Nov 7 2016
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Cultura

Sobre el gobierno de Allende y el Poder Popular: el libro de Franck Gaudichaud

Franck Gaudichaud es un franc√©s con medio coraz√≥n en Chile. De hecho, su compa√Īera y su √ļnico hijo, Dar√≠o, nacieron en el pa√≠s del fin del mundo. Master en Historia, Doctor en Ciencias Pol√≠ticas y militante pol√≠tico y social, es autor de ‚ÄėPoder popular y Cordones Industriales‚Äô, ‚ÄėOperaci√≥n C√≥ndor. Terrorismo de Estado en el Cono Sur‚Äô, ‚ÄėLas fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la democracia tutelada y conflicto de clases‚Äô, entre otras publicaciones.

Su tesis doctoral para los lectores de habla espa√Īola de ‚ÄėChile 1970-1973. Mil d√≠as que estremecieron al mundo. Poder popular, cordones industriales y socialismo durante el gobierno de Salvador Allende‚Äô, publicada en el pa√≠s andino por Ediciones LOM, fue lanzada en la Sala Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile el pasado 2 de noviembre ‚Äėa tablero vuelto‚Äô.

La creatividad popular

Franck Gaudichaud indic√≥ que ‚Äúel punto de partida del libro fue volver a una historia sobre la cual existe un oc√©ano biogr√°fico, pero donde, parad√≥jicamente, queda mucho por investigar. Cuando comenc√©, lo que m√°s me llam√≥ la atenci√≥n fue que hay un actor central del proceso muy poco investigado: el movimiento obrero. Hay mucho sobre los partidos pol√≠ticos, sobre el gobierno, sobre la intervenci√≥n imperialista, etc. ¬ŅPero d√≥nde estaban los que hicieron el proceso, los trabajadores, los sindicatos, los territorios y poblaciones? ¬ŅQu√© pasaba en las f√°bricas, en la base? Queda mucho por estudiar sobre lo que ocurri√≥ en las regiones. Yo creo que es uno de ‚Äėlos tesoros perdidos de la Revoluci√≥n Chilena‚Äô, estos es, hay que recuperar toda la riqueza de ese per√≠odo que fue fiesta y drama, pero tambi√©n fue mucha creatividad popular.‚ÄĚ

Durante el lanzamiento, Gaudichaud proyectó explicativamente una serie de fotografías que ilustran los mil días del gobierno de la Unidad Popular, en especial, desde abajo, desde los trabajadores y el pueblo.

‚ÄúCompa√Īero‚ÄĚch-franck-gaudichaud

En la presentaci√≥n, la traductora al espa√Īol del texto originalmente en franc√©s, Claudia Marchant (co-editora de Tiempo Robado Editoras), se√Īal√≥ que ‚Äúa trav√©s de la traducci√≥n de la tesis doctoral de Franck tuve la oportunidad de conocer y entender mejor un texto de mi padre, el fil√≥sofo chileno Patricio Marchant, y la importancia y fuerza que le asign√≥ a la palabra ‚Äėcompa√Īero‚Äô. La fuerza de la dignidad de un momento hist√≥rico en el pa√≠s, vivido por personas comunes y corrientes que no dudan en decir que los a√Īos de la Unidad Popular (1970-1973) fueron los m√°s felices, los m√°s plenos, los m√°s importantes. A pesar de las dificultades, de las peleas, del trabajo duro y de la derrota posterior, de la dictadura y de nuestra actual pos-dictadura.

Patricio Marchant escrib√≠a en 1989, ‚Äėel r√©gimen de Salvador Allende pudo tener los or√≠genes sociales, hist√≥ricos, econ√≥micos que se quieran. Pudo tener, y los tuvo, todos los errores que se quieran. Pero para quienes lo vivimos a trav√©s de la m√ļsica de la palabra ‚Äėcompa√Īero‚Äô, constituy√≥ la √ļnica experiencia √©tico-pol√≠tica de nuestra vida. Esa es la absoluta superioridad moral, ese ser distinto, de otra especie, sobre los que nada supieron de la palabra compa√Īero. M√©rito evidentemente no de nosotros, no de nuestra individualidad o de nuestro ser persona. M√©rito de esa palabra, de esa m√ļsica. M√ļsica-palabra que no fue inventada por alguien. M√ļsica-palabra que dice cu√°les eran las fuerzas de ese proceso hist√≥rico y nos se√Īalaba s√≥lo eso: la posibilidad de un corresponder a ese proceso. Compa√Īero. Porque una cosa es Salvador Allende, otra esa m√ļsica ‚ÄėCompa√Īero Presidente‚Äô, ese fundamento de la grandeza de Salvador Allende. Atenu√°ndose, las desigualdades persist√≠an entre nosotros. Iguales √©ramos, sin embargo, al saludarnos como ‚Äėcompa√Īero, compa√Īeros‚Äô. Ese sue√Īo, poco tiempo realidad, convirti√≥ a Chile en un pa√≠s digno de respeto.‚Äô‚ÄĚ

