamiento de los intereses privados y estatales es conflictivo. Pi茅nsese en la producci贸n de energ铆as bajas en carbono: electricidad 鈥搃ncluyendo la recarga de veh铆culos el茅ctricos鈥, el uso de hidr贸geno, las energ铆as renovables o los biocombustibles. Los patrones de ajuste de una mayor demanda con una mayor producci贸n es el quid de la cuesti贸n. Las medidas para conseguirlo abarcan una gran variedad de acciones del orden privado y p煤blico. La energ铆a es un bien de consumo masivo.

Lo que se consigna es una tendencia hacia la mayor presi贸n de los inversionistas para un ajuste ecol贸gico de las empresas del sector de la energ铆a, una creciente acci贸n regulatoria de los gobiernos, el incremento de la conciencia social sobre las emisiones de gases y el efecto invernadero. Los intereses en disputa son muy grandes. Habr谩 que ver c贸mo se ir谩 forjando la din谩mica en el mercado, en las pol铆ticas gubernamentales y entre los movimientos ciudadanos. El objetivo que se ha fijado ahora es contener el aumento promedio de la temperatura en la Tierra por debajo de 2掳C.

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