‚ÄúUna memoria para las luchas del presente‚ÄĚ

Marchant manifest√≥ que ‚ÄúEs ese pa√≠s digno de respeto el que Franck nos ofrece hoy. En su trabajo vemos con hechos concretos c√≥mo desde abajo se vivi√≥ ese proceso. Repasa los momentos m√°s importantes de la movilizaci√≥n popular, sin por ello dejar de ver sus errores, titubeos y sus dificultades. Sin dejar de lado tampoco, la interacci√≥n con la revoluci√≥n desde arriba, impulsada por las medidas de Salvador Allende y los partidos pol√≠ticos de la Unidad Popular. Nos relata con bastante detalle, especialmente los cordones industriales de Cerrillos-Maip√ļ, de Vicu√Īa Mackenna, sin dejar de mencionar a las dem√°s coordinaciones en provincia, en Arica, Valpara√≠so, Concepci√≥n, Osorno, Punta Arenas, entre otras. La lucha de los pobladores y del campamento Nueva La Habana, la Asamblea de Concepci√≥n en julio de 1972, la Toma de Constituci√≥n en febrero de 1973.

ch-gaudichaud-condorLas posiciones de los diferentes actores políticos y sociales; los mecanismos de participación desde arriba y desde abajo; los periódicos que salieron a la luz en esos días; la expresión de la lucha cultural e ideológica en curso. Levanta cuadros y lista territorios y su expresión de poder popular; identifica fábricas y dirigentes involucrados, dejando la cancha abierta para todos aquellos que quieran seguir investigando este período. Pero no se trata de episodios aislados, algunos de los cuales han sido tratados con profundidad en otros textos y quedan debidamente referenciados aquí. Sino que el panorama, el paisaje que se dibuja, nos permite tener una visión de conjunto de lo que estaba pasando en los diferentes frentes y lugares. Aunque, sin dudas, como el mismo autor lo ha reconocido, hay territorios menos indagados, entre los que podemos mencionar el campo chileno, las comunidades mapuche y no mapuche asentadas en la pre-cordillera y cordillera, que también tuvieron momentos excepcionales de desarrollo de poder popular, como lo fue el complejo maderero y forestal Panguipulli. Tampoco deja de lado a la oposición y su organización, sus dirigentes y articulaciones.

El paro de octubre de 1972 es un momento √°lgido del texto, as√≠ como la forma en que el gobierno y el pueblo movilizado van procesando la embestida patronal. Tampoco se trata de levantar un cuadro heroico de un proceso excepcional. La idea no es construir una memoria y una historia petrificada y despolitizada. Se trata de una memoria para las luchas del presente. No como legado para las nuevas generaciones o no solamente para ello, sino que para hoy, para las y los movilizados de nuestro presente.‚ÄĚ

La traductora del texto agreg√≥ que ‚ÄúMe imagino que Franck comparte las expresiones de Miguel Mazzeo (historiador, acad√©mico y militante pol√≠tico-social argentino) que trabaja el tema del poder popular hoy. Mazzeo escribe que ‚Äėno se trata de que nuestro abordaje est√© condicionada por las pol√≠ticas de la memoria y no por las necesidades inherentes al proyecto emancipador en Nuestra Am√©rica. Aspiramos a que el r√©gimen de la memoria no se viva como √°spera condena. Cuando el pasado es el √ļnico lugar del encuentro, o el lugar privilegiado para la realizaci√≥n de nuestros sue√Īos, el presente puede ser el lugar de la pasividad, el fatalismo, la ambig√ľedad, las querellas superficiales y la mera ret√≥rica. Las pol√≠ticas de la memoria, cuando no promueven s√≠ntesis pol√≠ticas y balances pr√°cticos, cuando opacan el presente y el futuro, pueden terminar como un recurso de las clases dominantes, como un procedimiento destinado a conjurar la praxis emancipadora actual, porque de esta manera instalan en la sociedad la idea de que ese pasado nunca ser√° futuro‚Äô.‚ÄĚ

Los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles

Claudia Marchant coment√≥ que ‚ÄúTambi√©n podemos destacar las palabras Mich√§el L√∂wy en el pr√≥logo del texto de Franck en su edici√≥n francesa: ‚Äėes raro leer un libro llevado con tanta convicci√≥n en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo, en ruptura con las lecturas tradicionales, esencialmente institucionalistas, de la tr√°gica, pero apasionante experiencia chilena. Un trabajo que no esconde su enfoque, su m√©todo: analizar los hechos desde el punto de vista de la lucha de clases. Tampoco esconde su empat√≠a cr√≠tica con la causa de los vencidos del golpe de Estado militar. Lo trabajadores, los oprimidos y los explotados. Y en particular en este libro, del poderoso movimiento obrero chileno‚Äô.

Franck retoma el desaf√≠o que tan claramente Luis Mart√≠n Cabrera expresa en un texto que Proyecci√≥n Editores lanz√≥ hace pocos d√≠as y que ha copado nuestras √ļltimas conversaciones: ‚ÄėInsurgencias invisibles‚Äô. Dice Luis Mart√≠n que ‚Äėlos profesores deber√≠amos salir de nuestras guaridas acad√©micas, al menos de vez en cuando, a trabajar en las comunidades. No para dictar conferencias o para apropiarnos de sus conocimientos y encerrarlos en nuestros papeles. Si no que para intercambiar conocimientos, para socializar nuestros privilegios e insertarlos en una l√≥gica de tiempo y espacios robados. Pensar en los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles‚Äô.‚ÄĚ

Mito, realidad y los trabajadores organizados por abajoch-gaudichaud-amlat

Mario Olivares (dirigente sindical, ex militante de los cordones industriales) dijo en la presentaci√≥n de la obra que ‚Äúsoy un hombre viejo, soy un sobreviviente de esa experiencia. En esa √©poca trabaj√© en una de esas industrias m√°s o menos emblem√°ticas de lo que fue el cord√≥n Vicu√Īa Mackenna de Santiago. Entonces yo era dirigente sindical y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). A mis 66 a√Īos, sigo siendo un dirigente sindical activo de los trabajadores de la Vi√Īa San Pedro, la segunda vitivin√≠cola de exportaci√≥n del pa√≠s que hace parte de la CCU, cuyo propietario es el grupo econ√≥mico Luksic.

Sobre el libro de Franck, me parece interesante c√≥mo recoge la informaci√≥n. Toma referencias de otros autores que han escrito sobre el proceso de la Unidad Popular y de los cordones industriales. Pero lo que me parece m√°s interesante a√ļn, es que Franck conversa con muchos compa√Īeros como yo, que fueron obreros al interior de las f√°bricas. Entonces, al leer el libro, uno se da cuenta que el an√°lisis que ten√≠a la conducci√≥n de los partidos de izquierda de la √©poca respecto de lo que nosotros est√°bamos sintiendo abajo, no encaja bien. All√≠ uno se percata de que exist√≠an muchas situaciones que ten√≠an m√°s que ver con mitos que con la realidad. No hay ninguna duda de que el ascenso del gobierno de Allende en Chile proven√≠a del aumento de las luchas populares que ven√≠an de muchos a√Īos atr√°s.

Pero lo m√°s importante es que cuando adviene la Unidad Popular, m√°s all√° de su programa pol√≠tico, cre√≥ la expectativa en la clase trabajadora organizada de que era posible iniciar un proceso de transformaciones radicales, de justicia y de igualdad, que apuntaba a la construcci√≥n del socialismo. Los dirigentes sindicales por primera vez, comenzaron a tomar confianza en ellos mismos y se empoderaron de su capacidad como trabajadores. Entonces hab√≠a sectores que criticaban de ‚Äėultraizquierdistas‚Äô a muchos trabajadores que con su conducta estar√≠an pr√°cticamente ‚Äėponiendo en peligro‚Äô el programa de Allende, en el marco de c√≥mo se avanzaba. En este sentido, mientras se fue agudizando la lucha de clases en la sociedad chilena, naturalmente hubo sectores de la izquierda que radicalizamos nuestras posiciones, incluso m√°s all√° de las propias direcciones de esos partidos. Como ten√≠amos a las fuerzas de la reacci√≥n, de la burgues√≠a en contra de todo el proceso, nosotros, los trabajadores organizados por abajo, nos impusimos la tarea de crear nuestras propias formas para defendernos de esos embates. Eran formas alternativas bastante b√°sicas. Como era muy fuerte el mercado negro, frente a Cristaler√≠as Chile empezamos a realizar una distribuci√≥n directa de los productos de las tantas f√°bricas e industrias de la zona. De las que hab√≠an sido estatizadas, como de las que fueron tomadas por los trabajadores. Los trabajadores le hab√≠amos exigido al gobierno de Allende que esas empresas fueran intervenidas y pasaran al control obrero, donde nosotros empezamos a administrar la empresa, por supuesto con un interventor nominado por el gobierno.

Cuando se vino el paro de los camioneros que intentó paralizar completamente al país, nosotros, para evitar que ellos lograran su objetivo, requisamos microbuses en la calle con el fin de llevar y traer a los trabajadores para que las fábricas no dejaran de producir. Claro que estas iniciativas no fueron absolutamente espontáneas. Había direcciones y expresiones de distintos sectores, del Partido Socialista, del MIR, que daban orientaciones de cómo la clase trabajadora debía pasar a la ofensiva.

Cuando yo llegu√© a la f√°brica de muebles a trabajar, adem√°s de la explotaci√≥n brutal, de los bajos salarios, de las ‚Äėventas negras‚Äô para evitar impuestos, la producci√≥n de muebles estaba destinada a los sectores m√°s pudientes y no a los trabajadores. Muchos de mis compa√Īeros viv√≠an en campamentos, en zonas marginales. Entonces cuando nos tomamos la empresa decidimos producir una l√≠nea de muebles econ√≥micos, dignos, decentes, para los propios trabajadores de la f√°brica. Tambi√©n hicimos alrededor de 10 mil linchacos (barra doble de madera) para que se defendieran los compa√Īeros de las f√°bricas intervenidas y tomadas.

Entre la guerra por la producción y la toma del poder

chile allende golpeMario Olivares, con honesta memoria, inform√≥ que ‚ÄúEn medio de todo se encontraba la agudizaci√≥n de la lucha de clases y la opini√≥n de sectores de izquierda que quer√≠an detener la irrupci√≥n de los trabajadores m√°s radicalizados. Nos dec√≠an que ‚Äėno quer√≠an una guerra civil‚Äô, que la √ļnica guerra era ‚Äėpor la producci√≥n‚Äô. Nosotros pens√°bamos en la toma del poder. De esa manera, se form√≥ una direcci√≥n pol√≠tico-sindical en el cord√≥n Vicu√Īa Mackenna con las empresas m√°s emblem√°ticas, salvo las textiles que estaban controladas principalmente por los compa√Īeros del Partido Comunista (PCCh). Y en esa direcci√≥n pol√≠tico-sindical nos rot√°bamos.

¬ŅQu√© quiero decir? Que no exist√≠a una democracia plena, no era que los trabajadores de base a los que uno representaba eleg√≠an a la direcci√≥n directamente. Era m√°s bien un acuerdo entre los partidos pol√≠ticos que ten√≠amos cierta hegemon√≠a en la direcci√≥n. Sin embargo, a trav√©s de esta instancia, se hablaba de hacer un poder paralelo al poder burgu√©s para intentar dar un salto adelante. Ahora bien, seg√ļn mi experiencia, yo creo que confund√≠amos los sue√Īos pol√≠ticos con la realidad. Se hicieron algunas experiencias que t√≠midamente tuvieron esa expresi√≥n. Por eso el libro de Franck manifiesta lo que yo viv√≠ y logra matizar distintas miradas de lo que fue el proceso de una manera coherente e inteligente y sin descalificaciones. Al fin, yo pienso que los sue√Īos no han muerto y sigo peleando.‚ÄĚ

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